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Fic: A Slip of the Lip 1/?

Author: awareslaura

Rating: Explicit

Warnings: Rape/Non-Con (Not Carl/Negan), Explicit Sexual Content, Child Abuse

Pairings: Carl Grimes/Negan, Carl Grimes/Shane Walsh (Non-con) Lori Grimes/Rick Crimes

Length: 8,210 words

Summary: He wanted to keep running. He never wanted to go back to that hell hole. He hated that fucking bitch. ‘herfaultitsherfaultherfault’ the manta kept spiraling around his head. He couldn’t stop it. Just like he couldn’t stop HIM. He HAD to keep running. Never stop. If you don’t stop he can’t catch you.
He heard the screech in his head. He thought his head was screaming. It wasn’t until he felt arms grab his shoulders and heard words trying to calm him that he realized someone was there. Someone had found him. Someone had stopped the voices.

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Primavera Perdida

Dickon Tarly era alto, al menos, bastante más que él. Apuesto, tenía un rostro agradable y por, sobre todo, ojos tranquilos y apacibles. Jon incluso diría que gentiles. Por si fuera poco, no era el único que lo había notado; todos a su alrededor comenzaron a murmurar sobre la buena pareja que hacía con su hermana en cuanto tomo su puesto al lado de ella; ambos jóvenes, ambos héroes de sus respectivas casas en la batalla por el amanecer.

Mientras que, en la resistencia de Último Refugio, sus hermanas destruyeron todo el avance de los muertos. Jon sabía que Lord Tarly, había destrozado no solo una vez, sino que tres la vanguardia de los muertos cuando estos cruzaron la brecha del Muro. Era solo un muchacho, que al igual que él había entendido que la verdadera batalla no era contra Danerys Targaryen sino contra los muertos. Y, aun así, parecía que toda la dureza de aquella batalla no había afectado el buen talante o el corazón del joven Tarly, a diferencia de él o del mismo Sam, que aún eran acosados por los muertos en sus sueños.

No le gustaba admitirlo, y no sabía el porqué de ello era algo que debería importale, pero el heredero de Colina Cuerno, quién pronto tomaría el poder de Altojardín, era el partido de aquella fiesta. Y Sansa lo sabía.

Su hermana había sido lo suficientemente astuta como para no incomodarle con ello puesto que a él como Rey, le correspondía la responsabilidad de casar bien a sus “hermanas”. Las felicitaciones que vinieron de algunos de los invitados le alertaron. Solo que esa no había sido su idea, de hecho, siquiera lo había sospechado. Pero era lógico que dentro de la escala de poder que se había instalado en Poniente con Daenerys y sus dragones, Sansa tuviera una idea bastante clara de cual era su importancia como la señora de Invernalia y la Guardiana del Norte. Razón por la cual, era ella ahora quién disfrutaba de las atenciones del joven Tarly.

Se reciminó internamente, debió haber puesto más atención cuando ella, Lord Davos y Tyrion discutían la disposición de las mesas.

“Hay asperezas que deben suavizarse y compromisos que cerrar”

Fueron sus palabras y, para cuando estuvieron a solas, Dany alabó la capacidad para la política de Lady Stark.

“Si sigue así tendré que pedirle a ella que sea mi mano por sobre Tyrion”

“Lady Sansa conoce las maneras de Poniente, fue educada para ello. Habría sido una excelente consorte para Joffrey si hubiera tenido el sentido común de verlo. Pasó de ser la hija de un traidor a la esposa del enano a la señora de Invernalia, y en Poniente la aman”

Había contestado este y Jon, debió tragarse su incomodidad, tal cual ahora, cada vez que vio a los ex esposos organizando el banquete de la victoria, intercambiado bromas corteses y gentiles halagos.

La vida palaciega y de cortesanos no era para él. Extrañaba el aullido de los Lobos del Bosque de los Lobos en Invernalia, las corrientes del muro, el silencio.

“En realidad, cualquiera se ve bien al lado de Lady Stark”

Solía decir y esa era su respuesta programada, aunque claro carente de tal ingenio Jon se la había escuchado en Tyrion algunas semanas antes y no se preocupaba en repetirla frente a cualquiera que alabara la belleza de Sansa. Además, cuando lo decía solía mostrarse orgulloso de poder llamarla hermana. En otras ocasiones no sabía que sentir.

