los ojos del gato

El gato de ojos azules.

Existió una vez un gatito con ojos azules, el más pequeño de su camada y también, el más curioso. Era, además, muy solitario, porque nadie se atrevía a ir donde él y todo a causa de sus ojos, que escapaban de lo normal, de entre los gatos del lugar.
Pasó el tiempo y el gatito ahora ya era un gato, y uno bastante especial pues se convirtió en el animal más osado de todo el sector. Nadie llegaba más alto que él, nadie se adentraba en lugares tan oscuros, sólo él lo hacía y así era feliz, explorando y buscando.
Aunque había crecido, sus ojos seguían siendo azules y eran esos ojos, los que le permitirán ver más lejos y con mayor nitidez nocturna que los demás, por esto mismo, se le era más fácil indagar en cada rincón. Pero, aquello que buscaba era un real misterio, nadie sabía que era lo que escudriñaba con tanto ahínco y nadie le podía preguntar, pues no había quien lo pudiera alcanzar, era demasiado intrépido y los demás no gozaban de esa actitud temeraria, por lo que el miedo era mucho mayor a su curiosidad y ellos no tenían la intención de hacer realidad aquel dicho de que “la curiosidad mató al gato”.
¿Saben que buscaba el gato de azules ojos?
Buscaba alguien que lo pudiese acompañar. A pesar de ser tan famoso en el sector, aún seguía estando solo y buscaba cada día, cada vez con más desesperación y cada vez más lejos a alguien que quisiera estar a su lado.
Después de mucho buscar, un día, se cansó, ya no le quedaban fuerzas para luchar contra su soledad y en lo más alto de un árbol se detuvo a descansar, triste de que nadie lo pudiese ver llorar ni mucho menos, consolar.
- ¡Córrete! no me dejas contemplar el atardecer y deja ya de llorar. ¿Cuánto crees que me has hecho esperar?
El gato asombrado de escuchar una voz que no fuera la suya, giró rápidamente para ver quien podría ser, y aún más importante, conocer a ese ser que decía haber esperado por él.
Al voltearse, un par de ojos azules se encontraron con los suyos, a unos centímetros de sus bigotes.
- Ya se ha puesto el sol. Salgamos a explorar juntos. -dijo una bella gata de múltiples colores
- Hoy no, sólo por hoy, hazme compañía y duerme a mi lado. -le respondió.
Al día siguiente ambos se despertaron, el color de sus ojos ya no era azul, era amarillo como el resto de los gatos, ya no podría ver tan lejos ni en la más grande oscuridad, pero eso era lo de menos, aquello que tanto habían buscado, ya no estaba ni lejos ni en las penumbras, estaba a su lado.
Por eso, no hay que olvidar, que siempre habrá alguien buscándote con tanta energía como tú a él, aunque no lo veas. Un día se podrán reunir, aunque tengas que perder cosas en el camino.

Para terminar con las peleas y el salseo en mala onda les traigo una foto del Cochino, el gato del tío Jaimelen ¡MIREN A ESE GATO A LOS OJOS Y NO PELEEN! ¡HAGAN EL AMOR Y NO LA GUERRA! #TODOSSOMOSCOCHINO #COCHINOFORTHEWIN #UNAPOLOLAPALCOCHINO

-Jocho.