mal aplicadas

“Me gustaría medirte todo el cuerpo, usar mis manos como regla, aprenderme todos tus números de memoria. Lo alto, lo largo, lo ancho, calcularte el perímetro y el área. Conocer los ángulos entre tus dedos al acariciarme, la distancia entre tu amor y tu pasión, tu pasión y tu razón. ¿Cuál será la circunferencia de esas pupilas que dilatan las mías? Quiero descubrirte a kilómetros pero amarte a milímetros. Descifrar cada kilo de besos y el volumen de la felicidad que te causo. Quiero grabarme la cantidad de veces que me lates por minuto”
-Matemáticas mal aplicadas, Denise Márquez.

Sobre la arena, dibujé dos círculos, uno junto al otro, apenas tocándose. Pensé: tantas cosas he dejado en el camino, tantas cosas he perdido en el tiempo, que si no estamos destinados a ser, si los círculos de nuestras vidas se tocan solamente en este punto en lugar de sobreponerse y coexistir, haré lo mejor que pueda con nuestra breve tangente.
—  Matemáticas mal aplicadas, Denise Márquez

Está nublado y he comprendido tres cosas encerrada en mi oficina hoy:

1. Necesito a alguien de +1.76 o +28 años que me inspire.
A una compañera la trajo a trabajar su hermano y me lo quiso presentar. Tiene un buen coche. Al verlo pensé que podría escribir algo basado en él, es decir, en el coche; porque su hermano no cumple con el “al menos cuatro centímetros de estatura y dos años de edad más que yo” que necesito.

2. Es imposible abrir una puerta sin cerrar la última.
Suena bonito pero en mi caso es literal. La puerta de la oficina de enfrente choca con la mía. Aunque estoy de acuerdo en que no hay que quedarnos con sentimientos, dudas ni preguntas sobre la relación anterior para poder iniciar una nueva que sea saludable.

3. Que siempre enumero lo que voy a decir y nunca tengo la cantidad de argumentos que creía.

—  Matemáticas mal aplicadas, Denise Márquez
He terminado de sumar los días desde que llegaste. Me detengo
hoy en el 513 aunque me disgusten los impares que no son múltiplos de cinco. Entendí que las presencias no son cuestión de días, sino de sonrisas; así como las ausencias se calculan en lágrimas, no en semanas. La permanencia no puede reflejarse en números, ninguno expresa el valor que tiene un momento feliz. No hay tiempo para contar si estoy contigo.
—  Matemáticas mal aplicadas, Denise Márquez