No entiendo por qué tengo que prometer algo que ni yo mismo ni la otra persona podemos estar seguros de que vayamos a poder cumplir, porque la vida y la naturaleza nos llevan por caminos inextricables que jamás podremos prever ni prevenir ni, en la mayoría de los casos, evitar.
—  El amor me persigue pero yo soy más rápida, Elisabeth G. Iborra.