nermac

FiFth Harmony EXCLUSIVE BEHIND THE SCENES moments before the Scoopla Interview with Justin Hill in Australia

At 0:41

Lauren: I love your hair by the way.

Camila: Thanks…thanks, Sweets!

Lauren: *flirtatious tongue click* You’re welcome, Sweets!

Lauren: Chills…you gave me chills.

"When Summer Ends"

CAPITULO 53. Final parte 2

 

—¿Preciosa? —Podía oírla vagamente, mi mente era como una niebla, no tenía ni idea de lo que estaba pasando—. ¿Preciosa? —dijo Lauren un poco más fuerte. Su voz cortando a través de la niebla, poco a poco trayéndome de vuelta a la realidad. Gemí y entreabrí un poco mis punzantes ojos, mirando hacia la voz—. Preciosa, tienes que despertar, tenemos visitantes —susurró Lauren, acariciando el lado de mi cara.

—Todavía estoy cansada —me quejé, bostezando. Cerré los ojos de nuevo, queriendo sólo otra hora más de sueño, tal vez incluso sólo diez minutos más serían suficientes.

Sentí sus labios presionar contra los míos; sonreí contra sus labios y la besé con cansancio. No estaba, sin embargo, demasiado cansada para notar el pequeño escalofrío que corrió por el largo de mi columna vertebral, o el cosquilleo en mi estómago, o cómo el pelo en la parte posterior de mi cuello parecía picar.

Sus besos nunca dejaban de sorprenderme, aunque debería haber estado acostumbrada a ellos ya.

Envolví mis brazos alrededor de su cuello y la atraje más cerca de mí, haciéndole caer a mi lado en la cama. Ella se rió y se apartó un poco mientras deslizaba mi mano hacia arriba por la espalda de su camiseta, hundiendo mis dedos en su piel.

—No demasiado cansada para eso, ¿eh? —bromeó ella, besándome otra vez ligeramente.

Me reí y sacudí la cabeza.

—Nunca demasiado cansada para eso, ya lo sabes. —Le guiñé un ojo sugestivamente y ella me sonrió. Nunca me acostumbraría a esta felicidad, este júbilo que sentía en su presencia. Lauren era y sería siempre, lo mejor que me ha pasado. Bueno, en realidad, tal vez ella era la segunda mejor cosa…

—Estaba soñando contigo —murmuré, presionando mi rostro en el costado de su cuello mientras me acurrucaba más cerca de ella.

Ella se echó a reír.

—Oh, ¿de verdad? ¿Y qué estábamos haciendo? ¿Algo sucio? —preguntó, señalándome ligeramente.

Sonreí y me aparté para mirarla.

—No en realidad. Estaba soñando con el día en que le dijimos a mis padres sobre nosotras —le contesté.

Hizo una mueca y silbó entre dientes.

—Tuviste una pesadilla entonces —dijo ella, ahuecando el lado de mi cara.

Me reí y agarré su camiseta, rodando sobre mi espalda, tirando de ella encima de mí, pero inmediatamente levantó el peso y se cernió sobre mí.

—Sí, tuve una pesadilla, ¿quieres hacerme sentir mejor? —ronroneé sugestivamente.

Ella gimió.

—Preciosa, tenemos visitantes. Voy a tener que dejarlo para después —respondió, inclinándose y besándome un lado de mi cara. Enredé la mano en la parte posterior de su pelo mientras sus labios viajaban a través de mi piel, haciéndome gemir en voz baja. Su mano se deslizó por mi cuerpo, haciéndome morder mi labio y arquearme hacia ella.

De repente la puerta del dormitorio se abrió y oí pequeños pasos corriendo por la habitación, el colchón hundiéndose y escuché un sonido de risitas. Sonreí mientras Lauren suspiraba y se alejaba de mí ; mi conjetura era que había olvidado que teníamos visitantes.