Y en los meses que llevaban en Desembarco del Rey, el dominio de Sansa sobre los asuntos de la corte, de etiqueta y formas la habían convertido en la favorita de muchos; Dany incluida. Tenía la gentileza y disposición para ello, muchos le decían que era incluso más bella y querida que Margaery Tyrell puesto que no existía en ella aquél brillo astuto que las cosas del mundo dan a las damas.

Por sus propios medios, Sansa brillaba ahí donde iba y se apagaba en humildad cuando Daenerys, por ejemplo, solicitaba su compañía, tenía una belleza sureña que sus modos y cortesía volvían simplemente adorable.

Todos lo hacían. Y no acaparaba sus conocimientos para ser la única en lucir, sino que prodigaba consejos, atenciones y visitas; con ella Missandei se había convertido en una elegante belleza exótica que despertaba pasiones en quién la mirara, Tyrion había lucido bien al caminar con ella por los pasillos de la Fortaleza Roja, y Gendry había sacado suspiros en todas las doncellas cuando ella lo vistió y encaminó a recibir la casa Baratheon de manos de la reina. Había convertido en un atractivo partido al mercenario de los Lannister y Lord Davos se vio elegante y señorial bajo su guía. Incluso Dany se había puesto en sus manos cuando la boda se acercára y Sansa había convertido a su esposa en una visión de oro y plata.

Dany la había llamado hermana desde entonces, y la alegría que debió inundar el corazón de Jon ante tal mención, con los días terminó apagándose.

Sintió el tacto de Daenerys sobre su mano y desvió la atención del baile a su esposa.

― ¿Deseas bailar mi señor? ― No, Jon no lo deseaba. Era una Volta y le parecía por lejos el más complicado de todos bailes que ensayara.

“Creo que aquí tus lecciones no servirán de nada”

Le había dicho a Sansa cuando esta, a punto de rendirse, había suspirado en profundidad porque él era incapaz de dar un solo paso correctamente.

Con su guía Jon, que siempre se había considerado ágil, se dio cuenta de que era tieso como un palo. Que no sabía coordinar entre sus piernas y qué si no era para blandir la espada, sus brazos resultaban completamente inútiles. Y el ridículo que significó para Daenerys notarlo había pasado completamente, ante la gracia de su esposa para finalmente guiarlo. Al final la risa también lo contagio. Sin embargo, desde ese día, Dany se había guardado muy bien de volver a solicitarle algún baile.

Jon trato de esconder su sonrisa ante el recuerdo de ello para despedir gentilmente a su reina, cuando en una rápida mirada al salón, vio como Dickon Tarly extendía su mano para ayudar a Sansa a levantarse y la llevaba a la pista de baile.

Jon entrelazó sus dedos con los de Daenerys y besó el dorso de su mano.

― Creo que sabes la respuesta a eso, mi señora ― rio, pero el gesto no llegó a sus ojos y Dany desvió la mirada hacia el salón.

― Creo que son perfectos el uno para el otro… ― declaró después de observarlos durante unos segundos.

Jon también lo creía.

― Ve a bailar si quieres mi señora, yo esperaré aquí ― dijo al final y Dany obedeció, podía no ser la flor más bella del salón, pero si debía ser más importante para él.

Mientras recorría el salón coqueteando con el resto de los señores y bromeando con las señoras, Dany hacia el papel de ama y dueña de todos ahí. Y le ofrecía su mano a algún señor con una broma obscena, algún halago seguida del bufón de la corte que hacía réplica de todo lo que la reina decía y que por fuerza debía ser contestado, era ahí en donde Daenerys Targaryen elegía a sus acompañantes.

A Jon no le molestaba, debería hacerlo, pero no le afectaba. Él, que se sabía un hombre celoso, confiaba en su esposa lo suficiente como para no dudar de sus intenciones. La vio extender su brazo y decir algo que en medio de la música y las conversaciones se perdió, solo quedaron las risas del grupo que la rodearon y Jon bajo la vista para volver a centrarla en su copa. Cuando volvió los ojos a los bailarines, una extraña sensación se apoderó de su pecho, era incomoda y se acrecentó cuando Lord Tarly alzó a Sansa de la cintura, como todos los bailarines, para dar un corto giro y depositarla en el suelo con suavidad. El gesto se repitió tres veces ante de que los pasos del baile los separaran.

