mi-novela

Siento que voy a estar sola toda la vida. Y por “sola” me refiero a sin alguien que me ame como su pareja. No creo que alguien se pueda enamorar de mi.
Y quiero llorar porque no quiero terminar como una señora grande con gatos y muchas novelas.
Mi familia espera a que yo forme una familia, tenga hijos eventualmente y todo eso. Pero estoy casi segura de que no va a pasar. Soy demasiado fea -tanto físicamente como de personalidad- para gustarle a alguien.

Chicas! ya es el CAPITULO 25 y pues les cuento que ya tengo una idea para una nueva novela  y quiero su opinion la escribo ahora o terminando esta?? MANDENME una ask para expresarme su opinion las quiero y GRACIAS por seguir la novela… No saben lo nerviosa que estoy por una actuación que tengo maniana, pero me tranquiliza haberles escrito un capitulo nuevo las AMO

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-¿Quieres?-Pronuncio tomando mi mano, en su otra mano sostenía una caja larga forrada de tela verde. En ese momento sentía una felicidad inmensa y unas ganas de correr por todo el lugar. Todos los chicos sonreían detrás de él, sentía que sus pensamientos era “Dile que si, no seas tonta”. Estaba muy nerviosa había quedado en Shock. Pero nunca dude en la repuesta, siempre fue y será Si!.

CAPITULO 25

Tome a Harry de la mano, nos miramos fijamente, en mis sueños y alucinaciones de ese momento yo le había contestado que si pero en realidad estaba tan sorprendida que no había pronunciado ninguna palabra.

-Ey…ey…______.-Dijo Harry para sacarme de transe.- ¿Esto significa que No?

-No no no… perdón, solo…es que estoy muy sorprendida, es solo eso.-Dije eso tartamudeando.

-Entonces ¿cual es tu respuesta?- Grito Zayn a lo lejos. Harry solo me sonreía, esperando una respuesta. Me acerque a el para poder susurrarle en el oído.

-Te lo diré cuando estemos solos, yo ya tengo mi respuesta.-Le guiñe el ojo y tome su mano para que podamos caminar juntos, sentí como los chicos venían detrás de nosotros. Nathalia estaba ahí con la cabeza baja, no nos miraba la situación era rara. Paramos en la puerta del camerino.

-Ya vengo…yo iré al baño.- Nos soltamos las manos y camine al baño. Al salir de cumplir con mis necesidades, me tope con Harry que seguía con el uniforme del equipo.

-¿Qué haces aquí?- Dije sin entender que pasaba, mirándolo confundida.

-Ya estamos solos.-Dijo y se acercó para rodearme con sus brazos.

-Que impaciente que eres.-Dije sonriéndole.

-Si lo soy, pero ahora dime… quiero escuchar tu respuesta.-Dijo así apegándome mas a su cuerpo, para que yo pudiera, apoyar mis manos en su pecho.

-Mmmm… ups olvide cual era la pregunta.-Dije haciéndome a la chistosa.-¿Puedes repetirla?

-Mmm…-Se hinco en frete de mí sosteniendo la cajita verde.- ¿Tu ________ Tomlinson quisieras ser mi novia?-Me agache para estar a la misma altura que él.

-Obvio que si quiero tontito.-Deposite un tierno beso en sus labios. Nos paramos.

-Tengo algo para ti.-Dijo abriendo la cajita verde. Era un collar hermoso que tenia inscrita la letra H .-Puedo?- Dijo abriendo el collar para poder colocarlo en mi cuello. Recogí mi cabello y me coloco el collar, sentí sus manos frías y temblorosas me daba mucha ternura que el este así por mi.

-Gracias.-Gire para unir nuestros labios en un romántico beso, después de todo lo ocurrido, me tomo de la mano, llegamos a los camerinos ya todos estaban listos, Harry entro corriendo para cambiarse rápido, salió abrazado de Liam, mientras ellos charlaban yo esperaba la atención de Harry. Se paso por mi lado y se dirigió a Louis le dijo algo en el oído y no vi mas porque sentí que me tapaban los ojos, la boca y me levantaban del suelo. Sentí que me sentaban en un asiento de cuero, así eran los asientos del auto de Liam, el auto empezó avanzar, sentí miedo no sabia que pasaba. Sentí que me soltaban lo que tapaba mis ojos y mi boca.

-¿Qué pasa?-Dije y mire que Danielle la novia de Liam manejaba el auto.

-Tranquila, estas con nosotras y estas bien.-Decía Eleonor desde el asiento de atrás, ella intentaba soltar un amarro que me habían hecho en las muñecas.

-Si…pero ¿que pasa?… No entiendo…¿A dónde vamos?

-A tu casa, queremos que te vistas mejor para salir con los chicos.

-Bueno…-Dije pensando <¿Tan mal vestida estoy?>-¿A dónde iremos después?

-No te podemos decir, Harry no quiere que te digamos.-Dijo Danielle con una sonrisa picara

-Pero…

-Cállate y tu obedece, veras que te gustara.-Me calle preferí no decir nada pero todavía tenia curiosidad de que haríamos. Sacaron cosas de mi ropero, me vistieron con ESTO y salimos otra vez en el auto, las manos me sudaba estaba nerviosa no sabia que es lo que venia, llegamos a un lugar  nada lujoso era normal, era lindo al final  vi una mesa gigante armada como para que mucha gente fuera, esa no era nuestra mesa, la nuestra se encontraba dos mesa mas lejos, vi a mi hermano que miraba todo feliz porque Eleonor estaba ahí, Liam se paro y recibió a su novia. No te que no estaba Harry pero vi a Zayn todo entretenido con una chica, ella era Lai, me senté junto a ellos para poder conversar. Pasaron unos minutos y vi a Harry acercarse, le sonreí pero no pude evitar ver que venia detrás Niall tomado de la mano de una chica que nadie conocía.

-Hola pequeña.-Dijo Harry dándome un beso en la frente sacándome de mis pensamientos.-Estas hermosa.-Susurro en mi oído muy tiernamente.

-Hola lindo.-Sonreí.-Gracias.-Dije tardando un poco. No entendí porque me ponía así al ver a Niall con otra chica, se suponía que yo lo había superado además, yo tenía Harry. La mesa larga que vi al entrar se iba llenando, Josh, Dan y Ed llegaron con sus parejas. La estábamos pasando bien.

-¿Vamos al Baño?-Me pregunto Laila. Obviamente yo aprobé con la mirada y me levante. Pero sentí como tomaba mi mano.

-Laila ¿Por qué quieres separarme de mi novia?- Que lindo sonaba que Harry dijera que soy su novia, me ruborice y sentí como todos en la mesa giraban a vernos.

-Ósea que… ¿le dijiste que Si?-Dijo Niall en un tono prepotente.

Les dejo un nuevo capitulo y me voy a estudiar…Las quiero y espero que les guste :D

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CAPITULO 33

-Amor! No es lo que piensas.-Dijo acercándose a mi, queriendo abrazarme.

-No te atrevas a tocarme.-Dije alejándome, y note como Zayn y Laila se miraban fijamente. Cuando Zayn se levanto para acercarse a ella, corrió a la habitación con todas las chicas.

-Zayn nos dejas solos.-Dijo Harry mirando a Zayn mientras el salía con la cabeza agachada.

-No Zayn… la que se va soy yo… Creo que escuche suficiente por hoy..-Dije mirando Harry.

-No por favor….debemos aclarar esto.-Me agarro de la mano y Zayn se fue dejándonos completamente solo, a los segundos sentí el olor a alcohol que salía de su boca. Nos acercamos a la cama y el todavía no me soltaba.

-Harry… no quiero hablar… sinceramente no me siento bien.-Rompí en llantos en sus brazos, me sentía tan mal primero lo de Andrea y luego esto de Harry que al parecer que quería terminar conmigo, solo me ilusiono para luego terminar conmigo repentinamente cada vez que pensaba en algo así me dolía mas y lloraba con mas ganas, Harry me abrazaba en silencio, no decía nada pero intentaba contenerme.

-Tranquilízate por favor.- Me pedía Harry pero yo me ponía peor que antes.

-No… ¿como quieres que lo haga?-Grite y me separe de el e intente respirar profundamente.-De una vez… termina conmigo igual ya me estas lastimando.-Me miro confundido.

-¿Terminar contigo?¿De donde sacaste eso?-Dijo Harry tomando mi barbilla para que lo mirara.

-¿De que hablabas con Zayn?-Pregunte y agacho la cabeza, su rosto cambio a una expresión muy triste, y su respiro hizo que sintiera el horrible olor a alcohol.

