mar y cielo

Yo soy yo y mi inexorable oscuridad,
los cien años de soledad,
los cien besos descompuestos,
el beso inmortal
y el beso mortal.

Yo soy yo y las mil caricias en las que ardí,
mis manos quemando la geografía de otros,
mis yemas dactilares dejando huella indeleble en campos de batalla,
el corazón viviendo en una taquicardia continua.

Yo soy yo y el universo que llevo dentro,
las infinitas galaxias que yacen en algún rincón,
el choque de cometas del que surgen estrellas,
la gravedad de un abrazo,
la sintonía de dos risas fuera de este mundo,
los infinitos que recorren los soñadores.

Yo soy yo y mi inoxidable tristeza,
el ángulo perfecto de un atardecer,
el motivo de una posible contractura emocional,
la fuente orgánica de un fin sin principios
y de un principio sin fin.

Yo soy yo y el deseo ferviente de conocer cielo,
mar
y algún ser que me envuelva en su locura,
que me lleve al borde de la cura de cualquier
síntoma anómalo,
porque el amor es asintomático:
al principio no hay síntomas,
es con el tiempo que uno va prestando atención a los dolores.

Yo soy yo y los ciento cuarenta amaneceres que te regalé,
los doscientos cincuenta libros que te recomendé,
las trescientas sesenta caídas de las cuales te advertí,
las cuatrocientas setenta sentencias a las que te condené,
las quinientas ochenta mensajes que te dejé en el buzón,
las seiscientas noventa llamadas que, tras nuestra despedida, marqué,
las setecientas veces en las que te hice sentir te amo sin decírtelo.

Yo soy yo y mi organigrama mal organizado,
las montañas que moví para llegar al tan necesario cambio,
los mares que levanté para encontrar la estrella que había perdido,
los bosques en los que me perdí buscando la única mariposa que me gustó,
el sendero por el que caminé descalzo y desnudo, el camino al alma.

Yo soy yo: único, salvaje, fuerte, solitario, tóxico, y por eso soy inmortal.
—  Yo soy yo, Benjamín Griss

Eres todo eso que no pedí,
que no esperé,
que no imaginé,
incluso que nunca soñé.

Eres esa coincidencia,
esa casualidad,
la respuesta a una pregunta
que jamás se llegó a formular.

Eres la causa y el motivo,
el ‘¿por qué no?’
a todo lo que quiero hacer contigo.

Eres el sol y la luna
el cielo y el mar
algo indescriptible
sin más que mencionar.

—  N
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My entry for the DomHai week uvu~♥

Haiti and Dominican Republic are going to a meeting but something happend to DR’s tie~ BTW Haiti is talking in haitian creole/french mix. Click in the images to see the english translations…

Traducciones en Español de los textos de René:

  • Panel 1: Bueno… Qué le pasó a tu corbata?
  • Panel 2: QUE INÚTIL! … A ver, ven acá te la desato.
  • Panel 6:  Listo! Se más cuidadoso la próxima.
  • Panel 7: Oh!… Vaya…
Jamás en la vida creí, que un ser humano podía ser tantas cosas; una doctora que te cuide, una artista que te ayude con tu trabajo de pintura, una diseñadora de interiores que va a remodelar tus cosas, una detective que encuentren las cosas que olvidas o pierdes, e inclusive averigüe que cosa tienes; una chef que te hará de comer lo que más te gusta, una psicóloga que te va a dar consejos y estará escuchándote siempre… Todo eso y más, es una madre. Y uno quisiera regalarle el mar y el cielo a tan bella criatura, y aún así no sería suficiente. Mamá, mi viejita hermosa, te amo tanto.
Es una chica verano,
el sol sale desde sus ojos
y muere en sus pestañas.
Por el día es fugaz,
por la noche, una eternidad.
 