Y eran una visión, incluso Dany detuvo su coqueteo superficial para contemplar a la magnífica pareja. A diferencia suya Dickon Tarly miraba a Lady Stark hacia abajo, la disparidad de estatura la hacía parecer frágil y vulnerable, solo que sus ojos decían todo lo contrario. Se veía contenta y dichosa.

― La última vez que Lady Sansa bailó en este salón, también me quede embobado mirándola, no era más que una niña claro pero los hombres, como yo, sabían que aquella belleza podría llegar a ser la perdición de un hombre ― aclaró Tyrion acercándose a él.

“O un reino” se dijo Jon.

El baile terminó con Sansa dándole la espalda a Lord Tarly y con las manos en la cintura, y Dickon rodeándola delicadamente con sus manos sobre las de su hermana.

Fue cuando Dany se acercó a ambos aplaudiéndoles y guiando al resto para que le siguieran, Sansa le hizo una cortés reverencia, lo mismo que Lord Tarly. Se acercó a ambos y los besó en las mejillas, lo que a todas luces era una declaración de intención, de la nada Jon se sintió alarmado y le fue imposible decir nada.

― De seguro han hablado de eso ― señaló Tyrion seriamente. A lo que Jon solo pudo negar ― ellas, me refiero ― Jon giró hacia la mano de su reina y le contestó.

― Antes Lord Tarly debe pedirme su mano ― dijo mucho más brusco de lo que deseaba. Notó el gesto de extrañeza en su compañero, pero se dijo que no debía preocuparse, que perfectamente podría ser su reacción al verse sobrepasado en algo que él consideraba su deber.

Fue entonces Dany quién dijo algo a Dickon lo que hizo sonreír tanto a Sansa como varios de los presentes, y contrario a lo que solía ocurrir cuando el muchacho se mostró contrariado y Jon diría casi sonrojado por las palabras de la Reina, Dany en vez de alejarse, que era lo que usualmente hacia cuando alguien no se mostraba digno de ella, le cogió de la mano y ordeno a los músicos otro complicado baile del cual él no tenía idea.

Vio a Sansa volver a su puesto y no le importó que Tyrion notaba como es que se encaminaba hacia ella.

“Tenemos cosas que discutir”

Sansa le sonrió en cuanto estuvieron a la suficiente distancia, y de pronto Jon sentía que se encontraba entre amigos, era obvio Sansa era su familia o, al menos, lo había sido durante mucho tiempo, no importaba donde se encontrara, incluso en pleno invierno para él, ella representaba aquello que más extrañaba de su antiguo hogar, el aullido de los lobos, el sonido del viento contra el Muro.

― Luces cansado ― fue lo primero que ella le dijo. Y Jon debió admitir que si, lo sentía en su cuerpo y en su cabeza.

― Tú sabes que todo esto no es para mí.

― Padre también lo odiaba ― fue su primera respuesta y Jon la vio cerrar la boca incómoda ― lo siento ― se disculpó Jon negó, él también solía olvidar que Ned Stark no había sido su padre.

En aquél momento del baile Daenerys giró y Jon alzo la vista hacia su esposa, quién no tardó en encontrarlo, ella le sonrió mientras asentía y Jon se dio la libertad de acercarse aún más a su hermana y decirle al oído.

― Una palabra, lejos de acá ― Jon no vio cómo es que Sansa también asintió hacia Dany, como si el plan urdido entre ambas hubiera funcionado, ésta lejos de congratularse frunció el ceño en señal de que lo siguiera y no volviera hasta que su respuesta fuera positiva.

La Fortaleza Roja se encontraba cubierta de nieve y los patios estaban alumbrados por las grandes antorchas que además proveían el calor suficiente para que las mesas estuvieran dispuestas a su alrededor, de todas maneras, a Jon le pareció que aún ahí había mucha gente. El frío era clemente en esa noche y Jon guío a su hermana al bosque de los Dioses.

― ¿Debemos ir tan lejos Jon? ― este no se giró hacia ella y solo contestó:

― Si ― aunque realmente no sabía cómo comenzar lo que quería decirle, siquiera sabía que era lo que quería hablarle.

La nieve era un poco más alta en el Bosque de los Dioses y solo se había encendido una antorcha en medio de este. Los copos caían perezosos como si danzaran con deliberaba lentitud, algunos incluso subían impulsados por alguna débil ráfaga de calor que provenía de la gran antorcha.

