mangelyrubius

One shot | Rubelangel | Cursi.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y la luz de luna alumbro levemente su rostro, Mangel pudo apreciar lo lindo que era aquel ser con el que acababa de vivir uno de los mejores momentos de su vida.

Compartir cuerpo y alma.

Casi podía sentir cada beso y cada caricia al pasar un dedo por su piel y sus labios. Aquello para Mangel era demasiado irreal y a la vez tan verdadero. Se sentía soñado y tan feliz, que podría jurar que explotaría.

Jamás se habría imaginado, ni en sus más locos sueños, el estar recostado desnudo sobre la cama con el amor de sus días, Rubén. Después de haber disfrutado el hacer el amor, más de una vez, hasta saciarse de demostrarse lo mucho que se amaban y apreciaban.

Finalmente se quedo observando cada parte de su rostro y anatomía, memorizando cada lunar y pasando suavemente la mano por su mejilla para después el hombro y así hasta la cadera, donde reposó su mano y masajeo con sus dedos.

Rubén, quien simplemente había cerrado los ojos más aún estaba consciente, se derretía ante el contacto del otro. Quería abrir lo ojos pero a la vez seguir en el ensueño de sus caricias.

-Te amo -dijo Mangel, en un susurro casi inteligible. Pero Rubén lo escucho y en ese instante abrió los ojos, mientras sus mejillas se coloraban de carmesí.

Aquello le había caído por sorpresa. Si, era verdad que se amaban mutuamente, pero la manera en que lo había dicho… Ese “te amo” lo llevo al límite y lo extasío más que el sexo, más que el escuchar su voz ronca por la mañana y el mirar esos lindos ojos negros que lo enviaban al cielo y de regreso.

—Dilo otra vez —dijo en un suave tono de voz.

—Te amo —repitió Mangel peligrosamente cerca de los labios de su amado, causando cosquilleos en estos con su aliento. Rubén cerró los ojos hundiendose en una marea de sentimientos.

Los dos disfrutaban pacientes del leve roce, hasta que el pelinegro se separó mirándolo con ternura y poniendo una mano en su mejilla. Rubén abrió los ojos y sonrió.

—Me guhta tu sonrisa… —comento Mangel, pasando un dedo por su boca. —Tuh labioh son mi perdición, al igual que ehta boca inteligente y tu risa escandalosa.

Soltó una leve risa y Rubén lo miro, con las mejillas ardiendo, diciéndole con la mirada que quería que prosiguiera.

—Tuh ojoh, Rubiuh, estos ojoh verdeh que me hacen toca’ lah ehtrellas, son lo mah bonito que eh vihto en mi vida. Tenerte a mi lao’ es lo mejoh que me ha pasao’, me haces tan felih… —suspiro. —Quiero quedahme a tu lao’ para siempre, hacerte felih y amarte hasta que duela. Te amo, Rubiuh, te amo.

Y esas palabras, que no fueron simples y que significaron todo para el ojiverde, hicieron que lágrimas de felicidad salieran de sus ojos brillosos, mientras miraba al moreno de una manera que… vaya que derretía a este.

Se miraron por lo que parecieron minutos, para después fundirse en un suave y precioso beso que hizo sentir a los dos mariposas en el estómago.

Eran simplemente dos personas locamente enamoradas, demostrandose el infinito amor que sentían el uno por el otro, besandose hasta cansarse y cuando sus pulmones rogaban por aire. Uniendo sus labios mientras sus lenguas hacían un erótico baile, explorando la cavidad del otro descubriendo cada delicioso sabor. Tocandose, acariciandose y sintiéndose como sí su vida dependiera de ello, sintiendo la calidez de sus suaves pieles. Fundiendose en el delicioso aroma de cada uno, como sí fuese una droga. Y se sentían como nunca.

————–

OH MY HACHI. Esto es lo más lindo, cursi, dulce, empalagoso y raro que he escrito. Me siento bien, después de todo siempre escribo cosas tristes y feas XD
Espero que les gusté, y con esto se dan cuenta de lo condenadamente cursi que soy ;-; (si, odió ser cursi) pero en fin, me encanto y me puse toda colorada, me pone esto e_e NOXD
Y YA SABEN, denle un corazón gay por lo gay que fue esto y un reblog para convertir nuestro mundo en uno más gay y rosa

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 3
Narrado por Mangel

- Si, pero cuantoh luchamoh por ehto Rubiuh? Dímelo!- Que ya ehtaba hahta lo cojoneh de todah ehta mierda. Me levanté obligándolo a mirahme a loh ojoh, macho que era algo tan simple como mirahme mientrah le hablaba.
-…-
Rubiuh se había quedáoh calláoh sin rehpondeh ni una puta cosa que le preguntéh…me cago en la polla, ¿que quiereh que siga insistiendo aquí en plan gay?
-No lo sé Mangel, realmente no lo sé- dijo eso y sin sabéh pohqué coño, me abrazó…podría habéh una pequeña posibilidáh de que ehte gilipollah me haya entendío?.
-Mangel, aunque no lo creas esto también es difícil para mí- sentí que me lo dijo con sinceridáh, aún así yo no ehtaba muh conforme con tóh ehto, pero pese a tóh no rechacé el abrazo de Rubiuh, y me mantuve así un buen rato.
-Jodéh macho- suhpiré en el hombro de Rubiuh mientrah dejaba de abrazarlo y me incorporaba a la situación.
-dihcúlpame, loh que menoh quiero séh pa’ ti eh una molehtia, menos con tóah lah cosah que debeh ehtar planeando y preparando- me miró con su típica cara retarh pa’ luego hacéh a Ust
-Ust, Ust- movía er déo como un crío logrando sacahme una sonrisa…ehque yo no se como lo logra siempre!, que yo creo que poh esoh la gente de yutuh lo ama.

           La situación se había calmáo un poco. Ehtuvimos otra tanda de tiempo haciendo náh y riéndono, hahta que er móvil de Rubiuh sonó
-Jen, ¿estás bien?- me asuhtó un poco el tono de vóh de Rubiuh, ehque macho, no era normal llamáh a esa hora.
-ahh, vale. Niña que me has asustado, descansa. Te amo- lo miré un poco confundío y molehto. Si, molehto. Ehque ni yo me entiendo pero ehcucharlo ser así con ella o con cuahquiera me desehpera. Y si, jodéh, me molehta ser tan gay con tóh ehto.
-¿que ha pasao?- traté de mantenéh mi interéh, dehpuéh de tóh eh la novia de Rubiuh, y debo querehla y preocuparme.
-Nada, solo me llamaba para avisar que llegó bien a casa- movió la mano pa’ no darle mucha importancia.
-Bueno, mejor nos acostamos ¿te parece?- hizo una mueca mientrah apagaba el ordenadoh y toda la cantidáh de mierditah que tenía encendía.
-Ehta bien, que dehcanse- me levanté de la cama un poco cabreaoh pa’ retirahme a mih aposentoh, pero no ehperaba que Rubiuh me detuviera jalándome poh mi muñeca
-No quiero que estés así, sabes que necesito tu apoyo. Eres mi hermano, mi mejor amigo, te necesito conmigo- esoh había sonaoh como esah típica película de sordáoh que van a la guerra y terminan follando poh la amistáh.
-tranquilo Rubiuh, solo andoh en mih díah- le bajé el perfil mientrah veía como había lográoh convencéh a Rubiuh poh la sonrisa de putilla que se le había formáoh en la cara.
-Buenah nocheh- me fui un poco aceleráoh a mi cuarto, me acohté y como una colegiala me puse a pensáh en purah gilipolleceh sin sentíoh hahta que el sueño me ganó y sin podéh evitahlo me quedé completamente dormío.

