nathanieljohnson

Juro que el día que lo vea en persona será como con Rupert Grint: temblaré, me pondré roja y tendré tantas ganas de llorar que sólo tartamudearé cosas sin sentido como: “hola”, “pregunta”, “adiós”. Y no recordaré absolutamente nada de ese momento, sólo los dos minutos cuando se esté yendo.

Sólo que él, a diferencia de Rupert (que no quiere que sea mejor, ni mucho menos; Rupert es… es Rupert, quien me conozca, ya lo sabe), ha pasado a ser mucho más que un actor. Ha pasado a ser “especial” de alguna manera, con las historias que me monto en mi cabeza. Ya no es “Aaron Johnson”, la mayoría del tiempo, sino “Nathaniel Johnson”. Cada película que hace añade nuevos matices a una personalidad que aún no se ha desarrollado por completo. Cada foto que veo nueva es un momento de la vida de ese personaje paralelo.

Y sí, Aaron sigue siendo Aaron. Aaron sigue siendo ese actor que me roba el corazón con cada interpretación que hace… pero desde hace unos meses, Aaron es Nathan. Y Nathan es muy importante para mí.

(Necesitaba hacer esto).