los chicos con las chicas

Desde lejos:
Quédate con quien tú quieras.
Quédate con el chico poco simpático para los demás pero atractivo para ti.
Quédate con la chica que entre sus dotes de locura y control, te ponga los pies sobre la tierra.
Quédate con quien te mire a los ojos, te bese la mano pero no con quien complazca tus caprichos.
Quédate con alguien que incluso a la distancia, te acelere el corazón, la vida.
Quédate con quien sepa lo valioso que es tenerte, te admire, te presuma y te haga sentir especial de una forma real y no ficticia. Demuéstrense que no bastan tantas palabras, cuando lo mejor son los hechos.
Quédate con quien por muy ocupado que esté, tenga un minuto para ti.
Quédate con quien en ese minuto, haya logrado la felicidad que no logró nadie más.
Quédate, también, si esa persona quiere que te quedes. Sino se decide, solo vete ya.
—  Naye Barahona 

anonymous asked:

¿Cúal es la historia del cómic?

Te contaré de que va el cómic… Es de una chica que siempre ha sido buena con la mayoría de las personas y a las personas que les hacen feo… Pues ella trata de ser su amiga. Pero que pasa una vez que se hacen amigos de ella, estas personas comienzan a tener amigos y se olvidan de ella. La tratan de rara por expresar su pensamiento, sus sueños, por no querer seguir los mismos pasos de los demás. La llaman puta, por juntarse más con chicos que con chicas. Pero que pasa, es bromista y cuando necesitas de un consejo de ella, te lo da, si tal vez no sea el correcto pero trata de ayudarte… Se da cuenta que se ha quedado sola… Comienza a leer y prefiere no involucrarse con nadie más… Total la sociedad es una mierda, te dicen que te expreses, lo haces te juzgan… Prefiere no ir de fiesta… Ahora la llaman la antisocial, la nerd, etc. Y así va la vida… Hasta que conoce a dos chicas que no les molesta su forma de pensar, pero ahora la tachan de lesbiana…

¿Cuál drama? ¿Dónde? xd 

         Girl Meets World: Rescatando viejos valores en Disney? 


Todos los que tenemos mas de 20 años recordamos a un Disney diferente. En mi caso, crecí con series de Disney como: Es Tan Raven y Lizzie McGuire, que en mi opinión mostraban valores con los cuales los niños entrando a la adolescencia se podían identificar. Aunque si estuve durante la generación de Hannah Montana y Los Hechiceros de Weverly Place; me di cuenta cuando empece a dejar de ver Disney que empezaron a introducir series que no solo dejaban de ser realistas si no se alejaban de los valores que aprendimos y lamentablemente los niños no pudieron disfrutar. 

Sin embargo, Disney esta generación ha empezado a tomar el camino correcto al introducir la serie “Girls Meets World (El mundo de Riley en Latinoamérica)” que es una continuación de “Boy Meets World” una serie de los años 90 que sin duda enseñaba valores con cada episodio. Girl Meets World no solo es mas realista y los niños que aún están en primaria casi partiendo a secundaria se pueden identificar, si no que también toca temas refrescantes que traen valores nuevos. La protagonista de esta serie es Rowan Blanchard, una de mis feministas intersecionales favoritas. 

He de mencionar los siguientes episodios: 

Keep reading

anonymous asked:

Me siento muy mal porque el chico que me gustaba en una fiesta me dijo que era la chica de sus sueños y nos besamos, pero el sabado mi amiga fue a una fiesta y el le dijo lo mismo que a mi ¿que sucede?

El chico es un estúpido, así de sencillo. Es esa clase de chico que juega con los sentimientos de las chicas sólo para unos cuantos besos.
Olvida a ese chico, concéntrate en alguien que valga la pena.

-CE. 🌵

Infinito | Oneshot Camren en Español

-¡Necesito ir a ver esa película Cheechee! –grito la chica más baja mientras caminaba de un lado a otro por toda la habitación.

-¡Chancho! ¡Calma, vas a marearme! –se paró frente a ella para detenerla.

-¿No entiendes cuan es mi necesidad por verla? ¡Es de mis libros favoritos! –Hizo puchero –además, hoy no tenemos presentación podemos ir… ¡Anda Dinah! ¡Ayúdame a conseguir las entradas! –tomo los hombros de su amiga para sacudirla en busca de ayuda desesperada.

-¿Boletos de qué? –pregunto Lauren mientras entraba a la habitación junto con Sinu.

-The Fault In Our Stars –contesto la chica del moño –Dinah no quiere acompañarme –volvió a hacer puchero mientras se cruzaba de brazos.

-¿Quién dijo que no quiero acompañarte? –renegó la más alta.

-¿Entonces por qué no quieres ayudarme a conseguir los boletos? –movió los brazos. Si, Camila Cabello estaba un tanto desesperada.

-¿Hablas de estos boletos? –Lauren movió la tira de papel como si de una campanilla se tratara.

-¿Cómo los conseguiste? –corrió a arrebatárselos para observarlos bien. Sus ojos marrones brillaban como si alguien le hubiera dado un libro nuevo.

-Eso no sé dice –Sinu le guiño un ojo a la chica de ojos verdes –pero debemos algunos favores –susurro haciendo que Lauren sonriera cómplice.

-Okay, no voy a preguntar eso –Camila daba media vuelta antes de regresar rápidamente frente a su madre –no, si quiero saber… díganme –se cruzó de brazos mientras mordía su labio inferior.  