     Al día siguiente dehperté con un dolóh de cabeza cojonúoh, y ni siquiera había bebío anoche
-Mangel coño, pareces un puto zombie- sentí un aliento cálido chocáh con mi rostro, lo que me incitó a abríh loh ojoh, encontrándome de golpe con el rohtro de Rubiuh, pero llamando mi atención esoh grandeh ojoh verdeh que tieneh ehte hioeputa con suerte.
      No se cuanto me quedé mirando fijamente a Rubiuh, solo sé que fue lo suficiente pa’ que comenzara a asuhtarse
-¿Tengo algo en la cara?- me preguntóh al vehme medio hipnotizáo.
-E-eh si, coño no, perdón ehtaba pensando cosah random- no supe que decihle, ehque nunca me había pasáoh ehto, pero en ese momento encontré demasíaoh lindóh loh ojoh de Rubiuh, y poh un momento se me pasóh por la cabeza plantahle un beso y dejahlo cagando troncoh.
-Okay, estás comportándote bastante raro Mangel, y me estás asustando, joder- lo dijo en plan coña pero algo de verdáh tenía. Ehque macho, encontré lindo a Rubiuh y esoh no tiene náh de normal, ni siquiera siendo solo un juego. No me digah que…¡NI DE COÑA!.

         La tarde se pasó bahtante rápido. Rubiuh se fue a juntáh con Jen y yo me quedéh en casa pensando en lah chorráh’ que se me habían pasáoh por la cabeza.
-Ehta bien, que no me puedo quedáh pensando como un gilipollah tóh el día- le hablé a la gata que, a favóh mío, no sabía habláh, pohque el día que supiera hacéh eso, que toy jodíoh macho…
-Habéh, pero si fuera el caso de que Rubiuh me…me…- er solo hecho de pensáh en eso me acojonaba de una manera peligrosa.
-necesito habláh con alguien, y creoh confiáh en una persona ademáh del bueno de Ust. El bueno de Cheeto- marqué en el móvil a Cheeto que, ademáh de seh mi primo, eh un buen zagal. Ehpero que me pueah ayudáh.
-Que pasah Mahe- ehcuché su típica voh de animáo…debeh ehtar cocinando como siempre
-Que necesitoh habláh contigo, ¿noh juntamoh?- admito habéh ehtaoh un poco ansioso en ese momento, noh poh lo que se supone que siento, sino poh como coño le plantearía toáh ehta mierda a Cheeto.
-¿Sol? ¿Montaditos?- ehtaba seguro de podéh encontrarme con Rubiuh en esoh lugareh
-Mejoh ven pa’l departamento- Cheeto aceptó, y en el momento en que me cortó, le mandé un mensaje a Rubiuh pa’ tratah de que no llegarah muh temprano.
-“Ehtoh follando, no llegueh pronto”- lo envié y a loh segundo me envió una respuehta
-“Que coincidencia, yo también, ehé- Me cagoh en la puta, que me había puehto de mal humóh eso.

     Ehtaba sentáoh jugando con la gata, cuando sentí la puehta. Me levanté con un ehfuerzo no menóh pa’ recibíh a mi invitáoh.
-Tío, que ha pasáoh- me dijo Cheeto, entrando como si ehtuviera en su casa
-Me creeríah si te digo que ni yo se que cojoneh me pasah- caminé al comedóh pa’ que ehte me siguiera.
-Ehh, ¿entonceh simplemente hacemoh er gilipollah y bailamoh conga?- me dehcojoné con su comentario…si que ehte eh un buen tipo.