Sonreí y me senté; sonriendo al chico de cuatro años que estaba saltando sobre el extremo de mi cama como si fuera un trampolín.

Era tan guapo como su padre, con pelo y ojos marrones.

—Brian Jauregui, deja de saltar en mi cama y ven a dame un abrazo —le ordené, apuntando hacia mí, haciendo un mohín.

Él gritó y se dejó caer sobre su trasero, haciendo que el colchón gimiera de protesta. Él sonrió y se arrastró hacia mí, envolviendo sus bracitos alrededor de mi cuello, abrazándome fuertemente.

—Tía bombón, ¡te lo perdiste! —sonó él.

Rodé los ojos. ¡Ese maldito muchacho todavía no le había dicho a su hijo que dejara de llamarme así!

—Tú también, Brian. ¿Dónde está tu papá? —le pregunté, besando su frente, haciéndole retorcerse y limpiarlo con brusquedad. A él no le gustaba ser besado por chicas. No como su padre…

—Papá está en la cocina comiéndose el pastel ya —él respondió.

Di un grito ahogado y miré a Lauren, que inmediatamente saltó de la cama y corrió hacia la puerta gritándole a Chris que dejara el pastel de cumpleaños hasta que todos los demás llegaran. Le sonreí de vuelta a mi sobrino; él se veía muy lindo hoy en su camiseta que le había comprado la semana pasada.

—¿La camisa te sirvió entonces? —bromeé, tocando la manga de la misma.

Él sonrió y asintió.

—¿Viste el espectáculo de ayer? Era tan bueno como lo fue el de Rex… —sonreí y asentí mientras procedía a decirme todo lo que pasó ayer en su programa favorito. El chico hablaba tanto que era casi irreal, pero lo amaba entrañablemente.

Me levanté de la cama y gemí. Yo no había dormido muy bien anoche, otra vez. Solo había ido a recostarme hace una hora antes de que todos llegaran. De hecho, me vendría bien dormir todo el día de hoy sólo para compensar por ello. Cambié mi camisa con Brian saltando en mi cama, hablándome de este nuevo juguete que había visto y que desesperadamente quería para Navidad. Brian y yo éramos cercanos, probablemente porque durante el último año, cuidaba de él mientras Chris estaba en el trabajo.

Él parecía, de alguna manera, un poco como mi hijo también, sin duda lo quería como si fuera mío.

—Vamos entonces, pollo, vamos a ir a ver a todos —sugerí, extendiendo mi mano hacia él cuando estuve vestida y había cepillado mi pelo. Él tomó mi mano y se mantuvo saltando a mi lado mientras salía de la habitación y bajaba las escaleras hasta donde pude oír voces. Una gran cantidad de voces. Sonaba como que todo el mundo ya estaba aquí.

Tan pronto como entré en la cocina, me vi envuelta en un abrazo por Clara.

—¡Camila! ¿Te sientes bien? ¿Lauren dijo que tuviste una mala noche? —preguntó, mirándome con preocupación.

Agité la mano con desdén.

—Estoy bien, no te preocupes por eso.

Me volví a ver a mis padres riendo y hablando con Michael y Chris. Todos ellos lo pasaban en grande, los Cabello y los Jauregui eran como una familia extendida grande. Todo se arregló entre Lauren y mis padres con bastante rapidez. Ellos vieron lo buena que ella era para mí y lo que estaba haciendo por mí al mudarse a Nueva York y dejarme ir a mi universidad ideal. En realidad, la trataban ahora como una hija. Era increíblemente dulce ver cómo se desvivían y bromeaban un poco con ella. Papá y Lauren incluso jugaban racquetball juntos todos los sábados. Era muy bonito.

