metedura de pata

Dos años, un corazón destrozado y un capullo.

Esto comenzó hace unos dos años, cuando hablamos por primera vez; yo ya lo conocía de haberlo visto con sus vaqueros raros, sus camisetas de grupos y su pelo largo. Me di cuenta que me encantaba desde la primera vez que lo vi, y eso fue hace mucho más que dos años. Bueno, la primera vez que hablé con él fue todo genial, él también me había visto ya muchas veces y conocía a mi familia; me pidió mi facebook y mi número y al día siguiente, por la noche, me habló. Sin dudarlo le contesté y comenzamos a hablar y hablar y hablar, siempre nos veíamos porque teníamos los mismos amigos y siempre hablábamos… Me enamoré. Varios meses después llegaron las fiestas del pueblo donde decidí decirle que me gustaba, ahí empezó toda la mierda, le pedí perdón y él se comportó fenomenal, fue un amor; varios días después volví a decirle que me gustaba y me ponía a llorar (lo que tiene ser una borracha) y él siempre me perdonaba. Pasó un año y él y yo seguíamos hablando normal y él soportaba todas mis meteduras de pata, hasta que cumplí los 18 años que comenzamos a tener algo más, algo extraño; terminamos en su casa y casi nos acostamos, pero no se pudo. Desde eso, cada vez que íbamos borrachos y estabamos tontos, nos juntábamos y nos besábamos y nos queriamos, para que él luego se arrepintiese de todo, aunque luego lo volvía a hacer. El caso es que desde hace unos meses todo es peor; nos vemos todos los sábados y es una de dos: acabamos juntos durmiendo en su casa o acabamos peleando y enfadados, todos nos preguntan si somos pareja y él sólo se dedica a decir: Somos muy buenos amigos… Amigos, jajajajaja. En fin, estos meses han sido muy malos y él ha pasado de portarse genial conmigo a hacerme daño; y yo siempre que me decido a olvidarlo, vuelve, lo ignoro y viene, y no lo entiendo, porque me quiere como amiga, pero luego me besa y me dice que le encanto. Bueno, yo aquí sólo necesitaba desahogarme; porque lo amo, puedo decir que lo amo, pero necesito olvidarme de él y para eso tengo que desahogarme e ignorarle.
Gracias.
Te quiero Daniel. Adiós para siempre a tu amor que hace daño.

#CuentameTusHistorias.

Thierry Frémaux debería rendir cuentas sobre su actuar como máxima autoridad en Cannes. O probablemente renunciar. Desde que asumió el cargo en 2007, el festival ha dado un giro radical en sus políticas, en sus premiados, en sus jurados y reglas, y probablemente hoy sea más notorio que nunca el perjuicio que Frémaux está ocasionando. Algo muy similar a lo que ocurre en la Academia Sueca con el Nobel de Literatura, cuyo último premio otorgado (el de Dylan) terminó por evidenciar lo que ya todos decían como secreto a voces: la academia sueca está vieja. Literalmente vieja. Los miembros, y por tanto los criterios, habían pasado por un período de madurez y lucidez que los lectores disfrutamos hace una década, pero ahora entraron a una plena y franca chochez. Aquel período lúcido de quince años (1994-2009), que se inauguró con Kenzaburō Ōe y que cerró con Herta Müller, había posicionado a la Academia Sueca como un gran comité seleccionador, la había dotado de ese prestigio de ser los grandes curadores de la literatura. Ese período en que quizá lo más “bajo” que tenía era Saramago, Naipaul, o Heaney. En ese nivel de grandes ligas se movían. Un nivel que contrasta bastante con el período que vino después, donde los galardonados comenzaron a tornarse cada vez más cursis, más románticos, más ramplones, pero sobre todo: más políticos. El período de la chochez se inauguró con el Nobel a Vargas Llosa y ha durado hasta el de Dylan. Tal retroceso sólo se había visto cuando se premiaba a desconocidos e intrascendentes autores nórdicos casi por cuota de nacionalidad (allá por inicios del siglo XX). En este período de senilidad el premio se ha otorgado lo mismo a otro genérico-autor-del-Holocausto, que a una “periodista de Chernóbil”, que a un apologista de Mao, que a un rockstar gringo; este período cuyo criterio de selección ha sido más que cualquier otra cosa un criterio político y social. Las ganas de “amistarse” con la China preponderante cristalizaron en el Nobel de Mo Yan –autor que no es más que un García Márquez de segunda (tomar en cuenta que García es de por sí un Kawabata de tercera)-, pero que crea gran simpatía en el gobierno chino como parte de su “literatura permitida”, haciendo parecer que en China hubiese plenas libertades, tapándole el ojo al macho. El premio a Mo Yan contrasta gravemente con el período de lucidez anterior, concretamente con el gran trabajo de Gao Xingjian (exiliado político chino refugiado en Francia), que fue perseguido por su arte e ideas y que supo crear un lenguaje aparte, uno propio, y que fue premiado con el Nobel de Literatura en el año 2000. Y lo mismo ocurre si comparamos el premio al francés Patrick Modiano (premiado durante la chochez) y a sus cuentos de pobres-judíos en la guerra, contra las historias de desplazados africanos y el subdesarrollo latinoamericano retratado por su compatriota J.M.G. Le Clézio (premiado en el período de lucidez). La vuelta a la derecha que dio el Nobel de Literatura es innegable. Su vuelta al conservadurismo, ese sesgo moral que aparece con la vejez y que parece decir: el arte de la juventud es frivolidad, el arte de la madurez es vanidad; sólo el arte de la senectud es el bueno, sencillo, conservador, sin aspavientos, bienportado.

Ese es el fenómeno al que ahora se enfrenta Cannes. Desde que Frémaux asumió la dirección general en 2007, el cambio en el festival se hizo notorio pero no se consolidó sino hasta el año 2012. Justo después de premiar al Haneke más conservador, el Haneke de Amour. A partir de ahí, todo fue cuesta abajo y a la derecha (curiosamente casi al mismo tiempo que el envejecimiento del Nobel). Las siguientes palmas de oro fueron  para llorar: una película de lesbianas a la que nadie se atrevió a decirle que era mala, aburrida y genérica; una complaciente película turca que hace para el régimen de Erdogan lo mismo que Mo Yan al comunismo chino; la peor película de Audiard, a la que se le premia sólo por sus grandes promesas comerciales y por la ensoñación de “hermanar” cine comercial hollywoodense con el arte cinematográfico; hasta llegar al gran desastre de “I, Daniel Blake”: una de la peores decisiones de su jurado en las últimas décadas, esa decisión poco profesional de premiar a una película panfleto disfrazada de libertaria pero llena del racismo de la vieja Europa, una película manipuladora, comercial y sentimentaloide, digna apenas del Hallmark Channel.

Y todo esto sin mencionar el desgaste ocasionado por las pretensiones comerciales del señor Frémaux, que en su afán económico ha vendido y revendido y creado y recreado cuanta sección “paralela” se le antoja. Cada vez se diluye más la importancia de la Selección Oficial y de la Palme d’Or, frente a las franquicias que les crecen como hongos. El premio de Un certain regarde, la cinéfondation, la quincena de realizadores, la semana de la crítica, el trofeo Chopard, el premio ecuménico, etc., todos ellos se han proliferado en promoción y han disminuido el prestigio y seriedad del premio oficial de una manera impresionante. Ahora cualquiera que se presenta en la sección más pequeña, no oficial y alejada del Festival, ya regresa a su país y se vende con todas las distribuidoras como “ganador (o participante) de Cannes” y sin más recibe las carretonadas de aplausos y de billetes. Todo con el auspicio y el beneficio de Thierry Frémaux, que parece estar interesado únicamente en el beneficio económico y no en el artístico, como estuvo el festival de antaño. Aquí en México se ha ostentado al hijo de un corruptísimo ex secretario de Estado como “ganador de la Palma de Oro”. Aquí en México si entras a las fichas curriculares de los legisladores te encuentras con que la bufona de la televisión Carmen Salinas se presume como ganadora de la Palma de Oro, no una, sino TRES veces. A ese nivel ha llegado la disolución de Cannes.

