marioneta

La ridiculez, verbo hecho carne propia en una noche de azulejos perdidos y mares profundos en mi alma, llevaba un tono a poesía entre besos y un canto de grillos por soundtrack. 

Risa a lo lejos de amores perdidos y sombras bajo mi almohada, se burlaban de aquel fortuito encuentro de dos seres improvisados, uno por interés y el otro en base a negación, en búsqueda de una ruta alterna para liberar toda su tensión. 

Marionetas bajo oxitocina y adrenalina, llevan el nombre de gloria a un nivel mas que religioso, seguido de secta por “ilusión” a hoguera de desesperación. 

Primicia nueva para un ser inexperto en base a tiempo y otro para un corredor del momento. 
Despedida triste y decepcionante para quién esperaba, algún acto de romance en pleno trance.

—  Brenda Ramírez.
LA MARIONETA

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Si por un instante Dios se olvidara 
de que soy una marioneta de trapo 
y me regalara un trozo de vida, 
posiblemente no diría todo lo que pienso, 
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, 
sino por lo que significan. 
Dormiría poco, soñaría más, 
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, 
perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, 
Despertaría cuando los demás duermen. 
Escucharía cuando los demás hablan, 
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, 
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, 
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. 
Dios mío, si yo tuviera un corazón, 
escribiría mi odio sobre hielo, 
y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh 
sobre las estrellas un poema de Benedetti, 
y una canción de Serrat sería la serenata 
que les ofrecería a la luna.

Regaría con lágrimas las rosas, 
para sentir el dolor de sus espinas, 
y el encarnado beso de sus pétalo… 
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día 
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. 
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos 
y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están, 
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, 
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. 
A un niño le daría alas, 
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte 
no llega con la vejez sino con el olvido. 
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres 
He aprendido que todo el mundo quiere vivir 
en la cima de la montaña, 
Sin saber que la verdadera felicidad está 
en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido 
aprieta con su pequeño puño, 
por vez primera, el dedo de su padre, 
lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre 
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, 
cuando ha de ayudarle a levantarse. 
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, 
pero realmente de mucho no habrán de servir, 
porque cuando me guarden dentro de esa maleta, 
infelizmente me estaré muriendo.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (2000)“

La vida es una cruda secuencia de golpes y traspiés,cuando crees que estas a punto de lograr levantarte te caes hasta el fondo del infierno,nuestra insignificante existencia solo esta diseñada para recibir desgracias y tempestades una tras otra como si fueramos marionetas manipuladas solo para divertir al mejor postor.
-Sayuu

“Despiadado arlequín,
moras en mi mente,
(y en mi cuerpo),
y tiras de mis hilos.


…Desdichada marioneta,
quedo expuesta a tus caprichos…


Juegas a los malabares,
con los deseos de mis entrañas,
el juego interminable,
donde nadie gana.


…Usas la magia, para atarme a tu cama…


¿Y acaso no sabes
que haces que mi cuerpo arda?


…Lamento el día en que te dije, tan solo una palabra
y di comienzo a esta farsa…


¿Cómo escapar
de algo que no es,
que no fue,
que no debe ser?


…¿Cómo escapar, a los más bajos instintos de mi ser?…


Tan solo “adiós”, te diré,
y me iré.

…Corté mis hilos…

Nunca más de mi sabrás,
a verme no volverás.


…De mi mente, cuerpo, alma y sexo,
ya no eres dueño…”