momento de paz

Você parece ser uma música do Los Hermanos,
sempre escuto, mas nunca me canso.
Nunca me canso de ti.

Você parece um céu estrelado
numa noite de insônia,
nunca me canso de admirar.

Você parece água
não importa se tomei dois litros em um dia,
no dia seguinte terei sede de você.

você parece uma música cantada em outra língua,
não importa quanto o ritmo já demonstre sobre o que ela diz,
sempre vou querer traduzir e entender você.

você parece o momento em que a chuva estia,
meu momento de paz depois de uma tormenta.

você é a beleza da minha vida,
minha paz,
minha calmaria,
meu abrigo,
meu alento,
meu consolo,
meu amor.

Te enxergo bem de longe…

—  W.Louren

você parece ser uma música do Los Hermanos,
sempre escuto, mas nunca me canso.
Nunca me canso de ti.

você parece um céu estralado
numa noite de insônia,
nunca me canso de admirar.

você parece água
não importa se tomei dois litros em um dia,
no dia seguinte terei sede de você.

você parece uma música cantada em outra língua,
não importa quanto o ritmo já demonstre sobre o que ela diz,
sempre vou querer traduzir e entender você.

você parece o momento em que a chuva estia,
meu momento de paz depois de uma tormenta.

você é a beleza da minha vida,
minha paz, 
minha calmaria,
meu abrigo,
meu alento,
meu consolo,
meu amor.

Sensação do dia: o peito está apertado

Aquela sensação ruim que te faz pensar que nada do que você fez até hoje foi relevante, tudo parece uma grande perda de tempo. Pressentir que algo ruim até se aproximando e não saber ao certo para que esquina correr ou qual poste tem a luz mais brilhante é muito complicado. A vida é uma gangorra e viver nela sozinho não funciona, tudo pesa demais para um lado só. Me entende? Uma sobrecarga maior do que qualquer coisa possa equilibrar. Quantas vezes já pensei em desistir? Se espírito realmente existir, ele foge de mim todas as noites quando vou dormir, porque é o único momento de paz que tenho em 24 horas. Eu só não sei lidar mais com os 360° ao meu redor, não me reconheço mais, estou fraca demais para seguir e cansada demais para olhar pra trás e lembrar como eu vinha aguentando as barras anteriores.
Essa noite, tudo está pesado demais e sinceramente? Não sei o que será do meu amanhã, aliás, que dia é amanhã?

Extinta.

eu queria uma garrafa do meu vinho favorito - que na verdade é só o menos pior - pra dividir com você e falar de como as noites sem lua são gostosas e tranquilas
e de como é tudo tão calmo as 2:27 da madrugada e o quão bom é ouvir só o vento e mais nada
(eu tinha esquecido como era maravilhoso passar mais horas em claro)
eu quebraria o silêncio por você
queria que você pudesse estar aqui aproveitando agora esse momento de paz que me atingiu
sinto que finalmente posso respirar fundo e deixar tudo fluir

Lo que los signos esconden:

ARIES

Aries siempre desea ser el primero, desea liderar, desea, en el fondo, destacar sobre cualquier persona para demostrar al mundo que si quiere, puede. Pero sobretodo para demostrárselo a la gente que ama. Muchos creen que es súper competitivo, que sólo piensa en ganar, en dejar detrás al resto, que sólo quiere destacar. Pero no es del todo así. Si quieres destacar es porque necesita que la gente a la que ama se sienta orgullosa. Necesita que esas personas se alegren por haberlo elegido en sus vidas, se sientan bien, y no decepcionados. Aries no es tan egoísta como todo el mundo piensa. Aries tiene una fuerte dependencia al amor, a sentirse querido, una necesidad fuerte de impresionar a los que quiere, una necesidad de demostrar que has hecho bien queriéndote quedar a su lado.

TAURO

Tauro es capaz de comprometer al máximo contigo, en la relación, porque lo que más quiera sea estabilidad. Pero, a pesar de que son fuertes sexualmente y tienen instintos profundos y duraderos, es probable que tengas que esperar un poco. Porque si se lanza sin sentir algo, por mínimo que sea, sólo te dará una pequeña parte de sí, pero muy pequeña. Tauro puede ser muy vulnerable pero sabe controlarse, sabe ser fuerte como una roca cuando quiere y sólo se disfruta del todo de su placer cuando se siente suficientemente cómodo. Y eso a veces, lleva su tiempo. El toro pierde su fuerza cuando se enamora, pero no se lo hace saber al mundo, porque no quiere que el mundo sea malo y se la quite. Porque a veces, esa fuerza es lo único que tiene.