-Luego, se nos hace tarde –le apuro Lauren sabiendo que si comenzaba a hablar aquella chica de mirada inocente, aparentemente, querría cada detalle.

Dinah tomo su teléfono desconectándolo del cargador para acercarse a su amiga y darle su sudadera. No era un día exactamente frio, pero dentro de la sala del cine el aire acondicionado mantendría fresco el lugar. Sinu guardo los boletos en su bolso y abrió la puerta dejando pasar a las chicas.

-Esperen –rápidamente Camila volteo a ver a sus tres acompañantes deteniéndose en aquel pasillo –No podemos ir las cuatro, si nos ven… pues… -agacho la cabeza mientras jugaba con sus dedos de manera nerviosa.

Lauren camino hasta ella para levantar su rostro con una mano, sonrió cuando sus ojos se encontraron con aquel mar chocolate que tanto le gustaba y suspiro de manera queda. Era asombrosa la manera en como una simple mirada podía robarle el aliento.

-Vamos a ir las cuatro y vamos a ver la película que tanto quieres, ¿Esta bien? –volvio a sonreír.

-Bien –se sonrojo la menor –pero… ¿Y si nos ven? –frunció su frente preocupada.

-Que nos vean entonces –se encogió de hombros la chica más alta –Estoy cansada de tener que escondernos, estoy cansada de no poder salir contigo por el que dirán… basta, quiero disfrutar mi sueño contigo y con las chicas –tomo sus manos –Haga lo que haga, siempre van a hablar de mí, de nosotras… así que mejor hare lo que realmente quiero hacer –sonrió de lado provocando un escalofrió en la chica que tenía frente a ella.

La misma chica que desde que la había visto en aquel boot-camp se había metido tan dentro de su ser sin permiso alguno. La misma chica que poco a poco y día a día la fue enamorando mientras rompió sus barreras y prejuicios.

-Te amo –susurro la chica de ojos verdes.

Camila se abrazó a ella, enterrando su rostro en el cuello de la más alta provocando que su piel se erizara. No estaban tan acostumbradas a esas muestras de cariños tan recientemente después de todo lo que había pasado últimamente, pero era algo que le encantaba.

-Yo también te amo –susurro sobre su oído provocando que Lauren sonriera tontamente.

-¡Bueno! ¡Vámonos que se nos hará tarde! –grito Sinu mientras aplaudía haciendo que las dos chicas se separaran un tanto sonrojadas.

-¡Sinu! ¡Estaba teniendo un momento de Capitana Camren Shipper! –se quejó la chica más alta.

-Sí, bueno… yo no estoy acostumbrada a ver a mi hija tan cariñosa con su novia –levanto una ceja, pero su rostro mostraba una sonrisa.

Sinu, Alejandro y Michael habían tomado la noticia de manera tranquila, inclusive se lo veían venir por cómo se comportaban sus hijas ante la situación, los rumores y ante ellas mismas. Los tres estaban de acuerdo en apoyarlas incondicionalmente, excepto Clara. Por esa razón Lauren debía mantener su fachada de “chica con novio” y fingir que tenía aquella relación con el chico de los comerciales.

Aunque nadie lo creía en aquel momento todo fue idea de Camila, en un ataque de desesperación le suplico con lágrimas en los ojos que llevara a cabo aquella idea tan descabellada para que su madre les dejara en paz y pudieran disfrutar en secreto sin estar vigiladas todo el tiempo.

No era tan simple como lo había pensado, y más de una discusión había generado aquella acción, pero al menos por ahora podían estar completamente tranquilas, interactuaban más como cuando comenzaron… si, aun les faltaba mucho por recuperar, pero eso simplemente era cuestión de tiempo.

Todas caminaron hasta el elevador esperándolo para poder bajar y salir con rumbo al cine, pero en cuanto las puertas se abrieron notaron la presencia de BigRob, haciendo que Camila tragara nerviosamente.

Aun no estaba segura si era por saber que él había sido el guardaespaldas de unos de sus ídolos de la infancia o por la presencia que imponía frente a todos. Él tenía órdenes claras de no dejar salir a las chicas y no sabía cómo llegarían hasta la función sin meterse en problemas.

-Todo listo señoritas –hablo sonriente BigRob.

-¿Ah? –Dinah y Camila se miraron sin entender bien.

-Él nos acompañara –Sinu les aclaro mientras se adentraban en el elevador.

-Espero que terminaras de leer el libro esta mañana –Lauren comento mientras levantaba una ceja y observaba a su amigo.

-Claro que sí, antes de ir por los boletos lo termine… -sonrió satisfecho –si he de ver la película, necesitaba saber de qué va, ¿No crees? –fue el turno de Lauren por asentir.

-¿También la veras? –Dinah casi grito de emoción antes de abrazarlo.

-Mi deber es cuidarlas y si quieren ir al cine, irán… pero debo ir con ustedes –se encogió de hombros.

-Eres el mejor –Camila le sonrió mientras le regalaba un abrazo también.

Al llegar a la planta del hotel, BigRob las guio por la parte trasera del lugar donde tenía estacionada una de las camiones que normalmente utilizaban para trasladar a las chicas en los eventos. Se acercó hasta la puerta y la abrió para dejar que todas subieran. Dejando a Camila y Lauren en los últimos asientos, Dinah y Sinu en los de en medio y él junto con el chofer.

Veinte minutos después lograron llegar al lugar, de igual manera por la parte trasera del cine. Esa era la ventaja de BigRob, tomaba su trabajo muy en serio y ayudaba a las chicas para que no tuvieran inconveniente alguno si querían pasar sin ser percibidas.