Le gusta el gospel
y las canciones de hotel,
aunque odia ser pasajera,
odia que la olviden
porque recuerda hasta el más mínimo detalle
del momento.
 
Atrevida,
valiente
y tiene unas ojeras
que ya quisiera el rock'n'roll tenerlas.
O sufrirlas.
 
Es una chica aquí o ahora,
ahora o nunca.
Y los parasiempres, los ojalás y los quizás los llora
frente al mar
y el cielo, a veces, le llora encima.
Una tormenta de verano.
 
Vive de golpe
y no mide las consecuencias
de sonreírle a cualquiera,
cede su poder para que
la destrocen
por dentro.
Aunque luego no sepa cómo armarse.
Sonríe mientras todos los pedazos
de un mundo colapsado
se le vienen encima.
 
Grita eufórica cuando ama,
le brillan los ojos
y su boca parece un diamante.
 
Le gusta balancearse en la cuerda media floja
que ha caminado toda su vida
y se quema los pies mientras maldice al viento.
 
Se sumerge,
imagina que es una sirena
y la escuchas cantar
como nadie ha llorado.
 
Es una chica a la que todavía no se le escribe a menudo
porque detesta los folios con sabor a despedida.
 
Es la chica de momentos fugaces
y recuerdos permanentes.
Un amor de verano.
Indeleble como lo que marca,
lo que quema
lo que destroza.
Como los vicios.
 
Entre copa y copa
va disipando las penas de la vida
y recuerda lo que ya ha pasado a segundo plano.
 
Es la protagonista,
la artista,
el arte que gusta y duele.
A veces no tiene más veces,
sólo nuncas que se parten en el ocaso.
 
Su corazón es una puesta de sol,
muere cada día,
a la misma hora.
Sigue su rutina,
su indestructible destrucción.
 
Todos merecen una segunda oportunidad,
pero ella se la ha ganado,
porque ha luchado,
ha dejado los dientes, la piel, los huesos
a la primera.
Ha sido la chica más valiente que jamás llegaré a conocer,
porque llora siempre que está por darse por vencida,
¿sabes lo que ella hace?
Recoge sus pedazos,
los envuelve en la maleta
y sigue mientras pone su mirada en el infinito.
—  Benjamín Griss
Lo sé, no soy perfecta. ¡¿Pero a quién le importa?!
Ni siquiera la luna es perfecta: está llena de cráteres.
¿Y el mar? Es salado
¿Y el cielo? Siempre tan infinito.
Lo que quiero decir es que las cosas más bellas no son perfectas, son especiales.
—  Pienso en Versos
Que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo. Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos.
—  José Saramago
Juro que hago todo lo que está en mis manos para estar contigo, pero hay veces en las que aunque muevas cielo, mar y tierra... Jamás vas a poder estar al 100 con esa persona y quizá lo mejor es alejarse para no causar daños en un futuro y evitarse mucho sufrimiento, así que te doy la libertad de que seas feliz en otros brazos y no no es que no te quiera, que no te adore, simplemente es que esto no tiene futuro 💔💔

-¿No le cansa a usted el mar?

-No señor; me encanta.

-Es una cosa tan pesada: ¡Cielo y mar, cielo y mar…! Siempre lo mismo.

-¿Lo mismo? Discúlpeme, pero yo creo que usted no ve bien.¿Es lo mismo el cielo de estas horas calurosas en que lo enciende el sol, que el cielo de la mañana, que el cielo de la tarde? ¿Los amaneceres, los ocasos, los nublados, son lo mismo? ¿Ese mar tan igual en apariencia, es lo mismo, tranquilo como está, que cuando está colérico? ¿No ha observado usted las calmas…?

-Todo eso es poesía.

-¿Qué…? ¿Es poesía tener ojos en la cara…? Usted tiene razón, eso es poesía. Para ver ciertas cosas se necesitan ojos que sepan mirar.

—  Es poesía tener ojos en la cara¨ Eugenio María de Hostos