lubricar

El himen, mitos y mi vagina.

Siempre creí que el himen era una telita que debía romperse en la primera relación sexual. Al menos eso es lo que mis educadores sexuales me dijeron (triste pero cierto, nunca supe quien les autorizaba para dar clases de sexualidad a menores). Había cosas que no entendía, como era posible que yo pudiese menstruar o que pudiese lubricar naturalmente para eliminar bacteria; pues como mujer virgen nunca me había mirado mis propios genitales en un espejo. Ya que observarte tus propios genitales era considerado algo obsceno y tabú.

La primera vez que miré mi vagina con atención fue el día que decidí aprender a colocarme un tampón. Fue una experiencia bastante dolorosa, y tan bochornosa que ni siquiera sabía situar donde se encontraba mi vagina. Mi vagina era un órgano de mi cuerpo que no conocía, que no entendía. 

Nunca entendí como era posible que pudiese colocarme un tampón y seguir siendo virgen. Me explicaron que eso era porque el himen era una tela que se estiraba y que con un tampón no se rompía. Supuse que la rotura del himen sólo ocurría durante la fricción. 

Más tarde llegué a pensar que el himen no se encontraba en la entrada de la vagina, si no que este se encontraba en lo más profundo de la vagina y sólo podía romperse con un pene. De esta forma explicaba porque podía colocarme un tampón sin producir el desgarre.

Siempre me he masturbado. Desde el comienzo de mi pubertad, aunque obviamente siempre lo he negado, pues siempre fue tabú en mi entorno. Todas las adolescentes de mi entorno se masturbaban, pero todas lo negaban. No podías tocar tu vagina, porque si te masturbabas perdías tu himen, tu pureza, el signo de tu virginidad, y obviamente lo correcto es que debería ser entregado a un hombre. Tu vagina no era tuya, era de los hombres. Tú no podías experimentar con tu cuerpo, con tu placer sexual; era un órgano que debía de permanecer intacto hasta la primera práctica sexual, que evidentemente, tú no podías ser la primera que lo tocase. Toda esta presión hace que la masturbación se enfoque sólo en el placer clitoriano, es así cuando una mujer en el despertar de su sexualidad, sólo concibe y sólo conoce el placer sexual a través de la estimulación del clítoris. ¿Qué significa esto? Significa que tras la primera relación sexual, que en su mayoría suele involucrar exclusivamente la penetración, la mujer tiene que aprender a entender y a conocer un órgano de su cuerpo como si fuese nuevo, y experimentar de nuevo el placer sexual con una parte de su cuerpo que es nueva, desconocida. Sí, el placer vaginal es distinto del clitoriano, y esto no se explica en las escuelas.

Porque se dice que el himen es una “telita” que se rompe durante la primera penetración. Que nuestra primera relación sexual debe ser romántica y con la persona adecuada, que debe ser especial. 

Nunca me gustó el concepto de la virginidad. Nunca entendí porque mi vagina no era mía, porque tenía que mantenerla intacta, porque no podía tocarla. Nunca supe cuando perdí la virginidad, si es una cosa espiritual, si cualquier practica sexual incluyendo la penetración es válida para dejar de ser virgen. No me importa. Decidí que no quería tener esa “telita”, que no quería tenerle miedo a mi cuerpo, que quería saber y conocer que era lo que a mí me gustaba y que no necesitaba un compañero (obviamente masculino) para conocerlo. Que mi cuerpo es mío y de nadie de más. Entonces comencé a masturbarme vaginalmente. ¿Y sabéis qué? Ninguna telita se rompió. No sangré. Aprendí que mi vagina era elástica, que no había ninguna telita y que el himen era la capa de piel que recubría la vagina. Que no la pierdes, que no se la lleva ningún hombre, que está ahí, que se abre y se cierra para impedir que entren bacterias. ¿Y sabéis qué? Mi primera relación sexual no me dolió, porque me cuerpo estaba aconstumbrado a la penetración.

Tengo la teoría de que parte de la causa de la insatisfacción sexual en la mujer es porque no conoce su propio cuerpo. Porque no nos deja conocernos, porque debemos mantenernos limpias, puras e intactas. Porque una mujer que se penetra así misma deja de ser virgen a ojos de mucha gente.

Tengo que dar crédito por las imágenes a http://giantflyingturd.tumblr.com/

anonymous asked:

buenas tardes mi nombre es luisa mi primera vez lo hice con mi pareja utilizamos perservativo pero sin embargo me dolio bastante y aun asi no pudimos realizar nuestro encuentro sexual. Algunas personas me han aconsejado que la primera vez No debemos usar perservativo mientras se introduce el pene ¿Es eso cierto? ¿Que Debo Hacer Para Que No Me Duela?

What?? 
Buenas tardes Luisa … Te han dicho que la primera vez no se debe utilizar preservativo mientras se introduce el pene ,entonces cuando se pone? una vez ya introducido?
El preservativo se pone SIEMPRE sea la primera o la cuarta vez … si te duele por ser la primera vez es porque estás tensa por los nervios, tienes que estar muy relajada y concentrada en lo que haces y te hacen, los juegos preliminares son fundamentales para poder lubricar bien tu zona genital y ser más fácil la penetración.
No hagamos caso a “leyendas urbanas” 

Los mil y un orgasmos | Wigetta Lemmon

Sexto Orgasmo: Actores


Guillermo después de darse una ducha y ponerse el atuendo dado por la producción, repasaba como tendría que ser el video de hoy. No tenían un dialogo pero él como su compañero tenían que seguir un guion echo por el director aunque podían jugar un poco si quisiese. Miro sobre la mesa y tenía la famosa pastilla azul, podía tomársela solo si el actor con el que participaba no le gustaba mucho pero hoy le tocaría con Samuel De Luque, había visto ya videos de él y no necesitaba nada que lo ayudara a excitarse teniendo semejante Dios Griego.