-Bien, quiero… unas palomitas grandes, un hotdog, unos chocolates, un ice de fresa, una soda de cola y unos de esos dulces que siempre olvido el nombre –Camila termino de nombrar todo lo que quería con una sonrisa en el rostro.

-Yo solo unas palomitas y una soda –Lauren simplemente dijo.

-¡Lo mismo que Mila! Por favor –la chica polinesia hizo ojitos mientras miraba al señor frente a ella.

-Una soda light y unas palomitas grandes –fue el turno de Sinu -¿Qué vas a querer BigRob? –pregunto mientras dirigía su mirada hacia él.

-¿Yo? Nada, estoy en horas de trabajo –se paró derecho junto a las butacas observando a todo su alrededor.

-Por favor BigRob, vienes a ver una película con nosotras… ¿Qué quieres? –la chica del moño hablo de manera nerviosa pero con una sonrisa en el rostro.

-Está bien –suspiro antes de mirar al chico que esperaba por su pedido, si… ventaja de ser parte de un grupo famoso… o tal vez todo fue parte del trabajo de BigRob, no estaban seguras las chicas –Una soda extra grande, unas palomitas de igual tamaño y unos nachos con queso extra –sonrió –Y ya sabes, nada de decir para quien es este pedido –pidió mientras le daba una mirada fría al chico frente a él.  

-Está bien señor, no diré nada –trago rápido antes de darse media vuelta y salir en busca de los pedidos. Al menos ya sabían la razón.

-Sinu, ¿Podemos sentarnos allá atrás? –pregunto la chica más alta, guiñándole un ojo a la pareja.

-Yo… -la miro indecisa.

-Vamos, son los mejores lugares… -suplico Dinah.

-Está bien –miro a su hija junto a la otra chica, sabía que necesitaban un poco de privacidad, unas butacas más atrás no estarían tan mal. ¿Cierto? –BR vienes con nosotras –sonrió antes de caminar detrás de Dinah y sentarse a su lado.

BigRob se quedó de pie junto a Sinu y Dinah en la espera de lo que habían pedido mientras observaba la interacción de las chicas más enfrente.

-¿Segura que quiere que me quede aquí? –Pregunto un tanto confuso –puedo quedarme atrás de ellas por cualquier cosa.

-Tranquilo… ven y siéntate aquí –la mujer mayor señalo el asiento a su lado.

-No… eso no, aquí estoy bien, tengo buena visibilidad –hablo mientras observaba el lugar, no estaba acostumbrado a tanta amabilidad durante el trabajo.

-Por favor… eres nuestro amigo y viniste a ver la película con nosotras, así que siéntate y disfruta de la función –Dinah hablo con una sonrisa en el rostro –No te preocupes por la parejita, Sinu las tiene bien vigiladas –guiño un ojo.

-¡No es mi culpa que las harmonizers escriban cosas tan intensas y para mayores de edad! –se quejó haciendo que la chica soltara una carcajada.

Poco después el chico había regresado con todo lo que las chicas habían pedido, entregándoles todo antes de que las luces de la sala se apagaran y dejaran poca visibilidad para su salida. Dinah, disfrutaba de los cortos hasta que observo como Sinu intentaba lanzar un par de palomitas hasta las chicas.

-¿Qué haces? –susurro.

-¿No es obvio? –no apartaba la vista.

-Por favor, déjalas… no están haciendo nada malo, además quiero tener ataques de Camren Feels –sonrió la menor haciendo que Sinu también sonriera.

Y eso era cierto, Lauren había pasado su brazo por sobre los hombros de Camila para que ella lograra recargarse un poco en su pecho, agradeciendo el que BigRob comprara boletos para aquel cine donde podían levantar los reposabrazos.

La chica de ojos marrones había logrado terminar la mitad de lo que había pedido antes de que la película comenzara, provocando una sonrisa en su chica.

-Estas ansiosa, ¿verdad? –la ojiverde susurro en su oído, simplemente asintió.

La película comenzó haciendo que Camila apretara la mano de Lauren un tanto emocionada, había esperado demasiado tiempo para poder ver su libro favorito en la pantalla grande y deseaba con todas sus ansias el que los productores le fueran fiel.

La sala estaba prácticamente vacía, excepto por ellos cinco, pero el grito que Dinah y Camila dieron en cuando Augustus Waters salio en escena se escuchó como si estuviera llena.

Camila prácticamente se sabía los diálogos, la manera en cómo se habían mantenido al margen del libro le llenaba de emoción a tal grado que las lágrimas no tardaron en llegar en las escenas importantes. Mucho menos cuando Lauren susurro a su oído…

-Estoy enamorada de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido… -susurro en su oído provocando un escalofrió en la menor mientras una lagrima rodaba por su mejilla –Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorada de ti, Camila Cabello –dejo un suave beso en el cabello de su chica.

La película continuo pasando haciendo que ambas chicas rieran, se abrazaran fuerte, dejaran rodar una que otra lagrima por sus mejillas afectadas por las emociones que las imágenes proyectadas en la pantalla grande les estaba provocando.

En cuanto la canción de Ed Sheeran sonó al fondo y las luces comenzaron a encenderse, Camila abrazo fuertemente a la chica de ojos verdes, sollozando sin control en su pecho. Lauren volteo el rostro para observar como BigRob intentaba ocultar las lágrimas igual que ella, mientras abrazaba a Sinu y Dinah que lloraban de igual manera que Camila.

