los 3 grandes

Damasquina

—¿Todo lo hiciste tú?

La Catrina pasó su mano sobre la tela que pertenecía al traje de su hijo, viéndolo con detalle mientras Sally seguía afinando los últimos detalles sobre su vestido. Su futura nuera había estado trabajando en ambos desde hace ya tiempo, probablemente desde que habían anunciado su compromiso o a más tardar, tan solo unas semanas después.

Había visto ya los bocetos que había hecho sobre ellos y le había ayudado a Jack a escoger las telas.

“Sé que Sally hace esto como insignia propia, así le gustan. Sólo hay que buscar las mejores telas, o si es necesario, romperemos todos los vestidos que podamos.” Recordó vagamente la sonrisa de su hijo mientras decía eso y cómo corría de un lado a otro, de tienda en tienda, buscando lo mejor de lo mejor.

Sally asintió —Jack dijo que no había problema en usar uno de sus trajes, pero quería hacer algo por él…— Pasó el hilo una vez más y lo cortó. Se levantó y miró el vestido. —Él siempre está haciendo cosas y la mayoría de las veces son para mí. Terminó aceptando a regañadientes.

—Es natural. Te diste trabajo de más, mi’ja.

Sally sonrió —No hay ningún problema. Después de todo, es algo para los dos.

—Estoy segura de que le va a encantar. Ambos, ambos le van a encantar.

Volvió a tocar el traje de su hijo, de nuevo, maravillada.

—Tú trabajo me impresiona, pero me impresiona aun más que hayas logrado mantener quieto a Jack.

Sally no evitó soltar una carcajada. Ella no pudo haberlo dicho mejor, era su hijo después de todo, y al igual que ella, lo conocía bien.

—Nunca está quieto. No deja de ir de un lado a otro y mueve mucho sus manos cuando habla, tuve que darle un libro y ponerlo a leer para que solamente se concentrará en eso.

—Un libro, buena idea. Nunca se me ocurrió.

La Catrina sonrió ante eso, recordó a Jack en diferentes edades, y como Sally lo había descrito, jamás estaba quieto.

Recordó que se la pasaba escabulléndose de un lugar a otro, que le gustaba treparse a cualquier lugar alto, sobre todo de los árboles, y como se colgaba de las ramas en la tierra de los vivos. Sabía que en la noche Xibalbá se lo llevaba al mundo humano y ambos se divertían asustando a cualquiera que se cruzara. Y ella no estaba muy de acuerdo con eso, pero sabía que su pequeño niño no tenía intención de lastimar a nadie, y seguía así. Su sonrisa era reconfortante de ver mientras dormía cansado de estar toda la noche jugando, y ella podía tener a un Xibalbá renegando; en el fondo, disfrutaba de eso, porque sabía que era el único momento en el que ellos dos podían estar juntos. Y a Jack siempre le había gustado hacer de todo, pero lo que más le gustaba eran las artes. Por más inquieto que fuera, no había veces que no pareciera una roca, dura de mover, siempre que leía se perdía. Y ni que decir de la música, que era su más grande pasión, podía pasarse horas tocando el piano. O bailando, como ella le había enseñado, una vez en su brazos al ritmo de un vals. Pero al menos, podía soltarse de ambos. Lo que no podía soltar era el canto; cantaba de día y noche mientras Sartana, al igual que él, no dejaba de tocar su guitarra, e iban melodía tras melodía, de una canción a otra, y nunca paraban. Jamás faltaba la música, pues la armonía siempre la iniciaba cualquiera de los dos, y después sus hermanos menores se les unían.

Y viéndolo ahora, solo veía en lo que su hijo se había convertido; querido por toda la gente de ahí y amado por la mujer que se encontraba a su lado. ¿Qué más podría pedir una madre para su hijo?

Sally tomó unas flores que había en un florero y con un listón, empezó a darle forma al ramo.

—Fue un poco difícil conseguirlas porque la mayoría de las flores que hay aquí están marchitas o muertas. Se están secando, pero siguen en buen estado. Dignas para la ciudad, a decir verdad. Emily mencionó que son las más comunes para una boda.