             Habían dáoh la nueve y media y yo aún no le decía náh a Cheeto, es más, noh dedicamoh a jugáh un poco en la consola y a habláh de la vida, pero Cheeto no se había olvidáoh de su visita en mi hogáh.
-Mahe que te ehtá ehcapando tío, que sabeh que me pué’ decíh lo que seah- Era fácil decíh eso cuando no teníah idea de que tema le iba a habláh.
-ehque creo que alguien me ha llamaoh la atención- le admití ya un poco avehgonzáoh, y esoh que no le decíah la peóh parte.
-¿Y eso tiene argo malo? ¿poh qué te ha cohtaoh tanto eso?, coño- me miró pensativo mientrah no sabíah que cara ponéh.
-Ehque…creo que eh Rubiuh- abrióh loh ojoh de páh en páh manteniéndose así bahtante tiempo, luego solo atinó a rahcarse la nuca un poco incómodo.
-Bueno, ahora si me ha dejáoh flipando tóh- me miró, pa’ luego dehvíah la miráh y volvéh a ponehla en mí, segundoh dehpues.
-pero ¿Qué te ha hecho pensáh en eso? ¿no te ehtarán afectando todah esah cosillas gays que uhetedeh hacen a menudo?- levantó una ceja notando como tenía un conflicto cojonúo en su cabeza
-Ehque he ehtao ansioso, nehvioso, irritáoh, y todah esah mierdah poh culpa del cambio de casa, y hoy día me pasó argo extrema’mente gay. Me dehperté y el gilipolla ese ehtaba casi encima mío tirándome el vaho, pero cuando miré suh ojoh, coño me parecieron muh bonito- noté como Cheeto se dehcojonaba poh lo último que dije, ehque había llegaoh a un extremo demasiáoh gay.
-Ay Mahe, dihculpa que me ría, pero ehque me cuehta pensáh algo así cuando tu ereh un tío de la noche y de lah marvadas- puso su mano en mi hombro animándome.
-¿creeh que no lo sé?- pero ehque yo lo sé -No tengo pareja ehtable pohque no soy mucho de duráh con lah mujereh, pero aún así me guhtan mucho, y lo paso bien, pero ehto tío, realmente me agarró de sorpresa- le dije ya sincerándome totalmente.
-Tranquilo macho, que ya haremoh una pruebillah por ahí pah veh que eh lo que cojoneh siente tu corazón- sonó tan a esoh programa cutreh que dan en el cable a lah 3 de la tarde.
-Supongo que debo confiáh en ti- me encogí de hombroh ehperando cualquier cosa.

          Lah verdáh habláh con Cheeto me había dejáo mah tranquilo, aunque eso de la “pruebillah” me mantenía un poco inquieto. Atiné a sonreír pa’ tehminar la conversación, cuando ehcuché la puehta de entráh.
-¿Así que estás follando con Cheeto?- Ehcuché a Rubiuh apoyáoh en la paréh mientrah noh mirabah.
-Ereh un gilipolla- suhpiré mientrah ehcuchaba a Cheeto dehcojonarse poh mi mala suehte…de aquí en adelante no se que cojoneh me ehperah.
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Que tal a tod@s!!! he aquí el 3er cpítulo de “luchemos por esto”. Ya mr. Mangel se está empezando a enterar de que es lo que quiere su corazón hohoho!…y como siempre en pantalla, el bueno de Cheeto xD. Ahora habrá que esperar a ver que “pruebillas” tiene Cheeto y saber que pensará Rubius de todo esto D:
       Nuevamente darle las gracias a tod@s por leer, y que tengan paciencia, que enamorarte de tu mejor amigo es un proceso leeeento pero entretenido xD. Abrazos cetaceos, reblog y lov!

Por Siempre y Para Siempre (Rubelangel) Capítulo 10

-Ehta película eh muy mala- se quejo Mangel sentado en el sofá.

-Tu la escogiste gilipollas- le respondió Rubén que se encontraba a su lado

-Peroh la del vídeo club me dijoh queh fue la mejor del 2014

-Ya, y tu vas y le crees-siguió burlándose 

-Yah no se puedeh confiah en la humanidah- dijo Mangel dramatizando y tirándose al suelo haciendo poses extrañas. A pesar de que solo fue hace unas horas que lograron establecer un vínculo entre ellos ya se sentían muy a gusto con el otro, la confianza era lo que sobraba entre estos dos muchachos.

-Jajaja ¡pareces un Jerbo!- dijo Rubén descojonándose.

 -¡¿Un queh?!- preguntó Mangel levantándose del suelo.

