mundial 98

Decime qué se siente

Con este Mundial me pasaron cosas extrañas. Hace un año estaba emocionadísima, pero a principios de éste, ya se me había pasado un poco la ansiedad. Soy de las que no bancaron inicialmente a Sabella, más que nada porque la Selección me aburría, no me transmitía nada. Hoy, después de haber perdido la final, mi visión cambió completamente. Esta Copa me convirtió en una panqueque.

Mi primer recuerdo de un Mundial es de Francia 98. Tenía 8 años y con mis amigas nos habíamos quedado a dormir en lo de Sofía, una compañerita de colegio y cuando nos despertamos, su padre nos informó que habíamos quedado eliminados por Holanda. Mi primer sentimiento para con una Copa del Mundo fue la incomprensión y la derrota.

Para el siguiente Mundial ya tenía doce años y fue breve. Me acuerdo poco. La fiesta se nos acabó temprano, desgraciadamente. Sé que la mayoría puteaba a un DT, a un Loco, al que años después le pidieron perdón.

Cuatro años más tarde tenía dieciséis y ya miraba fútbol no sólo cada cuatro años. Sufrí siempre por elección y no transmisión: decidí hacerme hincha de Quilmes. De ese Mundial ya recuerdo más cosas: el sufrido partido contra México y el ahogo de gol al ver como Maxi Rodríguez metía la pelota donde nadie confiaba que entrara. El partido contra Alemania lo vi en el living de mi casa con toda mi familia. Nunca pude tolerar los penales. Creo que no existe ninguna situación en esta vida que me ponga tan nerviosa como esa instancia decisiva. El papelito del arquero alemán y el llanto del Cuchu Cambiasso no me los olvido más. Lo siento como si hubiese sido ayer.

Llegó Sudáfrica 2010 y tenía todo menos esperanza de poder ganar el campeonato. No me daba confianza ni cómo clasificamos, ni Maradona, ni Palermo ni el “Garcé, traé alfajores”. Nada. Sin embargo, lo miré esperando que todos ellos me cerraran la boca. Otra vez contra México en octavos y una vez más contra Alemania en cuartos. Ese 4-0 es una marca que sigue doliendo. La tuvimos adentro todos.

Finalmente llegamos al 2014 con un DT completamente diferente al anterior, del que la mayoría desconfiaba. Cuando entregó la lista de convocados fue fuertemente criticado por llevar jugadores como Marcos Rojo, Enzo Pérez o Basanta. Cada uno de los que fueron cuestionados, nos cerraron la boca a todos y le dieron la razón a Sabella. A medida que iban pasando los partidos, la confianza en el equipo crecía y hasta te invitaba a soñar. Igual, siempre aparecía algún mala leche que tiraba en contra nuestro, pero este equipo nos dio a todos algo que no teníamos hace rato: ilusión. Me sobran los conocidos que no nunca miraron fútbol y sin embargo, con este Mundial, con estos 23 jugadores se emocionaron y no pudieron despegarse del televisor. Conozco otros que directamente largaron todo y se fueron a Brasil. Todos esperábamos ansiosos el siguiente partido.

Y sufrimos. Porque sufrimos en todos los partidos. Somos argentinos y nos toca sufrir. Pero siempre aparecía alguien: Messi, Di María, Higuaín, Romero, Mascherano o cualquier otro. Muchos eran los que decían “nos vamos en octavos”, “nos vamos en cuartos”, “nos vamos en semis, a Holanda no le podemos ganar”. Pero el equipo iba creciendo en cada partido y en cada minuto se jugaban la vida. Perdón, Marcos Rojo por dudar. Perdón, Enzo Pérez por no saber quién eras y ningunearte. Perdón, Romero por pensar que no nos ibas a dar seguridad. Perdón, Sabella y equipo por dudar algún instante de ustedes. Dieron todo y a pesar de no haber salido campeones sólo puedo sentir orgullo de este equipo que por primera vez en 24 años me hizo emocionar e ilusionar con un campeonato del mundo.

De este Mundial no me olvido más: del mordisco de Suárez, del “Brasil decime qué se siente”, de las lágrimas de James Rodríguez, de la tirada de Robben en el área mexicana, de la lesión de Neymar y hoy, no me olvido del penal que no le cobraron al Pipita. Duele.

Fue un mes que en el que estuvimos alegres, que nos olvidamos un rato de los Fondos Buitres, de Boudou procesado, de la inflación, de las peleas pelotudas. Fue el primer Mundial que noté unión entre argentinos, que realmente estábamos todos alentando a la Argentina, llorando de la emoción con Mascherano y cantando con los 23 jugadores que saltaban revoleando la camiseta tras el partido con Holanda.

Gracias Sabella. Gracias jugadores. Gracias Selección por hacerme vivir mi primera final del mundo. Lo dieron todo y no hay reproche alguno para con ustedes. Les puedo decir qué se siente: orgullo. Una vez más, gracias. Y perdón por haber dudado.