-¡Es perfecta! –sollozo la chica de ojos cafés. Su chica simplemente asintió, también tenía ese pequeño nudo en la garganta.

Lentamente y entre sollozos más controlados salieron de la sala, comentando las escenas favoritas de cada una, haciendo reir a BigRob y a Sinu por los comentarios que Dinah hacia diciendo que ella hubiera cambiado algunas cosas, pero al final diciendo que en realidad se quedaba con la película tal y como estaba.

-Camz –susurro Lauren una vez que estaban dentro de la camioneta.

-¿Uhm? –levanto el rostro para mirarla a los ojos, iba abrazada a ella.

-Quiero que busquemos un infinito que sea nuestro para siempre, ¿Okay? –susurro sonrojándose un poco al haberlo dicho, en su mente no sonaba tan cursi, aunque por la chica que estaba frente a ella, lo sería una y mil veces.

-Okay –Camila susurro antes de cerrar el trato con un beso.

Iban a buscar su propio infinito. 

Gabriela Maruri

Twitter: @Dorkiable

youtube

Para los que no se dieron cuenta, la chica que discute con los chicos en el subte es la misma que aparece al principio del video. La discusión fue sólo un montaje para grabar la reacción de la gente frente a la homosexuales.

-Nacer

-Pensar que todo es color rosa

-Crecer y creer que los príncipes (chicos) siempre tienen que estar con las princesas (chicas)

-Entrar a YouTube, ver como los Youtubers juegan a distintos tipos de juegos

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-Entrar a Twitter, entrar al fandom de Youtubers

-Enterarte de “que son los shipps”

-Comenzar a shippear una pareja homo

Seguir shippeando parejas homo

anonymous asked:

¿A los chicos les gustan las chicas con estrías? 😔

No lo sé, y si a los chicos no les gustan las chicas con estrías pues que se vayan a la mierda.

Voy a contarles una anécdota muy graciosa que termina en Wigetta

Mis padres siempre me hacen bullying por una cosa. La gran mayoría de los chicos que me parecen lindos o que les veo mucho atractivo, son gays. Sean cercanos a mí, como personajes públicos (artistas, youtubers, etc).

La otra vez le había contado a unas amigas que me parecía muy lindo Alejo Igoa, y hace unos días confirmó que es gay.

Y adivinen qué. Sí, Willy y Samuel me parecen demasiado lindos y que estájn muy buenos y etc, y si seguimos mi racha, confirmamos que son gays y que pueden ser pareja.


P.D: Todo es subjetivamente si seguimos mi mala suerte con los chicos y el porqué me intereso más en las chicas, lol

SUCIO 2: MACHOS ALFA

DECIMOCTAVA PARTE

Algunas veces, pequeños encuentros inesperados se convierten en mucho más que algo importante en nuestras vidas. Se convierten en algo que quizá cambiará el rumbo de todo. Si ese día al director de la facultad no se le hubiese ocurrido que era una buena idea darle un nuevo compañero de habitación a Guillermo, probablemente ellos dos jamás se hubiesen conocido. Había sido el peor de los comienzos para ambos, eso estaba claro, lleno de insultos y malas caras para Guillermo por parte de ese chico que ahora se encontraba acostado en su cama, metido bajo sus mantas y aferrado a su mano como si la vida le fuera en ello.

“Tenias razón” fueron las palabras que Samuel pronuncio y que hicieron que Guillermo sintiera que el mundo a su alrededor se detenía ¿Aquello significaba lo que él pensaba? ¿O era solo resultado de la borrachera de aquel chaval acostado junto a él? No lo sabía y esta vez Guillermo ni siquiera se sentía con la suficiente valentía para cuestionar y quizá no lo haría, los golpes de su corazón en el pecho eran demasiado fuertes para dejarlo pensar en algo que resultara coherente, una pregunta en la que su voz no saliera temblorosa.

¿Enamorado? Eso era increíble, impensable y prácticamente imposible ¿Por qué? Porque se trataba de Samuel, un chico que a pesar de tener ya 23 años, al parecer apenas estaba descubriendo que es lo que realmente quería y probablemente terminaría arrepintiéndose de lo que decía. Guillermo se sentía nervioso y preocupado y si algo odiaba sobre muchas cosas, era sentir inseguridad. Samuel era el único chico capaz de hacerlo sentir así.

Se acercó solo un poquito, deslizándose sobre la cama, como tanteando el terreno y para su sorpresa, Samuel se acercó también. La piel de sus brazos se rozaba levemente bajo las mantas y eso era, a pesar de todo lo que habían experimentado ya, una de las sensaciones mas intimas que habían vivido. No era simplemente que estaban acostados juntos y tomados de la mano, Samuel estaba en la habitación de Guillermo, con su ropa puesta, en la casa en la que aquel chico había vivido su infancia, la que conocía todos sus recuerdos y secretos, a la que pocas personas podían entrar.

–Estás muy helado… ¿tienes frio? – Aquello Guillermo lo había dicho más en plan de hacer conversación que con otro propósito, pero de hecho, si que le preocupaba que Samuel terminara con hipotermia, podía sentir como temblaba

– joder tío, estas temblando mucho – sus manos aun continuaban entrelazadas y el estremecimiento de Samuel era evidente.

–Tengo frío, pero no creo estar temblando por eso

–¿Entonces porqué? – las palabras en ese momento se habían transformado en suaves susurros, lo que decían era solo para ser escuchado por el chico que tenían a lado.

