minutos de aire

Siete minutos en el paraíso| One Shot Rubelangel

Primer minuto

Me siento como un idiota, las manos me sudan y mi corazón late desbocado, los nervios siempre me juegan malas pasadas, y el poco espacio de separación entre él y yo no hace más que agravar las cosas, pero si algo debo agradecer es la oscuridad, normalmente le temo pero hoy ella me cubre y cobija me vería aún más idiota de no ser así, escucho su respiración y me tiemblan las piernas parezco una niña asustada, sé que él lo nota casi puedo jurar que lo veo esbozar una sonrisa. ¡Será cabrón! sabe que no estoy nada cómodo y lo único que hace es burlarse de mí; y aunque intento enfadarme no lo consigo, de ser opuesto nuestro estado yo estaría descojonándome en frente de su cara, mentalmente me doy fuerza, me repito que no es la primera vez que estamos en una situación así, que es mi mejor amigo, que lo conozco de toda la vida, que hemos estado en situaciones más comprometedoras y con gente a nuestro alrededor, pero lo único que consigo es que mi mente divague por todas las veces que nuestra piel se ha tocado tanto en cámara como en la intimidad de nuestras tardes de ocio, la piel se me eriza, Mangel definitivamente lo nota y para tranquilizarme me da un pequeño empujón y me regala su mejor sonrisa.

Segundo minuto

Cuando los labios de Mangel se curvan siento una tranquilidad que no es ni medio normal y comienzo a reírme más por sacar los nervios que tengo acumulados que porque su gesto me pareciera gracioso, el ríe conmigo y mientras lo hace su mano derecha se levanta lentamente y se apoya justo a un lado de mi cabeza, el armario en el que nos encontramos es muy pequeño y este gesto además de invadir totalmente mi espacio logra acallar por completo nuestras risas, los ojos de Mangel son muy profundos y con frecuencia me pierdo en ellos, ahora con la oscuridad rodeándonos me es difícil verlos, por lo que lentamente me acerco un poco más a él, le quito las gafas que siempre lo acompañan y no me permiten apreciarlo como quiero, de repente y para mi sorpresa noto como sus mejillas toman un hermoso color rojo, esbozo una sonrisa inquisidora a lo que él responde con una fuerte carcajada, definitivamente todos los nervios que tenía abandonan mi cuerpo, ahora lo que quiero es seguirle el juego, lo hacemos siempre y aunque sin querer ambos ponemos un poco del corazón en cada escena, ahora no hay cámaras y lo que suceda aquí quedara siempre en nosotros, porque claro ese el objetivo de este juego divertirse sin cargar con el peso de lo que vendrá después.

Tercer minuto

Ya con el cuerpo de nuevo bajo mi control guardo las gafas de Mangel en el bolsillo de su camisa tocándolo excesivamente, noto su pecho bajo la tela y él mis intenciones, después de pasar tanto tiempo juntos conocemos cada rasgo del otro y si mi conocimiento acerca de él no me falla ahora va a hacer de todo para lograr intimidarme y hacer que olvide el sonrojo que acabo de presenciar, da medio paso en mi dirección haciendo que nuestras narices choquen a lo que yo respondo retrocediendo y quedando totalmente apoyado en la pared, debo admitir que no ha sido mi mejor idea pues ahora me he acorralado, y para dejarme totalmente atrapado bajo su cuerpo apoya su mano izquierda junto a mi cintura, sus acciones provocan que el calor se me suba a la cara y antes de que pueda si quiera intentar disimularlo Mangel me regala una seductora sonrisa y me dice: “No te atrevas ni a pensar en esconderte bajo el bueno de Ust, en este momento te quiero sólo a ti… conmigo”. Los nervios me pueden y rompo el contacto visual, Mangel me conoce muy bien y sabe que Ust es mi boleto de salida en situaciones vergonzosas a las que no quiero hacerles frente, trago saliva con fuerza y de nuevo busco su mirada, esta vez estoy decidido.

Cuarto minuto

Mangel no se espera que mi mirada sea tan segura luego de lo que acaba de decir, pero estoy confiado, así que lanzo mis brazos a su cuello, esto lo desequilibra haciendo que retroceda quedando apoyado en la pared y yo sobre él, sobra decir que la cara de Mangel es un poema definitivamente no esperaba lo que acabo de hacer, pero no puedo permitir que juegue con mis nervios a su favor, después de todo puedo ser muy tímido con extraños, pero con Mangel me desinhibo totalmente desde que lo conozco y eso no va a cambiar, claro que porque mi confianza haya vuelto no quiere decir que él se dejará intimidar fácilmente apenas se acomoda en la pared pasa sus manos por mi cintura y me atrae hacia él yo decidido a no volver a ponerme nervioso muerdo mi labio inferior con malicia y enredo mis dedos en su cabello, masajeándolo suavemente él hace un lento recorrido por mi espalda con uno de sus dedos, parece que estuviera asegurándose de que cada una de mis vertebras se encuentren en su lugar, me produce un hormigueo placentero que llega hasta el final de mi columna.