Jon miró al cielo y era más de un gris azulado que negro. Le recordó al muro y cómo es que los bosques se extendían más allá de este, una sombra ondeante llena de ruidos de sus gentes y de los animales que ahí vivieron y murieron.

Aquello pareció aclarar sus ideas, respiró hondo y habló:

― ¿Planeas casarte con Dickon Tarly? ― en aquél momento pudo controlar su tono, y Jon sabía que estaba haciendo esfuerzos para ello.

― ¿No lo apruebas? ― No, era su primera respuesta. Aunque no sabía la razón de ello. Sin embargo, se obligó a pensar como Rey, y asintió.

― Es todo un partido ― salió de su boca, y por un par de segundos le pareció que alguien más hablaba por él.

Sansa sonrió.

― Sin embargo ― solo entonces Jon tuvo el valor para mirarla, la gran antorcha tras ella parecía encender su cabello, las sombras que cubrían su rostro le dejaban ver con toda transparencia el azul claro de sus ojos. El vaho que salía que su boca lo invitaba, pero luego Jon recordó que no solo era su hermana, sino que también la de su esposa ― no quiero… ― tragó ― que te cases por conveniencia, eres la señora de Invernalia ― de pronto su tono era más seguro ― la guardiana del Norte. ¿Has pensado en las implicancias de ello cuando a Lord Tarly se le entregue Altojardín? ― bien, estaba hecho, era un discurso diplomático y conciso, casi creíble incluso para él.

― Oh Jon, mejor que nadie conozco las implicancias de ello. Pero creo que Dickon será un buen consorte cuando estemos en el Norte, además Bran…

― Bran no puede ser el guardián del Norte ― advirtió ― no tendrán hijos Stark.

― Ninguno de nosotros lo hará, Robb murió antes de poder dejar herederos y tú eres un Targaryen, tus hijos con Dany ― y le resultaba triste pensar en ello ― serán Targaryens herederos del trono de hierro y si, los Dioses mediante, Arya se decide por Lord Baratheon, sus hijos también lo serán…

Con mucha tristeza Jon se dio cuenta que la guerra de los cinco reyes y la guerra por el amanecer había cortado toda la descendencia Stark que su padre… que Eddard Stark había asegurado, y más que nunca deseo ser Lobo y no Dragón.

― Fueron muchas casas ― dijo apoyándose contra el tronco del arciano más cercano, Sansa le copió ― Cuando me aclamaron como su Rey, dijeron “Él es el hijo de Eddard Stark y su sangre corre por sus venas”

― Bueno, eso es verdad ― continuó ella.

― No como quisiera ― suspiró.

― ¿En serio lo preferirías? ― preguntó ella mirándole fijamente. Jon se perdió en sus mejillas y su cabello, recordó a la salvaje que había amado y lo diferente que era de ella, de Daenerys.

― No me gusta Desembarco del Rey ― fue su única respuesta.

― Pero lo aceptaste, aceptaste todo esto cuando ambos unieron sus vidas ― Jon asintió sentándose en las nudosas raíces de un arciano color hueso en donde refulgía el rojo y anaranjado de las llamas, de nuevo Sansa le siguió ― quizás ahora no lo veas, pero puedes llegar a ser feliz. He entendido que la vida como líder trae poca satisfacción personal pero realmente permite hacer los cambios que nos deja mejorar nuestro mundo.

Jon la miró y le sonrió melancólico.

― Hablas como el maestre Aemon ― Sansa le miró interrogante y Jon recordó que nunca le había hablado de él.

― Fue Dany quien me lo enseño ¿Estás preocupado de que ella no sea feliz? ― Jon negó recordando lo satisfecha que lucía. Pero no, debería, pero no era la felicidad de Dany lo que le preocupada.

― Quiero que tú seas feliz ― dijo de pronto convencido de ello.

― Procuraré serlo ― dijo ella cogiéndole de la mano ― Dickon es un buen hombre, ha sufrido como todos y creo que tiene, al igual que todos, esperanzas en que el Invierno pasará y podrá ver a sus hijos crecer.

Jon también tenía esa ilusión. Observó la mano de su hermana y la acunó entre las propias.

― ¿Te ha aceptado ya? ― preguntó presionando la mano de ella entre las propias. Sansa negó mirando al cielo.

― Planeo arreglarlo mientras nos dirijamos a Invernalia, será un camino largo.

