moda de la calle

Antes no era "Denuncia el Bullying", era "Si te pega, tú pégale más fuerte"; a los de lentes se les decía "Cuatro ojos" y no "Hispters"; la gente no te decía "Estas gorda come menos", te decía "Estas muy flaquita, come más"; la gente leía por placer, por cultura y no para ver quien lee los libros que están de “moda”; los niños salían a jugar a la calle, a ensuciarse con tierra, a jugar con amigos reales, a reír y no pasaban todo el día con el celular o de fiesta en fiesta viendo a quien “cogerse”. Eran buenos tiempos.
El sombrero más grande de Nueva York

Aquel invierno en NY había comenzado la moda –hoy muy extendida por todo el mundo–, de llevar por la calle en la mano un vaso de plástico muy grande con café. También se había propagado la moda –hoy olvidada– de llevar en la cabeza un sombrero muy grande. Ambas modas eran consideradas tan ridículas por Sander que decidió, en vez de combatirlas, sumarse a ellas de forma hiperbólica, construir el sombrero más grande de Nueva York y pasear con un vaso de plástico en la mano (en cuyo interior no llevaba café, precisamente). Nos enseñó sus bocetos del diseño: el modelo original medía como un metro de altura e incorporaba unas cuerdas que salían desde la parte superior para sostener las orejeras y la visera ya que, debido a su gran tamaño, no se sostenían solas. A partir de sus indicaciones Gill confeccionó un sombrero un poco menos grande, pero que, aun así, definitivamente, se convirtió en el sombrero más grande de Nueva York.
Un día Eva del Amo y yo caminábamos con él y su gran complemento por la calle 22 cuando un afroamericano con el que nos cruzamos se empezó a morir de risa mientras señalaba a su sombrero y aplaudía la iniciativa de manera muy efusiva. Sander nos miró y dijo: -¿Veis como no es cierto que en Nueva York te puedes poner lo que quieras y que nadie te dice nada?

Gill probándose el sombrero gigante:


Sander, orgulloso, posa con su sombrero gigante con las orejeras y la visera recogida: