lujuria~

Señora, acérquese y sienta cómo arde mi piel,
es la fiebre de deseo, el ardor que usted desata.
Su larga ausencia me ha carcomido todas las barreras,
encendido por la lujuria que desata,
aquella que inicia en mi sexo y se expande profundo.

Venga, péguese, adhiérase, fúndase,
hágase mía y hágame suyo, seamos uno en este instante.
Presos de nuestro abrazo, respirándonos.
En cada latido, con cada bombeo de sangre,
corren por las venas deseos inconfesables.

Deseos no dichos pero bien sabidos,
tentándole, provocándole, concediéndole.
Complaciendo a vuestra merced,
hágase su real voluntad y deseo.
En todas y cada una de sus intenciones.

Solo observe y sabrá qué sucede, apoye su mano,
perciba mis ganas, las que laceran mis tripas,
tanto como percibo las suyas.
Sus pedruscos en mi pecho, apuntan acusadoramente.
Un deseo entregado a su merced, en bandeja, todo suyo,
le pertenece desde el mismo origen, hasta su explosivo final.
Tome posesión de su reino,
hágalo suyo, haga su voluntad,
en carne, en espíritu.

+Feyd Rautha
De su colección Amantes de Letras.

Sumisión

Recuerdo haber escrito algo en una vida pasada, o era un sueño, algo como un laberinto donde me la encontraba a ella, desnuda, posada ante la lujuria, un calvario en medio de la nada, era una dimensión casí perdida en un cuadro de Picasso, tenía esquinas pero no podía voltear por ellas, sin embargo lo único lógico en este lugar era su belleza, las formas de sus pezones, y mi mirada dibujándola demostraba que jamás podía guardar semejante mujer en su máxima inmensidad en mi cabeza.

Su nombre no importaba, solo quería que su boca me dijera las cosas que pensaba, llenarla de mi semen, y postrarla a mis deseo mas cutres, mas pervertidos, sucios, y grotescos, recuerden estoy en una obra sin sentido, como lector debe meterse en lo mas fiel a lo imposible, como una violación mental, eso estoy haciendo, algo como una sumisa a sus deseos que los cumple su amo, lo que el desee, así de esa manera su lengua pasaba por mi verga, la controlaba con mis manos posándose en ella, ahogándola, a horcadas, escupiendola, mirándola con perversión, risa, siendo algo malcriado con ella.

Obligandola a sentarse en mi verga, con su trasero abierto, rompiéndolo a pedazos, sintiendo como late su interior, como parte de ella que se estremece, resbala, se siente la gloria, o el infierno para ella, es algo como la divina comedia, sin ser divina, mas bien algo mundano, y lleno de alegorías al demonio, quisiera destrozarla, o simplemente darle cariño, me confundo cuando se trata de dar lo máximo de mi, recuerdas esas obras de niños que tanto leyeron?, ahora quémenlas y hagan de ellas polvo, déjenlas volar, así son sus sueños, aire, polvo, nada, pero que si se hacen realidad se sienten como la frescura que atraviesa el Everest, llega a los mas alto, a la luna, al desenfreno de lo elocuente, esta no se supone que era una obra pornográfica?, no me importa, la convertí en mi mas deseo de sumergirlos en un juego de palabras que termino siendo parte de mi locura, de hacer lo que yo quiera, imaginar, una sumisión literaria.

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Gemidos

Los gemidos incesantes marcaban la noche, tu voz rondaba las paredes, golpeaban el techo, te escuchaba en mis sueños, desnudándote con el abrigo de la oscuridad, como una fantasía torpe que tocaba mi entrepierna excitándome, era el momento de tenerte aquí sobre mi moviéndote como queriendo exprimirme, o de tu boca sacando hasta la última gota, eres de esos demonios que vagan nocturnos entre los fantasmas haciendo que mis maldiciones se conviertan en la lujuria de mis dedos inquietos, de esas cosas que se acumulan y te esperan con mis erecciones listas para ser premiadas por guardar toda esa cantidad de semen, que solo tu boca es digna de tragar, junto con tu coño inquieto, tragón, goloso, y apretado.