-U-un je-erbo- trataba de decir entre risas

-¿Pero queh cojoneh eh eso?

-Es un animal, es mi animal favorito Mangel- dijo calmándose al fin. Observó que Mangel estaba un poco ruborizado y se extraño al verlo de esa forma

- ¿dije algo malo?

-N-no tranquiloh

-¿Que pasa Mangel?- preguntó sabiendo que mentía. Y después de hacer esa pregunta las mejillas de Mangel se hicieron más rojas de lo que estaban

-Ehque… bueno je… N-no me acostumbroh a que me digas Mangel- confesó sintiendo que iba a explotar. 

-Eso se puede arreglar… Mangel- dijo Rubén resaltando su apodo. Tomó una bocanada de aire y comenzó a gritar- ¡MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL MANGEL!

-¡YA YA COÑO! ¡Queh pareces un crío!

-¿Te acostumbraste?- sonrió Rubén victorioso.

-Ereh gilipollas Rubén- rió Mangel- deberíamoh inventarte un apodoh. ¿Cómo eh tu nombre completoh? Rubén dudo un poco en decirle todo su nombre, pero estaba un 99% seguro de que no era un policía ni nada por el estilo.

-Rubén Doblas Gundersen- dijo con aire de la realeza

-Oh.. que nombreh tan… majestuosoh- dijo Mangel haciéndole reverencia. Nuevamente los dos empezaron a reír sin control por sus actitudes tan infantiles.  

-¿Quéh te pareceh… Rublas?- preguntó Mangel tratando de hacer un juego de palabras.

-Que asco- dijo Rubén haciendo caras raras

-¿Rusen?

-Tengo arcadas

-¿Rugun?

-¿Quieres que vomite?

-Ya! No se me ocurre nada- respondió Mangel tirándose en el sofá rendido.

-Bueno… Cuando era pequeño era muy rubio. ¿Y si mi apodo es algo así como Rubius?

-Rubiuh…- meditó Mangel rascándose la barbilla.-Si… ¡Si! Me encantah- dijo emocionado.

-Pues al final yo mismo me puse el apodo- afirmó Rubén riendo.

-No soy buenoh con loh nombre tío

-¿Tanto lío y ahora me dices “tío" Mangel?

-Vale vale perdonah, Rubiuusssss- se disculpó resaltando su nuevo apodo

-mmm prefiero que lo digas con ese extraño acento tuyo- dijo riéndose del acento de Miguel

-¿Rubiuh? 

-Si si! Así! Jaja. ¿De donde eres Mangel? ¿En qué lugar del planeta hablan tan extraño?

-¡Eh! ¡Que mi acento no eh raro!- se quejo Mangel

-Bueno bueno perdona… Y?.

-Soy de un lugar que se llamah Algarinejo, ahí es todo muy tranquilo. Es parecido a este pueblo, por eso me gustah tanto aquí.

-Ah… Y estas de paso?- preguntó un poco temeroso de la respuesta. En solo unas horas se había encariñado con Mangel como si lo conociera de toda la vida. No quería que se fuera.

-Buenoh, pensaba quedarme una larga temporadah. Este lugar eh agradableh- sonrió cerrando los ojos.

-Pero, ¿te iras?- Mangel notó la angustia en la voz de Rubén. Entendió que si le decía que se iba lo tomaría como a alguien más de los que quiso y lo abandonaron. No podía causar esa sensación. No ahora que se estaban llevando tan bien.

-No, no Rubiuh. Te dije que iba a ayudarteh. No me piensoh ir. Y si algún díah me voy seguramente te lleve conmigo para que conozcas un poco el mundoh.

-Esta bien. Pero no me gusta mucho viajar.

-¿Por queh no? Es agradable experimentar nuevos desafíos y conocer lugares extrañoh.