El desmesurado interés económico los ha llevado a su última gran metedura de pata: la de permitir que una productora trasnacional dicte las reglas de la Selección Oficial. No hay que confundirse en este aspecto. En el escándalo con Netflix, los únicos cerrados e intransigentes han sido ellos (Netflix) desde un inicio. Es bien sabido que cualquier productora que aspire a presentarse en la selección oficial del festival debe cumplir unas simples reglas. No importa si es Producciones Pepito o Warner Bros, todos deben exhibir en salas cinematográficas francesas. Todas. Hasta Producciones Pepito. Y no importa la plataforma. Podrías haber hecho la película con un celular, de todos modos tendrías que presentarte y exhibir en salas francesas. Cuando se permite que Netflix se brinque esta regla, lo que se está haciendo es una discriminación económica. Porque Producciones Pepito tampoco puede permitirse exhibir en Francia, no tiene los medios. Ah, pero la trasnacional gringa sí puede saltarse esa regla, mientras que la hipotética Producciones Pepito tiene que quedarse fuera. No se trata, como han intentado confundir muchos, de la “plataforma” o de la “forma de crear”; la forma de crear es la misma que la de cualquier GRAN productora de Hollywood (que es lo que es Netflix), y lo de la “plataforma” es inherente, repito: así hagas una película con un celular, ésa podría presentarse siempre y cuando cumpla las reglas. La gente ha sido azuzada a pensar que de alguna manera retorcida la gran productora gringa es algo así como “independiente” o “universitaria” o “artista contemporáneo” o cualquier similar, pero no es así: es una gigantesca trasnacional cambiando las reglas de un festival de arte. Y eso, eso es lo que debería estarnos haciendo gritar.

Cuestión aparte la de que se estén evadiendo las reglas, y permitiendo que las trasnacionales dicten las normas, se ha ocasionado un detrimento artístico. Piensen: hace diez años, ¿en qué universo paralelo hubiese sido posible siquiera imaginar que Adam Sandler estaría presentándose a la par de los genios que aspiran a la Palma de Oro?

A este paso se vuelve completamente plausible que Fausto Alzati o Carmen Salinas, en efecto, puedan ganarse una palma.
Thierry Frémaux, debe rendir cuentas sobre su dirección del festival. O renunciar. Que se vaya a dirigir los Emmys, o los globos de oro, estoy seguro de que ahí le iría muy bien, como buen comerciante.

Para fortuna de los artistas y de los espectadores el arte cinematográfico aún es joven. Y esta juventud le ha permitido que aún ni siquiera haya un “gran premio oficial” como el Nobel en la literatura. Como todo mundo sabe hay varios festivales con la misma certificación que Cannes. Los festivales de Venecia, Berlín, Karlovy Vary, entre otros, son todos de la misma clasificación. Y ya ha pasado antes que quien dicte los verdaderos criterios artísticos del cine sea otro festival y no Cannes. Durante los 70’s, mientras que Cannes premiaba y les rendía pleitesía a los gringos como Scorsese, Coppola y su pandilla, estaba Berlín del otro lado: premiando a De Sica, Pasolini y Fassbinder. (Cannes por cierto NUNCA premió a Fassbinder ni a Pasolini). O bien en la década de los 90, en que mientras Cannes premiaba a Nicolas Cage con David Lynch, o a Quentin Tarantino, estaba del otro lado Venecia: premiando a Tsai Ming-Liang o a Kieslowski.

Parece que por lo pronto es la única alternativa que nos queda: darle voz a quien no tenga el criterio ya vetusto, comprometido o coaccionado a los grandes intereses políticos y ecónomicos. Ojalá que Pedro Almodóvar logre mostrarle el cambio de dirección que tan desesperadamente necesita el festival que dirige el señor Frémaux; si no, siempre tendremos Venecia, que curiosamente muestra la curva en la que Cannes ha caído pero al revés. Me explico: Cannes tuvo su última palma “buena” en el 2012 con Haneke, y a partir de ahí todo fue para abajo; pero Venecia tuvo su último León de oro “malo” en 2011, año en que premió la estupidez de “Somewhere”, y a partir de ahí todo ha sido subir de nivel. En 2012 Venecia premiaba al Sokurov más regio y maduro de toda su filmografía con una adaptación de Goethe; después le siguieron Kim-ki Duk, Roy Andersson, Lav Díaz, (todos ellos entre los más grandes cineastas vivos, y que por cierto Cannes nunca ha premiado), y una notable gran excepción con la ópera prima de Lorenzo Vigas “Desde Allá”. Parece que más bien nos hemos tardado en voltear a ver que al menos desde hace un lustro que la estafeta del arte cinematográfico se da en Venecia.

Los signos autocriticandose:

ARIES: Comete un error y enseguida se prende su rabia o su decepción. Eso sí, procura que poca gente se entere del mismo, ya que no le gusta que otros sean testigos de su fracaso. (¿Qué pasaría con su autoestima?)

Sólo comenta su metedura de pata con quien tiene mucha confianza. Y se duele de ella el tiempo justo. Pronto hace a un lado la autocrítica y los lamentos para ponerse de nuevo en acción.

TAURO: A Tauro le cuesta más superar sus errores. Puede quedarse pensandolos indefinidamente y cargar con más culpa de la que es saludable.

A este signo le lleva tiempo aprender a ser más benévolo consigo mismo cuando se equivoca. Y, aunque lo haga, no suele perder por el camino su marcado sentido de la responsabilidad.

GÉMINIS: Momentáneamente, queda ofuscado por el error. Tal vez, fuera de juego. Pero no dura mucho tal ofuscación.

Géminis no es dado a pasarse con la autocrítica. Hace el análisis imprescindible de la situación para poder superarla en un visto y no visto.

CÁNCER: Naturalmente que nuestro cangrejo medita sobre su error y le da unas cuantas vueltas. Es duro consigo mismo cuando se equivoca.

Lo bueno es que de su reflexión sale un cambio. Cáncer pone todo de su parte para no volver a tropezar de nuevo con la misma piedra.

LEO: Ahí donde lo ves, es uno de los jueces más implacables. Monta una marimorena dramática condenándose a sí mismo por el error.

Claro que se le pasa relativamente pronto y no pasa de ser un aficionado de la autocrítica, si le echamos un ojo a su vecino Virgo.

VIRGO: Es exigente y muy hablador cuando critica a los demás. Pero es que consigo mismo echa el resto… Él/ella a menudo reconoce ser el peor de sus críticos, es excesivamente duro. Habría que recomendarle que pasara unas vacaciones junto a Aries o Géminis, para que rebajara un poquito su nivel de autoexigencia. Aunque no sabemos si eso le relajaría o le estresaría aún más.

LIBRA: La procesión (o la deliberación, en este caso) va por dentro. De cara al exterior, a Libra no se le nota mucho que se pase con la autocrítica.

Internamente, es otra historia. El error cometido es una variable más para alimentar sus dudas: ¿Y ahora qué hago?

ESCORPIO: Si a Libra se le nota poco el disgusto, lo de Escorpio es una cara de póker total. Pero bastaría con que pudiéramos asomarnos a su interior para ver correr ríos de lava volcánica.

Quienes lo conocen, lo saben. Escorpio es un juez duro consigo mismo, especialmente cuando se equivoca en el área de las relaciones personales.

SAGITARIO: Generalmente, el arquero se muestra permisivo con sus errores.

Cuando mete la pata (cosa frecuente cuando se dispersa) procura ser constructivo, para que el error sirva para algo. (Muy sabia su postura, ¿verdad?)

CAPRICORNIO: En este terreno es más sensible que su vecino. Se toma en serio sus equivocaciones, como si hablaran mal de sus capacidades.

Tras la experiencia, suele afanarse en probarle al mundo (y a sí mismo) que él/ella puede hacerlo mejor.

ACUARIO: Hace autocrítica, pero no se deja llevar demasiado por lo emocional. Suele dejar que se enfríe la situación, para analizar sus errores aplicando el raciocinio.

PISCIS: Ay, Piscis… Cuando se equivoca, se siente mal consigo mismo, muy decepcionado y culpable por el daño que haya podido causar.
Es un juez terrible para sí mismo. A menudo, son los demás quienes han de animarle a que adopte una actitud más relajada ante sus equivocaciones

¿Cómo reconocer a Sagitario?

Vería mucho mejor el jardín… si pudiera llegar a lo
alto de esa colina; y aquí hay una senda que va
directamente… por lo menos; pero no, no es así… Pero
supongo que al final llegará. Pero, ¡qué retorcida parece!
Bueno, entonces, iré por el otro lado.

