marvadalandia

Aquí está la portada de la nueva Novela que empezaré este Lunes 27 por la noche. Se llama "Made In Japan" y bueno, ya veréis de que va. #NoSpoilers. 

Pd: Es la Primera vez que uso el puñetero Photoshop así que no me juzgen c: 

Pd2: Ya se que no es un cuadro de Picasso pero oye, yo me he esforzado dibujando esa “cosa” ^^ 

Besos ^3^ 

"Coodie." [Cap.3º]

Esta, no es una historia que pueda empezarse con “Había una vez…” ó “Erase que se era…”

Este, tampoco es un cuento común, de estos que no tomas en cuenta.
Ya han pasado casi 3 meses desde que su mejor amigo se fue. Ha vuelto a sacar sus Jeresys gordos, para que le cubran las manos de nuevo. Mei no sabe afrontar los problemas, había dejado de hacerlo hace ya tiempo pero esto, esto ha superado todo lo que ella podía aguantar. El sonido de su móvil rompió el silencio de su habitación haciendo que rechinase y se diera la vuelta molestamente.

-¿Si?- Preguntó vagamente sin mirar el nombre siquiera.

-Hola… ¿Que tal estás? Ya me ha dicho tu madre que sigues deprimida…

-Nah, estoy bien.

Se refrotó la cara dando por hecho que era Vian, una vieja amiga del Instituto que se había marchado hace tiempo.

-Bueno… Piensa que no todo en la vida sale como queremos.

-Ya, me lo han dicho.

-¿Quieres que me pase una tarde a verte? Y hablamos si quieres. Seguro que tienes mucho que contarme.

-Oye Vian, no pretendas volver aquí después de medio año y que te trate como si fueras mi mejor amiga otra vez.

-Eres realmente molesta a veces, ¿Eso te lo han dicho? Ya sabes, y perfectamente además, que no ha sido mi decisión.

-Tu pediste ir allí.- Se levantó molesta mientras caminando a la ventana.

-Pero antes de conocerte. El primer año lo pedí y a finales de él te conocí. No es mi culpa que justo después me admitieran.

-¿Y qué? ¿Por qué me cuentas esto ahora? No me importa. - Dijo irónica.

-¡Eh…! Tu has dicho que ya no era como antes…

-Lo sé, pero en ningún momento te he pedido que me contaras una historia que ya sé.

-Pero…

-Y que no me importa, además.

-¿Otra vez con lo mismo? En el fondo si me hechas de menos.

-Si lo hiciera te llamaría o algo así. Me das igual.

-¡¿Todo es por el perro ese!? Ya sé que lo amabas, pero no lo pagues con los demás.- Alzó el tono.

Mei no respondió y se quedó mirando el suelo con cara de rabia.

-¿Estás escuchando?- Se hizo otro silencio.- Todo por ese maldito perro…- Continuó.

-¡Cierra la bocaza! ¡Tú no puedes hablar sobre él!

-¡Ya no eres como antes!

-¿¡Y que más da Joder!? ¿¡A quien mierda le importa!?

-¡Ya veo que a ti no desde luego!- Volvió a gritar produciendo que Mei se separara un poco el teléfono de la oreja.- ¡Todo por un maldito perro!

Y la cara de Mei cambió totalmente y entrecerró los ojos enfadada.

-Lávate la boca antes de hablar de él.

-¿Que coño dices ahor- Y la colgó.

Tiró el teléfono con rabia, tanta rabia que casi no podía ver. “¿Por qué es tan difícil superar algo así?” Se preguntaba una y otra vez. Abrió la puerta del armario, cogió un pequeño estuche de viejas pinturas y la cerró con fuerza haciendo que retumbaran hasta las paredes. Salió rápidamente y se metió en el baño. Eso era su día a día, comer y dormir. Bueno, a veces también lloraba, a veces… Llegó al bañó y cerrando la puerta apoyó su cabeza en la pared, al lado de la ducha, bajando hasta quedarse sentada en el suelo. Chocó la cabeza con sus rodillas y volvió a llorar. Lágrimas de rabia y no de tristeza, que era más su “estilo.” Pasó así unos minutos, eternos para muchos pero nada para ella. Se incorporó rápidamente y abrió el estuche sacando un sacapuntas con la tuerca suelta.

