mortom

La niña de ojos tristes.

Mírate, ahora sí que parece que nadie piensa en quererte;
sientes que no vales nada, ¿verdad?
El “para siempre” está muerto; míralo,
su sonrisa te enferma pero
dependes de ella;
todo tu mundo se te cae a pedazos
cuando él se marcha,
pero cuando vuelve hay algo que se
rompe por dentro. No sabes qué es,
pero es como si su sola presencia
doliera.
Ahora ya nada volverá a ser igual,
porque estas cuerdas que forman de la
escena un teatro cobran vida
para hacerte sentir marioneta;
no eres parte de ti, porque él te
robó las piernas, y te encerró en esta jaula.
Y sin poder salir, sin querer volver
a escaparte de ella por tú miedo a los golpes; piensas en la posibilidad de romper
el guión. Quemar la sala que hace de ti
esta tragedia y salir volando en mil pedazos hasta chocarte
contra el suelo otra vez.
Cerrar los ojos y que, desaparezca todo;
destrozar los cimientos
y hacer de esta vida
un accidente; se acabó.
Desde allí arriba nada volverá
a ser lo mismo; un lugar tranquilo donde
abrir los ojos no sea una caída y donde
personas como él se acaben cayendo porque la escalera es muy alta.
Mira, puede que ya nadie pueda volver a mirarte a los ojos otra vez, pero créeme, el mundo enteró lloró cuando el ángel batió sus alas por última vez, y ahora que tú eres feliz, el paisaje entero se arrepiente.

-Billie Mortom