― ¿Cual es tu idea? ― Sansa suspiró sin mover su mano.

― Bueno creo que nuestro acuerdo incluirá la herencia del Norte y la de Altojardín a nuestros primogénitos, buscaré la forma de darle preferencia a Invernalia ― fue cuando ella le miró, preocupada y confundida ― siempre debe haber un Stark en Invernalia ¿Qué posibilidades tengo de que nuestro primogénito lleve mi nombre?

― Lo que menos podía hacer por Lord Eddard era darle un heredero ― dijo en tono bajo.

― No es tu culpa ― dijo Sansa, esta vez cubriendo ella la mano de Jon ― al final actuamos de la forma que mejor creímos. Ahora estamos acá, vivos y preparando nuestro futuro.

― Siempre creí que el mío pertenecía a Invernalia, solía envidiar a Robb por ello, a todos ustedes ― Sansa extendió su mano y cogió uno de los cabellos de Jon para acomodarlo tras su oreja. El pulso de Jon se disparó, así como su corazón.

― No me importa si eres un Targaryen, siempre serás mi hermano ¿Lo sabes?

― No quiero ― fue su única respuesta.

― ¿Qué? ― preguntó Sansa sorprendida de pronto.

― Nunca lo quise ― y alzo la vista a ella lleno de culpa ― cuando éramos niños, solo quería alejarme de ti y de tu condescendencia ― negó riendo con tristeza ― era la niña más linda que hubiera visto y soñaba con que caías a un pozo y morías ― Sansa retrocedió y quiso sacar su mano, pero Jon no la dejo alzo la vista y la miró fijamente ― nunca quise ser tu hermano. Pero cuando lo supe, ya me había comprometido con Dany, y lo único que quería era cruzar los muros de Invernalia y meterme en tu habitación, en tu cabeza y en tu cama, lo siento ― sus ojos azules lo miraban, Jon no sabía si con miedo o repugnacia ― lo siento ― terminó.

Solo entonces la libero de su agarre. Bajó la cabeza, cerró los ojos y se mordió los labios.

the one with the werewolf preschool

[for pocketlass, who deserves all the cute fluffy things, have some hot single dad scott and preschool teacher derek]

“Stiles, this preschool is really expensive, I don’t know…” Scott says, folding up the pamphlet.

“Dude, nothing but the best for you and your kid,” Stiles says, grinning. “Look, they’re like the best reviewed and werewolf approved, and apparently the staff are all werewolves too. So you don’t have to worry about another biting incident." 

"Stiles, I thought I said do me a favor and watch my daughter for the day, not sign her up for werewolf preschool,” Scott says, rolling his eyes as they walk up to the house. It’s a bright cheery yellow and there are colorful flowers painted all over it, and nestled in a lush copse of trees. Scott would almost think they’re in the middle of the woods if he hadn’t already known they were only twenty minutes out of town. The pamphlet says there are acres and acres of the property, all perfect for a growing werewolf to run around in. 

Stiles punches Scott playfully on the shoulder. “You have been way overprotective about enrolling her in any kind of school program, just because that one couple filed a complaint. Mabelcakes was just trying to make a friend, she shows affection by biting. Some humans don’t get it, it’s okay. It’s the parents of that other kid, really they thought a three year old could turn their kid? Honestly." 

Scott shakes his head and rings the doorbell nervously. He’ll be mad at Stiles later for sneaking this schooling thing in like that. Mabel’s his whole world, and he doesn’t know if he’s ready to let her go to school everyday, for the whole day, without him. Stiles is always telling him he needs to start taking time for himself; and he knows Erica and Boyd’s twins both go to this daycare, and they’ve only had nice things to say about it.

Someone shouts out "Door’s open!” cheerfully from within, so Scott and Stiles just make their way inside. 

The living-room-converted-to-playroom is bright and filled with raucous laughter, toddlers running to and fro, some of them half-shifted. Scott sees the twins building an elaborate Lego structure in the corner, and they’re waving at him happily. Stiles immediately runs over and starts building with them. The man could never resist Legos.

“Daddy!” Mabel shouts delightedly.

Scott whirls around; he’s not expecting the tall handsome man covered in kids. There are two kids latched onto his legs, one crawling over his shoulders and Mabel is swinging off his arm, laughing. “Swing faster, Mr. Derek!” she shrieks.

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