–No lo sé… no lo entiendo… – pero lo entendía, si que lo entendía.
Se quedaron nuevamente en silencio, por tanto tiempo que Guillermo creyó incluso escuchar leves ronquidos por parte de Samuel… o quizá lo imaginó. Cuando estaba a punto de intentar soltar su mano para darse la vuelta y tratar de dormir – si es que era posible – sintió como la mano de Samuel lo detenía.

–No estoy tan borracho como para no saber lo que dije y si necesitas saberlo, lo que dije recién, era completamente en serio – Guillermo no se movió al escucharlo, solo intentaba reprimir la tonta sonrisa que sin pedir permiso se había dibujado en sus labios… y aun con lo incomodo que le resultaba dormir boca arriba, permaneció así hasta que quien sabe a que hora, los latidos de su corazón acelerado, decidieron calmarse y permitirle dormir.

……………………………….

Guillermo y Samuel despertaron de una manera no muy amable, con los incesantes golpes en la puerta de la habitación. Ya era de mañana, o al menos de día, pues los fuertes rayos de sol se colaban por entre las persianas que obviamente a ninguno de los dos se le había ocurrido bajar.

–¡Está listo el desayuno! – La voz enérgica de la madre de Guillermo se escuchó del otro lado de la puerta seguida de más golpes en la madera. Aquello lo hizo sentarse de golpe en la cama. Miro a su alrededor algo desorientado mientras se tallaba los ojos con la manga de su sudadera, que ni siquiera había atinado en quitarse la noche anterior. Volteo a su lado para encontrarse a Samuel tumbado boca arriba, asomando únicamente los ojos por debajo de las mantas. Guille no quería reírse, pero aquello era definitivamente lo más adorable que hubiese visto, adorable e increíble.

–Espero que hayas amanecido mejor y puedas levantarte, a mi mamá no le gusta que la hagan esperar

–¡¿Qué?! – Samuel se sentó de pronto. Lanzó la manta tan fuerte que cayó en el piso – Ni se te ocurra pensar que yo voy a salir de aquí.

–¿Piensas quedarte a vivir en mi habitación entonces? – Samuel cubrió su rostro con las manos reprimiendo un grito y balbuceando maldiciones o eso creía escuchar Guillermo quien lo miraba atentamente sin poder creer aun que se encontrara sentado en la cama de su habitación.

–¡Es que no se ni siquiera que mierda hago aquí! – la punzada dolorosa en el pecho de Guillermo al escuchar aquella palabras fue instantánea, de hecho casi lo hace sentirse mareado. Estaba sucediendo precisamente eso que él no hubiese querido. Samuel solo había ido a su casa y había dicho todas aquellas cosas, victima de los efectos del alcohol, de hecho muy seguramente en este momento ni siquiera recordaría las cosas que había dicho. Y eso hacía a Guillermo sentirse realmente estúpido.

–Vale… – Guille paso saliva, sintiendo que la voz se le escapaba – mientras más rápido te levantes, mas rápido podrás marcharte de aquí – Samuel tardó solo unos segundos en darse cuenta como es que Guillermo había entendido las cosas, además de el ceño fruncido y la clara expresión de desilusión en su rostro.

–¡No no! Es que yo no me refería a… – Samuel no pudo terminar con su “excusa” pues el sonido de la puerta apareció nuevamente a interrumpirlos.

–¡La ropa de tu… la ropa de tu amigo, la he lavado y la tengo aquí! – nuevamente un grito de la madre de Guillermo se dejó escuchar del otro lado de la puerta ¿Qué cosa había dicho? ¿La ropa de Samuel?
Ambos chicos voltearon a mirarse inmediatamente, en sus rostros… la misma mirada  de pánico.

–¿Ella entró a la habitación mientras dormíamos? – Samuel susurró sintiendo como la vergüenza llegaba a él atropellándolo como un camión. Quizá pocas veces se había sonrojado en la vida y esta sería muy seguramente una de esas veces y claramente la peor.

Guillermo no respondió nada, solo se acercó a la puerta, rezando internamente por no recibir ningún reclamo por parte de su madre. Él jamás había llevado a nadie a su casa y es que si se pensaba bien, Guille no había invitado a Samuel, el había aparecido solo. Aun así le avergonzaba pensar que su madre los hubiese visto durmiendo juntos. Sabía que su madre no tenía ningún problema con que él hubiese preferido los chicos en lugar de las chicas, pero tener a uno metido en sus mantas, no es algo que desearía que su madre viera.

Abrió la puerta lentamente topándose con la mirada siempre amable de su madre, quien cargaba en sus manos la ropa de Samuel, perfectamente limpia, doblada y  desprendiendo un abrumador olor a suavizante.

–¡Buenos días! – la sonrisa de su madre después de ese saludo era amplia y sincera, eso lo tranquilizó un poco, aun así de seguro estaba rojo hasta las orejas – Quiero que bajen a desayunar de inmediato ¿vale? – y esa era su madre, mandona como siempre, no daba espacio a replicas y esperaba siempre una afirmación como respuesta. Extendió la ropa de Samuel a las manos de Guillermo y se fue sin esperar que este dijera algo.

Guillermo cerró la puerta antes de girarse nuevamente hacia la cama, para encontrarse un bulto debajo de las mantas. Samuel estaba cubierto hasta las orejas. ¿De verdad aquel era el mismo cabrón que le había gritado maricón asqueroso el día que se habían conocido? Ahora estaba escondido como un niño avergonzado después de haber hecho algo “malo”. Definitivamente las cosas cambian y la vida da vueltas… vaya que las daba.