Salió al lugar de grabación con ropa deportiva, lo primero transcurriría al aire libre y lo principal en las duchas del gimnasio. Como si fueran a entrenar.

Ellos se saludaron con un pequeño abrazo de compañeros, no se conocían en absoluto ni tuvieron la suerte de encontrarse en fiestas de la empresa por eso su conversación fue casi nula. Samuel llevaba solo un short negro y ninguna camiseta, en diferencia de Guillermo que si llevaba una de color blanco que se ajustaba a su torso.

— ¡Acción! — el directo grito dando la orden que cada camarógrafo se pusieran en el lugar exacto para que esto pareciera lo más real posible.

Samuel y Guillermo hacían ejercicios de rutina los cuales practicaban diariamente pero esta vez era diferente porque era el primer momento donde ellos concedían en el mismo horario y no podían no empezar lo hermoso que era el otro. Se encontraban a una distancia importante pero sus ojos estaban conectados en todo lo que el otro hacía. El menor había llegado mucho antes que el por eso siguió con los ejercicios de estirar cada musculo que trabajo, miro de reojo como la atención de su compañero seguía sumergido en cada paso que daba. Giro su cuerpo dándole la espalda, separo lentamente un poco sus piernas y tiro su cuerpo hacia abajo, haciendo la pose básica para estirar sus muslos. Cuando su torso lentamente subía siento una mano en su trasero.

 

—Ven vamos a un lugar más apartado, pequeño. — susurro en su oído poniendo la voz mas ronca que podía salir. Guillermo mordió su labio sonriendo y se alejo para que lo siguiera.

Mientras caminaba Samuel admiraba el hermoso culo de su compañero de actuación, y sus largas piernas. Y no eso no estaba en el guion. Pero el director no se quejo.

 

La grabación se detuvo por unos 5 minutos hasta que pudieron volver a acomodarse en el nuevo set, ahí iba a transcurrir la magia.

 

Samuel llevo sus manos a la cintura de su acompañante acercándolo a él para que sus erecciones chocaran, Guille soltó un hermoso suspiro tirando su cabeza hacia dando acceso a los calientes besos del mayor en su cuello. Caminaban sin separarse, besándose, recorriendo con sus manos cada espacio del cuerpo del otro. Samuel se alejo solo un poco para poder retirar la camiseta de su compañero, tenia un torso mucho mejor de lo que Samuel se imaginaba. Estaba leventemente marcado y su erección creció mas, esto no le había pasado con ningún actor.

 

A la mierda el guion.

 

Guillermo lo miro confundido porque esto no era lo que seguía, Samuel estaba desnudándose completamente pero nadie de la producción lo detenía entonces el “Show debe continuar”, copio la acción de él y también quedo desnudo ante sus ojos. El mayor sonrió y lo tomo fuertemente de los muslos alzándolo, lo puso contra la fría pared de ese baño logrando que Guillermo soltara un gemido muy ronco.

Ambos se movían buscando mas, se besaban con desesperación con lujuria pero sin cariño, necesitaban sacar toda esta excitación que tenían en sus cuerpos. Se habían olvidado que eran actores que casi siempre fingían todo lo que hacían esta vez lo disfrutaban de verdad y  que les den a los demás.

 

Dejo a Guillermo en el suelo, y lo giro abruptamente para que quedara de espaldas a él. Este respondió abriendo sus piernas y tirando sin vergüenza alguna su culo hacia atrás, dejando que Samuel hiciera lo que quiera.

 

—Follame ya por favor. — rogo el menor.

 

Samuel le dio una nalgada por querer adelantar las cosas pero solo logro que este tuviera más placer. Se arrodillo, y separo con sus manos para poder admirar el hermoso botón rosa que poseía, sin dudarlo llevo su lengua hasta el dándole el mejor beso negro que había recibido en su vida.

El menor inclinaba sus caderas buscando más placer, mientras era follado por la lengua del otro actor. Su mano izquierda estaba solo para auto complacerse. Cuando Samuel vio que eso había sido suficiente escupió en su mano para lubricar su miembro, abrió un poco más las piernas del menor y con dos estocadas se encontraba adentro de él.

Esta vez no usaban condón por orden del director.

 

Aunque los dos estuvieran acostumbrados a saber lo que era ser penetrado, el mayor prefirió esperar un poco repartiendo besos en la espalda de Guillermo para no lastimarlo. Sintió como las caderas de este se movían buscando darse placer, pero Samuel lo freno sosteniéndolo fuertemente de su linda cintura y penetrarlo lo más fuerte que podía.

 

Los dos eran solo gemidos y maldiciones, buscaban quitar toda la excitación que se habían producido por un simple juego. Cada uno de la producción estaba fascinado por la escena que les estaba quedan, el mayor no dudaba ningún segundo en tocar ese pálido cuerpo y Guillermo no podía parar de buscar los labios del mayor fundiéndose en un beso lleno de lujuria.

El menor abrió la canilla que tenía enfrente de él pero solo la fría, la sensación que le dio a sus cuerpos fue de pura satisfacción, sentían que ambos quemaban y nada podía parar eso. Samuel soltó un gruñido por la acción de su compañero y cambio un poco la posición. Encontrando el punto dulce de Guillermo

 

— ¡Oh Dios s-si ahí!