Quinto minuto

No recuerdo el momento en que acepte entrar en este juego, pero no lo cambiaría por nada, recordar la cara de Mangel cuando la botella al fin se detuvo apuntándonos vale todo el bochorno que este gilipollas me está haciendo pasar. El contacto de una de sus manos en mi espalda me vuelve a la realidad, sin pensarlo acaricio su nuca con la yema de mis dedos y luego recorro delicadamente la línea de su barba, el cierra los ojos, yo aprovecho y contorneo sus carnosos labios con ayuda de mis dedos, estos se curvan levemente, se lo que viene cierro mis ojos imitándolo y siento su lengua recorrer mi labio superior, soy paciente, pero no demasiado así que tomo la iniciativa y lo beso, su labios se despiertan de golpe y responde a mi beso subiendo totalmente la temperatura de nuestro pequeño refugio, sus manos recorren mi espalda y su lengua toma posesión de mi boca.

Sexto minuto

Mangel disfruta de llevar el ritmo, a mí la verdad no me importa demasiado, el beso inocente que inicie se transformó en uno muy pasional, aprieto mis ojos con fuerza y disfruto del jugueteo de nuestras lenguas, es como una danza, como un pequeño secreto que nunca verá la luz, y es eso lo que le da un aire místico a este momento en el que estamos sólo él y yo encerrados en nuestra burbuja, no necesitamos al mundo lo tenemos todo aquí ocultos, como si por un momento el tiempo se detuviera y las cosas que antes me preocupaban ahora no significaran nada, mi momento de ensueño se resquebraja cuando empieza a faltar aire en mis pulmones, muy a mi pesar nos separamos, sus ojos tienen un brillo mágico y sus labios una sonrisa idiota seguramente igual a la que tengo yo.

Séptimo minuto

Un aire de sinceridad ataca mí cuerpo miro directamente a los ojos de Mangel y le digo casi en un susurro: “Tío… te quiero” Él sonríe y atina a pasar sus manos por mi cuello y posar sus labios sobre los míos, en un beso tierno y lleno de amor muy distinto al último en el que devoraba mis labios con ansia. No siento mariposas en el estómago, ni ninguna de esas cursilerías pero por un instante me siento completo. Es extraño como cosas como estas pueden darte perspectivas que antes no veías, nunca pensé que fuéramos a pasar por esto, pero lo agradezco; ahora me siento diferente y no creo que eso sea malo. Rompo el beso para abrazarme a él con fuerza, el me mira con cariño e iba a decirme algo cuando escuchamos golpes en la puerta del armario.

- Chavales vestíos, se acabaron los siete minutos, ya podéis salir.

ONE-SHOT | Wigetta | TAN DULCE QUE ME ENCANTABA | Lemon/Lime

Uououu Hola!! ^^ ¿Que tal están? Aquí un One Shot, Ya casi llegamos a los 200 Seguidores Wiiiiiiiiiii, Muchas gracias a todos Aunque nadie se lea esto por seguir ahi y leer mis Historias ^^, Perdonen las Faltas de Ortografía xD,  espero que Os guste este pequeño OneShot que me dormi tarde haciendolo!!

Disfrutad y sean Felices!! **Repartiendo Amor**   

Advertencia: Este OneShot es de carácter Yaoi (Gay),si no te gusta, no lo leas y YA!! Gracias ^^!

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-Vegetta!!

-Dime!!

-Ven! - Salí de mi Habitación y fui a la cocina, donde Willy en este momento se encontraba, al llegar Willy estaba terminando de decorar ¿Un Pastel?

-¿Qué Leches haces Willy? –Me acerque a la Barra.

-Mira, mi madre me ha pasado la receta, y Lana me llevo a comprar las cosas – Dijo contento el tontaco – Y entonces pensé ¿Por qué no? A Vege le va a gustar, como te encanta el Dulce.

-Vege? – Lo dije riendo bajo.

-Así es como te menciono cuando pienso en ti – Dijo apenado, agacho la cabeza para que no viera si cara.

-¿A si? Y…  ¿Cada cuanto piensas en mi? – Dije tomando su brazo (del codo), bajando mi mano hasta la suya, mientras le tomaba de la barbilla y lo hice mirarme.

