locos por comer

¿Sabías que Van Gogh comía pintura amarilla porque el amarillo es un color brillante y él pensaba que comer eso lo iba a ser feliz? Todos pensaban que estaba loco por comer algo tan venenoso y tóxico.
Pero si lo miras desde un lugar menos juicioso te das cuenta que es como cualquier otro.
¿Quién realmente quiere tomar alcohol por el gusto? Todos quieren emborracharse y olvidar.
Nadie fuma marihuana porque les gusta el gusto, la fuman porque los hace felices.
¿Por qué crees que ésa chava se queda con el chavo que la engaña? Porque cuando no la esta engañando, la hace feliz, aunque eso sea tóxico y venenoso.
La realidad es que estamos todos desesperados buscando una forma de ser felices, aunque no sea bueno para nosotros.
Como todo lo malo que hacemos es nuestra pintura amarilla.
¿Sabias que Van Gogh comía pintura amarilla porque el color amarillo es un color brillante y el pensaba que comer lo iba hacer feliz? Todos pensaban que estaba loco por comer algo tan venenoso y tóxico. Pero si lo miras desde un punto de vista juicioso te darás cuenta que es como cualquier otro. ¿Quien quiere tomar alcohol es por gusto? Todos quieren emborracharse y olvidar. Nadie fuma marihuana porque les gusta el gusto, la fuman porque los hacen felices. ¿Porque crees que esa chica se queda con el novio que la engaña? Porque cuando no la esta engañando, la hace feliz, Aunque eso sea tóxico y venenoso. La verdad es que estamos todos desesperados buscando una forma de ser felices aunque no sea bueno para nosotros. Como que todo lo malo que hacemos es nuestra pintura..
—  Anonimo
Lo siento, pero no! No quiero ser tú novia. Quiero que me respetes y tengas algo serio conmigo al igual que yo contigo. Quiero seguir riendome por tus tonterías y que tú hagas lo mismo aunque las mías no tengan ni pizca de gracia. Quiero salir a caminar contigo una tarde cualquiera y cogernos de la mano, no porque seamos novios, si no porque necesitas tener una parte física de mi a tu la lado. Y yo también. Quiero que me vengas a buscar a la madrugada porque te aburres en casa y necesitas verme. Y escaparnos en tu coche al primer bar indecente de la ciudad. Quiero ir a tú casa sin previo aviso y llevarte en una bolsa chocolate caliente con churros en pleno verano, sólo porque sé que te encantan. Y que tú madre nos diga que estamos locos por comer helado en pleno invierno. Y que la mía se ría de tú forma única de hacerme sentir incómoda incluso cuando la situación no lo permita. Quiero que me enseñes a jugar a ese juego que te gusta tanto y acabar ganando la partida sin tener idea. Gracias a la técnica de aplastar todos los botones del mando. Y que me mires enfadado por haber perdido. Y que intentes enfadarte conmigo. Y al final acabar basándonos. Quiero que a las 3 de la madrugada, mientras todos duermen, salgamos a escribir poesía en zonas prohibidas, sólo para hacer un poco más feliz la vida de las personas. Quiero que tantas cosas… Así que no te lo tomes a mal cuando digo que no quiero ser tú novia. Porque lo que realmente no quiero, es ponerle una etiqueta a lo que tenemos tu y yo. Me parece tan lindo lo nuestro. Que prefiero no estropearlo y dejarlo así. Llamame loca, pero quiero que seamos novios sin serlo… te gusta la idea?
—  L.D.L.
El lado oscuro de YouTube - One-shot Wigetta

No hay mejor forma de vengarte que mostrándole una sonrisa a quienes te han herido, haciéndoles ver que, por más que lo intentaron, no lograron destruir tu vida.

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Themierdarex uno de los canales más malos que he visto solo te apoyan niños ratas y fanboys…

Willy tus videos son una mierda ojalá te mueras…

SUBES PUTA MIERDA…

Esta prostituta y su novia vegetal777pesos son una mierda…

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Esos eran el tipo de mensajes que le llegaban ahora con más frecuencia a Willy, odiaba el hecho de que la gente se enojara con él por cualquier cosa, entre ellos cuando él y Vegetta “discutían” por algo, llegando esos típicos mensajes de “Se llevaron todo el capítulo peleando” … “¡Parecen marido y mujer pero de gays, putos!” Pero claro, tampoco faltaban los otros que se ponían de malas incluso cuando se decían cosas tiernas, conun montón de mensajes que le dejaban claro que los tomaban por una maldita pareja de homosexuales que se follaban a cada puto rato.

