matame

—oye, ¿por qué no comes? — le preguntaron una vez más. Habían pasado dos semanas desde que ella no tocaba siquiera su alimento. Solo lo observaba…con asco internamente.
—¿eh?, ah, no tengo hambre —
—que rara que eres eh — nadie le prestaba la atención necesaria. A nadie le importaba.
—oye, estoy muy gorda, ¿verdad? — habló la más delgada del grupo. Eso la hizo mierda.
Esa chica ni se preocupaba por lo que comía y tenía un cuerpo precioso. A diferencia de ella, que ahora aborrecía la comida, tanto, que ni la tocaba, y aún así seguía siendo un asco.

Llegó a casa, y a pesar de no haber comido nada, vomitó, vomitó todo lo que pudo.
Se observó en el espejo…veía una persona obesa. Escupió al espejo y retrocedió. A cada paso que daba, las lágrimas rodaban por sus mejillas.
Se odiaba más que a nadie.
Quería morirse.

(Quería morirme)

—  Mi vida cotidiana 😪🔫