mientes

De todas las mentiras que escuche las tuyas son mis favoritas
Odio que siempre tengas razón y odio cuando mientes.
Odio cuando me haces reír y más cuando me haces llorar.
Odio cuando no estás cerca y el hecho de que no llames.
Pero más que nada, odio la forma en que no te odio, ni siquiera algo, ni siquiera un poco, ni siquiera nada.
Me había mentido a mí misma muchas veces a lo largo de los años. Y mi mentira favorita era “Todo irá bien”.
—  ¿Y si quedamos como amigos?
Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias superiores de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No dedico tiempo tampoco a los cotilleos. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar y las exageraciones me aburren. Ya no tengo paciencia para quien no merece mi paciencia.
—  M. Streep