El Arquero es capaz de acercarse, darte una cordial palmada en la espalda y sonreírte amistosamente. Después, te saludará con un comentario del tipo de: “¿Qué demonios haces para parecer tan joven, con la edad que tienes?”; o: “Vaya, que bien te queda este suéter de cuello cisne. Siempre tendrías que usarlo, porque así disimulas la papada”. Después de una de esas alegres aperturas, Sagitario seguirá con su brillante sonrisa, pero la tuya habrá empezado a marchitarse un poco. A él le costará un rato darse cuenta de que fueron sus palabras las causantes de tu seriedad, y más tiempo aún necesitará para entender por qué. Entonces procurará explicarse. Trata de mantener la calma, porque la explicación será peor. Caramba, ¿no entendiste lo que quería decir? Pues que le parece fabuloso que no representes más de veinticinco años cuando en realidad tienes treinta y ocho (seis años más de los que efectivamente tienes). Y en cuanto a lo de la papada, es mucha la gente de tu edad que tiene cierta flojedad en la región del cuello. Si únicamente se te ve de costado, así, cuando vuelves la cabeza. Con no dejar que te saquen fotos de perfil, ya está. Tras haber explicado cuidadosamente sus meteduras de pata verbales, y conseguido que tú volvieras a sentirte bien, Sagitario seguirá alegremente su camino, silbando. Cuando vuelvan a encontraros y tú le demuestres frialdad, se sentirá dolido e intrigado. Con él, de nada sirve enojarse ni molestarse; Sagitario no actúa por maldad. Sus exabruptos verbales son fruto de la más absoluta inocencia y, por lo general, tampoco entiende que cuando trata de arreglar las cosas resulta ofensivo además de hiriente. No le juzgues con dureza, porque está animado de buenas intenciones. Tampoco necesita de tu compasión… ni de la mía. Bajo su falta de tacto hay una mente sumamente despierta y de principios elevados. Su peculiar combinación de ingenio, inteligencia y fogoso impulso lleva por lo común al Arquero directamente al círculo de los vencedores. Lo realmente fastidioso es que para la gente de este signo, varones o mujeres, su torpeza verbal es inconsciente; están convencidos de que son los seres más diplomáticos del mundo. Siempre dicen que son incapaces de herir los sentimientos de nadie y que ponen gran cuidado en no hacerlo, y lo creen sinceramente. Es más, todo lo que hacen lo hacen sinceramente. Cualquier forma de fraude y engaño les produce una gran consternación.

Sus características físicas no son difíciles de reconocer. Busca un cráneo bastante grande, de buena configuración y frente alta y despejada. Los rasgos serán abiertos y joviales, como si invitaran a la amistad y al intercambio de ideas, y los movimientos serán normalmente rápidos (aunque encontraras algunos Arqueros que se mueven de manera lenta y deliberada). Con frecuencia harán gestos amplios y arrolladores, que pueden ser dramáticos y vigorosos, pero es posible que no tengan mucha gracia. Sagitario suele gesticular mientras habla, y puede derramar el ketchup. Cuando avance decididamente con la cabeza alta, tropezará al subir a la acera, y es fácil que al mismo tiempo se le abra la cartera y se le desparramen todos los papeles por la calle. Los ojos de la gente de Júpiter son tan brillantes y alertas como los de un gorrión, chisporroteantes de humor placentero. Los Arqueros suelen ser muy altos y de aspecto atlético, o sino más bajos que la media, de cuerpo fuerte y recio. Los altos te harán pensar en caballos de pura sangre o potros fogosos. En su juventud especialmente, muchos suelen llevar un mechón de pelo suelto que les cae sobre la frente, como la crin de un caballo, y que se echan hacia atrás con una sacudida de la cabeza o un rápido movimiento inconsciente de la mano. Este hábito puede perdurar mucho después de que hayan adoptado otra forma de peinarse, o cuando ya la calvicie es avanzada.

La gente Sagitario es normalmente inquieta; no pueden estar sentados o quedarse quietos. Físicamente, el Arquero no pasa inadvertido, aunque solo sea por su evidente confianza y su desdén del comportamiento convencional. Camina como si realmente fuera a alguna parte, sin vacilación ni detenciones. (Pero recuerda que un ascendente en conflicto puede retardar su paso.) La primera vez que le encuentres, es posible que Sagitario vaya montado a caballo o paseando su perro: ama apasionadamente a los animales. Por lo general, la gente nacida bajo la influencia de Júpiter no teme a nada. Al Sagitario típico le atrae el peligro, ya sea en el deporte, en su trabajo o en sus pasatiempos. Para el Arquero, un elemento de riesgo significa excitación y desafío. Les encanta la velocidad; los coches veloces, los aviones, la montaña rusa, incluso, ejercen sobre ellos una atracción magnética. Los más temerarios pilotos de pruebas suelen ser Sagitarios. Al jupiteriano medio nada le proporciona tanto placer como salvarse por un pelo, en cualquiera de sus variantes, ya sean emocionales o físicas; le resulta euforizante. Se arriesgan en cualquier cosa, a menos que un signo más manso en el ascendente diluya la osadía de Júpiter.
Hay una diferencia entre la legendaria aspereza del Arquero y la brutalidad verbal de Escorpión. Escorpio dice la verdad con plena conciencia de su efecto, y se niega a cualquier tipo de compromiso. Sagitario es totalmente inconsciente del efecto que producen sus palabras, palabras que pronuncia bajo impulso de su honradez compulsiva. Escorpio no se duele demasiado de las heridas que causan sus afirmaciones; para él, verdad es la verdad, y si no puedes soportarla, pues no preguntes. Los regidos por Júpiter, en cambio, se sienten abrumados y desolados por su propia falta de discreción, cuando descubren que han herido realmente a alguien. Resultarían conmovedores, si no fueran tan exasperantes. Lo que el Arquero piensa y siente, lo dice en forma casi inmediata, con la franqueza y seriedad de un niño de seis años Aquel viejo dicho: “Si quieres la verdad, pregúntale a un niño sigue siendo válido introduciendo un pequeño cambio: si quieres la verdad, pregúntale a Sagitario. Es difícil estar durante mucho tiempo resentido con el Arquero, siendo tan patente su falta de mala intención. A estos idealistas encantadores e inteligentes se les encuentra en cualquier momento en casi todas partes. Puedes verle arrojar sus azarosas flechas desde la pantalla de tu televisor algún domingo por la noche, dejando a los astros y estrellas invitados aturdidos, mudos y atónitos ante su franqueza. También puede tocarte como taxista algún lunes por la mañana, y explicarte alegremente por qué le revientan los pasajeros que son tacaños… aunque también te lo puedes encontrar un viernes por la noche de camarero en un restaurante, donde te aconsejará con toda seriedad que no pidas tal plato.

La mayoría de los Arqueros procuran sinceramente levantarte el ánimo. Además, de vez en cuando, Sagitario puede salir con una declaración sensacional que realmente te levanta el espíritu y te compensa todo lo demás. Son capaces de ofrecer consejos profundos y sabios, cuando uno se toma el tiempo de analizar sus opiniones. Como Sagitario es signo de fuego, la mayoría de los Arqueros son extrovertidos, charlatanes y directos. Algunos hay que resultan penosamente tímidos, pero incluso esos están llenos de ideas originales, y pueden ser igualmente torpes. En realidad, los sagitarios tranquilos y de modales apocados son capaces de los sueños más grandiosos y de apuntar a las metas más altas. Introvertido o extrovertido, el Arquero es promotor de corazón. Es posible que ese raro ejemplar que no habla mucho esté planeando algo realmente espectacular con qué sacudir a un mundo desprevenido. Aunque su lengua calle, su mente está ocupada, de modo que es mejor que recuerdes que su signo siempre estará ahí, en el fondo de su naturaleza, si no quieres que Sagitario te tome por sorpresa con su próxima y pasmosa jugada.

Casi siempre, el Sagitario típico es feliz y gregario, pero su temperamento puede estallar como un cohete si se siente importunado por gente que abusa de su forma de ser naturalmente amistosa o se toma demasiada confianza con él. También son habituales las rebeliones contra la autoridad y contra una sociedad opresora. Sagitario jamás escurrirá el bulto ante una pelea o una petición de ayuda. Las mujeres son capaces de perder su disposición normalmente agradable para atacar con la cortina de fuego de un discurso inesperadamente serio que ponga en su lugar a los impertinentes. Los hombres se valdrán de sus puños, desdeñando las armas. No es raro que la persona grosera e insultante que ha jugado con la buena disposición de Júpiter se encuentre despatarrada en la acera, pensando de dónde habrá venido ese cambio. Los gallardos hijos de Júpiter no pueden soportar que se les acuse de fraude. Una acusación injusta que ponga en tela de juicio su integridad hará arder con fiereza su indignación, pero después de sus orgullosas demostraciones temperamentales, el Sagitario típico sentirá remordimientos y pedirá disculpas. Es capaz de ponerte un ojo negro y enviarte al hospital, pero lo más probable es que el Arquero empiece por hablar y actuar, y solo después piense en las consecuencias.