Las primeras veces parecía no afectarle aquellos comentarios, pero el daño se hacía cada vez mayor conforme el tiempo pasaba, lo que decía la gente era peor y no faltaban los que hacían imágenes y videos mostrando su odio, su burla… Su vida había empeorado. Guillermo no salía de su habitación, se la vivía ahí encerrado, no le apetecía grabar nada y sus videos fueron reduciendo. La gente se quejaba, preguntaba, insistía e incluso exigían los videos, pero cuando los hacía, el tiempo era menor y sus ánimos para comentar y jugar estaban hasta el suelo.

Incluso AM3 había cambiado por él, Vegetta anunció en Twitter: “AM3 estará cancelado por un tiempo :( Hay un problemilla grave, entonces será vuelto a publicar hasta nuevo aviso.”  Los suscriptores de Willy, al leer el mensaje, supusieron que el “problemilla” era él. Tumblr estaba por el suelo, las shippeadoras del Wigetta intentaban buscar algún momento para no perder esperanzas en la pareja pero eran las únicas afectadas, pues los otros shipps que tenían que ver con Willy y Vegetta tenían el mismo problema.

Samuel había dejado un poco a un lado YouTube al presentar el problema de su compañero, no había grabado con los demás salvo una que otras partidas pero sin tanto interés y acababa muerto por incluso el más noob en todo el juego. Aunque no se le notaba triste como a Willy por lo que decía la gente en los comentarios, uno podía saber fácilmente que le preocupaba el estado de ánimo de su amigo. Su preocupación hacía Willy lo mataba, no salía de su habitación en cualquier momento, no podía con él incluso cuando lo invitaba a comer o para ir a visitar la ciudad o a alguien…pero la respuesta siempre era la misma. Cuando le preguntaba sobre el problema en las pocas oportunidades que tenía, la actitud de Guillermo cambiaba, se escuchaban fuertes golpes en la habitación y como varios objetos eran rotos o caían de algún lugar.

Willy incluso había dejado de comer, había perdido varios kilos, su delgadez se notaba fácilmente y de la peor manera; su higiene y salud estaban de lo peor. No dormía, no comía, nada… su vida era un desastre y su felicidad había ido a volar más allá de la quinta China. ¿Acaso todo eso podría empeorar? ¿Cuál había sido ese pequeño detalle que había cambiado todo?

El miedo es más valioso para quienes están acostumbrados a controlar a los demás.

¿Cuál era el defecto?

El que guarda silencio no declara contra sí mismo.

–Has memoria Willy… –Se dijo a si mismo mientras cerraba lentamente los ojos.

“Tú sabes que sin mí, no eres nada cariño.”“¿Por qué no se van ya a hacer sus mariconerias?”

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–¿Willy? –La voz de Samuel al otro lado de la puerta lo sacó de sus pensamientos, abriendo de nuevo los ojos. A Guillermo ya le había crecido incluso la barba y el bigote, su pelo era un simple recolector de polvo y basura de la habitación, pero sin exagerar claro. Su cuarto estaba hecho un desastre, todas las cosas estaban fuera de su lugar y algunas de ellas estaban hechas añicos, con varios trozos rotos en el suelo. Se encontraba sentado cerca de la puerta, abrazando sus rodillas y su cabeza hundida en ellas, frente a él tenía su portátil abierto, en YouTube… comentarios–. ¿Willy?

La voz de Vegetta sonaba preocupada, tocaba la puerta con el puño de su mano sin tanta fuerza, como un pequeño cachorro intentando volver a su hogar con sus últimas débil fuerzas… antes de caer. Willy sólo se limitaba a oírlo como un lejano susurro entre su eterno silencio y completa soledad de su nuevo mundo… creado por YouTube.

–Te… te traje un poco de comida y…

–No tengo hambre. –Lo interrumpió con un hilo de voz, Samuel intentó abrir la puerta pero al solo mover la manija de la puerta se dio cuenta que estaba cerrada con llave… como siempre. Surgió de nuevo el silencio en el pequeño lugar, Willy tenía la mirada clavada en la pantalla del ordenador.

“Ojalá se muera este Gilipollasrex.”

–G-Guille, por favor… eh… –Se dejó escuchar como algo de vidrio se posaba con cuidad en el suelo, Willy supuso que era el plato de comida que ni por loco llegaría a comer. Su hambre se había esfumado desde hace varios días… como todo lo demás que alguna vez lo había hecho feliz.