-No quiero decírtelo así…-Pronuncio queriendo tomar mi mano pero no lo deje.

-No vas a hacerlo… hablaremos mañana.-Me levante para ir a mi cuarto pero Harry tomo mi pierna con mucha fuerza.

-Solo no confundas las cosas-Dijo y se levando ese instante.-Esta bien que hablemos mañana, pero no pienses cosas malas.-Tomo mis manos.-No…por nada en el mundo quiero terminar lo nuestro porque…-Lo interrumpí.

-Basta Harry… hablamos mañana.-Sentía que mis ojos me pesaban de tanto llorar.-Si me puse así fueron también otros factores que se unieron a lo que paso.-Dije y sentí una lagrima en mi mejilla Harry la limpio con su pulgar, enserio lo de Andrea me había afectado al parecer.

-Te Amo Princesa.-Dijo mirándome a los ojos. No respondí, lo amaba pero no tenia ganas de decírselo, le bese la mejilla y me dirigí a mi cuarto. Cuando entre a mi habitación las chicas estaban peinándose, pintándose las uñas, Daniela tenía una mascarilla, se veían todas chistosas haciendo cosas para mejorar su belleza.

-¿Quien me da un masaje?-Pregunte porque necesitaba relajarme con algo.

-¡Yo!-Se ofreció Laila inmediatamente. Le conté todo lo ocurrido.

-Tranquilizarnos es lo mejor que podemos hacer. Esperemos que mañana no eviten el tema, Harry estaba arrepentido pero quería saber de que hablaban exactamente.

-Ok…pero con Zayn, yo ya no tengo ninguna esperanza.-Me dijo pero lastimosamente todas la escucharon la miraron y gritaron.

-¿¡QUE!?!?!-Laila empezó a contarles como había empezado todo con Zayn mientras yo me ponía el pijama, al escuchar la historia me quede dormida y desperté en cama muy bien tapada, me levante y todas dormían tranquilas. Decidí bañarme y luego bajar a hacer el desayuno. Mientras me vestía ASÍ Andrea se despertó y me pidió ir a la ducha, ella bajo al baño del cuarto de visitas e hizo lo que tenia que hacer, no hable con ella, no me salían las palabras sinceramente me sentía muy triste, pero igual no podía enojarme con ella porque ella no sabia nada, pero igual me dolía.

-¿Qué haces?-Dije viendo a Harry en la cocina.

-Te iba a preparar el desayuno.-Dijo y se sentó en las sillas del mesón de mi cocina.-Bueno a ti y a tus amigas…pero ahora… ¿Podemos hablar?

-Dime que es lo que yo confundí…-Dije acercándome a él.

-Haber…-Me tomo de la cintura y me sentó en el mesón, yo solo podía mirarlo fijamente.-¿Qué escuchaste?

-Decías que nunca te habías sentido así…y no sabias como decirme…y bueno que no querías lastimarme…

-Ya ok… y dije que no había sentido así es porque estoy confundido no sé que decisión tomar, me llegaron dos becas de dos lugares distintos, para que yo estudie lo que yo quiera pero ir también a jugar futbol para las universidades, no sabia como contártelo, por que esto implicaría que tu y yo tendríamos que separarnos, no quiero  pensar en eso.-Las lagrimas me brotaban, me sentía tan mal por haber sido tan egoísta de solo pensar en mi y no el, Harry estaba dudando sobre su futuro solamente por mi.-No te pongas así y bueno espero que sea la ultima vez que dudas del amor que tengo.-Me dio un beso, y yo solo podía mirarlo con los ojos llorosos.

-Mira… este es tu futuro… no pienses en mi, tu tienes que tener prioridades y estas son tus estudios…-Harry me escuchaba atentamente.-Disfrutemos cada día como si fuera el ultimo, estando juntos, perdóname nunca quise dudar de ti… pero… anoche estaba muy sensible…

-Creo que todavía sigues sensible.-Dijo Harry acariciando mis manos.- ¿Qué paso?

-Es que me entere…-Fui interrumpida.

-¡Buenos días chicos!-Dijo Andrea entrando a la cocina.

-¡Hola!-Saludo Harry y yo solo sonreí.

-Perdón… ¿Interrumpí algo?-Dijo e intente disimular mi enojo.

-No… llegaste justo para que me ayudes con el desayuno.-Dije saltando del mesón.-Ve a bañarte…o arreglarte no se…-Dije dirigiéndome a Harry

-¡Esta bien!-Ese día pasó rápido tal como pasaron los 2 siguientes meses, sin problemas, estábamos ya a un mes y medio para terminar las clases, estábamos un poco nerviosos por los exámenes pero preferíamos mantener la calma. Harry no le había dicho nada de las universidades a su madre, no se porque el decidía retrasarlo cada vez mas y pues siempre me decía no me preocupara que el sabia lo que estaba haciendo. Laila y Zayn ya no se hablaban, nunca aclararon el tema, entonces no lo solucionaron. Con Niall hablábamos normal pero yo prefería alejarme un poco después de todo lo que había pasado y todo lo que me había enterado. Con Andrea mantuve todo normal no le iba hacer problemas por esas cosas que habían pasado.  Era sábado y estábamos  charlando en mi casa con Eleonor y todos chicos que practicaban con la banda, cosa que no hacían hace mucho. Se sentaron para comer lo que Eleonor y yo habíamos preparado.

-¿Y no quieren salir esta noche?-Pregunto Liam.

-Pero mañana tenemos partido.-Dijo Harry preocupado.

-No te preocupes estaremos  bien..¿Noche de parejas?-Propuso Louis y a varios de los chicos, a Eleonor y a mi, nos gusto la idea.

-Pero Niall…-Dijo Liam pero se freno solo para arruinar las cosas.

-No te preocupes Liam…Yo y Zayn nos arreglaremos solos.-Dijo Niall desafiante. Me daba curiosidad a quien llevarían, Zayn no dejaba de mirarme fijamente como para decirme algo. A los minutos me llego un mensaje de Zayn pidiéndome que por favor invite a Laila, él quería solucionar todo supuse. Así lo hice y fui a rogarle a Laila que fuera, hasta le dije que Zayn no iba a ir. Esperaba que esta noche la pasemos bien y sin problemas.

Capitulo 1: Liberación.

Desperté acostada en la parte trasera de un camión, pude sentir que estaba en movimiento.

No tengo idea de cuánto tiempo he estado inconsciente, solo sé que este lugar apesta a heces de caballo y que siento un insistente dolor en mi cuello.

“Angelina, ¿Por qué no te gusta el sol?” – la voz de mi hermana invadió mis pensamientos nuevamente y los recuerdos de la fosa me llegaron uno tras otro, pero no solo la fosa ocupaba mis pensamientos, también mi hogar.

Mi hogar, mis hermanos y el vago recuerdo que tengo de mis padres.

Mi hogar, envuelto en llamas y dos sujetos escapando entre los árboles.

Mi hermana, mi dulce Sophie. Ojos verdes, cabello rubio, sonrisa eterna. Tan preciosa, tan diferente a mí.

¿Yo? Solo soy un monstruo.

Oscuridad, todo está completamente oscuro, siento que mi cuerpo finalmente recupera las fuerzas perdidas después de tanto tiempo bajo la insoportable luz que mantenían frente a mi día y noche sin que tuviese la oportunidad de moverme; me debilito tanto que ni siquiera tuve la oportunidad de hacerles caer a todos un ejército de comadrejas de las sombras o algo así, lo que fuese posible con tal de escapar; estoy harta de ser prisionera, de que me usen y desechen.

Estoy harta.

Pero a pesar de que es obvio que ya no estoy en las fosas, seguía siendo prisionera. Una descarga de furia se apodero de mí, me levante y lance una patada con todas mis fuerzas al aire, pero termine golpeando algo o más bien a alguien.

“¡Ah! ¡Se puede saber qué demonios te…! ¿Dónde estoy?” – parecía ser una voz masculina un tanto atontada, debo haberlo regresado a la conciencia con mi patada, debe estar igual o quizá aún más confundido que yo. – “No me digas que… ahí esos malditos. ¡Puedo cuidarme yo solo!” – parecía muy enojado.

Quería disculparme por patearlo, pero simplemente no me salían las palabras. Además, ni siquiera entendía de qué estaba hablando.

“Esto no se quedara así malditos, no soy alguien a quien puedan dominar, soy lo suficientemente fuerte como para cuidarme, ¡Podía escapar y cumplir la misión solo!” – pude sentirlo levantarse, podía verlo aunque no completamente, aun no domino del todo mi habilidad. – “Tu, el que me golpeo. Dile al idiota de mi hermano que él no es el único.”

