me duele la rodilla

Z de Zoológico (Wigetta Abededario Challenge).

Sonreía de forma sutil, mientras era arrastrado con fuerza por una de las personas que más quería en el mundo. Su emoción era tangible y reía con diversión, mientras corría hacia la zona de las tortugas sosteniendo con delicadeza una de mis manos.
-¡Rápido papá!- gritaba impaciente- Me muero por verlas.
-No desesperes Zeus, que no se irán corriendo a ningún lado- expreso soltando la risa ante mi propia broma.
-Tú eres tonto- dice una dulce voz a mi lado negando con la cabeza y aguantando la risa.
-Así me quieres Willy- aclaro orgulloso sin darme cuenta que mi hijo soltó mi mano y empezó a correr emocionado hacia la sección de reptiles.
-Ese niño me recuerda a alguien- susurró divertido intentando seguir sus pasos, sin perderle de vista.

——25 AÑOS ATRÁS——

-¡Mamá corre, quiero ver las tortugas!- exclama un pequeño niño que aparenta unos seis años, mientras lleva de la mano a su progenitora- ¡MAMÁ, VAN A CERRAR EL ZOOLÓGICO!- grita cansado soltando su agarre y empezando a correr, sin darse cuenta del muchacho que se atravesó en su camino luego de algunos segundos.

Ambos cayeron con fuerza al suelo y gracias a la velocidad del más pequeño de ellos, fue un gran impacto que los llevó a quejarse por el dolor.

-Oye, ten más cuidado- dice el mayor mirándolo molesto y cambiando su expresión a una preocupada, cuando ve lágrimas de dolor atravesar su rostro- ¿Te hiciste daño?- pregunta con pena acercándose a su lado y observando la sangre que escurre por su rodilla.

-Me duele- reclama comenzando a llorar y a llamar a su madre, mientras cubre su rostro con ayuda de sus manos.

-Niño no llores- pide desesperado sin saber cómo calmarlo- Mira, sí quieres te regalo algo que gané en un juego- dice sacando un llavero de unicornio y extendiéndoselo al menor.

-¿Un unicornio?- pregunta al levantar su mirada y encontrarse con aquel objeto- Que cosa más fea- termina con un puchero y extendiendo su mano para tomarlo, con un sonrojo cubriendo su rostro.

-Buah tío, entonces devuélvemelo- reclama ofendido.

-Lo que se regala nunca se pide de regreso- termina sacando la lengua divertido y levantándose para presentarse.

Al menos el dolor había desaparecido.

—–EN LA ACTUALIDAD—-

-¡PAPÁ, CORRE!- reclama sacándome de mis pensamientos y haciendo que lo busque con la mirada.

Mi esposo se encontraba sosteniéndolo entre sus brazos mientras me miraba impaciente y me gritaba para que me diera prisa.

Sonrío emocionado comenzando a mover mis piernas para alcanzarlos y dejando los recuerdos atrás.

Algunas cosas nunca cambian y siempre agradecería por ello.

Sobre todo cuando se trataba de las personas que más me importaban en mi vida.

FIN DEL RETO.

GRACIAS POR LEER

Mi situación:

- Me duele el ojo.
+ Es porque estas con el celu.


- Me duele la cabeza.
+ Es porque estas con el celu.


- Me duele la panza.
+ Es porque estas con el celu.


- Me duelen las rodillas.
+ Es porque estas con el celu.

(Esto no es Wigetta, es mi día a día ahr)