los cubanos

Entre avioncitos de papeles y corceles sin jinete va el introvertido joven que hoy ya tiene 17. Sólo otro juguete roto que la sociedad no observa. Todos quieren ver tan lejos que no ven lo que está cerca. El mundo le cerró la puertas y sólo le dio un cuerpo para ahogar sus penas y vagar en pena como un muerto. Y va sufriendo entre criaturas bobas capaces de lanzarse ante un Audi para morir a la moda.
—  El joven fantasma, Los aldeanos (Poesía y Corazón, 2004)

“Ella sabe de falsas promesas, de engaño y llanto sin amparo, de marcas, bebidas y salidas a lugares caros. Los dos lados de la vida y sabe sufrir riendo. Ella tuvo que aprender a ser mujer antes de tiempo, ella vive ardiendo pero de frialdad se viste, tiene la fuerza de cientos y la mirada de una niña triste, ella resiste, se controla acompañándose a si misma, eso abisma el prisma de una isla sola. Sola tuvo que aprenderlo todo! buscar su vida y ganarse la vida a su modo, se aprendió el todo o nada y a luchar codo con codo, fingió no ser brillante como un diamante enterrado en el lodo. 


Sabe de apodos y de modas al detalle, calcular profundo y manejar asuntos en la calle, sabe hacer que quién la conozca nunca olvide su nombre y conoce mil secretos para enloquecer a un hombre. Nadie sabe dónde, cuándo y cuanto puede florecer su amor, de indiferencia hizo su escudo protector, se comporta según la situación y el contexto, porta máscaras y siempre avanza tras un plan maestro. Lo cierto es que nadie sabe cuántas lagrimas derrama, nadie sabe cuan tierna y dulce puede ser cuando ama. Ninguno en el teatro de su vida comprendió la trama, la miran para solo ver el horizonte de su cama”