60. The muggleborn ravenclaws introduce their pureblood dorm mates to Minecraft. They instantly fall in love with creative mode and make it a house project to create a full scale replica of the Hogwarts grounds

submitted by daughteroffireandair

Imagen por: Lololex

Wigetta: Un viaje trágico

Parte dos

Advertencia: one shot (desde mi punto de vista) muy extenso.

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-¡Corre, compañero!

Un grito desesperado resonó en el bosque, seguido de otro; proveniente de una vocecita angustiada.

-¡Espera!… ¡Por favor!

El ruido de dos pares de botas pisando con fuerza el césped oscuro que se extendía a lo largo del bosque, iba acompañado de lo que parecía ser el sonido de una estampida furiosa tras ellos.

-¡Vegetta!- gritó aterrado el menor al ver que aquello que les perseguía se aproximaba peligrosamente.

Éste acudió al llamado, mirando levemente hacia atrás y pudo a ver por el rabillo del ojo a su pequeño compañero luchando por alcanzarle.

-¡Venga, tú puedes!- animó, intentando reconfortarle un poco.

Willy se valió de la voz decidida del mayor y, exhausto, tomó impulso para llegar hasta éste.

Por su lado; Vegetta divisó lo que podía ser un escondite temporal y haciendo un último esfuerzo frenó casi en seco, consiguiendo milagrosamente no irse de bruces.

El otro vio como su amigo desaparecía tras un árbol y por más que intentó frenar la carrera notó que no podría detenerse a tiempo.

Desesperado, clamó por ayuda a su compañero.

-¡VEGETTA!

El solicitado se asomó para mirar que tan lejos estaba y rápidamente le ofreció su mano.

Willy no lo pensó dos veces y sin perder tiempo se aferró al antebrazo izquierdo de Vegetta, quien enterró sus dedos en el tronco buscando mantenerse firme en pie, jalando con fuerza al más pequeño hacia su cuerpo.

Poco faltó para que ambos cayeran uno sobre otro en el suelo; pero gracias a la estabilidad del mayor, en nada más que segundos los dos se encontraban acurrucados y casi abrazados entre un árbol y otro, totalmente cubiertos por unas cuantas hojas y lianas.

Sus respiraciones agitadas fueron lo único que se oyó por unos minutos, pero de nuevo el sonido de decenas de pasos se escuchó cerca de ambos. El menor dirigió su mano temblorosa hasta su boca, en un intento por ahogar sus escandalosos jadeos forzados.

Un gruñido resonó por encima de sus cabezas y ambos se miraron para luego levantar sus vistas aterrorizadas, al tiempo que contenían el aliento: lograron ver entre las ramas que les cubrían a un muerto en vida; que aparentemente los estaba buscando

El zombie se quedó ahí un rato, como si supiera donde se refugiaban y estuviera esperando que saliesen de su escondrijo para acabar con ellos. Pero no pasó mucho tiempo para que la criatura diera media vuelta y dirigiera sus pasos tambaleantes de nuevo hacia el grupo de sus semejantes.

Suspiraron aliviados y tras esperar unos cuantos minutos para asegurarse de la retirada definitiva de los monstruos, se incorporaron, comenzando a caminar por donde habían venido; aunque hubo un problema…

¿Por donde habían venido?

El sendero de entrada al bosque había sido perdido durante la huida y ahora se encontraban completamente perdidos en medio de este. Ambos eran conscientes de ello, pero creían que si no lo mencionaban el otro no se daría cuenta.

Estuvieron caminando en silencio durante varios lapsos de hora; recreando mentalmente los eventos ocurridos antes del apocalipsis.

Un suspiro por parte de Vegetta irrumpió en la serenidad del ambiente, sobresaltando al menor, quien comenzaba a acostumbrarse a la tranquilidad del bosque.

-¿Cómo sucedió esto?- preguntó frustrado.

-No lo sé… - respondió Willy- sólo sé que debemos acabarlo como sea.

El silencio reinó de nuevo por unos instantes, hasta que el más joven concluyó en tono infantil:

-… Y también sé que nos perdimos.

Ambos se detuvieron un momento para mirarse y no contuvieron la risa; sabían que de no tomarlo con humor acabarían peleando y cada quien se iría por su lado.

Siguieron caminando tranquilamente mientras hacían cualquier broma para distraerse.

-¡Mira!- exclamó emocionado el más joven- por allá, ¿no es ahí por donde entramos?

Su compañero se volvió y tras mirar el camino se dio cuenta de que el pequeño tenía razón; habían encontrado la salida.

-¡Muy bien, Willy!, que observador eres; madre mía- respondió contento el mayor, al tiempo que comenzaba a aplaudir.

Aunque el goce no les duró mucho; sino hasta que Vegetta divisó entre los árboles a uno de esos indeseables monstruos que venían tras ellos.

Y donde había uno, muchos le seguían de cerca.

-¡Willy!- gritó, al tiempo que la sonrisa se borraba de su rostro- ¡allá, mira!

El menor se volvió rápidamente, mirando alarmado hacia donde señalaba su compañero.

Al identificar la amenaza, empuñó presuroso su brillante espada de esmeralda y se preparó para dar muerte al zombie.

Pero un poco de su valor le abandonó al ver como junto a éste aparecían más criaturas como él. Cinco en total.