Cuando mis cuatro años de universidad hubieron terminado, nos mudamos de vuelta aquí para estar más cerca de nuestras familias. Eso había funcionado muy bien, también, teniendo en cuenta que Chris había conseguido embarazar a una chica de una sola noche. La chica le había dicho que iba a hacerse un aborto porque no quería estar atada a un niño, pero él había logrado convencerla de no hacerlo. Tan pronto como dio a luz, ella firmó la custodia completa a Chris, ni siquiera había vuelto a verlo en cuatro años. Era muy triste porque Brian era increíble; ella se estaba perdiendo un chico maravilloso.

Chris era tan totalmente opuesto a lo que yo pensaba que sería. Nunca me lo habría imaginado como un padre soltero, pero lo logró totalmente. Esperaba que algún día conociera a una chica agradable.

Brian me había dicho la semana pasada que a su papá le gustaba la mamá de otro chico en el pre-escolar. Chris se negó a hacer comentarios, pero yo estaba muy segura de que Brian tenía razón, a él definitivamente le gustaba ella. Si era una madre soltera también, entonces probablemente serían muy adecuados. Chris se merecía un final feliz también, así que yo realmente esperaba que tuviera uno.

Cualquier chica sería afortunada de atrapar a un hermano Jauregui, por lo que sería una locura no darle una oportunidad.

Alguien me agarró de los hombros y me dio la vuelta tan rápido que en realidad me sentí un poco mareada. Miré hacia arriba para ver a Ariana y a su esposa, Julia. Sonreí y la abracé con fuerza.

—Hola chicas, ¡gracias por venir! —dije.

Ariana sonrió y me miró como si estuviera loca.

—Yo no me perdería esto por nada del mundo, es tradición —respondió. Me reí y abracé a Julia también. Ella era genial. Se habían conocido en la universidad y eran muy felices juntas. Se habían casado unos tres meses atrás; era muy agradable ver a Ariana tan feliz.

Dinah no pudo venir hoy; ella estaba fuera viajando por el mundo en este momento. Ella y Ryan no lo habían logrado. La larga distancia de la universidad de algún modo arruinó su relación, pero todo fue para mejor porque había conocido a un tío increíble que era un escritor viajero. Él estaba actualmente contratado para viajar por el mundo y escribir reseñas de hoteles, lugares, atracciones turísticas y cosas así.

Por supuesto, él no se iría sin ella, así que ella se había ido, a la vez, por unos meses con él.

Tenía correos electrónicos todo el tiempo que me mantenían al día de dónde estaba, y toda la diversión que estaba teniendo.

Una ovación estalló a mi alrededor, así que me volteé en la dirección de la puerta para ver a Lauren entrar.

Sonreí alegremente, mi corazón adolorido de amor por ella y la cosita que tenía en sus brazos.

—¡Mamá-mamá-mamá-mamá-mamá! —gorjeó ella, tendiendo sus brazos regordetes por mí.

Sonreí y la tomé en mis brazos, sonriendo. Mi bebé.

Ella era tan hermosa. Tenía los ojos verdes de Lauren.

Lauren la había tenido cuando yo estaba en mi tercer año de la universidad, ella había estado haciéndose el tratamiento para quedar embarazada.

Era increíble y era el mismo centro de mi mundo. Yo haría cualquier cosa por mi niñita, absolutamente todo. Incluso quedarme con ella prácticamente toda la noche porque tenía tos y ni siquiera sentía la necesidad de quejarme.

—Hola ahí, hermosa —susurré, acariciándole el pelo suelto.

Ella había ido a dormir también, por eso me fui a tomar una siesta rápida, porque habíamos pasado todas las noches despiertas y cuando la puse a dormir, me fui también antes de que todos llegaran.

Estaba cumpliendo un año hoy y según la tradición Cabello, estábamos almorzando aquí, en nuestra casa. Claro, ya no éramos más exactamente los Cabello, Lauren y yo nos habíamos casado mucho tiempo antes de que Diana naciera, pero la tradición todavía se mantenía.

Lauren se acercó a mi lado, envolviendo sus brazos alrededor mío y besando el lado de mi cabeza mientras Diana enterraba su cara en mi pelo, sus bracitos regordetes envueltos alrededor de mi cuello mientras la gente comenzaba a cantarle feliz cumpleaños.