–¡Levántate, vístete y vamos a desayunar! – lanzó la ropa de Samuel encima de la cama, le aventó la ropa encima de hecho. Samuel se incorporó descubriéndose el rostro al sentir el golpe – nos están esperando.

–Voy a morir de vergüenza si tengo que ver a tus padres a la cara ¡Joder! ¡Estaba borracho! Ni siquiera recuerdo exactamente lo que hice o como llegue aquí – Guillermo arqueo una ceja.

–El como llegaste tampoco lo entiendo muy bien – se cruzó de brazos apoyando la espalda en la pared – pero por lo que hayas hecho no te preocupes, te limitaste a roncar en el finísimo piso de madera de mi madre – los ojos de Samuel se abrieron de par en par.

–¡Oh gracias! Ha sido de mucha ayuda tu comentario – Samuel paso la mano por su cabello alborotándolo ligeramente visiblemente alterado – ¡Mierda! No se como me meto en estos líos – la ligera sonrisa burlona en el rostro de Guillermo se borró inmediatamente. Por alguna razón cada uno de los comentarios de Samuel hacían que inevitablemente algo se apretara en su pecho, al menos comentarios como ese que lo hacían pensar que cada cosa que había pasado la noche anterior, como el hecho de que Samuel hubiese aparecido en su casa borracho, en medio de la noche y de la lluvia y que él hubiese inferido que sentía por él algo de verdad, eran solo una cosa que no debió suceder. Intentó restarle importancia.

–Deja de quejarte, vístete y baja a desayunar, después de eso podrás irte de aquí y hacer de cuenta que esto nunca ha pasado.
Guillermo se alejó hacia el baño dejando a Samuel aun sentado en la orilla de la cama con expresión pensativa. Salió después de unos momentos para encontrarse con esa imagen que por más que la mirara, siempre lo dejaría sin aliento. Samuel estaba a medio vestir de espaldas a él, a punto de ponerse la camisa y…

–¿Así que los tatuajes te hacen parecer mas cabrón? – la voz de Guillermo lo hizo sobresaltarse. Al principio no entendió el comentario, pero al reparar en el hecho de que estaba sin camisa y de espalda, entendió de inmediato a que se refería.

–Fue un comentario nada mas, no se porque aun lo recuerdas – intentó ponerse la camisa de forma apresurada, pero Guillermo lo alcanzó con su mano prácticamente arrebatándosela. Samuel se había girado inmediatamente quedando de frente, suficientemente cerca para que Guillermo se diera cuenta como su respiración se aceleraba.

–Déjame verlo – Guillermo se acercó mas a Samuel intentando rodearlo para poder ver su espalda, no si resistencia por parte del otro chico.

–No – Samuel tardó escasos segundos en esquivarlo.

–¿Por qué no? Tu has visto los míos… es algo justo, además ¿Cuál es el problema? – Samuel no respondió, muy probablemente se dio cuenta de lo tonto que era al negarse, no era algo del otro mundo. Se giró un poco dejando que Guillermo viera su espalda.

–Una mariposa… – la voz de Guillermo sonaba sorprendida, no imaginaba que Samuel tuviese tatuajes, mucho menos uno como ese, pero era bonito, realmente lo era.

Samuel tenía una mariposa negra en la parte superior de la espalda, no era un tatuaje excesivamente enorme, pero tampoco era algo delicado, tenía finos detalles si se le veía con atención. Lo que quizá destacaba más de todo era el color sombrío que había elegido para pintarla y la pequeña inscripción debajo de ella “LEAH”

No sabía exactamente que estaba haciendo, pero sin pensarlo, Guillermo acercó su mano. Samuel sintió un escalofrío recorrerle la columna, al sentir como los dedos de Guille recorrían la piel de su espalda, delineando la mariposa con suavidad.

–Es hermoso – Guillermo ni siquiera se detenía a pensar que aun los estaban esperando, estaba ahí embobado en aquel dibujo pintado en esa perfecta piel. Por alguna razón Samuel sintió que debía de dar explicaciones acerca del porque un diseño como ese.

–No es un tatuaje muy de hombre… supongo – Guillermo retiró inmediatamente su mano, lo que provocó que Samuel girara al instante, el chico frente a él lo miraba con el ceño fruncido y una ligera sonrisa irónica que Samuel no lograba entender. Decidió que era momento de ponerse esa camisa.

– Sigues después de todo preocupándote demasiado por demostrar que tan hombre eres ¿no? ¿Qué tonta idea te hace pensar que una mariposa es exclusiva de las mujeres?

–Es que yo…

–¡BAJEN DE UNA VEZ! – aquella había parecido una ultima advertencia. Samuel terminó de abotonarse la camisa y se encaminó bastante valerosamente por delante de Guillermo, aun pasando la mano por su cabello intentando aplacar su melena rebelde.

Había algo que seguía causándole ruido a Guillermo, digamos que al momento de recordarlo, una sensación incomoda se alojaba en su estomago. De forma inequívoca se trataba de celos, ya no se encontraba en capacidad de negarlo, es por eso que no se atrevía siquiera a preguntar sin sentir que iba a quedar por completo en evidencia ¿Quién narices era Leah?