 

Samuel siguió con sus embestidas fuertes y estaba cegado por el placer que le estaba dando ese pequeño.  Ya no pensaban en el otro solo buscaban acabar, paso menos de un minuto cuando se oyó el gemido de Guillermo y que su cuerpo casi se desplomara contra la pared. Había acabado sin tocarse, nunca le paso mientras grababa. El mayor a ver tal escena, saco su miembro para seguir estimulándose con la mano y en unos cuantos pero pocos movimientos soltó toda su esencia en la cintura del menor. Este con las pocas fuerzas que le quedaban por vivir un estupendo orgasmo, giro para fundirse en un beso de agradecimiento.

 

— ¡Terminamos, excelente día de trabajo! Ustedes ya son libres. — Cada uno de la producción se fue retirando del lugar para llevar dirigirse al siguiente lugar que era la edición pero ellos ya no participaban en ello.

 

Buscaron una toalla cada uno para secarse y limpiarse, los dos estaban en silencio porque sabían que lo de recién no había sido actuación, y lo disfrutaron como nunca.

—Espero volver a trabajar contigo compañero. — dijo Samuel guiñando el ojo y retirándose del lugar. Y Guille también esperaba que eso sucediera.



Espero que les guste! Gracias por leer

Twitter: willyftlouis

Wattpad: Sabri_wigetta 

Leí un alguna parte, una vez , que el llanto desafía toda explicación científica. Las lagrimas solo sirven para lubricar los ojos . No hay ninguna razón real para que las glándulas lacrimales produzcan lagrimas en exceso a instancias de la emoción.
—  Insurgente.
One-Shot 7: (Wigetta) Eres lo mejor que me ha pasado.

Siento la tardanza, ya sabéis que tengo un problema que me impide escribir cuando no me da la real gana. 

¡Disfrutad!

Palabras: 2.112 (<–¡Capicúa!)

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*Narra Willy

Abrí los ojos y me encontré acostado en el sofá con Samuel abrazándome por la espalda, como si no quisiera que me escapase en ningún momento. Me encantaba despertarme así, los dos juntitos y abrazados. Él es lo mejor que me ha pasado.

Recuerdo que ayer nos quedamos viendo una película en mi casa hasta tarde y en algún momento debí quedarme dormido. Por otra parte me encantaba que se quedase a dormir, y él lo sabía. Probablemente ese fuera el motivo por el que no me había mandado a la cama cuando se acabó la película.

Miré su mano posada sobre mi abdomen y bajé la mía para poder entrelazar mis dedos con los suyos, con cuidado de no despertarlo. Tenía tanta suerte de que me hubiese elegido a mí… Nunca se lo agradeceré bastante.

De pronto me di cuenta de que una parte de mi anatomía me estaba “dando los buenos días”, así que traté de levantarme suavemente para no molestarlo y poder ocuparme del asunto en otro lugar, pero en cuanto lo hice noté que sus músculos se tensaban y me atraían de nuevo hacia su pecho.

Sonreí.

-¿Ha dormido bien el princesito? –pregunté divertido.

-Perfectamente –se desperezó, soltando un bostezo-, ¿y tú?

-Bastante bien, ¿me dejas salir ya? –dije tratando de liberarme, si llegaba a descubrir lo que me pasaba me moría de vergüenza.

Pero él hizo fuerza de nuevo para que no me fuese.

-¿A qué viene tanta prisa? –me abrazó contra él.

Puf, como siga así no tardará mucho en pillarme palote.

-Es que… -no se me ocurría ninguna excusa- tengo que ir al baño –añadí rápidamente, forcejeando.

-Mentira –dijo simplemente.

Dios, cómo me cabreaba que hiciera eso.

-¡No es men…! –no pude seguir hablando, finalmente la mano de Vegetta había rozado mi erección- Ah… -gemí.

El silencio inundó la habitación cuando los dos nos quedamos completamente quietos. No había que ser un genio para saber lo que Samuel estaba planeando hacer conmigo.

-¿Pensabas librarte de esto sin mí? –dijo poniendo la mano en mi entrepierna, provocándome un jadeo.

Inmediatamente noté cómo el calor se apoderaba de mis mejillas y justo cuando iba a responderle, empezó a acariciarme por encima de los vaqueros.

-Mngh… -gemí mordiéndome el labio, tratando sin éxito de apartar su mano- Samuel, ahora no… Ah – Dios, como siguiera así iba a acabar viniéndome solo con el roce.

Sentí que Vegetta me daba un beso en la mejilla y se acercaba a mi oído.

-No… ¿qué? ¿No quieres que te ayude? –su aliento chocando contra mi oído me hizo estremecer.

No podía responder a esa pregunta. Si le mentía, él lo iba a notar, y si le decía la verdad, quedaría como un pervertido. Opté por no decir nada mientras emitía leves gemidos y escondía la cara contra el sofá. Decidí rendirme y dejarme llevar; Vegetta era sin duda mucho más fuerte que yo.

Pero para mi sorpresa, su mano dejó de moverse.

-¿Samu? –murmuré.

-¿No quieres que te ayude? –repitió, mordiéndome el lóbulo que tenía al alcance.

Él me conocía lo suficiente como para saber que   estas cosas me daban mucha vergüenza, por eso siempre que lo hacíamos me obligaba a poner un poco de mi parte. Aunque supiera lo mucho que me costaba.

Rojo hasta las orejas, acaricié el brazo de Samuel hasta llegar a su mano, que seguía posada sobre mi entrepierna, y la moví haciendo que continuara lo que había dejado a medias.

