me decepciono a mi misma

Saben? mis padres esperan demasiado de mi, tanto que cuando estoy a punto de hacer algo lo pienso repetidas veces, porque lo que menos quiero es decepcionarlos, pero al no hacer lo que yo quiero me decepciono a mi misma. Y es ahí cuando me doy cuenta de que si quiero hacer algo, lo debo hacer, sin pensar, solo pensando en mi, esta es la edad para cometer errores, y si no los cometo ahora, en el futuro no tendré de que reírme, así que es ahora o nunca.

Día 31 (27 de Octubre del 2014):

Días que se van en un dos por tres.

5:30 Despierto, me baño, me “arreglo”.

6:10 Salgo de casa y tomo el camión para mi escuela.

6:54 Llego al plantel.

2:30 Llego exhausta pero con unas inmensas ganas de conectarme y ver si él esta conectado para charlar.

3:30 Se conecta y se desconecta por razones completamente desconocidas para mi.

3:45 El sueño me vence y caigo rendida en un profundo sueño.

4: 30 Mi alarma suena, no hay mensaje alguno de él.

5:30 Prefiero hacer mi tarea.

6:00 Término mi “infinita” tarea y me siento realizada.

6:10 Espero a que me haga la invitación para que pueda llamarle.

6:17 Se desconecta.

6:18 Bloqueo mi teléfono.

6:19 Desbloqueo mi teléfono.

6:20 No hay ningún mensaje.

6:30 Trato de mantener mi mente ocupada para no pensar tonterías y adelanto deberes.

6:45 Se conecta, unos cuantos mensajes, se va.

7:13 Imagino que no es de mi incumbencia el saber porque se conecta y se desconecta, prefiero seguir así.

7:20 Escucho una playlist perfecta para estos días.

8:00 Recibo un mensaje… “¿Cuál es la tarea?”

8:01 Me decepciono y me burlo de mi misma.

8:30 Recibo por fin un mensaje de él, intercambiamos un par de mensajes (literal)

8:56 Lo necesito, lo extraño, quiero hablar con él.

9:00 Imprimo mis tareas.

9:20 Ceno.

La hora que es ahora estoy justo en la cama escribiendo mi rutina diaria; y estás son horas en las que aún sigue en mi mente, se presenta como mi último pensamiento antes de que duerma, mientras que no existe ni un mensaje de él.

Maldita crisis moderna de estás redes sociales.

—  Marian Almaguer. (Diario 2, 22:13)