No es solo a quien extrañas en la madrugada, en tus ratos de soledad. Es a quien extrañas a las 3 de la tarde, cuando estás en medio de una carcajada con tu grupo de amigos y de la nada te detienes, y piensas “ojalá estuviera aquí o yo estuviera ahí, o tan solo estuviéramos juntos.
—  La sinfonía del alma.