La Catrina asintió. “Rosas para el amor eterno y lilas para la dulzura”, y entre ellas, distinguió el aliento de bebé que se asomaba entre las flores.

—Le falta algo. —Con un ademán, hizo aparecer una flor de cempasúchil, y la acarició, como si eso hiciera que la flor floreciera y abriera más sus pétalos al mismo tiempo que sus colores se hacían más vibrantes y el aroma se impregnara más. —Flores de cempasúchil, no significan nada en una boda, pero quiero darte algo de ellas.

Sally la miró, expectante, y su suegra entendió lo que su mirada le preguntaba.

—Mi bendición.

Colocó tres flores, una tras otra, e hizo aparecer las otras dos de la misma forma en qué había hecho aparecer a la primera.

—Hace mucho tiempo, hubo dos amantes: Xóchitl y Huitzilin, ambos se conocían desde niños y habían sido amigos… desde ese entonces, ambos hacían una visita al dios Tonatiuh, el dios sol, donde le entregaban flores como ofrenda. Cuando crecieron, fue en ese mismo lugar donde se prometieron amor eterno, pero la guerra llegó y Huitzilin tuvo que irse. —Terminó de acomodar la segunda flor, e hizo aparecer la tercera —Después de un tiempo, Xóchitl recibió la noticia de que su amado había muerto. Triste, volvió a presentarse ante el lugar donde ofrendaban al dios sol y le pidió que la reuniera con él. Conmovido, Tonatiuh aceptó y la convirtió en una bella flor, y convertido en colibrí, Huitzilin se posó sobre ella e hizo que la flor abriera sus pétalos y liberará su aroma; mismo aroma que hoy, guía a los espíritus a llegar con sus seres queridos. —Puso la última flor y le ayudó a amarrar el listón. —Su amor fue tan grande que ni la muerte pudo separarlos. Hoy, yo te doy mi bendición, para que su amor sea igual o mayor al de ellos y que sean siempre felices.

Su nuera no evitó sonreír ante eso, e inclinó su cabeza en señal de agradecimiento.

—Muchas gracias… yo…

La Catrina intervino, solo con una sonrisa, y después de darle un abrazo, característico de ella, prosiguió. —Yo tengo que agradecerte a ti. Mi niño estaría perdido sin ti.

El momento fue interrumpido por el sonido de la puerta de entrada y un ladrido que resonó por toda la casa.

—¡Sally, llegué!

Ambas salieron del cuarto.

—Madre, no pensé que seguirías aquí.

Abrazó a su madre y ella lo tomó de los hombros.

—Estuvimos ocupadas, pero ya está todo listo.

Notó la tierra en la camisa de su hijo y miró de reojo la entrada. Miles de rosas rojas estaban en macetas enormes al pie de la puerta.

Jack sonrió, justo como cuando era niño y acababa de hacer una travesura.

—Eros fue muy amable de darnos todas estas rosas, más tarde vendrá Behemoth a dejar las rosas negras que recogimos ayer del cementerio.

Pasó de los brazos de su madre a estar en medio de las dos y besó la frente de Sally.

—Aun falta para anochecer, pero mañana es el gran día. Dejaré que terminen lo que tienen que hacer y por favor, descansen bien.

Jack sonrió a más no poder y volvió a abrazar a su madre.

Entonces, un ligero aroma a vino le llegó al corresponderle.

—¿Fuiste a ver tu padre?

—Solo un minuto, me invitó a probar un vino y dice que lo llevará mañana. Será para el brindis.

La Catrina sonrió de lado. —Ay, ay, ay. Igualitos. —Su voz tomó un ligero tono de reproche, aunque no lo quería dar a entender así. Pero era cierto, ambos adoraban el vino y era la bebida que más aguantaban. Pero ella no.

—No te preocupes, también habrá tequila. Especial para ti.

La Catrina sonrió y besó la frente de su hijo, aunque fue un costo enorme puesto que ella tenía que levantarse con las puntas y a él agacharlo. Pero eso no le quitó la dulzura con lo que lo hizo.

Después se dirigió a Sally y le dio un abrazo.

—Muchas gracias… por todo.

—No hay de qué mi’ja.