No le preste atención en lo más mínimo, me enfoque en identificar sus movimientos, esta… ¿Qué rayos está haciendo?

Un estruendo hizo al camión frenar precipitadamente y solo entonces me di cuenta de que no había ningún tipo de ataduras en mis brazos o piernas, una corriente de felicidad corrió a través de mi.

Otro estruendo hizo temblar el camión y solo entonces lo comprendí. El sujeto hizo la puerta añicos con sus propias manos y no tardo en salir corriendo y perderse en la oscuridad.

“¡Abajo, abajo, abajo! ¡Qué demonios hizo ese idiota!” – escuche las voces de quienes debían estar conduciendo la máquina, no parecían contentos. – “¿Qué esperas, imbécil? ¡Ve por el! Y tú, Ethan, asegúrate de que la chica este bien.”

Entre en razón. No había tiempo que perder, salí del camión apresurada y comencé a correr lo más rápido que mis piernas me permitían.

“¡Maldición! ¡Oye! ¡Oye!” – No los veía pero sabía que se dirigían a mí – “¡No te vayas! ¡No te…! ¡Maldición! El jefe nos matara.”

Seguí corriendo, no mire atrás, simplemente corrí.

Nadie más me dirá que hacer. Es una promesa.

“¿Qué esperan, idiotas? ¡Tras ella! O el jefe nos rostizara a todos. ¿Dónde está Jet cuando lo necesitamos?” – fue lo último que escuche, sus voces se hacían cada vez más y más lejanas.

Estaba en medio de la nada, había muchísimos árboles y una carretera deshabitada, estaba descalza y con el mismo vestido mugriento que me obligaban a utilizar en la fosa, la luna brillaba sobre mi y aun así estaba demasiado exaltada como para guiarme con ella y seguir un camino, no podía centrarme en pensar, sabía que seguían detrás de mí y aunque no fuese así, seguirían persiguiéndome, aunque no sé porque pero no parecían muy felices de que me fuera.

A lo lejos pude notar luces, las luces de la ciudad y corrí aún más rápido.

Lograre llegar. Alcanzare mi libertad.

 

Una chica de cabello anormalmente rojo caminaba apresurada entre los dorados pasillos del edifico Golden. Su mirada irradiaba preocupación, o más bien, miedo. Después de cruzar un pasillo con docenas de puertas, llego a una imponente puerta dorada con delicados detalles en rojo y la forma de un dragón tallada a la perfección.

“Con permiso, mi señor.” – comento débilmente la chica pelirroja. – “Ellos los perdieron, hicieron todo lo posible pero no funciono.”

La habitación era imperial, se iluminaba débilmente por un candelabro con velas cuyas llamas irradiaban distintos colores. Frente a una ventana con una vista verdaderamente magnifica de la ciudad un hombre con cabello del color de la miel y ojos del color del sol sostenía una vela, jugueteando con sus peculiares llamas que cambiaban de color a medida que él las tocaba.

Primero eran rojas, luego verdes, luego violetas, luego turquesas.

“¡Retírate!” – exigió un hombre cuya figura se ocultaba tras un gigantesco sillón.

El chico de ojos dorados soltó una sonrisa un tanto burlona mientras observaba a la asistente del señor partir con el mismo temor y respeto que siempre mostraba al estar cerca del jefe, no era la única, todos eran así con el jefe, excepto el.

“No te lo tomes con la pobre chica. Ella es la que lleva tus cuentas. Dime, ¿Qué piensas hacer?” – pregunto con curiosidad mientras posaba la vela en una mesa a su lado.

“Más bien que piensas hacer tu.” – aun tras el sofá, su enojo se vio espantado por un leve temblor en su voz que no paso desapercibido, pero si fue ignorado por ambos caballeros.

“¿Yo?” – su reacción fue altamente exagerada. – “Nada… no puedo traerla aquí. Me odia y lo sabes, sabes que cuando me vea me reconocerá, ya lo hizo una vez y de ti…”

“¡Cállate!”

“¡Cálmate! Llamemos a Caffrey, después de todo también debe buscar a su hermano. Deberían enseñarle a ese chiquillo a no usar sus habilidades con tanta insensatez.” – el silencio fue largo he incómodo. – “¿Lo llamo o no?” – pregunto bruscamente.

Finalmente el sujeto tras el sofá se levantó, su esbelta figura lucia esplendida al ser alumbrada por las llamas de colores, parecía imperturbable, pero en su interior todo era un caos.  – “Lo harás de todos modos.” – dijo finalmente.

Las luces de la ciudad son bastante estrambóticas, muy diferentes de como las recordaba.

Los edificios, el ruido, las risas… todo me parece muy lejano y no es de sorprender. Me tardo menos de lo que esperaba llegar a la civilización, pero jamás creí que la civilización me rechazara tan rápido.

Una chica con cabello color plata, mugrienta, llena de sangre y con un vestido que parece más bien un costal de papas. No es de extrañar que me miren como si fuese una indigente.

Soy una indigente… por ahora.

Afortunadamente no me volví a encontrar ni con los sujetos del camión, ni con el tipo histérico que rompió la puerta de metal con sus propias manos. Sé que no me debería sorprender, pero me sorprende. En las fosas no acostumbrábamos a usar nuestras habilidades a menos que fuese para intentar escapar, pero siempre terminábamos castigados, en jaulas cuyo propósito era tortura y se oponía a nuestra naturaleza. Muchos llegaron a odiar el hecho de nacer con habilidades.

Nos castigaron, nos hicieron temer a nuestros poderes hasta el punto en que no queríamos creer que tales existieran.

Al salir de la nada en la que me encontraba me guie por las luces, dicen que si sigues la luz iras a un lugar mejor. Yo solo me encontré con la autopista; camine un par de horas y parecía que jamás saldría el sol.

“Oye, ¿necesitas ayuda?” – me pregunto el portero de un gigantesco edificio que no tardo en deslumbrarme, una preciosa torre que resaltaba entre las demás, parecía hecha de oro, parecía brillar. No pude evitar mostrarme admirada, su esplendor era cautivador, verdaderamente hipnótico. – “Señorita, está herida. Pase adelante, la podemos ayudar.”

Mi impresión fue tal que por un momento había olvidado al portero, era un sujeto quizá de unos treinta años, lucía un taje blanco insoportablemente pulcro y en su hombro izquierdo relucía una placa dorada con un el símbolo de un sol siendo rodeado por un dragón y unas preciosas letras en cursiva. The Golden Elite: Security.

“Venga conmigo, señorita. Puedo ayudarla…”

“No.” – mi negación fue aún más cortante de lo que esperaba, pero no me importo. Necesitaba ayuda y lo sabía, no tenía donde ir y era bastante obvio, pero ese lugar escupía luz cual dragón escupiendo fuego y el costal de papas que tengo por vestido deja demasiado a la vista, es demasiado revelador como para proteger mi piel de tanto esplendor.

Seguí mi camino, si es que tenía uno, cada vez mis pasos eran más lentos y torpes.

Hubiese podido seguir así, hasta que note un reflejo del sol ascendiendo entre los edificios. ¡Maldición!

No sé si reír porque finalmente amaneció o llorar porque no tengo donde ir.

El sol continuo subiendo más rápido que de costumbre, o quizá siempre ha sido así, no lo recuerdo. Pero logre ver un espacio vacío entre dos edificios y no lo pensé dos veces, me acerque al lugar. Había un depósito de basura inundando el asqueroso olor de la putrefacción, un par de perros callejeros rebuscaban entre las pilas de desperdicios algo que comer y un poco más al fondo se encontraban un montón de cajetas vacías.

Mis ojos comenzaban a cerrarse solos.

Me senté en el piso, junto a las cajetas, no estoy en condiciones de exigir más. Este lugar me da sombra, no necesito nada más.

He pensado en regresar a Los Ríos, mi antiguo hogar, pero no tendría sentido. Solo hay dos posibilidades: O la casa fue remodelada y está siendo habitada por otras personas o simplemente sigue ahí, reducida a cenizas.

Una imagen fugaz de mi madre se infiltro en mis pensamientos, un recuerdo feliz.

Ustedes han sido un regalo.

Que equivocada estabas madre.

Poco a poco mis pensamientos se redujeron a nada y entonces me dormí.

“¡Demonios! Aunque digas que no, eres igual a él. ¿Por qué tienes que ser tan obstinado? ¡Joder! No importa lo que digas, yo también iré.” – el sonido de voces me despertó, la cabeza me daba vueltas pero reaccione por instinto, levantándome torpemente y adoptando una patética posición de ataque.

