AMOR Y TEMOR

Ni la tristeza, ni la desilusión, ni la incertidumbre, ni la soledad, nada me impedirá sonreír.

Ni el miedo, ni la depresión, por más que sufra mi corazón, nada me impedirá soñar.

Ni la desesperación, ni la ignorancia, mucho menos el odio o alguna ofensa, nada me impedirá vivir.

En medio de las tinieblas, entre los espinos, en las tempestades y en extraviados caminos, nada me impedirá creer en Dios.

Así errando y aprendiendo, todo me será favorable, para que yo pueda siempre evolucionar, perseverar, servir, cantar, agradecer, perdonar, recomenzar.

Quiero vivir el día de hoy, como si fuese el primero, como si fuese el último, como si fuese el único.

Quiero vivir el momento de ahora, como si aún fuese temprano, como si nunca fuese tarde.

Quiero mantener el optimismo, conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías, para prosperar en mi misión, y vivir alegre todos los días.

Quiero caminar con la certeza de llegar, quiero luchar con la certeza de vencer, quiero buscar con la certeza de encontrar.

Quiero saber esperar, para poder realizar los ideales de mi ser.

En fin, quiero dar lo máximo de mí, para vivir intensamente y maravillosamente todos los días de mi vida.

CARLOS ALBERTO LEMBERG

* * *

Dios no se retiró a descansar después de los imaginarios seis días de la Creación, sino que su actividad es hoy tan intensa como el primer día. Construir este grosero mundo con elementos simples y hacer que ruede año tras año, iluminado por los rayos del sol, no le habría interesado gran cosa si no hubiera tenido el plan de fundar en este solar de la materia, un vivero de espíritus. Y por eso actúa sin cesar sobre las naturalezas superiores para elevar de ese modo a las más bajas.
—  Johann Peter Eckermann, Conversaciones con Goethe
El hombre es tan versátil por naturaleza, que, aun donde tenga seguridad de ser apreciado en algo, aun allí donde pueda dejar un recuerdo profundo de su existencia o de su paso en la memoria y en el alma de los que le son queridos, aun allí debe extinguirse y desaparecer; y esto, ¡ay!, demasiado pronto.
—  “Las penas del joven Werther” - Johann Wolfgang von Goethe.
Porque ¿qué es lo auténtico, sino aquello tan excelente de por sí que armoniza con lo más puro de la Naturaleza y la razón humana, y hoy mismo todavía puede contribuir a nuestra formación? ¿Y qué, lo apócrifo, sino lo absurdo, disparatado y huero, que no engendra ningún fruto o, por lo menos, ningún fruto bueno?
—  Johann Peter Eckermann, Conversaciones con Goethe
No nos damos cuenta de todo lo que le debemos a Lutero y a la Reforma en general. Ambos nos emanciparon de la limitación espiritual, y luego, por efecto del progreso constante de nuestra cultura, nos hemos capacitado para volver a las fuentes y tomar el cristianismo en su prístina pureza. Hemos vuelto a sentirnos orgullosos de nuestra divina naturaleza humana.
—  Johann Peter Eckermann, Conversaciones con Goethe