No dejes que muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.

–Estaré aquí si… necesitas algo. –Se oyeron lejanos pasos unos segundos después, seguro Samuel había vuelto a su habitación. Los pequeños ojos de Guillermo se llenaron de lágrimas rápidamente pero se las quitó con cuidado con la manga de su sudadera, ¿Qué había hecho para llegar a ese punto en su vida? Lo que una vez lo había hecho un ángel con una sincera sonrisa siempre… lo estaba destruyendo.

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.

Pudieron pasar menos de cinco minutos para que el estómago de Guillermo volviera a rugir, aunque no era la primera vez en ese día…. Ni en los demás. Le quitó el seguro a la puerta de su habitación y la abrió un poco, asomando la cabeza hacia afuera para ver lo que le había dejado. Era un simple plato lleno de comida aunque fuera poca, porque no tenían casi nada en la nevera en los últimos días, también había un plato con sopa que solía comer Willy casi a menudo. Pero lo  que le llamó la atención fue un trozo de papel que había debajo del plato, por más curiosidad que tenía por saber lo que había en él, se obligó a sí mismo a ni mirar la hoja. No quería saber nada de Samuel.

Alargó su brazo para tomar el vaso de vidrio llenó de agua y volvió a cerrar la puerta poniéndole el seguro otra vez. Tomó todo el agua que había, su garganta había estado seca por tanto tiempo y su estómago se había llenado tanto con un fuerte dolor en él, al acabársela sintió unas horrible ganas de vomitar pero aguantó. Aventó el vaso hacia una pared y se destruyó por el fuerte impacto, los demás trozos que no habían llegado a destruirse por el golpe se deshicieron después al impactarse con el suelo. Willy pudo escuchar un extraño ruido en la otra habitación, seguro Vegetta lo había escuchado.

Se levantó del suelo haciendo a un lado el portátil con el pie, miró el mal aspecto que tenía su habitación ahora. Todo era simple pesadilla, una en la cual no dudó en intentar  escapar de ella, pero por más que lo intentara… nunca despertaría de ella… porque ya lo estaba. Todo era real. Caminó hacia la ventana al otro lado del cuarto sin importarle el hecho de pisar lo que había en el suelo, aunque pisara miles de papeles, aquellos muñecos que le habían costado encontrar, todos los pedazos de vidrios con filo… no le importaba. Sus ojos estaban en blanco, parecía un simple cuerpo sin vida caminar sin rumbo hacia la nada… parecía que su alma simplemente se había esfumado.

El corazón no muere cuando deja de la latir, el corazón muere cuando los latidos ya no tienen sentido.

Al llegar hacia donde estaba la bendita ventana no dudó en abrirla con cuidado para que el vidrio no se rompiera, aunque ya estuviera dañado. Ya se estaba haciendo tarde, el cielo seguía con aquel tono anaranjado y las pocas nubes que había tenían una mezcla de color rosa y morado; el ver ese pequeño acontecimiento le hizo pensar en aquel hombre que estaba a un lado… tal vez no con él, pero parecía sentir su cálida presencia cerca, aunque estuviera justo en la habitación de al lado. Tal vez él también estaba viendo ese atardecer, puede que los dos estuvieran iguales… tal vez no de la misma manera, pero si con una extraña semejanza.

Willy se talló uno de sus ojos con la mano pero su cuerpo se debilitó bruscamente, sintió sus piernas temblar y perdió el equilibrio, cayendo con un fuerte golpe al suelo encima de pequeños trozos de vidrio. Su vista se había vuelto borrosa y un agudo dolor en la cabeza hizo que cerrara los ojos con fuerza, podía incluso sentir como la sangre corría por sus venas pero de una forma fría.

Este no era el fin, tal vez no era el momento exacto para decir “Adiós”, pero si para convivir en un profundo sueño.

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“Nos tenemos el uno al otro.” … “Vale, eso es lo más importante.”

Willy sintió un extraño calor en su cuerpo, abrió lentamente los ojos solo para notar que se encontraba recostado en su cama con una colcha encima. Agachó un poco la cabeza y vio que sus brazos estaban vendados aunque la tela estaba manchada de unas cuantas gotas de sangre, eso hizo que apartara la vista de golpe. Su habitación había cambiado, era completamente lo contrario de lo que había sido la tarde anterior, claro que él no había hecho nada…

Por muy larga que sea la noche, el amanecer llegará.