-Ca-Casi S-Siemp-pre – Willy estaba Nervioso y su cara estaba roja más no poder; Seguido tomo mi mano, que ya estaba sobre la suya, Aproveche y lo Jale a mi para abrazarlo.

-¡Ay mi Willy! ¡Como le quiero!….      – Dije eufórico mientras le abrazaba, para después susurrar –…mucho tonto – Claro el logro escuchar y rápidamente se soltó.

-¿Quieres pastel? – Paso de mí yendo a por un cuchillo, platos y tenedores (o Cucharas). Se acerco al Pastel y Partió dos Pedazos, Mientras yo sacaba dos vasos…

-¿Leche o Coca? (Publicidad Gratis) – Volteé a verlo esperando su respuesta.

-Mmm Agua – Dijo riendo – Con Hielo por favor – Seguía riendo.

-Que tonto eres chaval – Serví su vaso y yo me puse Leche, Nos dirigimos al salón y nos sentamos en el Sillón encendiendo el Televisor – Willy, ¿Quedo Nata?

-Si, espera… - Se levanto corriendo, fue a la cocina, saco el envase y se dirigió a su lugar – Ten, te dije que te gustaba mucho el dulce chaval, mira que estaba en lo cierto – Dijo riendo y dándome la nata; Deposite mas de esta en mi pieza – ¡Tío! Es mucho, te va a dar algo Vegetta…  - Tome un poco con el dedo y se lo embarre en el cachete - ¿Pero qué haces pringao? – Dejo su plato en la mesa y me miro molesto, yo reí.

-Mira Willy ya no es mucho – Yo también deje mi plato en la mesita, el medio furioso se levanto por una servilleta, pero yo tenía una mejor idea – Espera Willy no tienes por qué pararte – Le tome del brazo, lo jale cayendo al sillón de nuevo y me acerque a él, le tome de la mejilla contraria y le di un beso en la otra, comiéndome lo que le había embarrado, nervioso trato de separarse, le deje por la paz, acomodándome bien en el sillón y terminando de mi Pastel.

-¡Tío! ¡Cómo te gusta el dulce! – Reí ante aquello, se me vino a la mente un Willy vestido de Golosinas, yo y mi mente sucia jeje – Pero yo esperaba otra cosa – Dijo en un susurro, pero lo logre a escuchar – Le iba a dar una oportunidad, me iba a hacer el tonto, deje un poco de la nata en mis Labios, a lo que pude notar que Willy se había quedado viéndome, yo seguía comiendo pastel como si nada pasara, viraba atento a la TV, Willy seguía viéndome… - Samu - ¿Samu? – Tienes algo en la boca – Me dijo rápido, para igual así acercarse a mí, me tomo de la barbilla, me volteó y junto nuestros labios, Willy estaba chupando la a comisura de los mío, quitando la nata de ellos, puso sus brazos alrededor de mi cuello, aun cuando yo todavía no le correspondía el beso, lo cual hice tomándole de la cintura para sentarlo sobre mí, nos separamos por el aire – Como te gusta el dulce ¡eh!

-Entonces…          … ¡Madre mía Willy que dulce eres! – Las mejillas abultadas de Willy se pusieron rojas y bajo la cabeza, para que no lo notara, lo cual era demasiado tarde, me acerque a él nuevamente besándole ahora yo a él haciendo que la levantara, le acariciaba la espalda, llegue a su trasero y lo apreté, en señal de que pasara sus piernas alrededor mío, le tome fuertemente de su culo y me levante con el prendido a mí, ya que aun nos seguíamos besando, me dirigía a la habitación, llegue como pude, dejando en el camino partes de nuestra vestimenta, abrí como pude la puerta y recosté con cuidado a Willy en mi cama, se acomodo en esta y yo me puse encima de él, tratando de no aplastarle, continuamos con el beso, el cual desde hace rato ya usábamos la lengua en el, inclusive una que otra vez Willy me mordía, Me deshice de los pantalones de Willy y me quite los míos, haciéndolos parar quien sabe dónde, me acomode entre sus piernas y empecé a frotar nuestros miembros, aun con los calzoncillos puestos, los cuales ya molestaban en el necesitado contacto, Willy me acariciaba la espalda y mis brazos a su gusto, mientras gemía levemente; al mismo tiempo que el vaivén de mis caderas, me encargaba de prácticamente comerle el cuello, Willy coló una mano entre nuestros torsos y se dirigió al borde de mis calzoncillos, de nuevo coló su mano pero hacia al interior de estos, eso detuvo el frote de nuestros miembros, Willy masajeaba mi amigo tan dedicadamente; en un Movimiento yo me encontraba bajo Willy, me quito los bóxers y empezó a lamer mi entrepierna, desde mis huevos hasta la puntita de mi miembro, mi respiración estaba agitada y no hacía más que gemir de placer, Dios es que era buenísimo para eso.