Otra cosa que aprendí en las fosas: Sueña ligero, nunca sabes que puede pasar.

Dos jóvenes de mi edad o quizá un poco más salían de la puerta trasera del edificio que estaba justo frente a mí; no puedo creer que no la haya notado. Estaba tan cansada que olvide ser precavida y se supone que eso es algo que jamás debemos olvidar.

Nunca sabes que puede pasar.

Uno de los chicos lucía un maravilloso cabello rubio rojizo y ojos café, su vestimenta era relajada y luminosa, parecía ser el más joven de los dos y obviamente era alguien con beneficios monetarios, a su lado el otro chico lucia sombrío y mayor, su vestimenta era completamente oscura y no dejaba a la vida piel más que la de su rostro, cabello oscuro y ojos azules.

Permanecieron allí, mirándome por unos segundos, no sé si mi ropa o mi aspecto desastroso o si simplemente temían que fuese una adicta que estaba a punto de robarles y salir corriendo. Y solo entonces me relaje, últimamente me he comportado como una completa paranoica, aunque con justificación.

No todos quieren lastimarte. Esa era una frase que me solía repetir mi hermano frecuentemente. Su dulce voz se hizo paso en mis memorias y se me enconjio el corazón. Pensar en él es doloroso.

Baje la mirada y me volví a sentar en el suelo, me sentía apenada, pero no pediría disculpas. Verlos me hace sentir un poco de celos, no puedo evitarlo.

Ellos tienen ropa limpia y un lugar a donde ir.

Yo no tengo nada, las personas que quizá lograron escapar de las fosas tampoco.

Pasó el tiempo y los sujetos seguían allí, frente a mí, mirándome, estudiándome quizá; y quería gritarles que se largaran, pero no tenía derecho.

“¿Quieres?” – repentinamente me encontraba con una barra de chocolate justo frente a mi rostro, fue tan rápido que corrí mi cabeza hacia atrás con tal violencia que me termine golpeando contra la pared.

“¿Qué?” – pregunte aturdida.

“La barra de chocolate. ¿Qué no ves? ¿La quieres o no?” – pregunto el chico de cabello rojizo con impaciencia.

“No.” – me muero de hambre, ¿Quiénes son estas personas? ¿Por qué rechace eso si tengo tanta hambre? Dos años de pan rancio y agua y me atrevo a rechazar una barra de chocolate. ¿Qué me pasa?

“¡Ash! El mundo está lleno de cabezones, es obvio que te mueres de hambre. ¡Toma!” – dejo la barra de chocolate sobre mis rodillas suavemente y coloco las manos en sus bolsillos. – “Estefan…”

El chico de cabello oscuro se acercó a mí, había un aire bastante arrogante en sus pasos, como si el mundo se moviera al ritmo de su respiración. ¿Y ahora este que va a hacer?

Tenía una capa negra, en una ciudad exageradamente caliente, desde mi punto de vista parece un cosplay de algún héroe oscuro de anime.

Cuando finalmente llego a mí, se inclinó hasta que su rostro estuvo al nivel del mío y algo inesperado sucedió… me sonrió. La sonrisa más encantadora que he visto desde la de mi hermano, este sujeto es idéntico a mi hermano, excepto por una cosa.

Mi hermano tenia ojos plateados que jamás pudo ocultar.

“Si gustas puedes venir con nosotros.” – su voz fue tranquila, sin la insoportable insistencia del portero del edificio dorado. – “Si gustas puedes venir.”

No sé si fue porque estaba cansada de oponerme, porque sabía que necesitaba ayuda, porque estaba anocheciendo, me moría de hambre, no tenía donde ir.

Finalmente… accedí.

 

“Lo lamentamos mucho, Mi señor. Hicimos todo lo que pudimos pero perdimos gran parte de nuestros hombres. Muchos prisioneros escaparon y los demás murieron en el incendio.” – En una enorme y elegante oficina en medio de Calle 50 el Sr. Aarón Montegrie estaba a punto de perder la cabeza. Su empleado podía notarlo pero intentaba permanecer tranquilo, no quería terminar como el último secretario. – “Pero no todo está mal, Señor. Aún tenemos…”

El secretario calló bruscamente al observar a su señor levantarse de su puesto frente al escritorio. Su mirada era feroz y su expresión comenzaba a revelar las inevitables líneas del pasar de los años, su cabello anteriormente castaño se veía con canas y demacrado, pero aun así en él se veían los rastros de su anterior juventud y belleza.

“No todo está mal, ¿eso dijiste no? ¡¿NO?!” – grito el jefe tirando unos documentos del escritorio sobre la cara de su empleado.

El sujeto solo asintió, se podía sentir su miedo, se respiraba en toda la habitación.

“Pues te equivocas, todo está mal. ¡Todo!” – lanzo un golpe en el rostro de su secretario y luego otro y otro y otro. Pero luego de un momento se calmó, como si absolutamente nada hubiese sucedido. – “Retirarte.”

El secretario con su rostro cubierto de sangre, dio una reverencia y se fue de la habitación sin decir una sola palabra.

Puedes vivir una vida entera de pena y con el tiempo te acostumbras.

Aarón volvió a su escritorio y busco entre los cajones un pequeño envoltorio negro en cuyo interior había una pequeña píldora dorada, hecho una ojeada al reloj, 6:23 p.m y en un rapido movimiento se trago la pildora, acto seguido se dirigió a la gigantesca ventana del fondo.

Un poco más despacio, un poco más vulnerable.

“Camille.” – pensó observando detenidamente la ciudad. Su rostro era melancolía. – “¿Qué me has hecho?”

Una nueva ráfaga de rabia se apodero de él nuevamente, por lo que tomo un recipiente lleno de flores y lo estrello contra la pared.

¡Maldita! ¡Maldita!

***

Notas de la autora: ¡Al fin!Le agradezco profundamente a todo el que se haya tomado la molestia de leer. <3 Un beso!

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Hola y perdon me disculpo de ante mano pq no me gusto mucho este capitulo posiblemente sea mi mala persepcion de las cosas ya ustedes me diras espero que tenga un lindo dia BESOS!!!! y haber si me aconsejan una buena FANFIC para leer :D ALGO MAS ALGO MAS!!!! Mi amiga NICOLE (Siganla  http://backtolifewithoutthinking.tumblr.com) esta escribiendo una FANFIC yo la subire por la pagina de mi blog!! OJALA LA LEAN Y LES GUSTE

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-Ósea que… ¿le dijiste que Si?-Dijo Niall en un tono prepotente.

CAPITULO 26

-¿Esperabas que le dijera que no Nialler?-Lo mire enojada. El no contestaba nada así que bese la frente de Harry que tenia una expresión de confusión. Me dirigí al baño con Laila.

-¿Qué miércoles le pasa a Niall?-Dije mirándome en el espejo.

-AAAAy no te hagas… vi tu rostro al ver que estaba tomado de la mano de esa chica.-Dijo mirándome desafiante.-No te gusto verlo con otra y tu lo sabes.-Se tomo la cintura con las manos.-No le hagas esto a Harry si es que sientes algo por Niall, veo que le gustas mucho.

-Y a mi me encanta Harry es un chico muy distinto, él nunca me lastimaría.-Suspire y baje la mirada.- No te lo voy a mentir si me dio celos pero…no se porque… yo sentí que lo había superado, amiga te prometo que controlare esta situación… dame tiempo en que piense bien las cosas.

-Solo no lastimes a Harry, no te gusto que lo hicieran contigo.-Dijo y se salió del baño casi corriendo. Quede atónita pero mi amiga tenia razón no podía hacer eso con Harry. No iba a ponerme rara con el, debía tratarlo bien, no iba pensar mas Niall no le voy a dar importancia. Salí del baño y me dirigí a nuestra mesa, veía que el adorable Harry veía a un lado y al otro buscando algo o alguien.

-¿A quien buscas?-Dije sentándome en mi silla.-¿Esperabas a alguien mas?

-A ti… -Sonrió y lo tome de la mano.

-Y… ¿ahora que haremos?-Dije pero note que había muchas caras serias como la de Laila o la de Niall.

-Deberíamos ir a DORMIR, ya es tarde ustedes vuelven a clases mañana.-Hablándonos a mi, a Lai y a Harry

-Vamos entonces.-Dijo Liam. Llamaron al camarero, pagamos la cuenta y al irnos pase de la mano de Harry por la mesa larga que estaba llena de gente.

-________!_________!-Los gritos provenían de la mesa. Me di la vuelta y ahí estaba Christian, con el que hace mucho tiempo no hablaba. Se paro y se dirigía hacia mi. Sentía que Harry apretaba mi mano.