GÉMINIS

En lo más profundo de su corazón, Géminis tienen una fuerte inseguridad en lo que respecta al amor. Siempre se le ve danzando de arriba abajo, como si pocas cosas le importaran realmente. Pues en el fondo, Géminis necesita que le den mucha confianza para abrirse del todo. Que te cuente mil historias no significa que te esté contando sus historias más íntimas, que te hable acerca de todo no significa que te esté hablando de lo que su alma siente. Siendo tan buenos comunicadores, uno puede pensar que expresa de alguna manera sus sentimientos en cada una de las cosas que dice. Pues no. Sus sentimientos están guardados, a veces, bajo llave.

CÁNCER

Cáncer tiene mucho miedo de ser herido, de ser lastimado, de sufrir de nuevo. El miedo sólo a pensar en lo que puede llegar a pasar le hace muy vulnerable a todo. Pero tienden a ocultarlo como pueden, mostrándose agresivos, o a veces incluso enfadados. En el fondo no quiere que nadie sepa de su secreto, por eso, muchos no son capaces de averiguar qué es lo que se esconde detrás de ese enfado por el que el cangrejo ha explotado, o detrás de esa mala cara que te ha puesto cuando has hecho algún comentario. Pues es pánico a que lo vean débil, a que puedan aprovecharse, a que le hagan daño. Bajará ese estado a la defensiva cuando se sienta cómodos, y se sentirá cómodo cuando sea comprendido.

LEO

A Leo las cosas le duelen, y más cuando le critican por su ego, por esa necesidad de sentirse admirado, por su orgullo. Pues no todo es lo que parece. Leo tiene dudas sobre sí mismo, muchas, piensa si es lo suficientemente valioso para los demás, piensa si está haciendo bien o mal las cosas, y tiene inseguridades. A veces las apariencias engañan, y hay que ver un poquito más allá de todo. Desde otro prisma. Quizás pide atención, y tu crees que aplaudiéndole o diciéndole lo bien que se ve es suficiente. Pues no, es posible que quiera tu atención de otra manera, con un abrazo, con palabras sinceras, con un gesto de amor. No todo es tan superficial. Tampoco es que Leo no tenga confianza en sí mismo nunca, pero a veces, más de lo que la gente piensa, se sienten vulnerables, y cuando nadie mira, se derrumban y lloran.

VIRGO

Virgo no es un signo complicado pero a la vez, lo es. Y sí, quien sepa un poco de astrología sabe que, por fuera, tiene un semblante tranquilo, reservado, práctico y siempre intenta plantar los pies sobre la tierra. Pero por dentro todo bulle de forma distinta. Virgo siente, y siente fuertemente, y a veces quiere dejarse llevar por sus sentimientos, por lo que le apetece hacer en cada momento, por lo que dicta su corazón. Pero tiene un miedo paralizante, un miedo que le hace clavarse en un punto porque su sentido del arrepentimiento, aunque no lo demuestre a menudo es fuerte. Sabe cuando hace las cosas mal, y se critica un millón de veces por ello. Y por eso le asusta probar de nuevo, lanzarse a apostar sin saber del todo si va a ganar. Cagarla. Lo pasa realmente mal, pero eso, pocos lo ven. Vive batallas enormes por dentro. Batallas que no le dejan conciliar el sueño. “Quiero, puedo o debo…”

LIBRA

Libra no quiere estar solo. Claro que disfruta de su soledad, de sus momentos de paz que a menudo sólo consigue consigo mismo, pero el hecho de pensar que algún día puede sentirse solo realmente le desespera. Y por eso muchas veces recae en lo que no debe, por eso busca el amor de una manera u otra, el afecto que le falta. Puede parecer equilibrado pero en secreto, pierde el control muchas veces, aunque siempre intenta que el mundo vea que a pesar de todo sonríe, que a pesar de todo, las cosas van bien, que siempre hay una razón para despertar y un pensamiento bueno que mantener. Lo que el mundo no sabe es que a veces sonríe pero está roto, que a veces las cosas no van tan bien pero hace un esfuerzo para despertar, que a veces sólo hay pensamientos oscuros que no se van ni durmiendo. No todo es tan fácil, ni tan feliz, ni tan bonito…