 Aunque no lo crean es nuestra 2da vez, eso que la primera fue en Madrid y estábamos ebrios, juramos que olvidaríamos ese “fallo”, pero desde que vivimos juntos la tensión de matarlo a besos era más fuerte, así que la idea del pastel de Willy fue la gota que derramo el vaso.

Tome del cabello a Willy, entrelazando mis dedos en este, la felación que me estaba haciendo era una maravilla, pronto iba a llegar a mi punto máximo…

-Willy voy a… - Lo saco rápidamente, mi liquido mancho las sabanas, pero a quien le importaba eso ahorita; Willy me miro divertido, adoraba esa sonrisa tonta, lo puse a mi altura y lo acerque a mis labios para besarlos, con una mano recorrí la espalda de Willy llegando a su entrada, la cual acariciaba y masajeaba repetitivamente, Willy gemía a mi oído, introduje un dedo y se removía, empezó a moverlo dentro, hasta que se acostumbrara, metí el segundo y dejo escapar un gemido de dolor y placer, igual los moví, el problema empezó en el tercero y eso que no era nada comparado con lo que después venia, estaba tenso, y se aferraba a mis hombros, ya no podía controlar su peso así que estaba caído sobre mí, Seguí hasta que solo gimiera de placer, y cuando lo hizo le voltee dejándole debajo de mi, enrollo sus piernas a mí y entre delicadamente, mientras lo hacía enterraba sus uñas en mi espalda, yo le llenaba de besos la cara, le trataba de distraer de aquel dolor, su presión en mi espalda fue debilitándose, me había detenido, ya que había logrado meter la punta, Willy asentía con la cabeza cada vez que estaba listo para que lo metiera mas, mientras yo seguía llenándole la cara a besos, cuando se acostumbro completamente, el solo empezó a mover sus caderas sintiendo placer, aparte de ese vaivén de placer, no hacíamos nada más que dedicarnos a besarnos, me encantaban sus besos, cuando menos lo pensé el vaivén era más rápido y profundo, los gemidos eran callados por nuestros besos, pero cada vez eran más fuertes y roncos, y las embestidas rápidas y profundas, estábamos a punto de llegar al éxtasis, a ese placentero orgasmo, Willy jadeaba y gemía en mi cuello, yo en su oreja, No necesite tocarlo para que nos corriéramos al mismo tiempo, agotado me deje caer encima de él, pero unos minutos después de tomar aire, nos acomodamos bien en la cama, tapados, abrazados, dándonos amor, antes de dormir escuche:

-Cuando te dije que te gustaba el dulce, dijiste que Yo era dulce, ¿Estabas diciendo que yo te gustaba? – Dijo Willy susurrando…

-No me gustas chaval…  - Reacciono sorprendido…

-¿Qué Di…  - Lo calle con un beso.

-Me Encantas – Dije al terminar de besarlo, Sonrió.

-Te amo – Dijo agrandado la sonrisa.

-Yo también te amo Chiqui- Lo abrace aun más fuerte y el a mí, se durmió con esa sonrisa tonta, Tan Dulce que me encantaba…

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^^ Gracias por leer, espero  les haya gustado tanto como a mi, perdonen las faltas de ortografia, Disfrutad y sean Felices!! **Repartiendo Amor** 

Hasta el final

Desde hacia unos días no era el mismo. Se cansaba con facilidad, las caminatas que antes le resultaban pan comido ahora lo agotaban sobremanera sin motivo, ir de su oficina al salón era una tarea titánica e incluso subir las escaleras un par de pisos bastaba para que le tomara minutos recuperar el aire de sus pulmones, como si hubiera corrido una maraton.

Si a eso le añadíamos la tos seca que no se quitaba con ningun medicamento, la sensación de ahogo al recostarse y la fatiga excesiva, todo parecía darle muy malas señales de que algo en su salud no andaba bien. Pero optó por no comentarle nada, para no preocuparlo, para no causarle una angustia innecesaria.

Eso fue hasta que un caluroso día de verano, se ahogó en medio de toses en medio de la oficina, reunido con Kamijou, discutiendo el programa de cátedra de ese año. Las toses cotidianas se acumularon hasta cerrarle el paso de aire, desmayándolo sin poder respirar.