ninasmith

cucurrucucu

La chica de la plaza se abre la campera para que el chico de la plaza le pueda tocar las tetas. Le cubre las manos frías con la tela gomosa y el chico de la plaza se inclina hacia adelante. Atrás hay nubes de color gris oscuro. Una tropa de palomas con sobrepeso del mismo color mina todo. El ademán es un biombo en pleno Retiro, una casa incorporándose de a poco como nuestros edificios de departamentos. Todos los vemos
o yo los veo
o yo deseo
o soy ella
o soy todos
cuando cuesta la humedad. Dan temporal para toda la semana. El chico de la plaza le busca el cuello. El micro se pone en marcha. Estamos todos, ¿te acordás? La calle las paredes los distintos tipos de gente desconocida las sustancias un peso gentil lo predictivo de una presión que insiste sobre tu ropa de salir.

será un melodrama vulgar

acto primero

en el umbral del baño
un hombre
un hombre que dice y dice y dice
¿qué dice?
que es un hombre
verdadero
qué pronuncia
unas palabras
que des
membran
mi sangre.

acto segundo

Un humo blanco
se desprende de la banda
y un hombre dice y dice me dice
que familia
no es
que las drogas no son
que mi amor
no es
mi palabra.

acto tercero

(Los relatos rotos
duelen en el cuerpo
es una fiebre rara
la cerveza se desploma
y gotean las palabras en la boca del hombre
que dice y dice y me dice y se dice
verdadero. )

En el umbral del baño una chica
una mujer
se despierta me despierto
en una barra
mojada una mujer
junto a ella
una revelación.

acto final

vos
vas a ser para mí
lo que vos me digas

entendés

lo que te digas
lo que quieras
que crea
vas a ser
la potencia del acto
astronauta zen amado valiente

yo
voy a escucharte atentamente
atrás
no va a haber nada

telón.

un millón de años luz

no quiero ir
siempre se me juega una sed extraña
vi de más
la plaza Rivadavia con escarcha
un día tal vez
haya papers que aseveren que hace mal
oír los tacos sobre el frío que hace mal
el arsénico del agua que hace mal
la mirada de mi viejo a medianoche.

mientras tanto
sin calores que me salven
a llorar
a la hora de la siesta
a temer
por las púas
en las alas
de los teros.

un cd de evanescence y uno de erreway entre el barro

como siempre
el ser martilla algunos focos
que entre aire
lo ex lo equis
en los ojos
siempre un gato
y su sombra
intransigente
en la persiana
etecé
a la enésima
potencia
y yo no nombro
me gusta
diferida
la verdad
que esta ciudad
quiere decirme.