ESCORPIO

Escorpio siempre ha preferido que haya una gran cantidad de cosas que sean siempre mantenidas en secreto, y seguirán siendo así: Algo secreto. ¿Y por qué lo hace? Porque cualquier cosa que sepas acerca de ellos podrías utilizarla después en su contra, y es de eso de lo que se protege Escorpio, es su secreto mejor guardado. Tienen miedo a la traición, a las personas desleales, tienen miedo a poder ser vulnerables ante los demás. Y tienen miedo porque también son frágiles, y sensibles, y tienen un corazón enorme, un corazón que cuida de los suyos como el que más, un corazón que perdona más de lo que debería, noble, un corazón que, en el fondo, puede ser lastimado con poco.

SAGITARIO

Sagitario quiere atarse a ti también, y a pesar de su fama de tener pánico al compromiso, tampoco es tan así. A lo que tiene miedo es a que las cosas salgan mal, a acabar dependiendo de alguien. Porque sí, por muy libre e independiente que el arquero parezca, cuando se enamora, lo hace con los ojos cerrados, y al final incluso se ve como alguien vulnerable al que pueden ordenar e incluso controlar. Por eso tiene muchas veces miedo a la unión con alguien, porque sabe que, si lo hace con la persona equivocada, será el primero en pagar las consecuencias. Porque lo quiera o no lo quiera, su independencia se acaba convirtiendo en dependencia cuando está ciego de amor. Y eso no lo sabe mucha gente… Bueno, ahora sí…

CAPRICORNIO

Capricornio se esfuerza cada día por hacer posible lo imposible. De verdad. Se esfuerza por intentar que las personas seas mejores personas y sí, aunque a veces las formas no son las correctas, o el tono de voz el adecuado, Capricornio no esconde maldad ni ganas de joder la vida a nadie, y menos a las personas importantes. La cabra muchas veces se lamenta de cosas que no ha hecho, se lamenta de no haber apostado por lo que en un momento dado sentía, por no haber agarrado el tren que pasaba delante. Aunque lo veas fuerte, y seguro, y casi sin miedos, Capricornio piensa en el pasado, en las oportunidades perdidas. Mucho. Y de ahí su carácter, hay cosas que no se perdona. Pocos son los que lo saben.

ACUARIO

Acuario se siente desconectado emocionalmente de muchos de los que le rodean. Pero son pocos los que conocen este secreto. Acuario escucha, empatiza como puede e intenta dar los consejos más prácticos del mundo. Pero también siente que su forma de pensar está a años luz del resto, que sus intenciones son distintas, que ve colores con unos matices que nadie entiende, que nadie aprecia, que nadie ve. Y en el fondo se siente solo, a pesar de ser sociable, a pesar de que el mundo le quiere, por sus ideas, por forma extravagante de ser, de pensar, de actuar, incluso de vestir. Pero debajo de esa fachada hay mucho más, hay un corazón solitario que, a pesar de que se llene con poco, no se completa del todo con nada.

PISCIS

Piscis sabe que es vulnerable al amor, que incluso se abandona a él, con todo lo que ello conlleva, pero su secreto no es ese, su secreto es que, bajo su dulzura, su comprensión y su empatía con cada una de las personas que lo rodean, puede volverse loco cuando se enamora, loco de amor, y volverse posesivo, con un millón de miedos internos, con miedo a perder, con miedo a sufrir, con miedo a ser traicionado. Y se inquieta, y mucho. Porque sabe lo que estar en lo más hondo, sabe lo que es que te dejen tirado como una colilla y además pisoteado. Sabe lo que es tener que empezar de cero. Piscis puede llegar a obsesionarse y que su obsesión se convierta en problema, y lo peor es que es un problema del que le cuesta salir. Todos ven cuando el pececillo está mal, pocos son los que saben cuánto está sufriendo en realidad.

Quero não sentir medo. Quero me entregar mais, me jogar mais, amar mais. Viajar até cansar. Quero sair pelo mundo. Quero fins de semana de praia. Aproveitar os amigos e abraçá-los mais. Quero ver mais filmes, ler mais. Sair mais. Quero não me atrasar tanto, nem me preocupar tanto. Quero morar sozinha, quero ter momentos de paz. Sorrir mais, chorar menos e ajudar mais. Quero ser feliz, quero sossego. Quero me olhar mais. Tomar mais sol e mais banho de chuva. Preciso me concentrar mais, delirar mais. Não quero esperar mais. Quero fazer mais, suar mais, cantar mais e mais. Quero conhecer mais pessoas. Quero olhar para frente. Quero pedir menos desculpas, sentir menos culpa. Quero mais chão, pouco vão e mais bolinhas de sabão. Quero ousar mais. Experimentar mais. Quero menos “mas”. Quero não sentir tanta saudade. Quero mais e tudo o mais. E o resto que venha se vier, ou tiver que vir, ou não venha.
—  Fernando Pessoa.
Muito açúcar

EsMembro: Namjoon

Quantidade de palavras: 758

Gênero: Comédia

Originally posted by pjkook

*Podem até levar a legenda em consideração *rindo**

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Final de semana, uma benção, um momento de paz, as 48 horas mais esperadas da humanidade, mesmo para aqueles que talvez tenham algum trabalho para entregar ou até mesmo os outros que têm seus empregos requisitados até o sábado, até para esses, o final de semana é sinônimo de mais uma semana de muito estresse que chega ao fim. Não fugindo dessa realidade, o final de semana também era um sinônimo de felicidade pra você, que cantarolando alguma melodia desconhecida para seus ouvidos, mas que as notas não saíam de sua mente, terminava de lavar a louça de mais um almoço feito com muito sucesso.

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Tercera imagen promocional de la película ‘Mahouka Koukou no Rettousei Movie: Hoshi wo Yobu Shoujo’

Además Jin Yamanoi, Satoshi Hino y Masaki Aizawa se unen al reparto de la película.

La web oficial de la próxima película de Anime basada en la serie de novelas ligeras Mahouka Koukou no Rettousei por Tsutomu Satou e Ishida Kana, se ha actualizado el miércoles con su tercera imagen promocional y reparto adicional. La película titulada Gekijouban Mahouka Koukou no Rettousei: Hoshi o Yobu Shoujo (The Irregular at Magic High School The Movie: The Girl Who Calls the Stars) se estrenará el 17 de junio del 2017 en cines de Japón.

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Olvidario II: El mormón

Para leer el capítulo anterior, haz click aquí.

–Hay un amigo que quiere conocerte –dijo Tim.
–¿Cómo?
–Eso. Le dije que estabas de visita y te quiere sacar a pasear.
–Te dije que no me buscaras hueveo. Puedo hacerlo solo.
–Necesitas distraerte. Y no veo que lo estés haciendo.
–…
–Además, este es especial.
–¿Por qué?
–Es un mormón.
–¿Cómo?
–Mor-món. Con el pelo rubio, la camisa, la placa y todo.

¿Por qué sentía todavía? A pesar de estar a miles de kilómetros de distancia y con un sinfín de distracciones materiales, los recuerdos seguían estancados. Aunque, claro, no era todo el tiempo: habían momentos de paz y alegría sincera, donde su cara de mono –esa que tanto me cargó al principio porque encontraba que tenía los ojos muy separados– no se interponía en mis conexiones neuronales. Pero para bien o para mal, los destellos traicioneros siempre volvían impulsados por ese “tum-tum” tan desagradable.

La situación había comenzando a estresar a Tim, mi amigo gringo. Estaba convencido de que si él no podía ser el hombre que me ayudara a olvidar, serían otros. Y a pocos días del Gay Pride, lo que más había en Nueva York eran hombres dispuestos a ayudar.

–Mormón vive en Astoria. Me dijo que se junten a las siete.
–¿Ya le dijiste que iba a ir? ¡Pero si ni siquiera sé cómo es!
–Duh, pero acá tengo fotos. ¿Crees que te iba a mandar a una cita a ciegas así como así?

Tim me pasó el celular con el Instagram de Mormón abierto: un tipo barbón, bronceado, ojos de océano, musculoso a cagar y con un pelo tan pero tan rubio, que llegaba a parecer albino platinado 9.1 Koleston.  

–Ok. Tú ganas –dije.
–Como siempre, ¿no?
–Claro…
–Hahaha.
–¿Y tú no tenías que trabajar hoy?
–Sí, sí, ya me voy. Pero antes quería asegurarme de que tuvieras un panorama en mi ausencia.
–…
–Deja bien cerrada la puerta cuando salgas.
–Ok.