-Creo que soy de los que prefieren quedarse en su casa en la comodidad. Sin riesgos ni preocupaciones.- dijo suspirando y cerrando los ojos. En ese momento Mangel entendió que quizás Rubén nunca había salido de su departamento más que para ir al campo de flores o a la plaza y quizás para comprar alimentos. Debía sacarlo y enseñarle las maravillas de la vida. Si no lo hacía sería dificil lograr un proceso con su enfermedad. Tenía que mantenerlo distraído para que no se deprimiera de repente o algo por el estilo.

-Rubiuh…

-Mmm- respondió sin abrir los ojos.

-¿Teh gustaría ir de campamentoh conmigo a las montañas? -Rubius abrió los ojos preocupado.

-¿Acaso no te dije que no me gustaba salir?- dijo algo cabreado

-Lo seh, lo seh. Pero creo que te gustaráh. Además algún díah tendrás que salir y dar un avance.

-¿Avance? ¿Te refieres a mi enfermedad cierto?- respondió poniéndose de pié.

-No, no eh eso. Solo digo que podría ayudarte a despejar un pocoh tu mente

-Mangel es dificil, pero supongo que si tu lo dices… seguro me ayudara- dijo suspirando algo dudoso.

-¡Geniahl! ¿Quéh te pareceh ir este fin de semana?

-¿Q-qué tan pronto?- preguntó Rubén nervioso

-Mejor temprano que tarde ¿no?

-¡Pero así no es el dicho gilipollas! 

-Comoh sea Rubiuh.- suspiro Mangel comenzando a reír. Rubén lo miraba con ternura. Se sentía bien hacer reír a alguien. No podía creer el cambio de actitud que había adoptado al hacer un amigo. O al menos eso era lo que pensaba que eran. 

-Mangel, ¿somos amigos?- preguntó dudoso. Mangel solo lo miró sorprendido por su pregunta. Empezaba a sentir que en verdad estaba ayudándolo de alguna forma.

-Claroh que si, no deberiah preguntar esoh. Creo que eh bastante obvio.

-Perdón es que…

-¿Qué?-  dijo Mangel mirándolo curioso.

-Eres el primer amigo que tengo Mangel- confesó devolviéndole la mirada. Entonces Miguel comprendió. ¿Cuánta soledad había soportado Rubén? ¿Cómo pudo soportarlo tanto tiempo? No le extrañaba que se cortara los brazos.

-Teh aseguro que no seré el últimoh- le respondió con una cálida sonrisa.

-No quiero más amigos. Con uno está bien- dijo con un tono frío Mangel lo miró un poco preocupado. No podía dejar que solo tuviera contacto con él. No era sano

-El ser humanoh eh una razah sociable Rubiuh. Noh puedes vivih sin loh demás.

-Pero los demás pueden vivir sin mi Mangel. Eso lo se bien. Tarde 20 años en comprenderlo.- dijo Rubén convencido

-Yo noh puedoh vivir sin ti- dijo Mangel en un susurro

-¿Qué?- preguntó ya que no lo había escuchado

-¡Nadah nadah!- respondió Mangel agitando las manos- q-queh algún día te presentareh a mis amigoh jaja- reía falsamente.

-No gracias. Cambiemos de tema por favor- dijo Rubén. No quería enojarse y perder la cordura, no con Mangel mirándolo.

-Vale peroh, ya eh un poco tarde me tengoh que ir. Te dejaréh mi whathapp por cualquier cosah- dijo anotando su número en un papelito.

-Esteh, yo… No tengo celular Mangel.-confesó algo apenado. 

-Pueh… Hay que comprarte unoh- dijo Mangel sonriendo.- ¡Mañana iremoh al centroh de compras!

-¡¿Qué?!

-Un celulah no eh lo único que necesitas. Creeme, cuando limpiéh tu casa lo notéh- dijo en tono burlón.

-Vaaaalee pero que sea rápido. Una vez que terminaron de despedirse Rubius quedó en su departamento, nuevamente solo. Y sintió ese horrible vacío que había soportado por años, pero que ahora se le hacía muy molesto.

“Una vez que pruebas quieres más" pensó tirándose a la cama.