Son muchos los nativos de este signo a quienes atraen los escenarios, y nadie se siente más feliz que ellos concediendo repetidos bises a un público entusiasmado. Es capaz de cantar hasta quedarse ronco, o de gastarse los zapatos bailando, por el puro placer de la representación. El mundo del espectáculo está lleno de Arqueros. Los hombres y mujeres de Júpiter poseen una fuerte vena religiosa, especialmente en su juventud. Se interesan muchísimo por los asuntos de Iglesia, pero a medida que maduran pueden volverse escépticos ante lo dogmático, inclinándose a cuestionar su antigua fe y tendiendo a buscar la perfección de sus valores Es raro el Sagitario que no tenga un juego de maletas de viaje; les encanta viajar, y por lo general tienen por lo menos una maleta, traqueteada en centenares de escapadas, ya preparada y lista para usarla sin pérdida de tiempo. Siempre observarás un aire un poco infantil en el Sagitario típico, ingenuo, bravo y optimista. Se niega a aceptar la seriedad de la vida, aunque hay algunos que en sus últimos años afrontan de forma admirable la responsabilidad. Sin embargo, nunca se sienten verdaderamente felices bajo su peso. La naturaleza de Júpiter se rebela contra el confinamiento, que si es excesivo puede provocar enfermedades graves. Si Sagitario es capaz de sobrevivir a todo eso, y al desgaste provocado por la dispersión de sus energías, vivirá tanto como Matusalén. La mayoría de los Arqueros mantienen intactas sus facultades, refinadas por la edad, hasta el final, y con ellos es muy raro que la senilidad sea el problema. Sus puntos sensibles son las caderas, pulmones, hígado, brazos, manos y hombros, intestinos y pies. El amor a los deportes y a la vida al aire libre que caracteriza a este signo puede hacerles propensos a accidentes debidos al exceso temerario de actividad, pero es raro que en los hospitales se les pueda mantener en cama más de unos pocos días. Sagitario cede de mala gana a la enfermedad, y se recupera con sorprendente rapidez. Es alguien a quien la vida rara vez derrota en forma permanente. Los Arqueros creen que con toda seguridad mañana será mejor que ayer, y hoy es bien interesante. Los ataques de depresión desaparecen casi antes de que las nubes hayan llegado a oscurecer la luz del sol.

A menos que en su carta natal haya alguna influencia cautelosa y conservadora, todo Sagitario tiene algo de jugador. Son muy pocos los que pueden resistirse a arrojar un par de billetes sobre el tapete verde. El repiqueteo de los dados en el cubilete tiene para algunos hombres y mujeres de Júpiter el atractivo de las canciones de Circe. Si su nacimiento estuvo señalado por aspectos diversos entre los planetas, un Arquero puede perder una fortuna en el juego de azar, o tirar el dinero del alquiler a las patas de su caballo favorito. Los casinos de juego atraen a Sagitario como el azúcar a las moscas, y lo mismo sucede con otros juegos más serios, como el mercado de acciones y las operaciones inmobiliarias. Afortunadamente, la mayor parte de ellos mantienen bajo control su tendencia a la especulación, pero no por eso se privan de arriesgar de vez en cuando un billete de lotería. Tanto los tímidos como los enérgicos sabrán aprovechar en cualquier momento las oportunidades amorosas: Sagitario se entrega al romance con temerario abandono, pero es frecuente que cuando se habla de matrimonio se detenga súbitamente en seco; lo piensa bien antes de seguir adelante, y mete la pata después de hacer cuidadosas consideraciones. Aunque en las relaciones amorosas el Arquero es cálido y afectuoso, resulta bastante esquivo a la hora de dejarse atrapar. Simbólicamente, es mitad hombre y mitad caballo, lo que evidentemente le da una cabeza de ventaja en cualquier partida de caza, a menos que tropiece con sus propias patas.

Entre los rasgos más desagradables de Sagitario se cuentan la tendencia al mal genio, el excesivo amor a la comida y a la bebida -que puede llevarles a la obesidad y al alcoholismo-, el hiriente sarcasmo que puede empañar su brillantez mental, o la excentricidad extrema, y la incapacidad para guardar secretos. Sin embargo, ninguno de esos fallos es necesariamente permanente; resultan fáciles de desarraigar para la determinación de Sagitario. El Sagitario medio te hará un préstamo de dinero sin hacerte pasar jamás por la vergüenza de pedirlo, ni siquiera obligar a devolverlo (si no media un signo lunar cicatero). El ama de casa de este signo adoptará al huérfano sin hogar o al animal perdido, y en su mesa siempre habrá lugar para uno más. Sagitario tiene tendencia a salirse por la tangente. El Arquero abrazará con devoción ciega una gran causa, y creerá que las posibilidades superan a las desventajas: una actitud que resulta de su imaginación brillante y su pensamiento progresista. Jamás deja de defender su posición con argumentos fríos y razonables, a veces reduciendo a tiras al adversario con su sátira cortante, y sin embargo, de alguna manera se mantiene por encima de la refriega. Esto no es óbice para que su fuego esté siempre listo para el ataque cuando alguien agrede injustamente a su pupilo o su causa del momento. Como enemigo es formidable, porque se toma el tiempo de poner la mira en su víctima, le apunta directamente. Es raro que sus flechas fallen el blanco; están impregnadas de humor satírico y son lo bastante agudas como para atravesar la más sólida de las armaduras.
Aunque hay algunos decembrinos que son auténticamente divertidos, una curiosa característica de la mayoría de ellos es que, cuando hacen un chiste, no aciertan del todo con el momento y se las arreglan para sacarle toda la gracia. El público, ya sea en casa o en el teatro, se retuerce de risa ante su torpeza, mientras el Arquero piensa, contentísimo, que festejan sus grandes dotes de comediante. De todas maneras, puede resultar muy jocoso. Hombres y mujeres, los Sagitario pueden conducirse en la forma más chapucera, como ya hemos visto, o bien fingir una actitud tan modesta, que le darán a uno la impresión de no ser demasiado inteligentes, o tal vez tímidos. Es verdad que algunos Sagitarios suelen mostrar excéntricos hábitos de reclusión, pero eso les ofrece más oportunidades para aguzar su inteligencia hasta la genialidad.

Aunque tienen una memoria fantástica, que les permite saber exactamente lo que dijeron y dónde estaban un día determinado, y recordar libros y películas con toda minuciosidad, los de este signo pueden olvidar dónde dejaron su chaqueta. La mayoría de ellos constantemente pierden guantes, llaveros, billeteras… y hasta hay quien tiene la maldad de decir que perderían la cabeza si no la tuvieran bien amarrada al cuello. Sagitario jamás puede tener éxito como mentiroso; nadie le cree ni media palabra. El engaño no es parte de su naturaleza y, si intenta explotar esta veta, lo más fácil es que sea desenmascarado rápidamente y sin esfuerzo. Para el es siempre mejor decir la verdad y dejar que las cosas salgan como salgan. Ni siquiera su mentalidad observadora y alerta puede rescatarle de los resultados de una excursión por el territorio del engaño, a menos que tenga ascendente Escorpio. Conozco un Arquero reservado y silencioso que tiene un ascendente Plutoniano, lo cual le convierte en un gran jugador de ajedrez. Este tipo de jupiterianos son excepcionales, pero algunos hay, y prepárate para encontrarlos. Para Sagitario, la vida es secretamente un circo, en el que él es el payaso que rueda y da tumbos, atravesando aros de color púrpura, ataviado con un traje azul cielo. Tiene la cara embadurnada con los brillantes y alegres colores del maquillaje. A medida que la música del organillo va subiendo de tono, él tambalea y se cae; después, con un perfecto salto mortal, se instala sobre el lomo de un airoso caballito. En los dedos de las manos luce tres anillos de turquesas; en los de los pies tintinean cascabeles que suenan como el lejano carillón de un campanario que se pierde entre las nubes. El Arquero hace sonar alegremente un lustroso cuerno de estaño, ese metal blando y maleable al que apenas si afecta la humedad. No importa que sea osado o tímido; la auténtica naturaleza de este idealista generoso es tan alegre como el acebo navideño. Gallardamente se prende un clavel sobre el enorme corazón y curva su arco en dirección al cielo. Cuando apunta bien, sus tiros llegan a mayor altura de lo que puede ver el hombre, más allá de las estrellas, al lugar donde nacen realmente todos los sueños.

