mala-suerte-compania

Había tenido una mala suerte tremenda.
Solía mirar el reloj a las 11:12,
sólo veía estrellas normales y encontraba tréboles de tres hojas.
Había tenido una mala suerte tremenda,
hasta que apareciste en mi vida.
—  Blue. (Entonces, haber tenido tanta mala suerte valió la pena.)
Te he visto ¿sabes?
He visto cómo reaccionas a ella, he visto como la miras, como volteas de reojo solo para confirmar que no esté mirándote, para entonces verla sin discreción, con ese brillo en los ojos, con el temor a que ella lo note y gire la cabeza en tu dirección y te descubra mirándola, pero también con deseo de que lo haga, con deseo de que sus miradas se crucen y les de esperanza a ambos de que algo puede surgir de ahí.
También he visto cómo reaccionas cuando sabes que está cerca, disimulando que no te importa, pero con ese latido frenético de emoción.
Te he oído hablar de ella, la manera en la que pronuncias su nombre delata más cosas de las que crees.
Te he visto ¿vale?
He visto cómo finges no mirarla, como finges que no te importa cuando por dentro te carcome el hecho de que el tiempo pase y no pase nada.
He visto tu cobardía, tu miedo a no hablarle, por culpa de alguien que no ha sabido aconsejarte con lo que realmente tendrías que haber hecho hace tanto tiempo, porque también la he visto a ella, he visto como antes volteaba todo el tiempo a mirarte, y como esperaba siempre a que tú la miraras también, pero tú no lo hacías, al menos fingías que no lo hacías, caminabas como si realmente no te importara, con paso firme y decidido hacia al frente, yo notaba como te miraba, con tantas ganas de correr hacia ti y abrazarte, como si se conocieran de toda la vida, como si hubieran estado tanto tiempo buscándose.
La he visto, cómo reacciona cerca tuyo, esa manera de ponerse frenética por querer verse bien para ti, para que te fijes en ella.
Los he visto, a ambos, par de idiotas que se quieren, que están locos el uno por el otro, solo fingiendo un día si y un día no, con miedo de no ser correspondidos, creando caos en sus mentes y alterando su interior.
Los he visto hacer todo y no hacer nada, los he visto avanzar 2 pasos y uno de ustedes acobardarse y retroceder 4, los he visto, cómo reaccionan ambos cuando están cerca.
Ambos cansados de que ninguno haga nada, esperando que uno de ustedes dé el primer paso, peor ninguno lo hace, sienten que ya hicieron mucho, que no ha tenido resultado.
Par de cobardes, podrían serlo todo, pero no son nada, porque tú huyes si ella corre rumbo a ti, y porque ella se oculta cuando tú sales a buscarla.
Ambos creyendo en el destino, y esperando que la suerte sea quien los una, pero déjame decirte algo, ella ha luchado por ti cada día, y tú solo le has dado vueltas a las cosas, temeroso porque nadie te había hecho sentir así antes, solo huyendo. Así lo único que conseguirás sea que ella se canse, y ya lo hizo, ahora ha dejado de buscarte, ya no te mira todo el tiempo y ha dejado de esperar cosas de ti, y tú lo sabes, y también sabes que si esta vez llega quien de verdad la valore no lo va a pensar dos veces, y se irá y no habrá vuelta atrás, la perderás solo por no aceptarte a ti mismo que la quieres, solo por cobarde.
—  La sinfonía del alma.