Sonreí y besé la parte superior de su cabeza. Ella realmente no entendía lo que estaba pasando hoy, era demasiado joven, pero eso no detendría a los adultos —y a Brian— de comer tanto postre como fuera posible en su honor.

La acomodé en su silla mientras mamá y Diana empezaban a quitarle las cubiertas a todos los postres en la encimera, repartiendo tazones y cucharas para todos.

Todo el mundo había traído algo con ellos para que Lauren y yo no tuviéramos que hacer todo. Vi un pastel ligeramente quemado que estaba desequilibrado y decorado con pegatinas comestibles; el glaseado tenía un par de huellas dactilares en donde ellos habían empezado ya a comerlo.

Le sonreí a Brian mientras Lauren lo levantaba sobre un taburete en el mostrador y le pasaba una taza.

—¿Le hiciste un pastel de cumpleaños a Diana? —le pregunté, sonriéndole con gratitud. Él era un niño tan dulce.

Chris se rió tímidamente.

—Sí lo hicimos, pero no teníamos suficiente azúcar como la receta decía, así que no sé cómo sabrá. Aunque el glaseado está bueno —indicó él, pasando su dedo por la parte superior consiguiendo otro poco en el dedo y comiéndola.

Brian jadeó, empujando la mano de Chris lejos de la tarta cuando fue a buscar otra probada.

—¡Papá, deja de tocar mi pastel, le dejarás huellas! —lo regañó, sacudiendo la cabeza. Chris sólo rió más fuerte y consiguió otra muestra, frotándola sobre la punta de la nariz de su hijo, sacándole la lengua. Ellos eran siempre así, estaban bien adaptados.

—¡En este momento, voy por tres años en fila! —dijo Lauren, sonriendo con orgullo mientras sonreía en dirección a mi padre.

Este concurso se volvía más feroz cada año. Lauren había asumido el liderazgo. Ella y Ariana eran las únicas que realmente tenían una oportunidad. Lauren sufriría por ello toda la tarde, sin embargo, estaría tumbada en el sofá gimiendo y quejándose de ello, pero eso no la detuvo de comer más en los siguientes cumpleaños de los Cabello.

Ariana resopló con disgusto.

—En tus sueños, chica-nerd.

Chris se rió y chocó los cinco con Brian.

—Estamos trabajando como un equipo este año —declaró Chris, sonriendo con confianza.

Mi padre decidió meter su cuchara en el mismo momento en que Michael lo hizo.

—No hay posibilidad, la edad gana este año —trinó Michael, palmeando su estómago al mismo tiempo que papá decía:

—¡No tenéis nada que hacer, no he comido en dos días!

Levanté las manos para silenciarlos a todos.

—Chicos, chicos, sólo dejad la charla basura. Todos parecéis haber olvidado algo —dije. Todos me miraron con curiosidad.

Sonreí y deslicé mis manos hacia mi vientre hinchado.

—Tengo seis meses de embarazo y estoy comiendo por dos. ¡Les voy a patear el culo este año!

 

 

FIN

———————————————————-

Bueno quería agradecerles a las personas que han seguido  el fic desde el inicio y los que se han ido sumando a la historia<3 al principio no creí que les gustaría la historia me alegro que les guste hacen que valga la pena haberlo traducido :)

denle like <3 ask me anything :)

7

Còmo quieres ser mi amiga si por ti darìa la vida, si confundo tu sonrisa por camelo si me miras. Còmo quieres ser mi amiga si por ti me perderia, si confundo tus caricias por camelo si me mimas. Què hacer, tù lo sabes, conservar la distancia, renunciar a lo natural, y dejar que el agua corra. Còmo vas ser mi amiga cuando esta carta recibas, un mensaje hay entre lìneas, còmo quieres ser mi amiga.