lostestimonios

Para los campesinos de mi patria
quiero la voz de Lenin.
Para los proletarios de mi patria
quiero la luz de Lenin.
Para los perseguidos de mi patria
quiero la paz de Lenin.
Para la juventud de mi patria
quiero la esperanza de Lenin.
Para los asesinos de mi patria,
para los carceleros de mi patria,
quiero el odio de Lenin,
quiero el puño de Lenin,
quiero la pólvora de Lenin.
—  Roque Dalton
Yo estudiaba en el extranjero en 1953

Era la época en que yo juraba 
que la Coca Cola uruguaya era mejor que la Coca Cola chilena 
y que la nacionalidad era una cólera llameante 
como cuando una tipa de la calle Bandera 
no me quiso vender otra cerveza 
porque dijo que estaba demasiado borracho 
y que la prueba era que yo hablaba harto raro 
haciéndome el extranjero 
cuando evidentemente era más chileno que los porotos.

Flor para Roque - Silvio Rodríguez

No sé si le habrá dolido

el tiro que lo mató,

pero sé que su asesino

matándolo se murió.

No sé dónde lo pusieron

a dormir el desamor.

Hoy debo mirar al cielo

si quiero darle una flor.

Aída, Juanjo y Jorgito,

de cinco quedaron tres.

¿Dónde están Roque y Roquito?

¿Cuándo comienza después?

Roque Dalton fue mi amigo.

Él era un poco mayor

y ahora me resulta un hijo

necesitado de amor.

No es venganza lo que quiero,

sino dejar una flor

donde escondieron los huesos

de un héroe de El Salvador.

Réquiem - Silvio Rodríguez

Disfruté tanto tanto cada parte
y gocé tanto tanto cada todo,
que me duele algo menos cuando partes,
porque aquí te me quedas de algún modo.

Ojalá nunca sepas cuánto amaba
descubrirte los trillos de la entrega
y el secreto esplendor con que esperaba
tu reclamo de amor que ya no llega.

Anda, corre donde debas ir.
Anda, que te espera el porvenir.
Vuela, que los cisnes están vivos.
Mi canto está conmigo.
No tengo soledad.


Si uno fuera a llorar cuando termina,
no alcanzaran las lágrimas a tanto.
Nuestras horas de amor, casi divinas,
es mejor despedirlas con un canto.

Yo te invito a caminar conmigo - Silvio Rodríguez

Yo voy a amarte sin palabras,
sin una coma, sin puntuación.
Quiero sumarte a mi bandada
de cuervos muertos, sin ilación.
Y hacer historia con mis actos llenos
y repetir la misma escena luego,
para poder decir mañana:
no fui malo ni fui bueno.

Estoy en deuda con lo nuevo,
con la verdad, con la aventura y el placer.
Siento una rabia que me enfermo
cuando me dicen lo que debo hacer.
Con el oportunismo tengo un duelo,
con las cabezas como el hierro viejo,
y, sin embargo, estoy amando
y abro un trillo sobre el fango.

Quisiera ahora desgajar
mi larga rama de palabras
y echarlas todas a volar
sobre las almas de las almas.
Y que estallen y que muerdan
y que sus semillas prendan
y que todo sea mejor.

Yo voy a amarte como a un puerto
y como a un disco volador.
Sólo podrás cantar conmigo,
pues no sé hacer algo mejor.
Pero recuerda que yo odio y quiero,
que tengo un prisma de colores nuevos,
y que me iré a soñar al trueno
de un país desconocido.

Yo te invito a caminar conmigo.
Aunque siempre sea un perseguido,
yo te invito a caminar conmigo.