-Hola ¿Cómo estas?-Dije saludándolo con un beso en la mejilla

-Bien todo muy bien ¿y tu?-Harry lo miraba, ponía la situación un tanto incomoda.

-Yo bien.-Dije nerviosa.-Creo que no se conocen, Chris él es Harry mi novio.-Me encantaba decirlo sonaba tan bien.

-Mucho gusto.-Dijo Harry bien serio.- ¿Nos vamos?

-Claro. Bueno me tengo que ir, espero que hablemos pronto, nos vemos.-Dije alejándome del chico ya que Harry me jalaba de la mano.

-Nos vemos, y ojala que si nos veamos pronto.-Dijo pero no lo mire. Llegando a la puerta nos detuvimos.

-Yo espero que no se vuelvan a ver.-Dijo y me miro de reojo.

-Que lindo celoso que eres.-Dije y salí a la calle rápidamente. Me despedí de todos e ingrese en mi auto. Mi amiga Laila seguía enojada se subió a mi auto sin hablarme.

-¡Ey! ¡_________! ¡Maneja! –Dijo Louis pasándome la llave. Él se llevaría el cuadratac junto a Eleonor. Acepte me baje y fui al asiento de piloto.

-Pasa adelante conmigo Lai.-Dije y mi amiga haciendo mala cara se bajo del auto. Introduje la llave y encendí el auto.

-No estés así, te juro que controlare todo lo que esta pasando, pero ayúdame si te pones así me das mas razones para pensar en lo ocurrido.-Dije y tome la mano de mi amiga.

-Te creo pero no quiero que hagas eso, si ya lo olvidaste, debes solo concentrarte en Harry él ahora es tu novio.-Yo sonreí como tonta en ese momento.-¿Qué te pasa?¿No entiendo de que sonríes?

-No sientes lo lindo que suena que digas que es mi NOVIO.-Yo seguía sonriendo.-Laila soltó una gran carcajada.

-Eres una tonta y por eso te amo.-Dijo y abrió sus brazos para recibir un abrazo. Le correspondí con otro.

-Nos vemos mañana en la mañana chicas.-Grito Harry interrumpiendo nuestro momento amistoso y tierno. No dejo que le dijéramos nada él estaba entrando en su auto. Manejando a mi casa recibí un mensaje, lo ignore hasta llegar a mi casa. Al entrar a mi habitación leí que era de Niall este decía “Llámame cuando estés sola”. Decidí hacerlo porque debíamos aclarar algunas cosas. Hablamos y nos disculpamos por habernos tratado de esa manera, pero quedamos en el acuerdo de no tener contacto en un tiempo para poder aclarar todo en nuestras mentes.

c a p í t u l o 1
  • Leer advertencias antes de continuar. Si se decide seguir leyendo, quedará bajo la propia responsabilidad del lector → ϟ ADVERTENCIAS ϟ (?)

Los rayos del sol radiante del mediodía hacían insoportable el mero hecho de existir en los suburbios de la gran ciudad. Los helados se derretían en las manos de los críos caprichosos que chillaban enloquecidos; la ropa se pegaba a los cuerpos sudados de los pocos seres trabajadores, quienes dejaban su último rastro de vida en la esperanza de conseguir un centavo más para llevar a sus casas y traer alegría a sus familias; y el excesivo maquillaje caía por los rostros de las señoritas coquetas. Pero a Marina eso parecía no importarle, porque su tez pura y blanca llevaba sobre si los colores que tal vez podrían haber pertenecido a alguna vanguardista obra de arte de Picasso, o de Van Gogh. Sin embargo, ella estaba segura que sobre su rostro aquello se lucía más; sus ojos delineados de negro y la sombra azul resaltaban sus pupilas oscuras como la noche, y sus labios gruesos lucían un rosa flúor que la distinguía a kilómetros de distancia; sumado a su clásico rodete en su cabellera castaña oscura que tanto la caracterizaba.

— ¿Qué hacés escribiendo? —preguntó al notar que sus besos no dejaban rastros en Peter, su novio. Peter “El Bagre” era un exitoso cantante de cumbia de la región, y en otras ocasiones Marina podría haber sido la envidia de las otras jóvenes del barrio, pero ya no. Hacía tiempo que Peter no cosechaba un éxito, y eso lo enloquecía.

—Lo tengo, tengo el nuevo hit del verano—susurró mientras garabateaba ilegibles letras sobre una servilleta de un hotel de medio pelo.

— ¡Otra vez con eso! ¡Ya no me das bola, ya no te importan mis besos, solo pensás en esas canciones horribles que componés! “Pochola, se te ve la cola”, con eso nadie te va a escuchar. ¡Ya no me amás!

— ¡¿Cómo podés decir eso?! Yo te amo Mari. Sos todo para mí.

—No se nota. Y decime… ¿Sabés donde está tu hermano?

La cara de Peter cambió completamente, y sus ojos castaños suplicantes pasaron a unos de odio y resentimiento.

— ¿Mi hermano? ¿Por qué ahora siempre buscas a mi hermano? —preguntó hostil con un ligero tono de bronca y Marina lo miró indignado.

— ¿Cómo por qué? Tu hermano, ese que vos desprecias, mañana entra a laburar a mi escuela. Y le quiero dar mi apoyo, mi cariño de cuñada; y algunos consejos.

—Ah. No sabía eso—dijo, sin interés.

—Claro que no, si solo pensás en esas canciones que componés. ¿Dónde está?

—En la cocina, creo.

Marina se paró del suelo y se sacudió los restos de pasto y tierra que se le habían pegado a la ropa. Ella no se caracterizaba por tener ese atributo que tan locos volvía a los hombres, no era una tabla, pero no tenía grandes cualidades que exponer. Lo único que los hombres siempre le halagaban era el trasero, con piropos del calibre de “Mamita, con ese culo te invito a cagar a mi casa” le subían la autoestima y ella era feliz luciendo sus firmes nalgas que tanto ejercitaba. Así que agarró, se subió la ajustadísima calza para que penetre en su trasero y así lucir sus formas tan pronunciadas, y fue a buscar a su cuñado.

Benjamín tenía veintiséis años de edad, y era un joven frío y reservado, del cual nunca se podía saber qué estaba pensando. Había sido el fruto del amorío de su madre con un holandés que la había enamorado y prometido una vida de ensueño y, una vez que se enteró que la había embarazado, se dió a la fuga y nunca más se volvió a saber de él; por lo que su madre nunca lo habría querido mucho y le repetía constantes frases al estilo de “Si te hubiera abortado ahora sería feliz” o “Sos el peor error que pude haber cometido”, o la que le repetía cada mañana antes de ir a la escuela “Si intentan secuestrarte, para lo que sea, no dudes en ir con ellos”. Por ese motivo, Benjamín no tenía la autoestima demasiado alta a pesar de ser el único rubio de ojos azules en un barrio de morochos, por lo que llamaba la atención.

Marina llegó caminando, moviendo sensualmente sus muslos al ritmo de la cumbia berreta que tocaba su novio en el patio trasero.

—Hola papurri—saludó moviendo su boca cual camionero.

—A Peter no le gustaría mucho escucharte decir eso—dijo con ese modo ortiva en el que se ponía cuando limpiaba las hornallas de la cocina.

—Qué importa Peter, él está con esa música… Mañana empezás en la escuela wacho, ya les dije a todos, les hablé bien de vos… O te respetan o los cago a piñas.

—Gracias Marina, muy noble de tu parte. Pero no es necesario.

—Sí lo es. Las turras están entusiasmadas, les mostré fotos tuyas… en la ducha. 

—Gracias por la intervención pero no es necesario, Marina.

—Dejá esa cosa y dame bola, ¿Que nadie me da bola en esta casa? —le arrebató el cepillo de las manos y lo acercó del brazo hacia ella—Oíme papu… Vos que sos inteligente y lees y esas cosas, necesito que me des unas clases particulares, otra vez…

— ¿Otra vez lo mismo? Ya te dije que chapar apasionadamente no era lengua. Y no quiero problemas con Peter.

—Neh, lengua ya la tengo en febrero. Pero mañana tengo examen de biología. Y no entiendo nada… Necesito algunas clases prácticas de autonomía.

— ¿Anatomía?

—Eso—lo empujó del pecho hasta la mesa y lo acorraló sin dejarlo salir, con toda la fuerza de una chica que varias veces había peleado con la Verito.