Escuchó como la puerta de su habitación se abría, giró rápidamente la cabeza… ¿No se suponía que siempre había estado cerrada con llave? Pues al parecer no. El rostro que miró no era para nada el que esperaba, era Luzu. Se le notaba preocupado y algo sorprendido o desesperado, Willy solo se limitó a verlo, esperando a que volviera a cerrar la puerta y se largara del lugar… pero no lo hizo, más bien abrió a un más la puerta y entró a la habitación.

–Por fin has despertado, Willfred. –Dijo en voz baja, Guillermo se levantó de la cama soportando el horrible dolor en sus brazos, seguro se habían lastimado con los pedazos de vidrio cuando cayó. Se quedó en silencio por varios minutos. Luzu miraba la habitación con curiosidad y luego posó sus ojos en el chico, aquel que no había visto por tanto tiempo, ni siquiera había escuchado de él en los últimos meses en ninguna red social, ni nada. Ahora parecía entender por qué–. ¿Quieres hablar, Guillermo?

–No. ¿Sabes que sería mejor? Que me dejes sólo, vete. –Luzu quedó sorprendido por el malhumor de Willy, claro que su autoestima había bajado y sus ánimos habían empeorado bastante, pero no creyó que a tal grado. El hombre suspiró débilmente y maldijo en silencio, se movió un poco el cabello mientras pensaba que decir y miró otra vez a Willy.

–Ven, te mostraré algo. –Dijo con una leve sonrisa y saliendo de la habitación, Willy no entendía a qué se refería, pero salió también del cuarto después de Luzu, volviendo a cerrar la puerta detrás de su espalda. Luzu fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua primero, luego le sirvió uno al chico, quién por supuesto, lo rechazó. No hablaran tanto, claro que no. Luzu lo obligó a que se cambiara de ropa y se arreglara un poco, pues tenía aún que “mostrarle algo”, no para malpensarlo claro, pero era mejor en su opinión no decírselo en el departamento de ellos.

Guillermo salió de su habitación unos minutos después y los dos hombres salieron del lugar, el camino a saber Dios donde podía haber sido más corto si los dos hubieran hablado si quiera un poco, pero ni siquiera una simple mirada podían dedicarse. Terminaron llegando a una pequeña cafetería que le gustaba a Luzu, no era cara ni nada y además servían bien; Willy se le notaba confundido y parecía un chico que apenas salía de su casa como si de bebé jamás habría salido al exterior, pero no parecía fascinado, más bien enfadado al ver tanta gente cerca y se alejaba de todo lo posible.

Se sentaron en la mesa más lejana a la puerta y a las demás mesas, no había muchas personas y la mayoría estaban sentadas cerca de la salida. Luzu pidió un café simple y Guillermo sólo un vaso de agua, Willy aún se notaba desconcentrado por el hecho de no saber por qué ellos dos estaban ahí, el tan solo de ver la gente cerca le desquiciaba mucho. Pero quiso saberlo ahora,

–Luzu, ¿Por qué estamos aquí? –El hombre le dedicó una extraña mirada mientras le daba un sorbo a su bebida, Willy ni siquiera había tocado el vaso estaba muy concentrado en saber tantas cosas que, de seguro, Luzu conocería perfectamente la respuesta.

–Pensé que sería mejor hablar aquí que en su departamento… por las pintas que tiene, ¿Sabes? –Hizo una pausa–. Además, pensé que te vendría bien salir un poco después de estar inconsciente.

Espera… ¿Qué? ¿Inconsciente? Willy abrió un poco los ojos (bullying al chino :V) y miró con incredulidad al hombre, Luzu ladeó un poco la cabeza confundido ante la reacción de Willy y esperó su respuesta, claro que Guillermo preguntó y con un poco de desesperación por saber la respuesta.

–Bueno, Vegettoide me lo dijo. Dijo que te encontró desmayado en tu cuarto casi de noche, duraste una semana así.

Era simplemente algo que Willy no podía creer. Estaba claro que Samuel había sido quién lo había ayudado en esos días estando inconsciente, seguro había sido el que ordenó su habitación, quién le había curado sus brazos lastimados, quien lo había cuidado por tanto tiempo… a escondidas. Sintió u n agudo dolor en el pecho y como su rostro se volvía caliente con los ojos cristalizados.

La amistad duplica nuestras alegrías y divide nuestra tristeza.

