mi se re re

anonymous asked:

el cast de skam

SEND ME AN FC AND I’LL SAY WHICH BLOG IMMEDIATELY COMES TO MY MIND

Son muchos pero diré los que si me recuerdan a alguien

Josefine Frida Pettersen: obviamente, mi amor @zombics like no doubts

Lisa Teige: Vilmaaaa @girlmeetindie forever hun

Herman Tømmeraas: Margo, @mcnoism for sure

Ulrikke Falch: dam,,, no me acuerdo de los nombres @epocaliipsis cause la tiene de icon, of course

Tarjei Sandvik Moe@warxfhearts si no me equivocó tuvo a Evak, ya no me acuerdo, mi memoria es un asco, pero sí

Estaba a punto de salir de la cafetería cuando vio a dos ancianos entrar en ella. Oh, por Dios. Se giró rápidamente y se sentó en la primera silla que vio disponible, terminando frente a alguien mientras esperaba que los ancianos tomaran un lugar alejado de ellos. “Shhh. Lamento interrumpir tu comida.” Dijo con rapidez, señalando el plato de la mesa y la taza de café. “Estoy intentando evitar a una pareja de ancianos. En cuanto pueda, dejaré que continúes tranquilamente.” Sonaba bastante cruel de esa manera, pero era la verdad. No estaba en condiciones de soportar a aquella pareja que tanto lo había acosado después de la muerte de sus abuelos. Soltó un suspiro, apoyando un codo sobre la mesa de la cafetería para después apoyar una de sus mejillas sobre su mano, dejando escapar un suspiro de cansancio.  

Esconderse dirían algunos, evitar le decía ella. El saber que su madre había ignorado cada una de sus palabras y se atrevió a arribar los suelos reales, tenía a la joven doncella mucho más alerta de lo habitual. Al contrario de la mayoría de las seleccionadas y empleados, Tatiana el día de familias hubiese vendido su alma al primer pobre diablo que se le cruzará total de desaparecer de la paz de la tierra tan sólo para desconocer cualquier posible vergüenza que su excéntrica mamá le iba a causar. Porque sí, no necesitaba ver el futuro para prevenir lo que sucedería si su progenitora deambulaba por los pasillos del inminente mausoleo, así que sin mucho revuelo e amigándose con las sombras se las arreglaba para esconderse del rostro familiar el tiempo que necesite. No obstante, con sus orbes perdidas en las huellas de sus pisadas y observando sobre su hombro se olvidó que en realidad debía ver al frente ¡Y qué despiste! El impacto con el otro semejante causo un pequeño chillido de dolor de su parte. Retrocedió un paso y aún recuperándose, logró formular con la pena inundando cada silaba: — ¿Se encuentra usted bien? — ¿Pregunta tonta? Sólo un poco. — Lamento mucho ésto, ha sido mi culpa. — Llevó sus manos al medio de sus clavículas, tal allí estuviese su remordimiento.