-Por favor, Samuel… -murmuré cerrando los ojos- Sigue, por favor.

Sentí que su mano volvía a moverse por sí sola otra vez y me desabrochaba los pantalones con asombrosa facilidad, quitándomelos por completo ayudándose de su pierna. Me di la vuelta para quedar de frente a él y me encontré con su profunda mirada, que recorría lujuriosamente mi cuerpo de arriba abajo.

Me sonrojé y bajé la mirada, pero cuando lo hice Samuel puso su mano en mi barbilla y me hizo subir la cara.

-Me encantas –susurró contra mis labios antes de fundirlos en uno solo.

Ladeó la cabeza y me mordió el labio tirando suavemente de él para que abriese la boca y poder meter la lengua delicadamente, sin sorpresas, saboreándome con suavidad mientras me permitía hacer lo mismo con él. Era genial cuando llevaba el control, incluso aunque a veces me obligase a llevarlo a mí.

Como si me hubiese leído el pensamiento, cogió mi mano y la colocó sobre su erección sin dejar de besarme, dándome a entender lo que quería. Noté que mis dedos comenzaban a temblar mientras trataba varias veces sin éxito de quitarle el cinturón. Samuel dejó de besarme y me sonrió, apartando mis manos de su entrepierna y entrelazando sus dedos con los míos.

-¿Necesitas ayuda? –preguntó cómplice, bajando sus manos otra vez para desabrochárselo él mismo, pero lo paré antes de que lo hiciera.

-N-no, puedo hacerlo yo solo –murmuré.

Vegetta me miró sorprendido, y no me extrañaba nada; normalmente él era el que se encargaba de todo. Pero hoy quería agradecerle todo lo que hacía por mí, aunque eso significara que me muriese de vergüenza.

Él me miró a los ojos, me dio un corto beso y esperó pacientemente hasta que conseguí quitarle el cinturón. Después se bajó los pantalones él mismo y aprovechó para quitarse los calcetines. Lo imité.

-¿Puedes sentarte? –dije bajito, sin mirarle a los ojos.

Vi que me observaba extrañado, pero obedeció sin decir nada. Me senté en su regazo de frente a él y puse mis manos temblorosas en su cadera, tirando de su camiseta hasta quitársela. Él hizo lo mismo con la mía y me observó expectante.

Me acerqué a él y lo besé, lamiendo sus labios e inclinando ligeramente la cabeza. Sentí que Samuel acariciaba con sus dedos por debajo de mi ombligo, jugueteando con la goma de mis bóxers, tirando de ella levemente para después soltarla. Me dejé llevar por un impulso y, colocando la mano sobre su ropa interior, comencé a masturbarlo por encima de la tela.

Samuel gimió, acercándose a mi oído.

-Guille –dijo en un susurro-, no sé qué es lo que te pasa hoy, pero si sigues así no voy a poder contenerme.

Un escalofrío recorrió mi espalda haciéndome sentir la necesidad de avanzar un paso más. Tímidamente, tomé la mano de Samuel y me llevé a la boca los tres dedos centrales, cubriéndolos de saliva, acariciándolos lentamente con la lengua y dando pequeños mordiscos de vez en cuando.

Vegetta miraba con fijeza mis labios ocupados en lubricar sus dedos, completamente excitado. Su respiración estaba agitada, y de pronto le escuché soltar un gemido involuntario.

Con algo de miedo, miré hacia abajo para comprobar que no se había corrido todavía, sacando su mano de mi boca, haciendo que quedasen unidas por un fino hilillo de saliva.

Samuel aprovechó que estaba distraído para cambiar de posición y, tomándome por los hombros, me hizo caer bocarriba sobre el sofá, aprovechando para situarse entre mis piernas. Dio un fuerte tirón de mis calzoncillos y los arrojó lejos.

Sentí uno de sus fríos dedos húmedos haciendo círculos alrededor de mi entrada y eso me hizo morir de vergüenza, provocando que me tapase la cara con las manos. Samuel rio suavemente.

-¿Te da vergüenza esto, después de lo que me has estado haciendo? –dijo para después introducir lentamente el dedo en mí.

-Mnh… -gemí mordiéndome el labio.

Vegetta puso su mano libre sobre las mías y las apartó dulcemente, dedicándome una sonrisa que transmitía seguridad. Agradecía que Samuel fuese tan comprensivo conmigo, la verdad es que no sabía qué sería de mi vida sin él.

Le sonreí de vuelta y él se acercó a mí para unir nuestros labios, metiendo el segundo dedo, causándome un gruñido incómodo. Separó su boca de la mía y bajó por mi torso marcando un camino de besos y lamidas que seguramente dejaría alguna marca, pero eso no nos importaba.

Cuando llegó a mi miembro lo lamió de la base a la punta, haciendo que soltase un jadeo, para después bajar hasta mis genitales y metérselos en la boca, acariciándolos con la lengua.

Cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás y emitiendo un fuerte gemido. ¿Por qué Vegetta se sabía todos mis puntos débiles? Yo también quería averiguar los suyos.

Continuó haciéndome gemir descontroladamente hasta que terminó de dilatar mi entrada, pasando su lengua por todas mis zonas erógenas, acariciándome, excitándome todavía más. Cuando sacó sus dedos de mi interior yo tenía la respiración muy agitada, pero estaba dispuesto a llevar a cabo mi plan, por mucha vergüenza que tuviera que pasar.