–¿Por qué estas así, Willy? ¿Qué ha pasado por todo ese tiempo? –Guillermo lo sabía, sabía que esa pregunta llegaría algún día y ahora no tenía escape. Soltó un suspiro y pensó que palabras decir.

–Es YouTube… la gente me odia y no sé por qué. Sé que siempre estará ese tipo de personas y eso, pero todo ha empeorado, ¡Han dicho varias cosas de mí e incluso han publicado cosas personales! Mierda, Luzu, mi familia se ha enterado y la han acosado igual que a mí. –Willy sabía que habían muchas más cosas que contar, pero un horrible nudo en la garganta se lo impidió, su tartamudez estaba de lo peor y evitaba a toda costa la mirada de Luzu.

–Ya veo… –Dijo mientras se mordía su labio inferior pensando en qué hacer o pensar ante el problema de Willy. Guillermo se talló los ojos con la manga de su sudadera mientras esperaba algún comentario de parte de Luzu–. ¿Has hablado con Vegetta?

Guillermo negó con la cabeza.

–Con nadie, salvo contigo ahora. A Vegetta le he notado igual, nada, él con lo suyo… –No pudo terminar por la brusca interrupción de Luzu.

–¿Acaso has visto lo que le llega a ese tío? ¡Lo han de estar matando los muy desgraciados!

–Pues parece no afectarle, ¿sabes? Porque él anda bien de la vida, sonriendo como si nada…

–¿No te enteraste, verdad? ¡Los muy malditos lo han de estar destrozando por eso! –Los dos hombres ya estaban alzando de más la voz, unas cuantas miradas curiosidad volteaban a verlos apenas unos segundos para después apartarla de golpe. Los trabajadores de la tienda intentaban contener las ganas de ir y pedir silencio pero algo parecía impedírselo, los clientes igual intentaban ignorarlos para no empeorar las cosas.

–¿¡Qué!? ¿¡QUÉ MAL PUDO HACER!?

¡ÉL LO ADMITIÓ! –Luzu se había levantado de un salto de la silla que estaba a poco de caer, le había dado un fuerte golpe a la mesa que la hizo moverse un poco mientras se levantaba, lo que había dicho había sido un completo grito. Muchos giraron la cabeza para ver lo que sucedía pero nadie habló, solo se podían escuchar sus respiraciones. Guillermo tenía los ojos abiertos en par, con la respiración un poco agitada y sin aliento, una parte de él parecía haber captado perfectamente a que se refería Luzu, pero debía ser sincero, no tenía ni idea a que se refería. Luzu se dejó caer en su silla mientras volvía a ver a Willy con una cara de cabreo ni medio normal–. Él lo admitió… –Repitió pero ahora en voz baja.

–¿Q-Qué? ¿Qué admitió? –Su tartamudez lo estaba matando, y es que estaba nervioso, debía admitirlo. El susto que se había llevado por el grito de Luzu lo había dejado frío, sin idea que hacer o decir, pero le empezó a preocupar la respuesta que le tendría que dar.

–Pues… todo. Pero lo que cambió fue que, admitió su bisexualidad y su… –Pensó un momento más intentando encontrar las palabras adecuadas–. Él te quiere… si sabes a lo que me refiero.

Si mi alma fuera pluma y mi corazón tintero, con la sangre de mis venas escribiría te quiero.

Guillermo se quedó incrédulo, su cuerpo perdió fuerzas y se quedó inmóvil, su vista parecía haber desaparecido pues, aunque tuviera los ojos abiertos y la mirada clavada en algo, su mirada estaba perdida y borrosa. Su respiración pareció cortarse y la noción del tiempo simplemente se había parado. Parecía perdido en su mundo, un mundo destruido y sin sentido.

“Gay gay gayyyyyy.”

Todos esos recuerdos estando con Samuel pasaron por sus ojos como solía pasar en sus noches de melancolía, pero aunque le sacaran una leve sonrisa, los comentarios e insultos los interrumpían sin permiso y valiéndole madre lo que pensara Guillermo. Pues aquello que dijera la gente se quedaría en su corazón, podía olvidarlos, sacárselos de su mente, pero jamás de su dañado corazón. Esos pequeños acontecimientos en que se encontraba con unas personas que preguntaba por algo llamado “Wigetta” si mal no se acordaba, las primeras veces no entendía a que se referían, pero al cabo de un tiempo le daba incluso gracia aquel nombre. El hecho de que lo shippen con su compañero de piso le hacía reír, pero también había veces en que se cansaba de eso, pero nunca podía borrar su sonrisa.