Spanish Vocabulary - el teatro

So, this vocabulary list mostly applies to the theater in terms of stage acting, but also a good portion of movie-related words.

Just a note, some of these may be quite regional, so it may depend on where you are to hear some of these words… and some regions may have their own words for these things.

  • el teatro = theater
  • el cine = the movies / movie theater
  • la entrada = ticket
  • el billete = ticket
  • la taquilla = box office / ticket booth
  • la boletería = ticket booth [Latin America]
  • la ventanilla = ticket booth / box office [lit. “little window”]
  • la cola = line
  • la butaca = seat (a seat with arms)
  • la obra (de teatro / teatral) = play [lit. “(theatrical) work”]
  • la película = movie [sometimes shortened to la peli]
  • el filme = film
  • el género = genre
  • la acción = action
  • la fantasía = fantasy
  • el documental = documentary
  • la ciencia ficción = science fiction
  • el horror = horror
  • el romance = romance
  • el musical = musical
  • la comedia = comedy
  • la tragedia = tragedy
  • el avance = preview
  • el tráiler = trailer 
  • la pantalla = screen
  • la plataforma = platform / stage
  • el escenario = stage
  • la iluminación = stage lights / lighting
  • el telón = curtain
  • el bastidor / los bastidores = the wings (of a theater)
  • entre bastidores = in the wings
  • el foro = the back of the stage / behind the curtain
  • el foro / el forillo = the part of the stage that hides the wings
  • el foso = the pit
  • la orquesta = orchestra / orchestra pit
  • la primera fila = the front row
  • las primeras filas = the front rows
  • el entrepiso / el entresuelo / la entreplanta = mezzanine seats
  • el mezzanine = mezzanine 
  • el gallinero = the peanut gallery
  • el gallinero = the nosebleed section
  • el paraíso = the nosebleed section [lit. “Heaven” / “Paradise”]
  • sentarse en ___ = to be seaten in ___
  • el balcón = balcony
  • el actor = actor
  • la actriz = actress
  • el / la suplente = understudy
  • el sustituto / la sustituta = substitute / understudy
  • el / la figurante = an extra
  • el conjunto = ensemble
  • el público / los espectadores = the audience / spectators
  • “la audiencia” = audience [slightly newer; la audiencia in Spanish makes less sense since it means “a hearing”, rather than people watching… but it does exist regionally instead of el público]
  • el / la protagonista = protagonist
  • el / la antagonista = antagonist
  • el director / la directora = director
  • el / la guionista = scriptwriter
  • el guión = script
  • el reparto = cast
  • el elenco = cast
  • el personaje = character
  • el papel = role
  • el rol = role
  • la interpretación = performance (of an actor)
  • interpretar un papel/rol = to play a part, to play a role
  • la letra = lyrics
  • las líneas = lines
  • el diálogo = dialogue
  • la utilería = prop
  • el decorado = prop
  • el argumento = plot
  • la escena = scene
  • el escenario = setting / scenery
  • el marco = setting
  • el fondo = backdrop
  • el ambiente = mood
  • el medio ambiente = environment
  • el primer plano = the part of the stage closest to the audience
  • el conflicto = conflict
  • el clímax = climax
  • el principio = the start
  • el intermedio = intermission
  • el entreacto = intermission (especially theater)
  • la metida de pata / la metedura de pata = bloopers [lit. “(the product of) sticking one’s foot in it”]
  • el prólogo = prologue
  • el epílogo = epilogue
  • la marquesina = marquee
  • los créditos = the credits
  • el acto = act, part
  • la parte = part
  • el fin = the end
  • la sesión = a showing (of a movie)
  • la representación = performance (of a play)
  • representar = to perform (a play)
  • la actuación = performance (of an actor/actress)
  • el estreno = debut
  • estrenar = to debut, to premier
  • el ensayo = rehearsal
  • el vestuario = wardrobe OR dressing room
  • el ensayo de vestuario = dress rehearsal
  • el ensayo general = full run through / dress rehearsal
  • ensayar = to rehearse, to practice
  • la entrada = entrance
  • hacer una entrada = to make an entrance
  • el mutis = exit (especially theater)
  • hacer un mutis = to make an exit
  • el repertorio = a collection of works (done by an actor or writer) / repertoire / a list of plays performed at a theater
👀Los signos haciendo autocrítica👀

🔥ARIES: Comete un error y enseguida se prende su rabia o su decepción. Eso sí, procura que poca gente se entere del mismo, ya que no le gusta que otros sean testigos de su fracaso. (¿Qué pasaría con su autoestima?)

Sólo comenta su metedura de pata con quien tiene mucha confianza. Y se duele de ella el tiempo justo. Pronto hace a un lado la autocrítica y los lamentos para ponerse de nuevo en acción.

🌎TAURO: A Tauro le cuesta más superar sus errores. Puede quedarse rumiándolos indefinidamente y cargar con más culpa de la que es saludable.

A este signo le lleva tiempo aprender a ser más benévolo consigo mismo cuando se equivoca. Y, aunque lo haga, no suele perder por el camino su marcado sentido de la responsabilidad.

💨GÉMINIS: Momentáneamente, queda ofuscado por el error. Tal vez, fuera de juego. Pero no dura mucho tal ofuscación.

Géminis no es dado a pasarse con la autocrítica. Hace el análisis imprescindible de la situación para poder superarla en un visto y no visto.

💦CÁNCER: Naturalmente que nuestro cangrejo medita sobre su error y le da unas cuantas vueltas. Es duro consigo mismo cuando se equivoca.

Lo bueno es que de su reflexión sale un cambio. Cáncer pone todo de su parte para no volver a tropezar de nuevo con la misma piedra.

🔥LEO: Ahí donde lo ves, es uno de los jueces más implacables. Monta una marimorena dramática condenándose a sí mismo por el error.

Claro que se le pasa relativamente pronto y no pasa de ser un aficionado de la autocrítica, si le echamos un ojo a su vecino Virgo.

🌎VIRGO: Es exigente y puntilloso cuando critica a los demás. Pero es que consigo mismo echa el resto… Él/ella a menudo reconoce ser el peor de sus críticos.

Es excesivamente duro. Habría que recomendarle que pasara unas vacaciones junto a Aries o Géminis, para que rebajara un pelín su nivel de autoexigencia. Aunque no sabemos si eso le relajaría o le estresaría aún más.

💨LIBRA: La procesión (o la deliberación, en este caso) va por dentro. De cara al exterior, a Libra no se le nota mucho que se pase con la autocrítica.

Internamente, es otra historia. El error cometido es una variable más para alimentar sus dudas: ¿Y ahora qué hago?

💦ESCORPIO: Si a Libra se le nota poco el disgusto, lo de Escorpio es una cara de póker total. Pero bastaría con que pudiéramos asomarnos a su interior para ver correr ríos de lava volcánica.

Quienes lo conocen, lo saben. Escorpio es un juez duro consigo mismo, especialmente cuando se equivoca en el área de las relaciones personales.

🔥SAGITARIO: Generalmente, el arquero se muestra permisivo con sus errores.

Cuando mete la pata (cosa frecuente cuando se dispersa) procura ser constructivo, para que el error sirva para algo. (Muy sabia su postura, ¿verdad?)

🌎CAPRICORNIO: En este terreno es más sensible que su vecino. Se toma en serio sus equivocaciones, como si hablaran mal de sus capacidades.

Tras la experiencia, suele afanarse en probarle al mundo (y a sí mismo) que él/ella puede hacerlo mejor.

💨ACUARIO: Hace autocrítica, pero no se deja llevar demasiado por lo emocional. Suele dejar que se enfríe la situación, para analizar sus errores aplicando el raciocinio.

💦PISCIS: Ay, Piscis… Cuando se equivoca, se siente mal consigo mismo, muy decepcionado y culpable por el daño que haya podido causar.

Es un juez terrible para sí mismo. A menudo, son los demás quienes han de animarle a que adopte una actitud más relajada ante sus equivocaciones.

-Camii🔥

- Tengo algo para sorprenderte- y se le escapaba una mueca propia de su orgullo.