Con toda la fuerza que pude, hice quedar a Vegetta debajo de mí. Él me miró sorprendido de nuevo, pero no le di tiempo a decir nada. Con las mejillas ardiendo, me acerqué a sus labios, iniciando pequeños choques y roces entre nuestros miembros a través de la tela que nos hacían gemir a ambos sobre los labios del otro. Me separé de él y le quité los bóxers con algo de su ayuda para volver a posicionarme encima. Finalmente, nuestras erecciones se encontraron.

-Ah, Guille… –gimió Samuel, mientras que yo me mordía el labio con fuerza, tratando de no gritar su nombre en respuesta.

Cogí el miembro de Samuel y lo erguí alineándolo con mi entrada, para luego empezar a descender lentamente.

-¡Ah! –me quejé una vez que la punta estuvo dentro- Dios, todavía duele…

Él me miraba con la respiración  entrecortada, preocupado y excitado a partes iguales. Se incorporó un poco y empezó a darme besos por todo el cuello tratando de que me olvidase de lo que ocurría más abajo. Pero yo no podía… no quería olvidarme de lo que estábamos haciendo, así que seguí bajando sin pausa pero sin prisa, sintiendo las manos de Samuel en mi cadera, ayudándome a sostenerme.

Cuando terminó de entrar solté un suspiro y me quedé quieto durante unos segundos, sintiendo la lengua de mi novio por mi cuello, provocándome más suspiros.

Se apartó de mi cuello y me miró a los ojos. Amaba esas miradas llenas de ternura, ese pelo despeinado, ese cuerpo que brillaba de sudor debajo de mí.

Lo amaba a él.

-Te quiero –susurró.

Mis labios formaron un “yo también” y, aunque ningún sonido salió de mi boca, supe que Samuel me había entendido.

Volví a recostarlo en el sofá, tumbándome encima de él, besándolo, al tiempo que empezaba a mover mis caderas de arriba abajo. Sus manos me ayudaban con cada movimiento, acompañándome en cada penetrada, haciéndole rozar mi próstata con fuerza.

Nuestros gemidos inundaban toda la habitación, y los míos aumentaron de volumen cuando sentí que una de las manos de Vegetta se separaba de mi cadera para posarse sobre mi miembro y empezar a masturbarlo al mismo ritmo que llevábamos.

-¡Ah, Samu! –casi grité.

El miembro de Vegetta en mi interior, penetrándome con fuerza; sus jadeos en mi cuello, provocándome; sus largos dedos abrazando y acariciando mi erección, generándome un placer indescriptible; su lengua en mi boca, haciéndome querer más…; casi podía sentir el orgasmo.

-S-samu, estoy llegando… - gemí en su oído.

Casi inmediatamente, Vegetta intercambió lugares sin salir de mí, lo cual me aliviaba bastante porque apenas me quedaban fuerzas. Puso una de mis piernas sobre su hombro y comenzó a embestirme de nuevo, rápida y enérgicamente, mientras que con su otra mano empezó a masturbarme de nuevo.

Los gemidos se escapaban por mi garganta, y sentí el orgasmo adueñarse de mi cuerpo.

-¡Samuel! –grité al tiempo que me venía en su mano.

Sentí mi interior cerrarse con fuerza alrededor del pene de Samuel.

-¡Guille! –gimió corriéndose dentro de mí.

Nos quedamos quietos un buen rato, recuperando el aliento. Vegetta salió de mí lentamente, haciendo que soltase un jadeo, para después levantarse del sofá, supongo que para ir a lavarse la mano. Pero antes de que se fuese lo cogí y le hice caer en el sofá a mi lado. Tomé su mano y, tímidamente, empecé a lamerla hasta dejarla limpia, y después levanté la mirada hasta sus ojos y lo besé delicadamente.

-¿A qué ha venido todo esto? –preguntó suavemente cuando nos separamos.

Mis mejillas se tornaron rojas.

-Yo… quería agradecerte de una vez por todas todo lo que haces por mí –murmuré sin mirarlo-. Y, bueno, conocer tus puntos débiles.

Vegetta me miró con ternura y me dio un corto beso.

-No hace falta que me agradezcas nada nunca, todo lo que hago por ti lo hago porque te quiero. Lo hago porque eres lo mejor que me ha pasado.

Entonces entendí que el punto débil de Samuel, era yo.

¿Qué importa? Mucho.. (Wigetta)

(A/N: A quienes hayan leído el spoiler o no, bueno acá está el shot. Espero que sea de su agrado. xoxo
Secuela:(x) • La canción es: ” El Duelo” de Tan Bionica.)

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-Que por última vez tío, no pasa nada entre nosotros. Ya para con la broma.- Reclamó bastante molesto Guillermo.
-Bueno le paro, pero calmate Willy. Sólo era juego.- Se disculpó Luzu antes de que terminaran su conversación por Skype.

Hacía unas dos semanas que Samuel y él se habían mudado a Los Angeles, la verdad es que todo iba de maravilla, sacando del medio los problemas de que las computadoras no llegaron a tiempo o el simple hecho de comprar todo lo necesario para convertir ese piso en un hogar; El hogar que ambos iban a compartir por una temporada.
La mancha negra en el paraíso se encontraba en todo el tema que “Wigetta” había traído, por un lado era divertido pero Guillermo había llegado al punto en el que ni soportaba que sus amigos le hablaran de eso.

Ya había caído la noche cuando cayó en la cuenta de que no se escuchaban ruidos por parte de Samuel, tomó su móvil para ver la hora y notó que tenía un mensaje.

“He quedado con Luzu y Lana está noche, vuelvo algo tarde. No te avisé porque se que andabas con dolores de cabeza. Compré algunas aspirinas, están en la alacena.”