………………………………

Para Samuel el ambiente era tan tenso como quizá jampas lo hubiese experimentado. Se encontraba sentado ahí frente los padres de Guillermo, frente esas dos personas ante las cuales había hecho el peor ridículo de su vida. Lo irónico era que se sentía quizá mas incomodo de que no hubiesen dicho nada, se habían limitado ambos a saludarlo amablemente como un invitado mas y el quizá hubiese preferido reclamos para sentirse liberado de su idiotez.

–¿Así que estudias en la misma facultad que Guille? – el padre de Guillermo por fin había pronunciado palabra. Después de presentarse de forma sencilla, los cuatro se habían sentado a la mesa y habían empezado a comer en completo silencio, cosa rara en esa casa en la que las conversaciones a la hora de la comida eran una constante.

–Así es, estoy en el equipo de atletismo – Samuel se esforzó al máximo para que la voz no le saliera temblorosa. Pocas veces en la vida se había sentido tan nervioso y avergonzado, solo de pensar que lo habían visto borracho y tumbado en el piso, hacía que los colores volvieran a llegar a su rostro.

–¿Acostumbras beber muy frecuentemente? – la fuerte tos que aquella pregunta había preguntado en Samuel, hizo que se atragantara con en pedacito de tostada que aun no pasaba de su garganta. El padre de Guillermo miró a su esposa con expresión de reproche, mientras que Guille sentía ganas de desaparecer del planeta.

–¡Mary por Dios! Deja al muchacho desayunar tranquilo – Samuel aun intentaba recuperarse del ahogamiento con un poco de zumo de manzana, mientras Guillermo les lanzaba a ambos miradas suplicantes, posiblemente para que dejaran de hablar.

–Fue solo una pregunta, no estoy reclamándole nada, ni siquiera que haya mojado mi piso

–¡MAMÁ!

Era difícil decir cual de los dos chicos se encontraba mas avergonzado en esos momentos, tanto Guillermo como Samuel deseaban muy seguramente encontrarse en cualquier otro lugar. Los padres de Guille no querían por supuesto ser molestia, probablemente lo único que intentaban era hacer el rato un poco menos tenso y a pesar de la vergüenza lo lograron. Después de ese grito a su madre en forma de reprimenda, un breve silencio y carcajadas por parte de las cuatro personas fue lo que se escuchó en aquel comedor.

El desayuno terminó tranquilo, con los padres de Guillermo haciéndole a Samuel tantas preguntas como era posible, no dejaba de sentirse un poco cohibido, pero termino por sentirse bastante cómodo aun cuando aquello parecía un interrogatorio. Guillermo se limitó a escuchar, porque claramente muchas de aquellas cosas, por no decir la mayoría, él tampoco las sabía.

…………………………….

–Lamento mucho el mal rato que te hayan hecho pasar mis padres – Se encontraban ambos tumbados en el sillón del salón. A Samuel le había llegado la hora de irse, pero por alguna razón que ninguno de los dos podría explicar, ninguno de los se movía de donde estaba. Los padres de Guillermo habían salido a hacer las compras restantes para las vacaciones en el pueblo de los abuelos.

–Claro que no, tus padres son súper majos, de hecho lo he pasado muy bien después de todo – una mueca se dibujo en el rostro de Guillermo.

–¿Después de todo? ¡Claro! Olvidaba que no sabes que mierda haces aquí – Samuel se dio cuenta inmediatamente del tono molesto en la voz de Guillermo. De hecho, aquella cercanía que habían mantenido hasta el momento, se esfumó en un instante. Guille terminó de nuevo en un extremo del sillón, con la mirada fija y expresión no muy amable.

–Creo que tu llevas toda la mañana entendiendo muy mal las cosas ¿sabes? – Samuel se acomodó también en el sillón quedando ambos de frente, intentó acercar la mano, pero Guillermo apartó la suya rápidamente.

–¿Y que es lo que se supone que estoy entendiendo mal? – había evitado por todos los medios hacer un solo reclamo, Guillermo no se sentía con ese derecho, aun así se sentía molesto, hubiese querido que Samuel lo visitara sin estar borracho, que hubiese sido por deseo propio y no por la falsa valentía que le proporcionaba el alcohol. Hubiese querido que aquellas palabras que le dijo las recordara en este momento –  Tu lo dijiste, te metes en líos, vienes a mi casa borracho en medio de la lluvia sin saber a que narices has venido, me dices cosas que al siguiente día ni siquiera recuer…

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Guillermo se quedó callado a mitad de su discurso de reclamo ¿Por qué? Porque las manos de Samuel se habían posado en su mentón con posesividad y sus labios estaban sobre los suyos moviéndose con ansia. Para Samuel no había un beso más necesitado que ese y no había sensación que hubiese extrañado más que sentir los labios de Guillermo en los suyos. Recordaba la primera vez que se habían besado como si hubiesen pasado años y desde ese momento aunque no lo reconociera, había deseado sentir ese cosquilleo en el estomago producto de la cercanía. A pesar de la sorpresa la respuesta de Guillermo a aquel beso fue inmediata ¿Para que fingir que no lo había estado deseando?

Era un beso suave e intenso a la vez y por alguna razón para ambos se sentía completamente diferente a cualquier otro. Sus corazones iban al mismo ritmo acelerado.

–Yo no lo he olvidado – Samuel hablo en medio del beso – te dije que no estaba tan borracho como para no saber lo que decía – se alejó un momento para poder mirarse a los ojos, Guillermo estaba frente a él con las mejillas enrojecidas y los labios entre abiertos, respirando entrecortadamente – es que yo de verdad te necesito – Guillermo sintió si es que era posible, como su corazón se aceleraba un poco mas, las palabras de Samuel casi parecían una suplica – de verdad yo necesito que me creas, no voy a darme por vencido contigo y no voy a dejar de insistir y voy a joderte la vida hasta que me aceptes – una ligera sonrisa se pintó en los labios de ambos.

