muriendo por ti

Chantaje - Mieczysław Stilinski Smut

REQUESTED: No, I just haven’t written for a while, and I wanted to do something for you guys!

WARNINGS: Hickeys, fingering, blowjob

SUMMARY: When you run into Stiles at a club, your past comes out. It takes a further encounter in the bathroom for you to both be okay again.

NOTES: I’ve listened to this song too many times, and it’s becoming problematic.

AAAAAnyways, SMUT YAY! (I miss writing smut. I haven’t had the motivation since my birthday because a lot’s happened.)

Hope you enjoy! Based off this song (and there will be translations of the lyrics too dw <3)

Originally posted by readersleepingintheforest

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No sé a quién engaño, todavía te amo. Locamente, perdidamente te amo. Y quiero que regreses, te necesito aquí, conmigo. Por favor, te daré lo que quieras, pero regresa. Mi alma, mi cuerpo, mis sueños e incluso mis metas, pero por favor, regresa.
Regresa que te necesitó.
Para dormir, comer, incluso para soñar, te necesitó.
Regresa que todo mi cuerpo se esta muriendo. Por ti, por tus labios, brazos, por tu pelo, tu sonrisa, y tus coqueteos.
Regresa. Regresa…
—  JC.
Y se me olvidó recordarte.
Y se me olvidó quien eras.
Y se me olvidó el dolor.
Pero, aún se tu nombre
y lo maldigo.
Cuando lo oigo.
Eso sí,
siempre fuera de mí.
Siempre fuera de mi mente.
Es increíble que nunca me hayas
vuelto a hablar desde entonces.
Como realmente te deshiciste de mí.
Y a mí no me quedó otra que asimilarlo.
Así lo hice y…
Mírame ahora.
Ya no sé quién eres.
Hace tan sólo unos meses
me estaba muriendo por ti.
A veces, te recuerdo cuando
follo con otros.
Ya no deseo que sean tú.
Ya no requiero de ti.
Yo me fui,
y lo dejé todo.
El adiós que más me costó.
El
adiós
que
m á s
m e
c o s t ó.
Fuiste TÚ.
—  10:49pm 02/04/17
Este será un nuevo año pero mi corazón sigue siendo el mismo muriendo por ti
—  Ary Candy
Chepita de mi alma, mi Chepita linda, locura, ternura, vida mía: ¡cómo me haces falta, cómo te quiero, cómo me estoy muriendo por ti, cómo me estás matando, amor, dulce mía!
Jamás nadie se ha muerto tantas veces así. Te quiero con todas las partes de mi cuerpo, te quiero espantosamente, desoladamente, insoportablemente. Ya no puedo más. ¡Cómo es posible vivir sin ti! ¡De qué modo me eres necesaria, ineludible! Cadena de mi corazón, filtro mío, vida mía, te quiero, te quiero, oye que no puedo estar sin ti, te lo voy a decir por primera vez, que la vida me quite todo pero que me quedes tú, que pierda yo un brazo, las piernas, que yo quede ciego pero contigo, que yo me haga un miserable, un imbécil, un triste, pero contigo, amor, contigo. No puedo respirar, tú eres el aire, el agua, el pan, todo lo que vive; perdóname porque te quiero así, perdóname porque este amor me mata, porque este amor te matará diariamente a mi lado, perdóname porque estarás conmigo todos los días de mi vida, porque no te dejaré nunca, porque seré tu castigo y tu culpa, porque nos vamos a morir juntos. Chepita de mi alma, mi Chepita linda, mira cómo me espanto de este amor, de este hierro al rojo sobre mi carne, porque tú eres mi marca y yo soy tu marca, ya te lo dije, clausuraste mi corazón, lo encadenaste, es tuyo.
¡Con qué locura te amo! ¡Qué atrocidad la de los días lejos! Enciérrate, amor, cuídate, cuídame tu cuerpo, guárdame tu boca, tu corazón, no salgas, que no te mire nadie, entrégame al regreso lo que dejé, intacto, sin sol siquiera, encerrado, de mis manos a mis manos.
—  Jaime Sabines
Mírame

Soy un preso a cadena perpetua por mirarte y estoy en está cárcel esperando que me den mi libertad y tu estás del otro lado mirando, mirándome sin saber que estoy preso y pudriéndome aquí, muriendo por ti.
Porque siempre voy a mirarte y desearte pero tu nunca vas a mirarte como yo te miro, por eso nunca vas a hacer nada por mi y yo nunca voy a poder hacer nada por mi.
Mírame.

“Te dejo un “Te Extraño", uno que no pese, uno que te cobije y te recuerde que pienso en ti. Uno que no se compara en nada con el abrazo que traigo atorado en los brazos, o lo besos que se andan muriendo por ti. Pero es un “Te Extraño" lleno de mucha sinceridad, en esta noche fría, donde la brisa me llena y me vacía de ti. Te dejo un “Te extraño" que tal vez no sirva de mucho, pero ojala te consuele el alma.”

— De noches y melancolías, Mercedes Reyes Arteaga 

Te encontré porque lo mejor en la vida no se busca, aparece.

Historia: original Él quiere algo en una persona que busca a otra.

Ella negó y se alejó.