No me arreglé mucho. De hecho, ni siquiera lo hice. Sólo atiné a revisar el pronóstico del tiempo para cachar cuánto me demoraría en sopear la polera: “34º. Mierda”.

Tomé el metro y a los 20 minutos ya estaba en un bar de Queens, buscando alguna cabeza dorada que resaltara por sobre el resto. Pero mientras lo hacía –y aún sin saber si aquella reunión sería una buena idea–, me seguía preguntando: ¿por qué sentía todavía?

–Hey!
–¡Hola! ¿Cómo estás?

Mormón se paró de su asiento y vislumbré a un titán alzándose frente a mí: el hombre era por lo menos 15 cm más alto que yo.

–Muy bien, ¿y tú?
–Bien, bien… gracias (mentira, estoy mal. Por eso me obligan a juntarme contigo).
–¿Tomas algo?
–Un jugo no más.
–¿No alcohol?
–No tomo, jaja. No me gusta (Él decía que no confiaba en la gente que no tomaba y que algún día me obligaría a tomar por la fuerza).
–Así que de Chile… ¿de vacaciones acá?
–Claro. Una escapada breve (en realidad no son vacaciones. Estoy en mi experiencia Chriss McMillan para olvidar a los hombres. ¿O eso igual se cataloga como vacaciones?). Disculpa, tengo mucha curiosidad… pero necesito preguntarte…
–¿Por qué soy mormón y gay? –interrumpió el hombre rubio.
–Bueno, sí. ¿Muy desubicado?
–Hahaha, no, está bien. En realidad ya no soy mormón. Lo era hasta hace algún tiempo.

Mormón se reclinó en su silla y puso esa cara que ponen todas las personas cuando se preparan para contar una historia larga y tediosa, pero llena de conflictos dignos de teleserie turca que te mantienen expectante por meses. Sin embargo, en ese minuto no tenía la más mínima intención de escuchar más cuentos que los míos.

Después de unos segundos aguantando el aire y sin decir nada, Mormón preguntó:

–¿Quieres caminar?

Recorrimos las calles de Astoria al ritmo de una conversación cordial pero entrecortada por algunos silencios incómodos, hasta que llegamos a un parque junto a un río –¿o era un lago? Nunca supe, ya estaba oscuro–. Nos echamos en el pasto y hablamos sobre las banalidades de la vida. “Algo me dijo Tim de tu rollo”, empezó Mormón. “A veces no es necesario querer olvidar por la fuerza. Creo que sólo hay que aceptar que las cosas pasan. Así nos recordamos por qué somos como somos ahora. ¿No crees?”.

–¿Hay muchos mormones gay? –pregunté.
–Uff, casi todos.
–Debiste haberlo pasado bien entonces.
–Ni tanto. Todos viven dentro del clóset… aunque claro, a veces nos divertíamos y hacíamos como si nada.
–¿Cuándo saliste del clóset? –me aventuré a abrir el guión de su teleserie.
–No sé si salí del clóset. Es que yo siempre supe que era gay. Mis papás también… pero creo que inconscientemente todos esperábamos que se me fuera a pasar. Pero claro, ni siquiera las misiones lo lograron.
–¿A dónde te fuiste?
–Sudáfrica.
–Wow.
–Tengo fotos. De ahí te las muestro.
–¿Cuánto estuviste allá?
–Como un año. Ahí me di cuenta que estaba haciendo el ridículo. Volví y le dije a mis papás que ya no quería ser mormón, que estaba cansado. Que quería ser como era no más.
–¿Y qué te dijeron?
–Lloraron. Lloraron mucho. Pero después mi mamá me dijo que estaba bien, que tenía que ser feliz. Y al otro año me mudé acá, a Nueva York, y empecé a vivir lo que no había vivido hasta ahora.
–…
–…
–…
–¿Y tú? ¿Estás intentando vivir de nuevo?

Llegamos a su departamento cerca de la medianoche. Me preguntó si tenía hambre, que me podía hacer unos “huevos con bacon”. “No, gracias, no como en la noche”, le dije. “Es que a Él le gustaba el tocino”, no le dije. Nos metimos en su cama king size y puso una película en Netflix estilo Mean Girls.

Luego de un rato, Mormón apuntó con su mejor flecha.