–Es que yo… – Guillermo se había quedado sin palabras, lo que estaba escuchando, era prácticamente algo imposible para él ¿era esta la misma persona con la que se había liado incluso a golpes?

–Me he enamorado a ciegas Guillermo  

–¿Qué? – él no podía estar diciendo eso

–Me he enamorado de un hombre que casi no conozco ¡De un hombre maldita sea! ¿Sabes el conflicto que me provoca eso? Y no me importa ¡Joder! Tu eres lo mas impensable que pudo haberle ocurrido a mi vida y yo de verdad necesito conocerte, necesito saber todo de ti, necesito saber que estas cerca.
Samuel acercó nuevamente una de sus manos a la mejilla de Guillermo acariciándola suavemente. Podía recordar con claridad cuantas vece antes había tenido ese gesto cariñoso con una chica. La piel era diferente, la barba a medio salir en el rostro de Guillermo raspaba en su mano y aquella sensación tan ajena, tan desconocida, era un millón de veces mejor. Esto era lo que se sentía correcto, Guillermo era definitivamente lo que Samuel quería.

–Ven conmigo – la voz de Guillermo salió tan bajita y titubeante, que Samuel no estaba seguro de haber entendido con claridad.

–¿Qué cosa?

–Al pueblo de mis abuelos, ven conmigo – Samuel no podía creer lo que le estaba pidiendo, se quedó callado por un momento solo mirándolo sin saber siquiera como hablar. Para Guillermo aquel silencio era una clara negativa, casi sintió la imperiosa necesitad de que alguien lo agarrara a bofetadas ¿Cómo se le ocurría pedirle una cosa tan absurda? ¿A quien en su sano juicio le darían ganas de pasar su semana de vacaciones en un pueblo en medio de la nada?

–¡Claro que si! – Samuel había intentado dejar al mínimo la efusividad y mostrarse tan desesperado, pero claro que quería ir, no podía perderse la oportunidad de ver a Guille en su ambiente, de conocer a su familia, de seguir enamorándose de todo lo que rodeaba a ese chico – es decir… si no es una molestia para tu familia, me encantaría acompañarte.

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Era viernes al medio día, oficialmente las vacaciones habían empezado, era solo una semana, pero para Guillermo aquella semana prometía. Había quedado con Samuel de encontrarse en su casa para salir al pueblo de su abuelo. Samuel haría el examen que le faltaba por la mañana y después tomaría su maleta y llegaría a la casa de Guillermo a la 1pm. Eran las 12:50pm y Guillermo no dejaba de pasearse de un lado a otro por el salón de su casa.

–¿Quieres calmarte cariño? Él va a venir – su mamá como siempre sacándolo de sus pensamientos con un sobresalto, ni siquiera sabía desde cuando estaba ahí viéndolo ir de un lado a otro desesperado.

–Estoy calmado mamá, muy calmado ¿no me ves? – su madre dejó escapar una sonrisa, se acercó a él y paso uno de sus brazos por el hombro de Guillermo.

–El te gusta ¿verdad? – Guillermo frenó de golpe su caminar y miró al piso visiblemente avergonzado. No podía decir que si como si nada, pero tampoco podía negarlo, a las madres no se les engaña. Su silencio y el rojo de sus mejillas fueron suficiente respuesta. – pues deja de preocuparte, porque acaba de llegar – Guillermo volteo a la ventana para ver como Samuel cargando una gran maleta saludaba de un apretón de mano a su padre, quien se encontraba en el jardín de enfrente dando un ultimo chapuzón a sus adoradas plantas.

Se acercó rápidamente a la puerta abriéndola de golpe, para encontrarse a Samuel de frente a él con una innegable sonrisa. Las semanas de vacaciones en casa de sus abuelos generalmente eran aburridas. Esta vez muy seguramente eso cambiaría. Una semana juntos.

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Holaaaaaa♥ Espero que les haya gustado el capitulo y también espero que hayan escuchado la canción que es hermosa. Disfruten de la calma de estos capítulos melosos porque conocen el refrán ¿no? ¿Después de la tormenta llega la calma? Pues aquí es completamente al revés ¬¬

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Los Bravos - Los Chicos Con Las Chicas

Voy a contar algo que seguro a nade le importa pero no importa, la cuestion es que soñe algo re lindo y lo tenia que compartir, soñe que estaba en un campamento o algo asi con Willy, Vegetta y una chica que no conozco y con la chica le diciamos los chicos "¿Se pueden dar un beso?" ellos se miraron y vegetta agarro a Willy de la cintura y lo beso, VI UN BESO WIGETTA, en un sueño PERO LO VI Y CASI MORI DE LA EMOCIÓN

Fue hermoso :’) 

anonymous asked:

Confieso que no me gusta el Sexo. Like no me gusta para nada 😹 primero pensaba que no me gustaba con los chicos pero tampoco me gusta con la chicas. Eso jode porque si me gustan las relaciones sentimentales "tener novio o novia" pero cuando vamos a tener sexo o hacer le amor como prefieran decirle... Es la cosa más incomoda y horrible que hay para mí. Solo lo tengo por cumplir con mi pareja, está probado psicológicamente que existen personas que no disfrutan del sexo, me tocó ser de ese 1%😪

Woooow :0