Sabía que podría luchar fácilmente contra todos, pero en las condiciones en que se encontraba, las cosas se le complicarían considerablemente.

Miró a Vegetta: su instinto aventurero siempre les había expuesto a diversos peligros, generando en él la necesidad de protegerlo de los problemas en que por su culpa se metían y ahora que era el único con un arma y en una situación como esa; éste sentimiento era bien justificado y se intensificaba.

-¡Willy!, ¡espera!- exclamó Vegetta al ver como su compañero se lanzaba a atacar a los no muertos; pero antes le detuvo, sosteniéndolo de un brazo- escapemos ahora que podemos, ¿no lo crees?

Él le miró fijamente y por un momento se vio tentado a hacerle caso a su amigo y así evitarse problemas innecesarios; pero sus vacilaciones desaparecieron cuando uno de los zombies intentó abalanzarse sobre ellos.

Gracias a una rápida reacción por su parte, logró esquivar hábilmente el ataque.

Con una fuerte sacudida se liberó del agarre de Vegetta, y sin perder tiempo le encajó la espada en la cabeza al enemigo, acabando con la despreciable bestia.

-Vete.

-… ¿Qué…?

-¡Que te vayas!- gritó, al tiempo que daba un paso al frente; listo para atacar a los demás zombies que planeaban acercarse a ellos.

Vegetta tardó un poco en asimilar la orden; y por supuesto se negó rotundamente.

-No pienso abandonarte- exclamó con firme decisión.

-Pues yo no pienso dejar que te quedes- replicó serio sin siquiera mirarlo- ¡vete!

El mayor no pudo seguir resistiéndose ante la firmeza de su amigo y un poco indeciso, se metió entre algunos árboles que habían tras ellos; sin dejar en ningún momento de seguir con la mirada cada uno de los movimientos de su compañero.

Fue entonces cuando en verdad se horrorizó: decenas de figuras aparecieron por entre los árboles que surcaban el claro del bosque; hasta hacía unos momentos tan tranquilo.

Pero lo más alarmante eran las apariencias de las criaturas: absolutamente todos tenían cualidades al menor; ya fuera porque sus ropas fueran idénticas a las de este, o porque sus rasgos eran clavados a los del más joven.

Vegetta estaba confundido; no entendía la razón este turbador detalle; y mucho menos el por qué no lo había notado antes.

No fue sino hasta que los bichos se transformaron todos a las vez en arañas de todos los tamaños, formas y razas; que comprendió el motivo.

Eran ilusiones. Las más terribles de Willy.

Su terror.

Ante ellos desfilaron incontables escenas pesadillescas, todas representadas por los terroríficos espectros que buscaban quitar la valentía al pequeño.

Aunque hubo una que en realidad le dejó pasmado. Que le dejó en claro los sentimientos del menor hacia él.

Era él. O más bien, decenas de copias exactas a él; todos muertos en vida, criaturas de ojos vacíos que se abalanzaban sobre su compañero.

En ese momento fue cuando supo que debía temer por su Willy; él nunca le haría daño, y a pesar de que ambos eran conscientes de que esas no eran más que ánimas en busca de atormentarles, eso no hacía más fácil el hecho de asesinar a espada a tu mejor amigo. De asesinar a espada muchas veces a tu mejor amigo.

El mayor observaba aterrado como el arma esmeraltada ondeaba de un lado al otro entre la gran masa de seres; que no cesaban de surgir de aparentemente ningún lado.

-Willy…- murmuró preocupado.

Por su lado; el menor era víctima de esa ilusiones; a las cuales creyó que podría enfrentarse. Hasta el momento en que estas encarnaron su peor temor: su querido compañero, miserablemente representado como un despreciable zombie.

Eso fue una gran ofensa para el menor y lleno de coraje se lanzó contra las apariciones, en una busca de deshacerse de estas.

Trágicamente, no contó con que eran todos contra uno.

Y mientras luchaba, se sentía desfallecer poco a poco; su fuerza disminuía ante cada golpe que propinaba, ya fuera si lo acertara o no.

-… Vegetta…- suspiró antes de desplomarse.

El más alto no se decidió entre si enloquecer de alegría o de temor al ver como de repente todos los fantasmas desaparecían a la vez. Pero apenas vio caer el cuerpo de su amigo supo exactamente que hacer: dejar que la preocupación le dominara y correr hasta él.


“Los tenues rayos de luz que lograban filtrarse a través de las espesas copas de los árboles, iluminaban escasamente el joven rostro que la palidez de la muerte ensombrecía. La tez de quien, a juzgar por lo maltratado que se miraba, había luchado hasta el final.

Su triste destino había sido presenciado de principio a fin por su dolido acompañante, en quien se adivinaba por su rostro qué tan extenuante había sido el viaje de ambos…”

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Kionda? :v

He aquí la segunda parte del shot c: más les vale que me hagan caso porque me tardé demasiado tiempo escribiéndolo :v

Lololex, leelo pls senpai, notice me

*He escrito güevadas largas y luego está esto :v*

PD: cuesta decirles que iba a ser MÁS largo aún; porque yo no tenia pensado separar la primera parte y la segunda; pero al final lo hice y quedó así, lelz t(;>;t)