no familia

Cuando me refiero a un corazón roto, no necesariamente hablo de un amor fallido, porque no sólo esas personas te rompen el corazón, también pueden hacerlo tus amigos cuando te fallan, tus compañeros de clase cuando se burlan de aquello que no entienden, tus maestros cuando te desalientan por definirte como esa nota desaprobada, tu familia cuando te ven como la copia fallida de tu hermano mayor, tus padres cuando desean en voz alta que no hubieras nacido o cuando te gritan por no ser el hijo que hubieran deseado, o la sociedad que con sus estereotipos dice en voz alta y acusadora todas tus imperfecciones cada vez que te miras a un espejo, porque estas personas no sólo te rompen el corazón, también te rompen el espíritu, y este, cuando se rompe, no se cura del todo, no vuelve a ser el mismo, ya no caminas con la misma confianza ni esperanza, tampoco cargas y tienes fe en los mismos sueños, sólo aprendes a vivir con miedo a que se abran tus cicatrices.

Enigma

Es que me da rabia, yo hago todo mi esfuerzo, y aún así no es suficiente. ¿Cómo quieres que No llore? ¿Cómo quieres que me haga la fuerte? ¿Cómo quieres que No me sienta tan Mierda?
Sería bonito que todos volviéramos a ver el mundo como cuando éramos niños, cuando aún sabíamos que podíamos confiar en nuestros padres y no éramos una decepción para ellos, cuando creíamos que nuestros amigos nunca nos fallarían, cuando no importaba cómo se veía alguien sino cómo era su alma, cuando apreciábamos más la vista de un atardecer y juegos bajo la lluvia a un mensaje de texto de alguien que no nos quiere como se debe, cuando las únicas lágrimas que derramábamos eran por una caída o un juguete perdido y no por un corazón roto, cuando dormíamos durante la noche en lugar de pasar noches enteras pensando en nuestras imperfecciones y problemas, cuando la vida era más que una pantalla de celular, cuando aún creíamos que podíamos ser lo que sea que nos propongamos, cuando era más divertido correr con una cometa en nuestras manos que drogarse y tomar alcohol, cuando no teníamos miedo de soñar, cuando aún teníamos vida.

Enigma