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Carta de Risto Mejide a Laura - Mía

Mía. Sólo mía. Miísima. Más mía no puedes ser. Y no porque yo te lo diga, sino porque así lo has decidido tú.

Mía. Sólo mía. Miísima. Esa mía tan tuya de la que me he enamorado. Esa tuya tan nuestra que ahora siento sólo mía. Pero no es un mía de tenerte aquí atada conmigo. Es un mía que nada tiene que ver con la posesión.

Porque contigo he aprendido que con la puerta abierta nadie se va. Porque contigo ya no soy lugar, sino destino. Porque mi máxima aspiración es convertirme en tu hogar, ese sitio al que siempre quieras volver. Aún cuando en la planta de tus pies traigas arena de otro mar. Mira que me lo advertí.

Mía. Sólo mía. Miísima y ya está. Si quieres a alguien, no es que lo dejes libre, es que lo quieres ver volando cada vez más alto, cada vez más lejos, más allá. Por eso, siempre que vuelves a mí lo haces no sólo porque quieres, también porque necesitas que te vuelva a atrapar. Sabiendo los dos que esta conquista se renueva cada vez que nos volvamos a encontrar.

Mía porque por mucho que te tenga, jamás te dejas poseer del todo. Porque te revuelves, porque te rebelas, porque te vas. Siempre que estás volviendo es porque te vas. Y está bien que así sea, está bien que sea yo quien te tenga que esperar. Yo que me había creído que jamás sería celoso. Hasta que hubo algo que temí perder, algo tan valioso, tan de verdad. Y a estas alturas de mi partido me descubro sufriendo cada vez que ya no estás. Este Otelo ya se deja de hostias. Esta Desdémona es de almas tomar.

No me malinterpretes, no es que tema que les gustes a otros, o que ellos te puedan gustar. Sería lo lógico que les pasara, cualquier otra cosa sería poco normal. Si es justo lo que me ocurrió a mí al verte. Cómo no les va a ocurrir a ellos, cómo les voy yo a culpar. Y a ti aún menos, si lo que me apasionó de ti desde el principio es que fueras un arma de seducción pasiva, que me volvieras loco sin prácticamente pestañear.

Tampoco es que tema que me dejes, porque eso ya lo tengo asumido. Cada día despierto con la angustia de que ése es el día en que te vas a dar cuenta realmente de con quién estás. Es una sensación con la que me estoy acostumbrando a desayunar. Y cuando llega la noche y no ha ocurrido pienso en el regalo que el destino me ha hecho, dejándome disfrutarte 24 horas más.

Y es que no sé si lo he dicho, pero mía.

Ojalá todo el mundo pudiese vivir un solo día lo que hemos vivido hasta ahora. Yo, si un día acabamos, que sepas que será lo mejor para ti. Porque jamás te merecí del todo. Porque hay tanta gente mejor que yo, que jamás me creí del todo que fueras mía.

Pero hoy sí.

Hoy soy mía y eres tuyo.

Hoy hacemos uno y cada uno de nosotros se multiplica por dos.

Es lo que tiene ser mía, tan tuya y tan de nosotros.

Que para escribirte, describirte y prescribirte ya no me hace falta ni siquiera la palabra amor.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.
— 

1 Corintios 13:4-8

Mi versículo favorito <3 Lo más grande que existe en este mundo es el amor. Amen, por favor :)

Noticia

Una compañía representativa de música dijo, “BTS ya tiene su calendario fijado hasta el próximo año. Porque están obteniendo tantas solicitudes, alcanzó un nivel en donde es difícil de manejar.” Él también declaró que, “La presencia de BTS trajo un cambio a la era de los 3 grandes: SM-YG-JYP.”

Eng. Trad: @vlissful

Esp. Trad: Bang Bangtan (Chini~)


Desde ya les aviso que las notificaciones les lloverán xD

Chini~

anonymous asked:

#LaCancion para quien sería Dangerous o Blood ON the Dancefloor de Michael Jackson de los signos? :3

Grande el rey del pop ❤️

Dangerous:

Escorpio, Aries, Acuario, Tauro, Leo


Duraznito-.