mi casa

Han pasado ya un par de meses desde que tu decidiste borrarme del mapa y abrir tu corazón a otra persona, sin embargo, tu rostro, tu risa, tu voz y los recuerdos siguen muy presentes. Siento tanta impotencia de no haber sido yo la persona que descongeló tu corazón, no haber sido yo la persona por la que diste todo y porque a pesar de lo que te demostré jamás me quisiste del todo.
Todo comenzó como un juego, un juego que, para mi desgracia, yo perdí; pero ¿sabes algo? No me arrepiento, no lo hago porque a pesar de que en estos momentos me siento morir, para mi cada segundo que pasé contigo hablando, riendo, besandote y ¿por que no? También los momentos en los que morimos por quitarnos la ropa, los disfruté y los agradezco tanto; cosas que por mucho tiempo se quedarán en mi mente.
Trato de convencerme a mi misma de que estoy feliz por ti, que me alegra que por fin te hayas enamorado de alguien aunque no sea de mi, pero ¿a quien engaño? Los celos me consumen, siento una tristeza que no había sentido en mucho tiempo, cosa que pensé que iba a terminar pronto o estando con otros hombres y no ha sido así. Siempre te voy a desear lo mejor, aunque aparente que no y diga que te odio y que espero que tu mundo se derrumbe… Otra mentira, ya que no aguantaría el hecho de verte triste.
Y por muy estúpido que suene, sigo esperando tu regreso, sigo esperando a que te des cuenta que yo soy la persona que podría darte todo. A pesar de lo que me hiciste ¡A la mierda la dignidad! Si tu en algún momento me dijeras que te arrepientes de escoger a alguien más y que quieres estar conmigo, correría a tus brazos sin pensarlo. Las personas se burlarian, mis amigos y familiares se molestarían o probablemente me harías daño de nuevo ¿y que? Yo en ese momento sería la persona mas feliz del mundo.
Escribo esto desde el fondo de mi alma, a pesar de que jamás lo vas a leer, pero necesitaba hacerlo, plasmar y sacar esto que me esta consumiendo.
Te quiero… No, no te quiero… Te amo y te extraño como a nadie, extraño las platicas en la madrugada, extraño cuando me buscabas borracho a mi casa y mi padre se enojaba, extraño las bromas, los besos, las caricias, las pedas juntos, las salidas al cine, extraño ir sentada en el asiento copiloto de tu auto cantando canciones de Queen a todo volumen, extraño sentir tus dedos rozando mi piel, aunque suene explícito… extraño las veces en las que esos dedos acariciaban partes que no a cualquier persona permitiría hacerlo, extraño empañar los vidrios de tu auto cuando las cosas se ponían intensas y después de eso hacer dibujitos en ellos, extraño llamarnos “amor” aunque nunca estuvimos juntos del todo e incluso extraño las peleas. ¡Carajo! TE EXTRAÑO. Aunque nos pasemos de largo cuando nos encontramos en los pasillos, aunque mi nombre no signifique ya nada para ti, aunque tu corazón pertenezca a una chica que ¡mierda! Es hermosa.
Te amo, y eso no va a cambiar en mucho tiempo.
Espero que la chica que ahora está a tu lado aprecie con todo su corazón lo que yo muero por tener.
No niego que he besado otros labios después de ti, incluso he tenido intimidad y he buscado una relación estable con otras personas, pero a fin de cuentas siempre apareces tu en mis pensamientos, y yo ya no debería permitirme romper más corazones por tu maldita culpa.
—  Amanda.
Quando entro in casa, cerco di nascondere il disagio che mi porto dentro. Così, senza rendermene conto, ho imparato a recitare, a fingere, soprattutto a imitare.
—  Fabio Volo
17 anni e non aver mai festeggiato San Valentino con qualcuno. 17 anni e aver ricevuto rose solo dai propri genitori. 17 anni e non aver mai trovato un ragazzo sotto casa con uno striscione. 17 anni e non aver mai ricevuto una scatola di cioccolatini a forma di cuore accompagnato da un “sei bellissima”. 17 anni e non essersi mai sentita amata, al massimo solo usata. 17 anni e non essere mai stata importante per qualcuno. 17 anni e non credere già più nell’amore.

Mis viejos que se pelean
mi casa que es un caos
el bondi que no llega
la lluvia que no para
el pibe que escupe
el colectivero que insulta
el ruido que aturde
la capucha que esconde mi tristeza
los auriculares que tapan los pensamientos
la mina que empuja
y el tipo que se queja
el otro tipo que también se queja
las baldosas flojas que ensucian
y de repente
te veo llegar
y todo valió la pena
y no tuve que tener puesta la capucha
y me saque los auriculares
para escucharte reír
y me hiciste olvidar
el quilombo que es todo esto.