-No entiendo –dijo sin mirarlo-. Tienes a todas esas chicas hermosas a tu alrededor, son preciosas y muchas son más inteligentes que yo, pero estás aquí, diciéndome todo eso… Yo no… No.

Él bufó y suspiró mientras se ponía de pie y dejaba que el café, que el mozo había traído apenas minutos, se enfriase. Se agachó y giró la silla de ella ligeramente, la miró a los ojos pero ella automáticamente le rehuyó.

-Hey… -musitó y tomándola de la barbilla, la obligó a verle. Ella se sonrojó-. No es lo que tienen ellas, es lo que tienes tú.

-Ya… ¿y qué me hace tan especial? –Viró sus ojos y chasqueó la lengua-. Sólo tienes un capricho conmigo. Mírame…, quizá estás ilusionado porque he tenido algunas oportunidades especiales que me han hecho destacar un poquito, pero nada más. Vas y vienes en un mundo totalmente diferente y me siento un caracol al lado de hermosas mariposas y no sólo hablo por el físico. Además…

-Shhh… -interrumpió él colocando uno de sus dedos sobre su boca- ¿En qué curso estudias cómo hablar sin detenerte por horas, eh? –Ella rió nerviosa y él continuó-. No se trata del mundo que me rodea, tampoco de que seamos diferentes; estuvieses en mi lugar te darías cuenta de lo que hay en mí y son sentimientos que ni yo mismo puedo entender. Sé que me estás robando sueños y no te lo puedo dejar pasar así de fácil.

-No quiero romperte el corazón… -susurró-, por eso mejor sigue tu camino. Hay mucho por conocer y descubrir, encontrarás a muchas mujeres mejores que yo. Déjame como un recuerdo bonito.

-Eres una necia –se quejó él mientras ella se encogía de hombros.

Sin saber qué más hacer, él retornó a su asiento y se quedó en silencio. No se dio cuenta de que ella sacaba su celular y miraba la pantalla con ahínco, no fue hasta después de un rato en el que ella suspiró en el que salió de sus pensamientos. Lo que vio lo desconcertó. La mirada de ella brillaba y parecía ansiosa. La examinó y se dio cuenta de que ese comportamiento era el que él quería, pero que al parecer otro había ganado. Se sintió enojado y traicionado; sin embargo, tuvo que recurrir a esa parte racional y controlada. Ella jamás había accedido a sus intentos, era él quien la buscaba constantemente.

-¿Te gusta o lo quieres?

-Nunca me hará caso –dijo ella de pronto. Él sonrió resignado mientras ella abría los ojos de par en par y alzaba el rostro con una expresión de susto-. Yo, quise decir que…, no, no creas que yo… Quiero decir que… Yo…

-Tranquila… sé cuándo retirarme de la batalla.

-Lo siento…

-No tienes que pedirme disculpa por no sentir lo que espero de ti.

-Te has enojado –susurró ella.

-Tú no entiendes cómo es que yo puedo estar rodeado de personas que consideras superiores a ti y yo no entiendo cómo es que tú puedes querer a un hombre que dices quizá no te haga caso cuando me tienes a mí muriendo por ti.

Ambos se quedaron en silencio.

-Quizá el tiempo nos responda lo que queremos saber –musitó ella. Él asintió-. Quizá conozcamos nuevas personas y…

Él frunció el ceño, se puso de pie y sin meditarlo más, la besó. Ella, sorprendida, no movió sus labios, pero tampoco se alejó. Cuando el gesto terminó él buscó en ella algún atisbo de afecto, pero encontró temor combinado con algo de vergüenza. No podía negarlo, estaba furioso, frustrado y odiaba a medio mundo. Era un mujeriego de esos en los que ninguna mujer podía confiar pero se había fijado en una persona que estaba fuera de todo lo que él consideraba “su tipo” y ella si quiera se imaginaba la magnitud de sus sentimientos. Ni siquiera le correspondía.

-Me debo ir –dijo de pronto.

-Perd…

-¡No te disculpes! –exclamó. Respiró hondo-. Todo está bien… ya nos volveremos a ver…

-Pero…

-Te buscaré ¿está bien? Quiero despedirme de ti cómo es debido.

-Yo…

-Por una vez, por favor, no digas nada…

Ella guardó silencio mientras él la miraba un momento para luego darle un beso en la mejilla que duró más de la cuenta. Cuando se alejó la vio ahí, pequeña y cabizbaja jugando con el celular entre los dedos.

-Tú eres la única que despierta en mí ese sentimiento que nadie ha obtenido –dijo-. Verte delante de mí es querer ser un súper héroe para protegerte de todo, que nada ni nadie te haga llorar o sufrir. Es quererte abrazarte y nunca soltarte. Tú eres esa mujer con la que me atormento pensando e imaginando situaciones que, si supieses, te asustarían. No serás el prototipo de belleza ni un libro del saber, pero algo tienes que me hace querer ser tu todo. No… no digas nada…

Y dicho esto, retrocedió sin dejar de mirar esos ojos curiosos y ese sonrojo en ella. Se giró y se alejó caminando con rapidez.

-Eres un imbécil –se recriminó ya en el auto mientras golpeaba el timón-. ¡Eres un gran imbécil!