Sus ojos se llenaron de lágrimas. Todos esos días en qué había intentado evitar a Vegetta por cualquier razón, llegando al extremo de nunca salir de su habitación por miedo. Pero Samuel nunca se había rendido, sabía que vigilaba de Guillermo (sin ser en plan acosador), le dejaba siempre comida y agua por si le daba a por comer después de andar muriéndose de hambre todos los días. Aunque él no se diera cuenta, Vegetta siempre iba a “visitarlo”, cada mañana y noche, iba con él en secreto, aunque Willy se pasara las noches en vela, Samuel estaba ahí…

Si decides tirarte de una montaña, no saltaré contigo. Te esperaré abajo, para salvarte.

Golpeó sin tanta fuerza la mesa, sin importarle que su vaso se cayera, dejando que toda el agua se escurriera en la mesa de la cafetería. Luzu se quedó callado, las lágrimas caían por las mejillas de Willy que se habían puesto rojizas, escondió su rostro con ambas manos e hizo un enorme esfuerzo por no sollozar. Se limpió rápidamente la cara y esperó a que su tono rojo desapareciera. Bajó uno de sus brazos que dejó caer sobre la mesa, el otro le cubría sus labios y la nariz, sus ojos estaban un poco cristalizados pero parecían secarse poco a poco aunque estuvieran de un leve tono rojo. Después de ese largo silencio, Willy murmuró algo que Luzu no alcanzó a escuchar.

–¿Qué? –El hombre se inclinó hacia adelante un poco más cerca de Guillermo, para escucharlo mejor.

–Lo amo… maldita sea, lo amo… –Dijo Willy con un hilo de voz, una pequeña risa nerviosa se le escapó y volvió a cubrir su rostro. Luzu no pudo contener una sonrisa también. Era la primera vez que Willy daba un profundo pensamiento a ese tema, era cierto que cambiaba mucho cuando estaba con Vegetta, parecía más suelto y cariñoso, ya no era tan tímido como lo era hace 2 años atrás, cuando lo conoció. Siempre sintiendo un extraño sentimiento cuando estaba con él, el cual aumentó conforme el tiempo pasaba y más cuando estaban los dos chichos cerca.

Wigetta es real. –Dijo Luzu riendo, Willy lo miró preocupado.

–P-Pero… ¿Qué dirá la gente?

El que usa su fuerza para intimidar a otros, no merece llamarse valiente, porque está cometiendo la más vil de las bajezas.

–¡A la mierda lo que dicen! Siempre existirán esas personas, tal vez sean muchas, pero también existirán los que los apoyaran. No tienes que dejar que las demás personas controlen tu vida y la de los demás, ellos no merecen tus lágrimas y sonrisas, pequeño Willy. Al diablo, con ellos y lo que diga YouTube. –Dijo mientras se levantaba de la silla y dejaba dinero en la mesa, Guillermo lo miraba con sorpresa–. Hay que volver, Willfred.

Willy asintió con la cabeza y también se levantó, ambos salieron de la cafetería y se fueron caminando hacia el departamento de Willy y Vegetta, Guillermo se notaba nervioso y un poco asustado, sus mejillas enrojecían por cada pisada que daba, cada una que significaba que estaba cada vez más cerca de llegar a casa… donde se suponía que estaba Samuel. Le iba a ser sincero, le diría lo que sentía y su amor hacia él, dejó escapar un pesado suspiro y cerró los ojos mientras se ruborizaba aún más. No quería ilusionarse, aun no… pero ojalá Vegetta le correspondiera.

Y al diablo lo que digan las demás personas.

Él móvil de Luzu empezó a vibrar y lo sacó de su bolsillo del pantalón, miró la pantalla mientras leía el mensaje recibido. Guillermo lo miraba con curiosidad de saber que leía con atención su amigo.

–Willy, tendré que llegar unos minutos después a su departamento, Lanita tiene un problema y debo ir a verla. ¿No te molesta, verdad? –Dijo mientras lo volteaba a ver, Guille negó con la cabeza y se despidió de Luzu, él también se despidió y le deseó suerte antes de irse hacia su departamento. Willy respiró hondo y se fue hacia su departamento, cuando estuvo justo frente a la puerta y su respiración volvió a ser agitada y entrecortada, juntó sus dos manos por un momento y miró la puerta detenidamente.

–“Es ahora o nunca, Willy.” –Pensó. Acercó su mano a la manija de la puerta y la abrió.