–Puedo ponerme el uniforme si quieres.
–¿En… serio?
–Sí. Aunque creo que me queda chico. No era tan musculoso antes, hahaha.

Quizá Mormón tenía razón. Tal vez no era necesario tratar de forzar los recuerdos. Sólo había que dejarlos ser, darles espacio y tiempo. Y si se llegaban a ir, pues bien. Y si no… pichula. Además, ¿qué tanto tenía que olvidar?

La camisa no le cerraba. Los pantalones apenas abrazaban sus piernas musculosas y la cremallera estaba abierta, dejando a la vista una súper pirula erecta marcada en el bóxer. En el pecho, los reflejos de la tele hacían brillar la plaquita negra con su nombre: N.

–Te lo dije, hahaha.

A lo más tenía que olvidar las cosas que me decía cuando me llamaba, los mensajes con los “buenos días” y “buenas noches”, las selfies horrendas y la costumbre de que alguien me preguntara qué estaba haciendo a cada rato. No era nada tan terrible, ¿cierto? Probablemente lo que me tomaría más tiempo sería el apodo de animalito que le puse y ese otro que Él sólo me dijo una vez: “Jopito”.

–¿Por qué tienes el pelo tan suave? –preguntó Mormón.
–No sé. Genética, supongo.
–Parece que te lo han dicho…
–Sí…

Quizá también esos datos ilusos –pero concretos–, como que le gustaba mucho el verde, fumar, tomar y escuchar música emo-dark-pop como Lorde-Sia. Que también era muy pajero, que le daba lata bañarse y que siempre tenía un basural cada vez más grande en su auto. O esa manchita en la espalda, el pelo sucio, la barba dispareja, su pirula chueca. Su amor por Daniela Castillo y el video con el saludo que le pedí sólo para mandárselo a Él. Su placer culpable por “Violetta” y esa canción que me dedicó una vez que decía “te quiero”, o alguna hueá así.

–¿Está bien así?
–Sí.
–Estás temblando.
–Es que tengo frío.

Sus ganas de querer ser más flaco cuando apenas y tiene músculos, sus tallas pesadas diciendo que yo estaba gordo y sus retos de “no me parece” cuando me mandaba alguna declaración polémica en mi blog. Su amor incondicional por sus sobrinos, su enojo cuando lo llamaba por su nombre y su enojo cuando lo único que yo quería hacer era verlo. Su voz tristona cuando me contó que se le murió su primer paciente y su mentira de que “no, si estoy bien”.

–Ponte abajo.
–…
–Eso, así.
–¿Podemos ir más lento?
–Ven –beso.

Los carretes con sus amigos a los que nunca fui. Su ego por creer que la canción que le había hecho al otro ABC1 era para él. Los calcetines de Pokémon que nunca me regaló y el salero de su almuerzo que me dio a cambio la vez que nos conocimos -y que, por alguna extraña razón, todavía tengo–.

–Sorry, no puedo.
–Pero… ¿por qué?

Me vestí, agarré mi mochila y caminé hacia el metro, sin saber si estaba yendo al metro. 

Había mucho que olvidar. Pero yo todavía sentía mucho.

esse texto não é sobre um lugar, é sobre como eu gosto de você

eu fico vendo fotos de cidades, com muita gente nas ruas, parece que elas não tem muita calma, tempo ou sei lá o que para sentarem nas pracinhas e ficarem olhando o mundo ao redor, tomar um sorvete e conversar até a tarde virar noite. você sabe, eu moro em cidade pequena e a vida anda com tanta calmaria. eu fico imaginando nós dois sentados nessas pracinhas verdes e calmas, o barulho da água caindo, as pessoas passando com suas vidas. espera, esse texto não é sobre um lugar, é sobre como eu gosto de você, de como eu quero dividir contigo as coisas que eu gosto, os meus momentos de paz e de caos, as vezes eu sento na varanda para contemplar o mundo e sorrir, outrora para chorar e achar que o mundo me odeia. eu sou toda embaralhada para falar o que eu sinto, espero que você entenda que eu te quero bem, para sempre. mesmo que você ache que estamos fadados a distância, você sempre vai ter a mim, não importa onde e nem quando, uma parte minha te pertence, teu lugar em mim é teu para sempre. eu sinto desde sempre vontade de cuidar de ti e amo te ver feliz. eu quero muito que você seja feliz, e eu estou aqui para tudo, para sempre.