mano con cara

El amor de mi momento.

Era julio de 2013, yo tenía 13 y él 15 años, recuerdo que un amigo de mi hermano me lo presentó, era la salida del colegio, 12:20, y me lo encontré, sólo un hola fue necesario para llamar su atención aunque ni era dirigido para él. Me dijo “hola, mucho gusto Camilo” esbozando una sonrisa y estirando la mano, lo miré con cara de “¿A este que le dio?” sin embargo le sonreí y le di la mano diciéndole “mucho gusto, Paola”, se los juro que lo que menos pensé es que aquel muchacho se fuera a convertir en mi primer amor.
Cuando llegué a mi casa vi que me había aceptado la solicitud en Facebook, realmente no sé cuando ni porque le había enviado la solicitud, la cosa es que empezamos a hablar y todo muy feliz hasta que me enteré que llevaba días de cuadrarse a una chica (que no se note que soy colombiana), me sorprendió y como no me quería ilusionar le deje de hablar sin explicación alguna.
Nos medio saludabamos y seguiamos derecho cuando nos encontrabamos por los pasillos, no pasaba de un “hola” hasta aquel día. Era jueves y por casualidad, o destino, ambos nos quedamos por fuera del salón y como él era personero poco o nada le podían decir si estaba por fuera así que me quede hay charlando con él y sin mentirles, era de las pocas veces que no lo veía con Paula, la novia, la cual andaba para TODO lado con él.
Hablamos y ese día, recuerdo bien, debía entregar el informe de física el cual no había hecho así que me fui a biblioteca con él a hablar con el bibliotecario, ese día yo en un acto de valentía le pedí el whatsapp y desde entonces no hay día que no hablemos.
Pasaron días, un par de meses y yo sentía que me atraia, que me encantaba su personalidad, que me gustaba muchísimo así que se lo dije después de cerciorarme que sus insinuaciones no eran broma. Recuerdo estaba en el centro comercial Portoalegre ubicado al norte de mi ciudad cuando se lo dije a lo que él respondió “me gustas, me encantas♥”, salte de la felicidad mientras mis padres compraban una compota para mi hermano y medio centro comercial me miraba y se burlaba.
Desde ahí empezó nuestro idilio y si, aún seguía con Paula, me fui enamorando y uno no se enamora de cualquier baboso. Pasamos muchos momentos, mi fiesta de 15 años, varias salidas románticas, nuestros entrenos deportivos, encuentros en el colegio, todo muy lindo, de verdad muy muy lindo.
Me saltaré la parte fea pero fui yo la que la cague, pero no lo hice porque me nacia ser infiel sino porque en mi naturaleza esta el hacer lo que me hacen y pues él tenía novia, todo lo hice bajo la pregunta de ¿Si él puede yo por qué no?, ojala no hubiera llegado ese pensamiento a mi ese junio, me arrepiento como no se imaginan pues aquel muchacho con el que lo engañe, me daño psicológicamente por diferentes razones que no tienen absolutamente nada que ver con maltrato.
El caso es que aunque aún hablemos ya no es lo mismo y cada día lo amo más y lo sigo considerando el amor de mi vida. Les digo que no siempre esta bien hacer lo que te hacen, de verdad lo siento mi águila musculosa.


#CuentameTusHistorias.

Y te digo adiós con una tormenta en los ojos, con las venas remarcadas en las manos, con mi cara triste, así amor, decepcionado y asombrado. No pude con esta carga, y ahora te miro de lejos y quiero morirme, quisiera tener las fuerzas para hacer como si nada hubiese pasado, pero no es así. Desgraciadamente la vida así es, afortunadamente la vida me quiso tanto que me dio todo para que yo hiciese lo que quisiera. Pero te quiero y aquí estoy, escribiéndote, extrañándote pensando en todos esos bellos momentos que nos dimos, en esas sonrisas en la noche, en las risas a carcajadas, las fotos, los besos, los orgasmos; todos ellos se quedaron en la historia, en nuestros ojos y en la memoria que cada que quiera nos traicionará. Así es, amor mío, la traición nos dio el golpe y estoy desgarrado como si una grande bestia me atacara y me deshiciera pedasito a pedasito, y con las pocas partes que quedan de mí, con mis desgarres aquí estoy, juntando todas las partes del corazón, pero siempre poniendo por delante a mí, como tú una vez me dijiste, antes tú que nadie, antes mi amor propio, mi dignidad antes que todo. Ahora, que todo acabo y que no me entra en la cabeza todavía que los días siguientes serán en tu total ausencia, grito al cielo y con los ojos llorosos le doy gracias a la vida o al destino, que me abrieron los ojos y me quieren tanto que me cuidan, !gracias! y también a ti, por tu sinceridad, por tus sentimientos a cachos, por tu hipocresía, y por estas veladas y estas lágrimas que están en mis ojos. 
Adiós ahora sí, adiós, ay, recuerdo que ayer pensaba y me decía, no quiero que jamás me diga adiós, ni siquiera en las pequeñas despedidas en la noche, nunca, nunca me digas adiós, mi Majito. 
Adiós, ha llegado el momento de pronunciar esa palabra que tiembla en mi boca, no veo los días sin ti, pequeña, pero tampoco puedo seguir con alguien que me traicionó, aun cuando yo daba todo y seguía a mi impulso aquellas noches en las que prefería estar a tu lado a hacer otras cosas. 
Tantas cosas que decir, ahora las palabras rondan en mi mente y me agobian, me atan y me ahorcan, pero puedo, sí que puedo y sí que tú puedes también, por algo pasó todo, por algo, después de dos meses, me di cuenta de que eso. De que mientras yo estaba acostado en mi cama durmiendo, tú te besabas con tu chico ideal, con el que te movió todo el día en que entró a la clínica. 
Adiós a nuestro castillo lleno de bellas cosas, de la ilusión, de la total confianza que te di en los días en que estaba tan seguro de que jamás harías nada. Te quiero mucho.
Adiós también a mi cariño.
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Iram A.

De palabras insomnes