La amistad es como la salud: Nunca nos damos cuenta de su verdadero valor hasta que la perdemos.

https://www.youtube.com/watch?v=dzS4OJP-YMk

–¿Vegetta? –Guillermo asomó la cabeza hacia adentro para encontrarse con lo inesperado. El lugar parecía haber sido el territorio donde se había llevado una Tercera Guerra Mundial, todo estaba en el suelo y roto, si la habitación de Willy había sido un caos para algunos, las pintas que ahora tenía toda la casa estaban mucho peor–. ¿V-Vegetta?

Guillermo cerró la puerta por detrás de su espalda mientras hablaba, su preocupación había aumentado a niveles ni medio normales, pero es que casi se le detenía el corazón al ver el lugar así… y sin rastros de Samuel. Caminó por la cocina y el salón, todas las cosas estaban destruidas y movidas, se fue hacia las habitaciones. Abrió la puerta del cuarto de Vegetta y estaba de la misma forma, incluso el peluche de Bob Esponja había sufrido lo peor, al parecer le habían arrancado sus manos y pies, su cabeza estaba destruida y el relleno de algodón estaba fuera, como si alguien le hubiera encajado un cuchillo varias veces.

Giró la cabeza para ver la pared, estaba sucia pero eso no le llamó la atención, si no unas resaltantes manchas de color rojo oscuro… ojalá no fuera lo que estuviera pensando lo que era. Miró con atención aquellas manchas hasta percatarse de que eran palabras.

-

Tu palabra tiene retribución,

Las palabras que dices son inútiles.

Inútiles.

Soy un hombre roto,

Con sueños rotos,

Este viaje es mío para tomar,

Preocúpate por ti mismo,

Y ¿cómo se puede señalar con el dedo?

Cuando no eres mejor de lo que yo soy,

Todos tenemos nuestra propia culpa, pero nadie es perfecto.

No soy perfecto,

Ve a buscarte a ti mismo,

Tus pensamientos están distorsionados,

Clama por ayuda,

Clama por ayuda.

Pensé que teníamos un acuerdo,

Pero estaba equivocado,

Me equivoqué.

¿Qué hay de malo en mí?

¿Qué hay de malo contigo?

Usted no me puede juzgar,

Tampoco te juzgué.

Nada de lo que diga puede ser de confianza,

Mis corazones para siempre custodiados,

Desde su juicio.

-

Eran las palabras que había en la pared, Guillermo retrocedió unos pasos con los ojos clavados en las letras. Chocó con la cama de su compañero y apartó la vista del muro bruscamente, girando hacia el escritorio donde solía estar casi siempre Samuel. El ordenador estaba encendido y estaba abierto en YouTube, Willy miró la pantalla incrédulo. La cantidad de comentarios negativos que le llegaban a Vegetta era incluso peor, pocas personas parecían aceptarlo… pero era algo simplemente horrible. El chico se llevó las manos a la boca mientras volvía a voltear hacia la pared, leyendo de nuevo aquellas palabras.

Salió corriendo de la habitación y azotó la puerta mientras se recargaba en ella con las manos en el pecho, resbaló hasta caer al suelo y empezó a respirar por la boca con horrible susto de esperar lo peor de Samuel si no lo llegaba a encontrar. El único lugar que le faltaba buscar era su propio cuarto, esperó unos minutos para hacer dicha acción, recobró la valentía suficiente para levantarse y acercarse a la entrada de su habitación. Cuando estaba a poco de abrir la puerta miró en el suelo aquella vieja hoja que le había dejado Samuel ayer, o más bien, hace una semana. Se agachó y la tomó del suelo para ver lo que tenía. Era una carta.

-

“Willy (Es un poco extraño llamarte Guillermo):

Sé que has de estar pasando por un momento muy difícil, sé que no quieres hablar conmigo ni con nadie, nada. Pero me preocupas, por eso te dejaba siempre comida por si acaso, pero me decepcionaba el ver que ni la tocabas a veces. A veces iba a verte por las mañanas o noches para ver como estabas y te encontraba dormido o desmayado, por eso luego te levantabas en tu cama y con todo cambiado, no podía soportar verte de esa forma, Willy.

No debes preocuparte, sabes que siempre estaré contigo por si necesitabas algo y te lo prometí, ¿recuerdas? Sabes que siempre cumplo mis promesas y cuando sé que no puedo, nunca las hago… pero te lo prometí porque jamás te abandonaría Guille. Amigos incluso después de la muerte. No tienes que tener miedo Willy, todos somos de una forma diferente a cada uno. No te preocupes por YouTube o las demás redes.

