mal hechos

No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que te has equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario.

No te voy a pedir que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me des la mano cuando estemos en mitad de esa ciudad.

No te voy a pedir que me digas lo guapa que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas nada bonito. Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme qué tal fue en el día, ni que me digas que me echas de menos.

No te voy a pedir que me des las gracias por todo lo que hago por ti, ni que te preocupes por mi cuando mis ánimos están por los suelos, y por supuesto, no te pediré que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre.

Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.

—  Frida Kahlo
Me da mucha pena que alguien pida perdón por hablar mucho o con entusiasmo porque significa que alguna vez le han hecho sentir mal por ello.
—  María

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano. Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Eduardo Galeano.

No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que estés equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario. No voy a pedirte que dejes todo por mí, o que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuestras experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me tomes de la mano cuando estemos en el centro de esa ciudad. No te voy a pedir que me digas lo guapa que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas bonito. Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme como estuvo tu día, ni que me digas que me echas de menos. No voy a pedirte que nos veamos, ni que te rías de mis tonterías. No voy a pedirte que te quedes conmigo y te hagas el tonto cuando mis ánimos están por los suelos, y por supuesto, no te voy a pedir que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre.

Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.