- Mm a ver qué tenés? - le pregunté

- Constante cosmológica, fue una constante en el principio relativista que introdujo Einstein para forzar al universo a un estado de reposo.- ahora el de la mueca orgullosa fui yo, pero antes de mostrarle su error le pregunté.

- y eso qué significa? No habrás estudiado una página de memoria no?

- Eso te encantaría no es así? Para demostrar que el único inteligente sos vos; pero para tu información la constante reducía al universo a un estado de reposo con el cual…

- Hasta que Hubble la refutó y Einstein reconoció a la constante como la mayor metedura de pata de su vida… No me digas, no habías llegado a ese capítulo? Te conté el final? Perdóname mi amor te juro que no quería.

- Te odio, en serio te odio. Por qué siempre tenés que saber más que yo?- y se fue casi colapsando por mis risas.

Yo corrí tras ella como la cola tras el cometa y logré alcanzarla aferrándola con mis brazos desde atrás. No le dije nada, tan sólo la abrazaba mientras ella intentaba arrancar mis brazos por la fuerza; pero no fue sino hasta pasados los 25 arañazos y 18 patadas que comprendió que nunca la iba a soltar a pesar de los golpes; y no sólo aplicaba a los suyos, sino también a los de la vida.

Aries - Sagitario

A ambos signos solares les gusta acostarse tarde. Temen perderse algo. Por eso son tan renuentes a irse temprano a la cama, a retirarse temprano de las fiestas… o a pasar de largo junto a dos desconocidos que pelean en la calle. Los amigos bien inspirados aconsejan constantemente a los Carneros y los Arqueros: «No te entrometas. Ocúpate de tus cosas. No es nada de tu incumbencia. Es una causa perdida». Esta última advertencia ha sido una metedura de pata. Estos dos caminarían mil kilómetros en aras de cualquier causa, y si se trata de una causa perdida, sencillamente no soportan quedarse a la expectativa sin tratar de salvarla. El hecho de que no sea de su incumbencia sólo la hace más tentadora, porque ambos signos están imbuidos de una dosis excesiva de curiosidad, así como de la certidumbre de que lo saben todo. En cuanto a «pedir vendajes», Aries y Sagitario son también los más propensos del Zodiaco a los accidentes (Acuario los sigue de cerca). Por motivos obvios. No sólo en razón de los rasgos que acabo de mencionar, sino también porque los hombres y mujeres Aries siempre meten los cuernos en lugares que los ángeles temen pisar… incluso de puntillas.
Los Sagitario (simbolizados por el Centauro, con el arco y la flecha) nacen, todos ellos, por naturaleza, un poco torpes. No resulta fácil equilibrar un cuerpo que es mitad hombre y mitad caballo. Tampoco es fácil equilibrar una personalidad que es mitad filósofo y mitad payaso. Aries y Sagitario se llevan bastante bien casi siempre, porque tienen mucho en común: por ejemplo, su notable cúmulo de idealismo. Nadie es más idealista que el ingenuo Carnero, con su fe infantil en el efecto mágico del deseo, excepto los Arqueros, que apuntan sus flechas en dirección a alguna galaxia que no ven los hombres y mujeres mortales. Por supuesto, hoy, cuando individuos menos idealistas envenenan la Tierra y su atmósfera, las flechas de Júpiter pueden quedarse atascadas en una masa de contaminación sólida antes de atravesar una nube baja. Los Carneros y los Arqueros no son los únicos con buenas intenciones, pero generalmente están tan ocupados, sobre todo en equipo, propugnando sus ideas utópicas (y corriendo a menudo en círculos concéntricos), que no tienen tiempo para dejarse descarriar por la ambición personal o política. Otro elemento que Aries y Sagitario tienen en común es su afición a los debates acalorados. Sólo Libra disfruta más que ellos cuando inicia una discusión. Pero al lógico Libra lo mueve el deseo de ser equitativo y de que se haga justicia. Los Carneros y los Arqueros, en cambio, son orgánicamente incapaces de eludir un desafío verbal, pero por otras razones. Los Aries discuten porque alguien se ha atrevido a decirles que están equivocados, cuando los Carneros saben que siempre son infalibles. Los Sagitario discuten porque se miente, y si hay algo que un Arquero no tolera es oír cómo deforman la verdad.
Un excelente ejemplo lo encontramos en la fábula sobre las ropas nuevas del Emperador. Allí estaban todos esos súbditos a los que les habían lavado el cerebro, millares de individuos crédulos, alineados a la vera del camino y aclamando al Emperador loco que se paseaba en su carruaje… totalmente desnudo. Como era su líder, y por tanto no podía hacer nada incorrecto, lo veían ataviado con lujosos rasos y terciopelos, irradiando destellos de piedras preciosas. «¡Mirad qué bellas son las ropas del Emperador!» Es imposible conjeturar lo que le habría ocurrido a aquel reino mítico, si una criatura (que sólo pudo haber sido una niñita Virgo con la Luna en Sagitario, o un joven Arquero con la Luna en Virgo), no hubiera disparado una flecha de veracidad en dirección a la muchedumbre, gritando (en lenguaje moderno): «¡Caray! ¡El trey está desnudo!». No recuerdo qué le sucedió al niño de la fábula, pero espero que los guardias del Emperador no lo hayan detenido para interrogarlo. Los guardias lo habrían pasado mal. Cualquiera que tenga un amigo Sagitario se ha visto sujeto a una cierta dosis de cirugía verbal. Este cachorritoo juguetón y cordial se te acerca en la calle, te da una palmada en la espalda y te espeta: «¡Hola, cómo estás! Cuánto me alegro de volver a verte, pero casi no te reconocí. ¡Si pareces un esqueleto!».
A esto lo sigue la habitual petición de disculpas de Sagitario por la descortesía, porque estos invitados tienen básicamente buen corazón, y sólo unos pocos Arqueros subdesarrollados te ofenderían deliberadamente. «Oh, no, he vuelto a meter la pata. Probablemente no te gusta que te digan que estás flaco, ¿verdad?» O la escena puede ser esta otra: «¿Cómo marchan las cosas, viejo? Escucha, me enteré de que te botaron del trabajo porque empinabas demasiado el codo. No tienes por qué avergonzarte de ello. ¿Nunca se te ocurrió buscar trabajo como catador de vino? ¡Esa sí que es una carrera en la que podrías progresar! Oye, ¿por qué no vienes a visitarnos esta noche con esa mujer casada con la que te metiste? No te preocupes, le diré a mi esposa que esconda el licor. Normalmente, Aries admira y defiende la veracidad de Sagitario, porque los Carneros también se jactan de decir la verdad. Pero no toleran oír las verdades que les conciernen a ellos. Ésta es una marcada diferencia entre Aries y Sagitario. El Arquero es casi tan despiadado cuando se denigra a sí mismo como cuando denigra a los demás. El Carnero es el paladín de la verdad sólo hasta que ésta empieza a dolerle o a tocarlo de cerca. Los Aries no se caracterizan por su tendencia a reconocer o aceptar fácilmente sus debilidades y defectos. Aunque Sagitario dispara la mayoría de sus flechas de buena fe, sin auténtica malicia, de cuando en cuando un Centauro poco evolucionado y esclarecido le asestará a un Carnero un comentario cortante y cruel totalmente ajeno a la verdad, e inspirado sólo por el deseo de hacer daño. (Todos los rasgos de los doce signos solares se pueden expresar, a veces, a través de su polo negativo.)
Si bien es posible que este Sagitario brutal se salga con la suya en la mayoría de los casos, también descubrirá que no es muy sensato ensañarse con un Carnero de uno u otro sexo. Le devolverán la flecha, con el ímpetu marciano adicional de la indignación virtuosa, y si bien aquella no siempre dará inmediatamente en el blanco (Aries no tiene tan buena puntería como el Arquero), finalmente terminará su flamígera trayectoria en el lugar exacto. Júpiter es un astro de gran magnitud y poderoso, pero incluso en el cielo se mantiene a saludable distancia del belicoso Marte, regente de Aries. Si Marte no se defendiera del ataque, echaría a perder su reputación de arrojo, y toda la estructura astrológica se vendría abajo. Esto jamás sucederá. Pero ésta es una asociación de vibraciones 5-9, y el rápido arrepentimiento y la franca clemencia que ambos signos solares son capaces de demostrar cuando han sido torpes o crueles el uno con el otro, suavizará las frecuentes fricciones mutuas. Ni Sagitario ni Aries pueden alimentar su cólera durante mucho tiempo, y ninguno de los dos signos solares puede prolongar su rencor más allá de la pasión del momento… a menos que uno de ellos tenga un signo lunar Escorpión.
Entonces es posible que recuerden el agravio durante algo más que unos pocos días. Aun así, el Sol es más poderoso que la Luna, con su ligera influencia, y finalmente las idiosincrasias solares del Carnero y el Centauro restaurarán la armonía entre ellos. Muchas carreras y actividades atraen al Sagitario andariego e inquieto, desde los safaris por la jungla hasta la Bolsa; desde la cría de caballos o el adiestramiento de perros hasta la religión; desde la medicina y el derecho hasta la educación superior… todo ello mientras el Arquero disponga de libertad para ir de un lado a otro, para hablar, para correr riesgos y para encontrar emociones. Al gregario Aries también lo atraen muchas carreras y actividades. Elijan una profesión, y el Carnero se complacerá en seguirla para darles el gusto. No son selectivos, mientras puedan mandar. Aries es un signo cardinal de liderazgo. Sagitario es un signo mutable, y menos propenso a buscar la autoridad. Intuitivamente, el Arquero sabe que el jefe está atado al escritorio, que a menudo no puede tornarse tantas vacaciones como sus empleados… ¡y a Sagitario le encantan las vacaciones! En realidad, ambos prefieren ser sus propios jefes, y gravitan hacia las ocupaciones o profesiones en las que nadie les dice lo que deben hacer, ni cuándo deben hacerlo.
Aunque el Carnero y el Arquero son esencialmente extrovertidos, nacidos ambos bajo las fuerzas diurnas positivas, masculinas, conocerán más Arqueros lacónicos que Carneros lacónicos. Quizás esto se debe a que los Sagitario más aficionados a la filosofía han descubierto por las malas —y digo por las malas— que aprendes más cuando escuchas que cuando hablas. Al fin y al cabo. Júpiter gobierna la educación superior (entre otras cosas), y es muy natural que el individuo regido por Júpiter se aficione gradualmente a educarse a sí mismo. Los Arqueros son intuitivos por naturaleza, e «in-tuición» significa «enseñar desde dentro». Para entender la diferencia básica entre Sagitario y Aries es necesario entender las diferencias entre los dos planetas que los rigen: Júpiter y Marte. Estas dos personas son tan semejantes, por fuera, que puede resultar difícil descubrir las diferencias, pero las hay. Júpiter influye sobre el hombre, niño, mujer, muchacho o chica Sagitario, y lo induce a ser expansivo (a menudo a exagerar las experiencias y los sentimientos, pero rara vez los hechos), a ser brutalmente sincero y muy propenso a la experimentación, en todas las áreas de la vida. La vibración de Júpiter también genera en el Sagitario una intensa pasión por los viajes y dota a los Arqueros de chispazos ocasionales de visión profética. El Arquero, simbolizado por el Centauro, que es mitad caballo y mitad hombre, disfruta de una mayor confianza y seguridad personal que el Carnero (poco importa la temeridad superficial de Aries) porque Sagitario contiene la experiencia total del ser humano y la bestia.
Marte influye sobre el hombre, niño, mujer, muchacho o chica Aries, y lo induce a ser enérgico y franco en todo, a defenderse ferozmente si lo atacan, y a ser muy valeroso en casos de emergencia o crisis. El ariano necesita esta defensa que procede de la vibración de Marte, porque a Aries lo simboliza el recién nacido, y al igual que el recién nacido humano, Aries moriría, literalmente, sin afecto y cuidados, si no lo protegiera Marte. Aunque Aries no es tan sabiamente profético como Sagitario, ve sin embargo el meollo de todas las cosas, porque está dotado de una combinación entre la visión penetrante de Marte y la inocencia e ingenuidad del recién nacido, que es la sabiduría más pura que existe. La diferencia más vital entre estos dos reside, empero, en el hecho de que el Carnero es mucho más vulnerable a la crueldad y la dejadez. Además, la intención de Aries siempre está desprovista de malicia, porque Aries, como el recién nacido, sólo entiende, esencialmente, la bondad… mientras que Sagitario ha vivido tanto (desde el punto de vista del alma) que ha desarrollado más cinismo y más actitudes mundanas.
En Sagitario encontramos un gran idealismo y una gran perseverancia, pero casi nunca la inocencia. Sagitario ha aprendido a pensar, a usar el intelecto, a profetizar y a filosofar. Aries no comprende ningún camino a la felicidad que no sea el de la reacción emocional instintiva del recién nacido ante el amor y la bondad. Sólo la encarnizada protección de Marte impide que el Carnero esté totalmente inerme en manos de los más fuertes. ¿No es verdad que nuestros Co-Creadores fueron sabios cuando resolvieron conservar el orden del plan kármico mediante la astrología, para garantizar que el leal guerrero (y amante de Venus) Marte, velara sobre el recién nacido de la rueda kármica y lo protegiera? Ésta es la configuración de signos solares 5-9, agraciada por los dioses, merced a la cual es relativamente fácil lograr la compatibilidad entre el Carnero y el Arquero. Tanto los raros arianos y sagitarios introvertidos, como los más comunes y típicos extrovertidos, se sienten mucho más felices cuando están mental y físicamente activos, aprendiendo. Como los proverbiales profetas, a menudo Sagitario prospera mucho más cuando está lejos de su tierra natal, y disfruta viajando para llegar a los nuevos horizontes (sin sentir mucha nostalgia por las «raíces» que dejó atrás).
Aries siente que el recuerdo de la «seguridad» que dejó atrás tironea dolorosamente de su corazón, pero a pesar de ello se suma valerosamente al Arquero, y trata de marchar a la par del Centauro, que galopa más deprisa. Cuando el Carnero se une al Sagitario y viajan juntos, la expedición puede ser un poco bulliciosa, pero nunca aburrida, y se defenderán enérgicamente el uno al otro de los malvados que los amenazan. No obstante sus frecuentes peleas, el insaciable idealismo de Sagitario fomentará permanentemente el afecto espontáneo y la desusada compasión de Aries… así como el Arquero se sentirá permanentemente conmovido por la ingenuidad y la honestidad de Aries, seguro de que puede fiarse de que éste nunca será hipócrita ni desleal. Cuando se haya despejado todo el humo, estos dos seguirán plantados allí, sonriéndose recíprocamente de todo corazón. Se podría decir que el Carnero y el Arquero son combustibles, pero compatibles.