Ojalá pueda verte de nuevo, como antes chiqui. Espero poder ver de nuevo tu sonrisa y escuchar otra vez tu contagiosa risa. Ojala nos encontremos de nuevo, pronto.

-Samuel (Vegetta).

-

Guillermo dejó que la hoja se le escapara de las manos, dejándola caer de nuevo al piso. El aliento le hizo faltan al terminar de leer la carta. Si… ojalá se volviera a ver pronto… y claro que lo harían. Willy volvió a mirar la puerta de su cuarto, acercó tímidamente la mano hacia la manija y la giró, abriendo la puerta. La habitación estaba de la misma manera como había despertado esa misma mañana, pero había algo en peculiar que no había antes.

–¿Vegetta? –Se acercó temeroso hacia aquel objeto en el suelo, tenía las manos pegadas a su pecho sintiendo como su corazón latía ferozmente en él, sentía que llegaría a vomitarlo en algún momento pero tragó por última vez saliva–. ¿Sa-Samuel?

Y ahí estaba. Samuel estaba tirado en el suelo pero no estaba dormido, aunque tuviera los ojos cerrados. En sus mejillas se reflejaban unas pequeñas gotas de agua que empezaban a secarse. Su cuerpo estaba encima de un pequeño charco de sangre cerca de su cabeza, pecho y brazos, sus labios estaban separados y secos, su cuerpo ahora tan frío, blanco e inmóvil había perdido toda aquella belleza. Estaba claro que Vegetta ya no estaba… su alma por fin había sido libre… pero no de la manera que todos habían pensado que sería.

Sintió como todo desaparecía, su esperanza simplemente se desvanecía como la última gota de sangre que recorría la única vena sana que quedaba… aquella olvidada conexión que unía dos corazones, dos almas destrozadas; un lazo que pudo unir a dos personas siempre… se había desprendido finalmente.

Un grave error.

A Guillermo se le escaparon una lluvia de lágrimas desde sus ojos, su rostro se tornó de un fuerte color rojo y sus ojos se inyectaron en sangre mientras se cristalizaba aún más. Salió corriendo hacía el cuerpo vació de su amigo y cayó de rodillas justo a un lado de él, tomo con cuidado la cabeza de Samuel y la puso sobre sus muslos mientras dejaba que las lágrimas resbalaran por sus mejillas, cayendo por su cuello o al rostro del hombre.

–¡¡¡LUZU!!! –Gritó a todo pulmón y le dio un horrible dolor de garganta, unos segundos después escuchó como la puerta de abría de golpe y como alguien corría dentro del departamento, Willy volvió a gritar su nombre y Luzu llegó corriendo a su habitación solo para ver lo peor para él y para Guillermo.

Es impresionante como alto tan pequeño, tan simple, puede afectar gravemente a una persona. Incluso lo más mínimo y tonto que se le puede ocurrir a alguien puede llevar a tan graves consecuencias, pero es que uno nunca piensa en ella antes de actuar. Uno simplemente quiere desaparecer algo inferior, un completo error.

Samuel había sido quién sonreía a pesar de que en su interior escondía los peores sentimientos, los comentarios negativos, burlas y todo eso que le llegaban a Guillermo era una mínima parte de lo que le pasaba a Vegetta. Siempre se había mostrado fuerte ante lo que hacía la gente, siempre intentando apoyar el mundo de Willy que se derrumbaba lentamente, aunque él suyo ya estuviera volando en mil pedazos hacia la muerte. Samuel siempre tenía aquella hermosa sonrisa que escondía miles de bellas tristezas, pero uno llega a su límite. Todo tiene un final… y él de ese hombre ya había llegado.

Uno nunca puede saber por lo que esta pasando una persona, lo que alguien puede llegar a ser capaz ante lo que los demas pueden llegar a decir. Todo muere… en especial la esperanza… el amor… y la fe.

Romper una relación dolorosa puede devolverte la libertad que una vez perdiste. Sin embargo, obtener aquella libertad requerirá de un sacrificio.

¿Valdrá la pena el sacrificio?

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Cancion usada:

“The judge” - Tell the wolves i’m home. (escena: habitacion de Samuel)

“Shattered” - Trading Yesterday

Valio la pena todas las noches de vela para escribir esto, los dias en que tuve que estar como Willy para escribirlo c: (?

Se que me odiaran por este Shot….

El One-shot mas largo de toda mi vida xD

~Tears…