lopensanste

Entonces se ha ido de verdad, se ha ido la niña pequeña a la que le colgaba la blusa como si fuera la colita de un pato, la que necesitaba ayuda para llegar a los platos, la que suplicaba ver los pasteles glaseados del escaparate de la panadería. El tiempo y la tragedia la han obligado a crecer demasiado deprisa, al menos para mi gusto, y ahora es una joven que sutura heridas sangrantes y que sabe que nuestra madre no puede enterarse de todo.