Eso no reconfortaba para nada al menor, en ese momento lo que menos quería era estar sólo con sus pensamientos. Fue en busca de esas famosas pastillas, tomaría un par y luego iría derecho a la cama, era un buen plan.

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Una de la madrugada, Guillermo se encontraba en la puerta de una de esas discotecas de las que tanto lucían sus luces en Los Angeles, no recordaba porque había tenido ese impulso de abandonar la comodidad de casa e ir en busca de diversión; Sin embargo, ahí estaba. La única verdad es que quería acallar sus pensamientos, y nada mejor que algo de alcohol y música para eso.
La música retumbaba en sus oídos, su cuerpo se movía en un compás hipnótico, sentía que si cerraba los ojos perdería el poco control que le quedaba sobre su cuerpo. De un momento a otro se vio envuelto en los brazos de una joven morena, ella estaba apoyándose contra su cuerpo y las miradas que le regalaba no eran nada inocentes. Tras varios besos, dos pares de labios ya hinchados y rojizos por tanto trabajo, comenzaron a caminar en una dirección desconocida; Al menos para Diaz.


“¿Cómo te animas cuando bailas a desafiar al tiempo? 
¿Cómo te olvidas de lo que pasa si te estás moviendo?”


Sin darse cuenta el español se había soltado del agarre de la joven, se vio perdido en la discoteca, y mientras que su cabeza sentía punzadas cada vez más fuertes, decidió irse de allí.
La noche fresca pintaba un lindo aire, no había luna pero alguna que otra estrella se dejaba ver entre tantas luces. Una vez ya en su casa sintió unas manos sobre sus hombros.

-Willy, te he llamado más de 40 veces, ¿qué cojones? Tío, tienes un olor a alcohol.- El mayor le dijo mientras lo sujetaba por los hombros, su mirada expresaba molestia y preocupación.
-Vegetta déjame, que me sueltes joder. No soy un niño, aparte yo hago lo que quiero.- Le respondió, finalmente soltándose del agarre.
-¿Qué? Willy estas más que borracho.- Ya algo más calmado comentó. Lo único que quería era que Guillermo se calmase y se fuera a dormir.

La mente del castaño parecía una montaña rusa, la imagen distorsionada del mayor se veía cada vez más borrosa; Por su parte sentía como una ola de calor pasaba por todo su cuerpo,no recordaba cuanto habría bebido y no sabía que era pero lo único que tenía claro era que necesitaba cerca a Samuel.


“¿Cómo te reís y me mentís? ¿Cómo te vas perdiendo? 
¿Cómo despegas el suelo? ¿Cómo transitas el duelo? “

Después de que varios recuerdos junto a Samuel pasaran por su mente, no quedaban dudas. El menor se abalanzó sobre él, este lo tomó en brazos para así intentar que ambos no cayeran contra el duro suelo; Guillermo aprovechó el momento de distracción para juntar sus labios en un febril beso, el gusto a alcohol se mezclaba con la fresca menta y donde en un principio había resistencia por parte del mayor, ahora ese mismo que dudaba, tenía al castaño contra la pared, ambos soltaban gemidos entre cortados.

En un momento de lucidez De Luque se separó. –Willy, es el alcohol, vete a dormir.- Le dijo con un tono de súplica, su respiración estaba agitada y no sabía cuánto más iba a soportar si el menor lo seguía mirando de esa manera, la cual mezclaba lujaría y necesidad.
-No es eso, vos no tomaste, no pasa nada. Por favor Vegetta, te necesito, por favor.- Para este punto ya sentía que su cuerpo flotaba, y no era para menos puesto que se encontraba entre los brazos del mayor; Quien no sólo había comenzado a mordisquearle el cuello, también lo estaba llevando hacía su cuarto.


“No di más 
y le di noches exóticas 
a mis ideas neuróticas 
para poder encontrarte.”


Los besos se fueron haciendo cada vez más necesitados, las caricias se volvieron roces y la ropa se fue convirtiendo en una verdadera molestia.
-Guille, escúchame..- Pero no pudo terminar, este ahora se había tirado sobre él.
Lo único que los separaba era la última prenda que ambos tenían, pero eso no iba a impedir que el menor resfregara su cuerpo contra el de Samuel, mientras que dejaba escapar algunos gemidos, sus cuerpos se sentían en un éxtasis, las respiraciones agitadas chocaban una contra otra, mientras que la mano de Guillermo se dirigía a la entrepierna de su amigo.

El mayor no sabía como era que esos besos y caricias habían provocado que perdiera lo que quedaba de su cordura, el simple hecho de que esta situación estuviera ocurriendo hacia dar un salto a su corazón.
Con más confianza terminó de desnudar al menor, peligrosamente acercó su rostro hasta la entrepierna de éste para lentamente comenzar a dar leves besos húmedos a lo largo del pene de Guillermo. Al escuchar los espasmos de placer que soltaba una sonrisa se formó en si rostro.
-Ve..Vegetta para.- Suplicante pidió el menor.
Inmediatamente se separó y lo observó preocupado, un escalofrío recorrió su espalda. -¿Hice algo mal?- Preguntó algo cohibido.
-N..No es que, si seguías así me iba a correr pronto.- Le respondió con una sonrisa pícara, algo inusual de ver en él.
Tras escuchar eso un leve rubor apareció en el rostro de Samuel.
-Voy a hacer que te corras de una manera que no te olvidas jamás.- Comentó confiado, por poco ni se reconocía.
El mayor posó dos dedos sobre los labios del castaño, éste gustoso comenzó a lamerlos sin ningún pudor. Tras terminar con eso, sintió que el cuerpo del otro se alejaba de él.
-¡Samuel!- Exigió con un tono de queja. -¿Qué haces?-
Rápidamente lo cayó de un beso. -Quiero tener todo preparado.- Le dijo antes de volver a besarlo con deseo.