El juego del amor - One shot Wigetta (Parte 2)

En un simple juego se pueden llegar a involucrar sentimientos, unas simples palabras, caricias, mimos espontáneos provocan afecto, y vivir con una persona 24 horas del día hace que la necesites a todas horas, todos los días. Así es como ellos se sentían, necesitaban al otro más que a nada, aunque lo reconociesen sabían que entre ellos había algo más que “amistad” con un amigo no te ríes y sonríes de esa manera tan especial, no le miras como si fuese lo único que está a tu alrededor, como si el mundo solo girara sobre él. Entre el amor y la amistad había una línea fina, que pocos no pasan ya sea por no reconocer ese amor, por miedo a perder esa amistad o bien por lo que piensen los demás, y sobre todo por esa persona, siempre está el “no” pero si no arriesgas en el amor, no ganaras, pocos se la juegan, pocos la ganan, pero claro está que si no lo intentas nunca lo sabrás, pero y ellos, ¿serán capaces de descubrir sus sentimientos? ¿De arriesgarse en el amor? ¿De luchar el uno por el otro? Y sobre todo… ¿De no importarles las opiniones de los demás? Solo habrá una forma de averiguarlo…

Willy  aún seguía debajo del mayor, intentando controlar su respiración, su rostro estaba rojo debido a las risas del momento, su cabello algo despeinado gracias a las vueltas dadas, y una sonrisa dibujada en su cara de oreja a oreja, estaba feliz, era feliz gracias a Samuel, sin ninguna duda. Sus ojos seguían clavados en los del mayor, al igual que el tenia los suyos clavados en los suyos, Samuel sentía un imán hacia ellos, no podía dejar de mirarlos, bueno si, deseaba bajar su mirada hacia sus labios, pero estando a la poca distancia que estaban sería algo raro capaz, y lo que menos quería ahora era que un simple gesto hiciera que arruinara este momento.

Willy seria tímido, sí, pero esta vez dejo eso a un lado, debía arriesgarse, además, si Samuel le podía hacer caricias y mimos, ¿Por qué el no? Acerco su mano hacia el pelo del mayor, colocándoselo bien, o más o menos como solía llevarlo, o en un intento, bueno como pudo, tampoco es que lo pudiera hacer perfecto, ya que sus manos estaban temblando, era una mezcla de nervios, o por la mirada penetrante de Vegetta en él.