— ¿De donde saca mi hermano pibas tan pero tan putas? —exclamó pensativo, mirando al cielo cual filósofo y Marina sintió como se le hinchaba la vena; se había hartado. Nadie le daba lo que necesitaba, Peter que solo pensaba en sus horribles temas, el verdulero que estaba casado y no quería engañar a su mujer, sus compañeros de escuela que desde que había llegado esa chetita trola de la Rusa no la miraban, y éste tipo que tenía el atrevimiento de llamarla puta. Hacía un mes que no se acostaba con nadie, y para ella que su frecuencia mínima era quincenal desde los doce años, era intolerable. Tomó del suelo un sifón de soda y lo roció de arriba a abajo, deteniéndose en la cara en la que estuvo muchos segundos.

— ¡¿Qué hacés, pelotuda?! ¡¿Qué mierda te pasa?! —gritó, secándose.

Ella levantó el sifón y amenazó con nockearlo. El miedo pasó dejando rastro por el cuerpo de Benjamín, era boludo; pero no tan boludo para no saber de la fuerza de Marina y que lo golpearía hasta matarlo si no hacía lo que ella quería.

—Andá pal cuarto ya—dijo y con él con los brazos levantados se dirigieron hacia la habitación desordenada de la casa donde su madre dormía, postrada por una enfermedad que no la dejaba moverse—sácate todo.

— ¡Pero mi vieja!

—Esa vieja chota no se va a despertar ni aunque traiga a mis amigos a robar. Cosa que voy a hacer, además de partirte esto por la cabeza si no te sacas todo ya.

—Pero…

— ¡¡AHORA!!

Benjamín se resignó, como siempre hacía cada vez que una mujer le gritaba. Su madre lo había hecho así, y en frente de la alocada Marina y el cuasi cadáver de su madre comenzó a quitarse sus atuendos, aquellos que usaba para limpiar la casa: delantal, chancletas, un jogging que su hermano mayor Santiago le compró a los catorce años y que ya no le entraba, una camisa hawaiana y guantes de látex de su tío dentista.

Cuando acabó, quedándose únicamente en bóxer, Marina con los ojos llenos de lágrimas por volver a ver después de tantos días un hombre casi desnudo frente a ella dejó el sifón de soda sobre la cama de Peter, se arrojó sobre él cayendo al suelo y ambos se besaron apasionadamente, encendiéndose en sus cuerpos del fuego de la pasión y la lujuria desenfrenada.

El sol quemó su cabeza cuando Patricio descendió del micro de larga distancia. ¡Hacía tantos años que no visitaba Argentina! Su despreciada Argentina, su tan odiada Buenos Aires, de la cual se fue con su madre cuando tenía doce años de edad y a la que nunca había querido volver. Amaba Estados Unidos. Amaba ser un gringo pecoso que estudiaba en el campus. Patricio tenía veinticuatro años, una beca en la Universidad de California y muchas cosas por vivir allí. Pero había sido un amigo, el cual había viajado a USA e iniciado en el tráfico de paco. ¿Por qué había aceptado? ¿Por qué no siguió estudiando? Se había arrepentido. Había cortado relación con ese mal amigo. Y en cuanto descubrieron su vínculo con la droga, lo deportaron de USA y ahí estaba, en Argentina. Pensó en ir a la casa de su padre, Oscar, pero no era conveniente; pues si se enteraba de por qué lo habían echado, lo mataría. Así que optó por la casa del único amigo que le quedaba, su mejor amigo de la vida y con el cual se seguía hablando vía internet: Peter.

Había ya hablado con él y contactado de que lo esperaría en el aeropuerto; pero Peter lo había olvidado así que Patricio, solo, averiguó como llegar y tomó el primer micro hasta el barrio de su amigo. No le iba a reclamar por eso, después de todo le daba su casa. Fue en taxi hasta el marginal barrio de Peter y trató de seguir el gran consejo, que lo salvaría de muchas cosas, clave para sobrevivir en Argentina: no hacer contacto visual con nadie.

La casa de Peter era un pequeño rancho ubicado en el centro del barrio. Un fitito rojo destartalado descansaba en una especie de cochera, y él pudo reconocer el mismo auto con el que viajaba todas sus tardes al colegio de niño. Era la casa correcta. Se armó de valor, y tocó la puerta.

Uno nunca sabe que hay detrás de la puerta cuando la toca. Puede ser el mejor amigo de la infancia. Puede ser un loco psicópata esperándote con un hacha de leñador. Puede ser un fantasma que te invita a pasar. Puede ser el inicio de una nueva amistad, de una nueva vida, o puede ser que detrás de esa puerta esté esperándote el gran amor de tu vida.

Prologo

La primera explosión fue bastante fuerte.

Hizo vibrar todas las celdas y la conmoción no tardó mucho en llegar, sentí los pasos apresurados de todos los idiotas encargados de torturarnos, pero no solo eso, también se escuchaban gritos y no precisamente de felicidad.

Algo grande está sucediendo fuera y no puedo contener levantarme, pero las cadenas en mis tobillos y muñecas no tardan en sujetarme haciéndome sangrar.

Estoy en mi celda de castigo, últimamente paso tanto tiempo aquí que me empiezo a acostumbrar, el insoportable calor y la luz cegadora pueden llegar a ser reconfortantes si con eso me logro alejar de la miseria fuera de aquí.

Han creado una celda que opone mi naturaleza, esta pequeña habitación me expone a la luz y al calor más tiempo del que suelo soportar. He pasado dos semanas aquí y mi piel esta roja y comienza a despellejarse.

Pero lo puedo soportar, no les rogare que me saquen de aquí, jamás les rogare nada.

El segundo estruendo fue peor que el primero.

Caí al suelo, las luces temblaban, las sombras surgían y de un momento a otro las puertas se abrían y mis cadenas caían.

¿Qué rayos está pasando?

Mire mis muñecas, libres de ataduras, mire la puerta abierta con docenas de prisioneros escapando.

Escapando.

Finalmente es hora de escapar.

¿Quien esta haciendo esto?

Me apresure hacia la puerta y fuera todo era caos, los pasillos eran un capo de batalla, los idiotas de trajes negros golpeaban, disparaban y electrocutaban a diestra y siniestra a un montón de prisioneros desesperados por huir. Su desesperación era grande, después de muchos motines y solo ahora he logrado ver su verdadero coraje. Yo los motive cientos de veces a rebelarse, a buscar su libertad, algunos lo intentaron conmigo pero en el fondo sabían que era inútil, me atrevo a decir que incluso yo lo sabía y a pesar de todo lo seguí intentando. Aunque me enviaran mil veces a la celda de castigo, siempre lo seguía intentando.

Repentinamente las luces se apagaron y entonces entendí el verdadero motivo de desesperación de los prisioneros.

“¡Ustedes no entienden!” – Escuche gritar a uno de los prisioneros – “¡Fuego!”

Los idiotas voltearon y vieron con horror las llamas que arrasaban con todo desde el fondo del pasillo. De ahí en más todo fue caos, ya nadie peleaba por quedarse o huir, ahora todos peleaban por sobrevivir.

Había estudiado el lugar cada vez que me llevaban a la celda de castigo, muchas veces me metía en problemas a propósito, solo para memorizar cada puerta, punto de vigilancia y punto ciego, y solo he visto una puerta, una salida por la cual no podremos salir todos a la vez.

Los empujones eran salvajes, no me di cuenta hasta mirar al suelo que estaba entre cadáveres, pero nadie parecía notarlos, incluso los aplastaban, caminaban sobre ellos anulando las posibilidades de que quizá continúen con vida.

El fuego, los gritos, los cuerpos.

“Personas como tú no deberían haber existido” – la voz de mi madre oprime mi cabeza, una imagen fugaz de su rostro me distrae.

Otra vez no, no aquí, no ahora.

“¡Angelina!” – gire precipitadamente… alguien entre este gentío estaba gritando mi nombre, mi verdadero nombre, no el que me dieron los idiotas.

“¡Angelina, por favor, sálvame!”

Esa voz.

No lo pensé dos veces, me di la vuelta y comencé a correr hacia las escaleras que guían a las celdas de esclavas, de ahí viene la voz, los gritos desesperados pidiendo ayuda.

“¡Angelina, no te vayas, por favor!”

Sus gritos son cada vez más desgarradores, se me rompe el corazón, ya ni siquiera pienso en mi libertad, o en el fuego o el las consecuencias. Esa voz.

Finalmente llegue a la zona de las esclavas, las celdas extraordinariamente pequeñas, el olor a humo asfixiante, sofocante y abrumador y los llantos desastrosos de una niña pequeña.

Comencé a toser desconsoladamente, la vista me tiembla, siento que he corrido diez kilómetros, pero no me puedo desmoronar, no ahora. Los llantos siguen, así que yo debo seguir.