Las marcas que había en el cuello de Guillermo iban a durar una temporada, aún que eso hacia que el ego del mayor se disparara. Luego de lubricar un poco sus dedos, los fue acercando a la entrada del menor.
-Ahg..- Dejó escapar el castaño, pero fue callado por otro beso. Era una sensación extraña, ardía y sumando que su cabeza no dejaba de dar vueltas, no ayudaba para nada.


“Y en nuestros actos más secretos nos detenemos a pensar, yo anduve algún tiempo muerto,
me gusta resucitar.”


Para cuando Samuel había agregado un segundo dedo, el ardor había desaparecido un poco, no sabía que era pero no podía acallar los gemidos que escapaban de su boca, comenzó a acariciar su ya erecto pene y cuando sintió que los dedos de su amigo dar contra un lugar en particular, no pudo evitar pegar un grito ahogado.
-Ahí, más rápido. Más más.- Sólo pudo pronunciar, sentía como su visión se volvía borrosa. Sabía que no aguantaría mucho.

Por su parte el mayor quería sentirse dentro de Guillermo, lo deseaba y podía imaginar la sensación. Pero cierta cordura que aún estaba en el terminó decidiendo que de esta forma era mejor; Una vez que el castaño se corriera seguramente el sueño lo vencería.
-Correte para mi, vamos Guille.- Pronunció mientras le mordía el lóbulo.
-Espera, qui..quiero que.- Pero no pudo terminar, junto a otro grito ahogado se vino en la mano del mayor, sintió como su agitación se unía a la de Samuel. Una vez que su respiración se había tranquilizado un poco, sintió que sus ojos pesaban demasiado.
-Duerme Willy.- Le dijo antes de dejar un beso sobre sus labios y después de haber tomado las sábanas para cubrirse.


El sol de la mañana lo tomó desapercibido, intentó moverse pero un dolor de cabeza lo invadió. No recordaba nada, una vez que su vista se aclaró notó que no estaba sólo. El terror invadió su rostro en un abrir y cerrar los ojos, no comprendía porqué el mayor estaba en su cama, encima desnudo.
-No.- Dijo en voz alta, al intentar incorporarse un dolor invadió su cuerpo. -Mierda.-
-Mmm, ¿qué pasa Willy? Es muy temprano.- Se quejó, al girar para encontrarse con él rostro del menor, no le gustó nada lo que vio.-Eh, escucha.. Tío..- intentó inventar algo pero, todo estaba más que claro.
-Vegetta, ¿qué cojones hicimos?- Preguntó afligido.


"No hay un consuelo para el duelo más que la resignación,
es el dolor o el olvido
y este vacío soy yo. ”


Ambos se miraron, no habían palabras de por medio, ellos sabían lo que todo esto significaba. Para este punto Guillermo no podía soportar como el silencio del mayor pedía a gritos que dijera algo.
-Perdona pero, lo que haya pasado ayer. No, yo..- Intentó formular algo coherente, aún que fuera inútil. -Yo no me siento así contigo.- Finalmente le dijo mirándolo a los ojos.
-¿Qué? - Es lo único que atinó a decir Samuel. Sentía que un balde de agua frío le había caído encima. ¿Qué pasaría con su amistad ahora? El menor no podía ni mantenerle la mirada.
Lo que la noche anterior había sido un sueño cumplido, hoy se tornaba en una pesadilla.
-¿Podes dejarme sólo un rato?- Algo temeroso preguntó, no sabía como reaccionaria el mayor. Lo único que sabía es que la cabeza no le daba un respiro.

¿Habría vuelta atrás de todo esto? ¿Qué les iba a pasar a ellos? Esas y aún más preguntas rondaban por su mente. Pero ahora no quería pensar, no quería nada. Sólo dormir.

nuestra mesa de billar - lemon

Narra Willy

Era un domingo por la tarde, esa típica tarde de domingo aburrida, estaba en mi habitación acostado en mi cama viendo hacia en techo, cuando se me ocurrió una idea, me levante de la cama y fui en busca de mi compañero, después de todo una de las cosas por las cuales vivíamos juntos era el hecho de no estar solos y aburrirnos, lo busque en el salón pero no estaba, no podía gritarle por si él estuviese grabando o haciendo algún directo,  fui a la cocina, pase por su habitación de grabar y tampoco estaba ¿y si salió? Me pregunte hacia mis adentros, no, me lo hubiera dicho, me conteste a mí mismo, solo me quedaba un lugar por buscar… su habitación, siempre tenía la costumbre antes de tocar o llamar a la puerta escuchar detrás de esta, no por espiarlo, sino porque no me gustaba interrumpir por si él estuviese “ocupado”, me quede un par de minutos pero no escuche nada así que decidí tocar, fue un golpe suave a la puerta por si él estuviese dormido no despertarle, estaba a punto de desistir de molestarlo pero cuando iba a dar media vuelta la puerta se abrió…

V- hombre compañero ¿Qué sucede?

W- pu… pues macho estoy muy aburrido y me preguntaba si querías que hiciéramos algo juntos, ver una película, jugar o salir yo que se tío lo que sea que me muero de aburrimiento ¿te gustaría? ¿O estas ocupado?…

V- claro que me gustaría Willy y no, no estoy ocupado también estaba muy aburrido

W- perfecto entonces ¿qué quieres hacer? –él sonrió, yo  conocía perfectamente bien esa sonrisa

V- Vamos a jugar!