- ¿Qué haces? - Pregunto Samuel sin saber cómo reaccionar a aquel gesto, que quizás para Willy no le parecía del otro mundo, sin embargo para él, conociendo a Guille sabía que era impropio de él, no era de demostrar afecto, ni hacer pequeños detalles, solo de pensarlo se le dibujo una pequeña sonrisa, era uno de los pocos que podía disfrutar de eso, y lo aprovecharía…

- Pues te coloco el pelo - Dijo en un pequeño susurro quitando importancia - Eres el señor simétrico, no puedes estar mal peinado, bueno en verdad nunca lo estas… siempre estás bien… - Continuo hablando sin freno, sin saber lo que había dicho, hasta que reacciono y volvió a bajar su brazo colocándolo a uno de sus lados del cuerpo, intentando rectificarse sobre la mirada inquietante del mayor - siempre estás bien… peinado

Samuel sonrió negando con la cabeza, mientras notaba como las mejillas de Willy volvían a pillar un color rojizo y como si fuera un gesto tan simple, acaricio una de sus mejillas, sonriendo mientras con su mirada seguía cada movimiento, y Willy no se quedó atrás, se quedó inmóvil ante tan echo, pero el solo tenía ojos para Samuel, observando cada pequeño detalle de su rostro.

- ¿Qué somos? - Soltó Samuel de una tirada sin poder negarse más

- ¿Qu-que que somos? - El mayor afirmo con la cabeza mientras seguía hipnotizado en su mejilla - Amigos, ¿no? - Titubeo ante esto último, sabía que no decía la verdad por completo, pero era lo único que podía decir, y ya era mucho para él

- No… Los amigos no se miran como nos miramos nosotros, no pasan 24 horas dependiendo del otro, no necesitan la necesidad de estar juntos, ni de acariciar a esa persona, ni duermen juntos. Guille yo… no sé si será amor, no sé si lo que te voy a decir es una locura, ni se si estoy dispuesto a perder en este juego del amor, pero yo sé lo que siento, y lo que necesito, te necesito a ti, necesito acariciarte, sentirte cerca, abrazarte de noche para poder dormir, hacerte reír y que parezcas un chinito, adorable eh! Decirte cosas con doble sentido y que te pongas como un tomate… Te necesito de una manera que no puedo controlarme ¿sabes? Y lo peor es que ya no puedo fingir que solo te quiero como “amigo” porque los amigos no se tratan como nosotros, no se necesitan como nosotros, no se quieren como nosotros, y si ahora me puedes llamarme cursi o como quieras, o mandarme a la mierda y decirme que no te importo de la misma manera… Pero quiero que sepas que

Antes de acabar fue cortado por un pequeño, rápido y tímido beso. Vegetta solo se limitó a mirarle, después de ese discurso se esperaba algo más de Willy, unas palabritas o algo, pero no recibió nada, así que tuvo que sacarle algo…

- ¿Y? ¿Eso qué significa?

- Que yo también. - Samuel lo miro como diciendo que especificara más, pero para Guille no era fácil expresar sus sentimientos, aunque si alguna vez lo tenía que hacer, lo haría, aunque no pondría el listón tan alto como Samuel, pero lo haría. - Vale… Sí, yo también siento algo más que “amistad”, Samuel sabes que yo no soy como tú, a mí me cuesta más abrirme con mis sentimientos, no soy tan empalagoso como tú, ni tan cariñoso, pero me gusta que tú lo seas conmigo, me faltaría algo si no estuvieras conmigo, si nadie me hiciera esos cariños diarios, ni me llamara “chiqui” ni “compañero” seria como si me faltase algo. Yo puedo ser frio, pero contigo intento no serlo, no quiero, porque yo necesito demostrarte una parte de lo que tú me das, me haces sentir especial, único, y es algo que yo quiero que tú también lo sientas, y que sea gracias a mí, eres todo el orden que le faltaba a mi vida, trajiste la luz a mi vida, cambiándome radicalmente, alegrándome los días… - Dio un pequeño suspiro, decir todo eso le había costado la vida, pero si tenía un momento de sincerarse, era ahora. - Y yo creo que ya me puse demasiado cursi por hoy.

Si a Samuel no se le había saltado una lagrima, fue de milagro, oír esas palabras de Guille le había dejado anonadado como él diría, no solo por las palabras, sino por cómo se abrió de corazón frente a él… Se echó a un lado de la cama, dejando a Willy extrañado

- ¿Ya está? ¿No me vas a decir nada? - Dijo Willy con un pequeño tono de voz, se sentía mal, no sabía porque, o simplemente se esperaba algo más, pero eso cambio cuando noto como Samuel lo abrazo, quedando pegado al cuerpo del mayor, podía sentir su respiración contra su espalda, su aliento sobre su cuello, acercándose peligrosamente hacia su oido

- No, eso no es todo…. - Dejo una breve pausa, dejando un poco de intriga - Te quiero Guille, no sabes cuánto te quiero…

El menor giro sobre si, colocándose nuevamente sobre Samuel, volviendo a sorprender al mayor de nuevo.

- Yo también te quiero.

Acerco sus labios a los de Samuel, necesitando sentir su contacto, teniendo por primera vez un beso con él en condiciones, sin impedimentos. Fue un beso dulce, delicado, sin prisas, ahora tenían todo el tiempo del mundo. Las manos de Willy se sostenían sobre la cama para impedir que cayese encima de Samuel, mientras este acariciaba la espalda del menor de arriba a abajo, lo que solo le provoco que sus ganas aumentaran, así que tuvo que cortar esto de raíz, o alguien no podría moverse mañana, y quería que Willy estuviera bien para poder hacer miles de cosas que había pensado, cosas de “novios”, si ya era su novio, había ganado, había ganado en el amor, todo el tiempo, cada pequeño detalle, todo había sido por algo. Pero volviendo a la realidad es que tenía a Willy muy cerca de su cuerpo, y digamos que la situación ya se le estaba yendo de las manos, necesitaba tiempo con Willy, no en la misma noche haría todo, no porque no quisiese, pero tiempo es lo que le sobraba, no quería arruinar nada.

- Guille… - Este le miro deteniéndose, quedando preocupado - No, no es nada malo - Deposito un rápido beso nuevamente - Es solo que estas encima mío, ahora somos novios, digamos que llevo mucho tiempo sin hacer… bueno tú me entiendes - Soltó una pequeña risa nerviosa mientras Willy volvía a ponerse colorado - Es solo que no quiero ir rápido contigo, pero eso no quita que estés muy bien físicamente y que me pongas… Y que necesite… Bueno eso, mejor durmamos

Evito dar más comentarios, ya que se estaba poniendo hasta el nervioso, no sabía cómo decirle y… Y bueno, finalmente se dio cuenta de la metedura de pata que había metido, aunque le relajo escuchar una pequeña risilla por parte de Willy mientras volvía a la misma posición. Samuel volvió a abrazarlo, dejando un poco de separación entre su “amigo” y Willy, aunque rápidamente el menor volvió a unir por completo sus cuerpos, cortándole la respiración a Samuel, realmente se estaba buscando lo que pasaba por la mente de Samuel, pero el mayor se detuvo, pensando en cosas frías, hasta que finalmente ambos se durmieron sin decir ni hacer nada más.

 Su vida juntos recién comenzaba ahora, si una vida juntos, dependiendo el uno del otro, importando muy poco lo que los demás pensaran, mientras ellos fueran felices, era lo que realmente importaba. Los primeros días de su pequeña relación fueron los típicos de necesitarse todo el día, hasta Guille le hacía mimos a Samu, y con eso pasaron a semanas, demostrando su amor, con esos “te quiero” que llegaron a ser un “te amo” muy sinceros. Sus primeras veces, cenando en un restaurante solos, pero esta vez como pareja, su primera salida al cine, su primera pelea, pero también su primera vez… Todo había, era y seria increíble en sus vidas, ambos estaban hechos para completar al otro, por nada del mundo se separarían, al menos no bajo su decisión.

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Bueno espero que os haya gustado, tanto como a mi escribirlo! Y ya me podéis dejar comentarios por aquí, por ask, o por donde os guste?

Un beso a todos y nos vemos pronto con algo de lemon, tragedia? Qué se yo, pero de momento seguiré con los gifs y videos xD