“¡Angelina, me quemo, me quemo! ¡Por favor, por favor!”

Las lágrimas invadieron mis ojos, corrí hacia el origen de la voz, la última celda.

“¡Resiste!” – grite al entrar a la celda, pero no había nadie… ¿o sí?

“Te tengo.” – dijo un hombre, surgiendo de las sombras, con una enorme llama centelleando tranquila en su mano, una imagen que recuerdo, que jamás olvidare, él fue quien lo arruino todo y tras él, sujetando sus pantalones con inocencia había una niña pequeña, rubia y de ojos verdes, me miro por unos segundos y poco a poco se esfumo.

“Hermana.” – fue lo último que logre decir, sentí un descarga eléctrica leve en mi cuello y todo se volvió oscuro.

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Nota de la autora: ¡Vaya. vaya! Finalmente me anime con esta historia… ¡A que soy lenta! :) Hay mucho por recorrer.

Hola! aqui traje un nuevo capitulo espero que este bien!!! las amo mucho LEANLO pq el anterior muy pocas lo leyeron :( pero las amo igual a todas  Tengan un hermoso DIA!!

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-Nos vemos mañana en la mañana chicas.-Grito Harry interrumpiendo nuestro momento amistoso y tierno. No dejo que le dijéramos nada él estaba entrando en su auto. Manejando a mi casa recibí un mensaje, lo ignore hasta llegar a mi casa. Al entrar a mi habitación leí que era de Niall este decía “Llámame cuando estés sola”. Decidí hacerlo porque debíamos aclarar algunas cosas. Hablamos y nos disculpamos por habernos tratado de esa manera, pero quedamos en el acuerdo de no tener contacto en un tiempo para poder aclarar todo en nuestras mentes.

CAPITULO 27

Habían pasado dos semanas y todo iba perfecto en mi vida, en especial con Harry, aunque bueno nadie de la clase sabía que estábamos juntos, solo Laila los tres guardábamos bien el secreto. Era viernes, mis padres llegaban juntos de sus viajes, se encontraron en Irlanda para poder estar aquí el mismo día. Yo con la ayuda de las mamás de los chicos organice una cena para ellos. Louis, Zayn y Niall los fueron a recoger. Los padres de Zayn y Liam llegarían un poco tarde por sus trabajos. Liam y mi lindo novio Harry nos ayudaron en casa. Estaba un poco mucho muy nerviosa por decirles a mis padres lo de Harry, era mi primer novio, ellos  ya lo conocían pero tenia nervios de no saber como hacerlo, rogaba porque Louis metiera la pata y él lo dijera.

-Puedo ayudar en algo.-Dijo Liam entrando a la cocina junto a Harry.

-Gracias Querido.-Dijo la mamá de Niall lavando las lechugas.-Podrían poner la mesa junto a ______.-Yo los mires y les sonreí. Abrí la puertita que tenía a la altura de mi cabeza para buscar la llave del placar donde mamá tenía la vajilla fina. No la encontraba por que estaba hacia el fondo y yo soy bajita.

-¿Te ayudo?-Dijo Harry tomándome de la cintura con una mano y con la otra buscaba la llave.- ¡Aquí esta!-Sonrió y me guiño el ojo, yo no lo evite y me sonroje. Baje la mirada, y rápidamente le quite la llave de las manos.

-¡Síganme!-Dije caminando pero no sentía que nadie diera pasos hacia mi. Al girar mi cabeza vi como los torpes venían corriendo hacia mi, Liam  me alzo en sus hombros, rápidamente.

-¿A donde te llevamos?-Dijo Harry todo sonriente.

-No quiero que me lleven a ningún lado, ¡quiero que me bajen!!!.-Grite enojada.

-Ya ya ya, tranquila.-Decía Liam mientras me bajaba.-No se te puede hacer ningún chiste ¿no pequeña?

-Perdón, es que estoy muy nerviosa quiero que esta noche sea hermosa.-Dije bajando la cabeza.-Perdón no quería reaccionar así.

-Debes controlar tu carácter.-Dijo Harry subiendo las gradas hacia los cuartos. Supuse que se había enojado pero no lo iba ir a molestar. Como a los niños pequeños debía dejar que se le pase la rabieta. Con Liam pusimos la mesa y organizamos todo muy bonito, este chico era tan detallista y perfeccionista, la mesa era hermosa. Me arregle un poco porque no tenia la mejor pinta después de haber  hecho tantas cosas durante el día, me puse ESTO (con unos lindos tacos altos color crema) es raro verme con shorts pero tenia ganas de estar distinta a otro días, toda una damita como a mi mamá le gustaba y me hice un moño, porque no me quedaba tiempo para hacerme nada mas. Escuche que el auto estaba parqueando salí de mi cuarto y vi que Harry hizo lo mismo del cuarto de Louis. Me miro y vi como sus ojos se abrían porque estaba sorprendido.

-¿Que te parece?-Dije mirándome yo misma desde los pies hasta arriba. Intento hacerse al indiferente y estaba dispuesto a bajar las gradas pues no se lo permití, lo frene tomándolo de la mano.

-¿Qué?-Pregunto sin mirarme.

-Te pregunte algo… ¿No piensas responderme?-Dije desafiante pero con un nudo en la garganta, intentaba respirar profundamente para no llorar.

-Que te puedo decir.-Me miro fijamente.- ¡Esta hermosa!! como siempre…-Me quede en stock no podía ser mas tierno.

-Perdón, no debí…-Me interrumpió.

-No yo no debí enojarme así, es que yo también estoy nervioso.-Se sentó en la escalera y tomo sus lindos rulos son su manos.- Tengo cosita que como reaccione tu padre, Louis lo acepto, pero ellos son tus padres y yo soy tu primer novio.

-Amor…-Dije sintiendo mariposas en la barriga al pronunciar esa palabra.-Me siento igual.-Acaricie su espalda por que escuche que abrían la puerta.- Pero si estamos juntos yo creo que todo saldrá bien.

-Vamos.-Dijo tomando mi mano y mostrándome su linda sonrisa. Bajamos y mi mamá fue la primera que nos vio.

-Los cambios que ocurren cuando nos vamos un mes.-Dijo abriendo sus brazos para que podamos abrazarnos.  Note que Papá volteaba para mirarnos.

-¡Mamá!!!.-Dije y solté a Harry para poder corresponder con su abrazo.

-Esta hermosa querida.-Dijo tomándome de los cachetes.-Es una hermosa sorpresa.-Dijo mientras se abrazaba con Harry y Papá venia hacia mi.

-Todo lo organizo ella.-Dijo Harry volviendo a tomar mi mano, me puse nerviosa por que Papá nos miraba sorprendido. No dijo nada, se volteo para caminar a la sala. Harry y yo nos miramos para reírnos de la situación.-Tantos nervios para que no nos dijera nada.-Susurro Harry en mi oído.-Yo solo solté una risita y empezamos a caminar detrás de mis padres.

-Pasen a la linda mesa.-Dijo Anne, la mamá de Harry. Vi que  ya los chicos estaban sentados, hasta Laila estaba ahí con Eleonor quien estaba sentada al lado de Louis, mi hermano se había sentado al lado de Papá y obviamente mamá a su derecha. Así que me senté al lado de mi madre y con Harry a mi lado. Tenía que ayudar Anne así que me levante de la mesa y fui a la cocina.

Narra Harry.

Cuando ______ se levanto los nervios volvieron a mi porque su padre me miraba fijamente, no sabia que decirle. Su madre me sonreía al parecer le agradaba que yo sea el novio. Liam me miraba y se dio cuenta que enserio estaba nervioso, intento hablarme pero el señor Tomlinson lo interrumpió.

-Y… ¿ya son novios formales?-Dijo y sentí que todo mi cuerpo me temblaba.

-Pues si señor, lo somos.-Dijo y _______ les entregaba sus platos a sus padres.

-¿Que?¿De que hablaban?-Dijo _______ sin entender nada.

-Hay un cama  en la segunda habitación del pasillo, Harry o tu podrían quedarse ahí.-Dijo Niall mirándome. Thomas tenía ganas de decir algo pero Niall no lo dejo.-_______ quería saber si puede dormir conmigo hoy, hacerme compañía.-Sentí como mis mejillas se sonrojaban.

Capítulo 19

-Mientras ella quiera hacerlo Nialler yo no me niego…-Dijo Thomas sonriéndome muy amable.

-Tú quieres?-Harry me miro esperando una rápida respuesta, yo quede en shock, no sabía que contestar todo seria muy obvio, además estaba acostumbrada a ocultar todo lo que sentíamos y todo lo que nos pasaba. Asentí en silencio y Harry soltó una risa.-Bueno… vamos a ver como dormimos Thom… hablamos mañana y Niall mantén el hielo en tu ojo.