W- es…está bien –dije sin entender mucho a qué tipo de juego se refería

V- bien vamos al salón

Camine detrás de él sin saber a lo que realmente se refería con “jugar”, es que yo conocía sus gestos de pervertido… y bien ¿a que jugaremos? –le pregunte, él solo hizo un gesto con la boca señalando nuestra mesa de billar, yo sonreí y asentí -pero… -me dijo con una mirada provocativa, cada vez que alguno falle se quita una prenda.

Lo quede viendo y sentí mi cara arder podría apostar que estaba más rojo que la bola 3, y ahí estaba la propuesta indecente ya decía yo, lo conozco muy bien como para no haberlo sabido desde el principio

v- y bien ¿Qué dices? ¿Aceptas?

w- a a acepto si claro, adelante

v- bien lo haremos sencillo y rápido quien más bolas meta gana, sin reglas, sin restricciones  

Para eso último puso su cara más traviesa que le había visto jamás, se preguntaran que relación es la que tengo con vegetta para que él me proponga este tipo de cosas y bueno pues somos como pareja sin confirmar ósea como “amigos con derecho” de esos que solo se quitan las ganas… y valla ganas que nos teníamos

Yo empecé el juego y para mi fortuna una bola entro así que no tuve que quitarme ninguna prenda, siguió su turno tenía una bola colocadísima, imposible fallarla pero para mi sorpresa le pego espantoso y la bola reboto fallando su tiro

V- Huy madre mía! que mal le he pegado, es que tengo el palo muy grande, creo que me toca quitarme una prenda  

Claramente hacia referencias sexuales todo con doble sentido, así era él y así me encantaba tal cual, se quitó su camisa, yo sé que lo hizo a propósito porque sabe que su torso me vuelve loco, tan definido, tan grande, tan…

V- Willy compañero tu turno!  

W- ¿tenías que quitarte la camisa? ¿No pudiste quitarte los zapatos primero?

V- yo no ando zapatos Willy, ¿pero si quieres me quito el pantalón? Aunque te advierto que tampoco me puse bóxer

W- n… no déjalo así está bien no te preocupes -¿Qué acaba de decir? ¿Qué no anda bóxer? Esto tiene que ser una broma ¿acaso esto lo tenía planeado?

El “juego” siguió y para mi desgracia, no muy a mi favor el muy desgraciado era muy bueno en esto después de todo él fue el que me enseño, estaba ya solo en bóxer,  él aún conservaba el pantalón y si era verdad lo que dijo antes, también su única prenda, se podría decir que estábamos en igual condición y ya solo quedaba un tiro, era muerte súbita quien perdiera el tiro quedaba totalmente desnudo, era su turno y lo falló, me miro a la cara y poco a poco fue desabrochando su pantalón y bajando su bragueta, estaba a punto de bajarlos cuando lo detuve

W- detente, n… no tienes que hacerlo es obvio que tu ganaste tu metiste más bolas que yo así que no tiene caso el que te desnudes

V- Willy compañero haber te explico este era un juego y el trato era que quien más bolas metiera era el que ganaba pero también, si fallabas tenías que quitarte una prenda y esto aún no se termina aún hay una bola en juego, anda y has tu tiro

Se bajó los pantalones y era totalmente cierto no tenía bóxer, y si ya me costaba concentrarme solo al verlo sin camisa, ya no digamos totalmente desnudo, estaba a punto de hacer mi tiro cuando sentí sus brazos rodeando los míos

V- chiqui, así no, ¿qué te dije de la posición del hombro cuando te estaba enseñando?

W- s… si lo siento no me acordaba

Corregí mi postura y metí la bola, sentí su aliento en mi nuca -muy bien- me dijo y sentí  sus manos bajando mi bóxer, solo mordí mi labio inferior y me deje llevar

V- ¿sabes una cosa chiqui?      

W- n… no ¿qué cosa? –le pregunte nervioso

V- aún tenemos un par de bolas con las que podemos jugar

Esas palabras fueron suficientes para que yo perdiera el control, me di la vuelta y lo bese con desespero, nuestros miembros se rosaban y se erectaban al mismo tiempo, me agarro de las piernas y me subió a la mesa yo solo le pedía que me hiciera suyo, llevo sus dedos a su boca y los lleno de saliva para luego, con mucho cuidado introducirlos en mí, yo solo podía gemir, gemía su nombre  de una manera descontrolada después de unos minutos estaba a punto de llegar al clímax –ya hazme tuyo- le dije, puso algo de saliva en su pene para lubricar, se posiciono en mí y poco a poco fue entrando, yo me masturbaba con locura, él incrementaba la velocidad de sus penetraciones y después de varios minutos, termine corriéndome en mi pecho, yo temblaba como loco y al cabo de un momento él se corrió dentro mío, se terminó de acostar encima de mí me beso y me dijo –gracias por hacer mi fantasía realidad- yo solo sonreí y le dije gracias a ti por haberme hecho pasar la mejor tarde de domingo.                  

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hola mis babes espero que les guste este escrito, mire por ahí cuando salio el vídeo de willy jugando al billar virtual y mostrando la mesa que tienen en casa wigetta, que querían un escrito con la famosa mesa (yo no recuerdo que personitas fueron pero espero que lo lean) :D así que les escribí esto, espero de corazón que les guste ya que es solo para ustedes y que comprendan que mis escritos son algo largos porque me gusta hacer la escena y no entrar de un solo a lo erótico, sino que disfruten paso a paso XD 

muchos saludos, besos y z4 a todos!