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Cap. 2015 pág. 335 de 365

Ven, enrédate de lo que veas,
sujeta tus manos
de mis certezas
o de los lugares
y horas que me quedan para ti.
No tardes,
que el tiempo amenaza con separarnos
que el café se enfría
y las poesías se vuelve efímeras.
Se acaba lo infinito
si no me abrazas ahora,
me crecen las nostalgias si tu
mirada no se posa en mis labios.
Ven, que el futuro no es tan incierto,
ni el amor tan complicado.
Ven, ahora, no esperas a mañana,
que el abismo no es tan profundo
si lo saltas conmigo.


M. Sierra Villanueva

Cap. 2015 pag. 51 de 365

¿Cómo se desmemoria las manos?
Las mías no dejan de arder al pensarte,
de hablar de ti cada segundo que puede,
de recordarte,
de aferrarse como si fueses mi última oportunidad.
¿Cómo hago para que dejen de detenerte?
Para que al fin puedan dejar de hacerte eterno.
Para que la mano extendida se canse finalmente.

Las ausencias me pesan,
el vacío me acorrala.
Mis dedos entumecidos no dejan de hablar
de lo que fue,
de lo que hiciste,
de lo mucho que extrañan tu toque.
¿Cómo hago para que mis manos pierdan esa manía
de echarte de menos,
de aterrarse al escribir punto final?

Ya mis las lágrimas son suficiente,
mis manos no dejan de tocar tu fantasma,
de acariciar los te quieros que me sembraste por dentro.
Mis poesías todas tratan de ti,
de los mil colores que creamos juntos,
de las historias que entretejimos mientras nos queríamos,
mientras me querías.
Pero, cariño, dime,
¿cómo se desmemoria las manos
de aquello que durante tanto tiempo
las hizo tocar el cielo?,
¿cómo se reemplaza los caminos,
el mapa?
Dime, ¿cómo lo hiciste tú?


M. Sierra Villanueva