-Si jefe!-Dijo Niall y ellos salieron de la habitación. Niall probo un poco de su café, tenía una sonrisa muy dulce en el rostro, a pesar de que se veía muy frágil con ojo un poco cerrado.-Que me miras tanto?-Dijo burlón.

-Lo lindo que eres Nialler, no lo puedo evitar, me encantas.-Acaricie su mejilla y el beso la palma de mi mano.

-Gracias… es tierno que me digas eso…

-Te pasaste la noche diciéndome que estaba muy linda, me toca decírtelo a ti.-Bese su frente y tome el hielo para sostenerlo frente a su ojo.-Mañana vas a tener la peor resaca del mundo Niall.

-Valdrá la pena.-Sonrió irónico y termino su café, mientras yo jugaba con su cabello. Dejo la taza en la mesa de noche e intento moverse.

-Qué quieres hacer?-Pregunte intentando detenerlo.

-Dormir cómodo…-dijo mirándome como un bebé.

-Agarra esto.-Niall me obedeció y yo me acerque a sacar sus zapatos

-_____ no es necesario que tú lo hagas.- Señale con mi dedo que se callara.-Estoy borracho, pero sigo teniendo mis dos brazos.

-No insistas Niall… podrías estar peor, el golpe fue bastante fuerte.-Logre sacar el primer zapato.-A demás que te cuesta dejar que yo te cuide.

-Porque debería dejar que me cuides? No soy un bebé…-Niall fruncía el ceño parecía que estuviéramos discutiendo, pero tenía sonreía de costado todo tierno.

-¿Por qué no? Te quiero, te golpearon por mi culpa y ahora si pareces un bebé-Logre sacar el segundo zapato.-¿Quieres que te quite los calcetines?-Pregunte esperando que me dije que no, debo ser sincera, los pies me dan asco.

-No te preocupes…-Dijo Niall y yo tome un gran respiro. El rápidamente dejo la bolsa de hielo encima de la cama y se levantó un poco. Estiro sus manos como para que yo las tomara y así lo hice. Empezó a atraerme hacia a él.-Gracias.-Me dio un beso fugaz en los labios y me dejo recostada encima de él.-No quiero que te sientas culpable ok? Lo hice porque te quiero y porque por mi culpa saliste del lugar.-Acariciaba lentamente mi cabello.

-Dejemos de tener la culpa por todo señor Horan y descansemos…

-Quiero disfrutar de este momento despierto.-Solté una risa nerviosa.

-Pon el hielo en tu rostro… mi padre va a matarme…

-A mi!! Voy a tener un ojo morado diciéndole que quiero a su hija, que me encanta como es ella y que me gustaría su autorización para que se mi novia oficial.-¿Qué?¿Le encanto?¿Novia oficial?

-Niall… el alcohol te está haciendo hablar tonteras…

-¿No quieres que le diga eso a tu padre? ¿No quieres ser mi novia?

-Niall… basta…

-No… respóndeme quiero saber.

-Si… me encantaría que se lo digas, pero..

-No imaginabas que esto podría pasar? No exactamente con el ojo morado…-Moví mi rostro de un lado al otro.

-A veces pensaba que lo mejor era olvidarte… nunca pensé que esto sucedería.

-Estoy confundido ahora… no respondiste mi segunda pregunta.

-Niall… después no te acordaras que respondí y esto sería una pérdida de tiempo.

-______..-Me sentó en su regazo y me rodeo la cintura con su brazo.-Puede que este con algunos tragos encima, puede que por eso tenga el valor de decírtelo, pero enserio deseo que seas mi novia, enserio quiero decírselo a tu padre. Creeme.-Era tan hermoso escuchar lo que el decía.-Mira quiero que te des cuenta que enserio eres importante para mi, y que nunca permitiría que algo te pasara. Te quiero demasiado ______ y es por eso que estoy con uno ojo morado no me importa.

-Niall… mañana no vas a recordar nada de esto.

-Tengo una idea!-Dijo y estiro su brazo al cajón de su cómoda, tomo un marcador y me miro esperanzado. Quito su mano de mi cintura y empezó a escribir en su brazo derecho: “Would you be my girlfriend?” Me encanta ver lo lindo que se veía siendo zurdo, era encantador. Dibujo dos cuadrados  y debajo de cada uno puso ‘Yes’ ‘No’-Responde!-Niall me entrego el marcador

-Estas loco!

-Por ti!-Suspire.

-Vamos quiero saber!!Dijo emocionado…

-Ya… pero no veas lo que voy a responder.-Nerviosa destape el marcador, y marque en el cuadrado que había elegido, esto seguía pareciéndome una locura, hermosa pero locura al fin.

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Hey Hey HEy!!! Hola espero que el cap les haya gustado!! enseriooo la inspiracion a veces no me viene… y el tiempo se me acabaaaaa pero weno aqui esta.. tb subiii el Capitulo 31 de I will be yours forever until!!!! LAS QUIEROO!!! -Jeanne

Elige Tu Propia Aventura

Alfredo, mi gato, se subió conmigo en el sofá mientras yo me preparaba para la noche. Tras rebuscar en mi librería por unos segundos, encontré un libro que no recordaba haber comprado, pero que inmediatamente me transportó a mi infancia: una novela de “Elige Tu Propia Aventura”. Estaba obsesionado de pequeño, y no había vuelto a leer ninguno desde entonces. Era una oportunidad fantástica de dejar volar mi imaginación tras un día estresante.

Me puse un vaso de vino en la mesita y empecé con el libro. Estaba usado, y había olvidado haberlo comprado en alguna librería de segunda mano o algo así. Suelo ir a una cerca de la calle Brent, así que posiblemente fuera de allí, pero no veía ninguna etiqueta con el precio o algo así.

El libro empezó normal. Era un empleado de una oficina cualquiera que volvía a casa tras un día de trabajo. Las primeras opciones eran normales. Tenía que elegir qué comer para cenar. Decidí tomar pollo con salsa Alfredo, uno de mis patos preferidos. Eso llevó a mi personaje a la tienda, ya que no tenía ninguno de los ingredientes. Las opciones desde ahí fueron menos aburridas y eso mantuvo mi interés en el libro, así que era muy agradable relajarse con este, recordando mis días de infancia cuando me perdía entre libros.

Tras media hora de lectura, el libro me mostró una elección tras indicarme que había un ruido en la habitación de atrás. Podía o bien, ir a la página 68 para comprobarlo, o pasar de ello yendo a la página 93. Dado que me imaginaba como el personaje, me figuraba que mi gato estaría haciendo ese ruido, asi que lo deje tranquilo. Fui a la página 93. Empecé a leer y la historia empezó a tomar un giro terrible y oscuro. El tono cambió de ligero y divertido a horrible y grotesco. Describía con un detalle increíblemente gráfico como una abominable criatura emergió de la habitación y lentamente me desgarraba, pieza a pieza. En una intensa y vivida descripción la criatura me descuartizaba y sacaba mis entrañas eviscerandome, esparciendo lo que quedaba de mi por todo el apartamento.

Obviamente era el punto final. Decidí ir a la página anterior (Todos los niños lo hacen) e ir a la página 68. Cuando llegue a la página 68 lo único que estaba escrito era “No hagas trampas.”

Con miedo, tire el libro al suelo. Estaba viejo y usado, así que se mantenía fácilmente abierto. La curiosidad me hizo mirar y ver la página 93. Cuando mire arriba, vi un par de ojos oscuros y hundidos de la más profunda y oscura esquina de mi cocina… mirándome.


Fuente Original (en Inglés): Choose your own adventure por almost_winner

No soy de las que ruegan, cariño; la sociedad no pudo volverme una muñeca manipulable ni tampoco una obsesiva con mis parejas. Las novelas rosas no lograron llenarme la cabeza con ese servilismo idiota que se pretende de una mujer enamorada y tengo la certeza de que preferiría viajar por el mundo a hundirme en la nostalgia… No me tendrás mandándote mensajes a cada rato, ni oirás sollozos de angustia de mi parte. No me muestro débil con los hombres, menos con los que no planeo tener algo más que un romance pasajero. Estuvieron buenos el sexo y las risas, las noches de alcohol y los besos por todo el cuerpo, pero no eres mi prioridad ni tampoco eres irreemplazable.
No soy de las que ruegan, cariño, y la noche es demasiado bella como para desperdiciarla buscando en el celular, de forma neurótica, un texto de tu parte…
Olivia Ismael