Sus padres estaban muy preocupados, es más, el Psicólogo lo esperaba la siguiente semana. Pero Mei no iba a ir, por supuesto que no. “Ella lo tenía controlado y era sólo una mala racha” Hasta su abuela había recorrido varios Kilómetros para visitarla, aunque no sirviera de mucho.

Agarró la tuerca y la giró sacando la cuchilla.

Otro cualquiera pensaría algo como; “Dios mio, estás loca”, “¿Quieres llamar la atención?” o “¿¡Te quieres morir!? Todas estupideces y mentiras. Ella sólo quería desahogar su dolor, y sólo conocía esa manera. Tampoco se quería morir, cuando te mueres no puedes tener lo que te gustaba, aunque fueran pocas cosas en su caso. Y tampoco quería llamar la atención, si ella quisiera eso, no hubiera cerrado la puerta y se hubiera cortado delante de la gente. No llevaría jerseys con mangas muy largas, ni muñequeras para cubrirlas. Así que agarró la cuchilla y la colocó en su brazo haciendo presión desde arriba.

-¿Mei? ¿Estás aquí?- Preguntaron desde la puerta.

-Un… un momento.- Intentó decir mientras recogía todo y lo metía a presión en el estuche.

-¿Estás bien…?- Era Grey, que continuaba dando golpecitos a la puerta.

-Si.- Dijo abriéndola y saliendo disparada hacía su habitación ignorándolo.

-No tan deprisa.- Y la agarró el brazo haciendo que se le cayera el estuche.- ¿Qué hacías?- Insistió.

Nadie se había dado cuenta de los cortes nunca, y hoy no iba a ser ese momento. ¡Que va!

-¡Déjame!- Cogió el estuche y corrió por el pasillo hasta su cuarto, seguida por Grey.

"·Déjame· es un gran argumento para que me ignoren” Ironizó en su cabeza. Abrió el armario y escondió el estuchito bajo su ropa. 

-¿Quieres dejar de actuar así? ¡Todos queríamos a Coodie, pero ya está! ¿Vas a hacer un mundo de esto?

-¡CÁLLATE!- Gritó con todas sus fuerzas apartándole. Se secó la mejilla rápidamente y corrió hacía abajo. Hacía la calle.

-¡Joder, ven aquí!- Continuó Grey desde arriba de las escaleras. Tarde, porque Mei ya había salido.

Caminó rápido, acelerándose poco a poco hasta acabar corriendo calle abajo.

Mierda Mei, otra vez no.

¿Por qué la has cagado de esa manera?

¿Con que cara vas a volver después?

Ahora realmente pensarán que estoy mal.

Ya no valdrá la simple escusa de “Estaba nerviosa…”

Se repetía en su mente buscando una respuesta. Sacó el móvil y los auriculares, se los puso y dejó de escuchar el mundo.

-Mei, ¡Lo he conseguido!

-¿Qué?- Paró en seco y con sus pies, la música. Se dio la vuelta pero no había nadie.

-¿Qué mierda…?- Susurró confusa. Se secó las lágrimas otra vez y continuó andando.

Imaginaciones mías.

A lo mejor si que estoy loca…

Pero no dejó que los pensamientos la volvieran a molestar otra vez y encendió el reproductor. Todos los problemas se evaporaban con buena música… El problema era cuando la música paraba.

Giró otra calle y cruzó otra carretera hasta llegar a un pequeño callejón que ya conocía de antes. El lugar no era nada especial, más que una especie de calle inclinada con grandes y planos escalones que no llegaban a ninguna parte. Bueno, miento, a la de un pequeño almacén ya abandonado. Mei se sentó en una esquinita y apretó sus rodillas contra el pecho escondiendo la cabeza. Todo estaba tranquilo en ese lugar. La música sonaba y los problemas no parecían activos ahora. 

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Hai hai *-* 

Siento haber tardado unos días más en subirlo. Supongo que habrá uno o dos capítulos más después de este y podéis encontrarlos en mi blog todos ordenados. ¡Ah! Y gracias por seguir leyendo ^^