madurismo

Hasta qué punto conformarse... ¿Esto es lo que de verdad nos merecemos? (Diálogo con un chavista)

Tuiteaba hace unos minutos que sentía cierto placer cuando un chavista/madurista me llegaba a contar de sus penurias producto del país que tenemos.

Un miembro de mi familia, que defiende este Gobierno con los más absurdos eufeminismos, hoy se quejaba de que tuvo semana y media intentando meter la carpeta de Cadivi, de que el pasaje que compró el año pasado ahora cuesta 268 mil bolívares a Europa, que ya no le darán 400 euros sino 500 dólares por la nueva providencia, lo que sugiere perder euros porque al cambio les darán menos, se quejaba de que ahora tendrá que pagar al doble cada dólar con el que viajará como turista.

Cuando le dije que pues claro, todo eso ocurre en un país en donde no tienes derecho a usar tu propio dinero para tus propios objetivos, en donde nada fluye y nada funciona: no respondió más.

“Para quedarse en Europa aunque sea atendiendo un restaurante y no volver…”, le agregué yo. Y respondió: "En este momento no, y menos nosotros que somos un grupo familiar grande".

Le dije: “Sí yo sé que es difícil por eso, pero cuando vayas (primera vez que saldrá del país), llorarás una semana al volver y cuando visites un supermercado allá, te sentarás a llorar porque es demasiado impactante”.

Fue entonces cuando me salió con la respuesta que más me enardece de los castro-chavistas que estudiaron y se supone que deberían tener  un nivel de entendimiento superior:“No lo creo porque son otras cosas de la vida que me llenan, mis hijos, la familia, total acá estamos de paso, nada de eso nos vamos a llevar, mientras estemos todos juntos y haya amor, aunque falte lo material no me importa”.

Sentí un calor en el cuerpo, una soberbia, o sea es similar a cuando escuchas a las mujeres cuyos maridos les pegan y le son infieles: “Mientras estemos en familia y nos amemos, nada importa”. ¡Hey por Dios! Eso fue un “qué el país me maltrate, seamos pobres y pasemos hambre que mientras estemos juntos no importa”.

¿Hasta dónde puede llegar la ausencia de autoestima en los venezolanos? 

Le respondí esto:

La calidad de vida mínima y básica, que uno que se ha esforzado se merece, no es un pecado anhelarla. Uno no puede ser tan mediocre en la vida como para ser feliz haciendo cola, sin salud, sin seguridad en las calles, sin comida en los anaqueles, sin poder hacer lo que amas porque es casi imposible moverse… cuando en otro lugar del mundo puedes tener el mismo amor familiar, conformar la misma familia y sumarle todo lo que uno merece para vivir dignamente…

…El amor de una familia y la calidad de vida no son excluyentes entre sí. Pueden tenerse ambas cosas al mismo tiempo. Nada mejor que vivir en paz, y en este país en el que te matan como un perro y nadie hace nada no hay paz”.

Y se fue con la respuesta esotérico-mágica, antipragmática y que libra de toda responsabilidad a los culpables de todo esto:

“Oremos a Dios para que se haga su voluntad”

Me indigné más. “No se trata de lo material, se trata de poderme venir en carro a mi casa (o en un transporte público decente y seguro) y llegar a comer lo que necesito y quiero. No pasar 3 horas intentando llegar a casa, con el móvil escondido, pánico en el corazón y para llegar a bañarme con jabón azul y comer pan con agua. Eso nos es vivir. Lo siento. Eso se lo merecen los parásitos que viven de este Gobierno y no han hecho nada por sus vidas, no yo, no mi hermano, no la gran parte de profesionales luchadores y productivos que se están yendo, que el país los está botando”.

Continué: “La angustia cuando una moto te pasa por un lado. Eso no es vivir. Cuando experimentes la paz de caminar por una calle sin miedo, en un metro digno, sabrás de qué hablo.Ser bueno  y agradecido con Dios no pasa por pensar mediocremente, conformarse con tanta miseria y desgracia y aceptar pasivamente la violación de nuestros esenciales derechos humanos. La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, pero tenemos libre albedrío y el Gobierno que merecemos. El venezolano en su mayoría es marginal, mediocre, holgazán, corrupto y marañero, por eso Maduro es y seguirá siendo presidente. Así que esto no depende de Dios si no de nuestras decisiones”. 

La chavista no respondió más…

Me parece importante que si no has leído alguno de esto tres reportajes que escribí sobre cómo somos los venezolanos desde la perspectiva sociológica, psicológica y antropológica se tome el tiempo de hacerlo y así entenderá mucho mejor mi postura:

¿Cómo son los venezolanos? (I): Una perspectiva sociológica

¿Cómo somos los venezolanos? (II): la perspectiva psicológica.

“No nos terminamos de reconciliar con nuestros orígenes”: cómo somos los venezolanos (III)

El venezolano tiene serios problemas de autoestima que compensa con otros elementos que lamentablemente tampoco es que nos hacen mejores personas…