lo sepa

Quiero que sepas que aun estando lejos y que algunos kilómetros nos separen, no pasa un segundo sin que piense en ti y es increíble. La distancia vuelve más fuerte este sentimiento, y es por ello, que debes saber que cada día que pasa te necesito más, puedo sentir como cada vez se hace más grande mi vinculo contigo y de verdad espero que sepas cuanto te extraño. Ten muy claro que eres quien me mantiene fuerte y la persona que me hace seguir adelante, también eres mi sueño de todas las noches porque realmente eres a quien más deseo en esta vida y sé que ninguna distancia podrá frenar este amor, porque nuestra relación está destinada a perdurar con el paso del tiempo. Realmente te amo con locura y siempre estaré aquí esperando por ti.
—  Ismael R (carta de amor a distancia) 
No me entiendo. Te recuerdo y te trato de olvidar, pero sé que eres inolvidable, te perdoné errores imperdonables, me decepcioné de ti cuando pensé que jamás me decepcionarías, aunque reconozco que yo también te decepcioné. Reí, aunque no tenía ganas por el simple hecho de verte feliz, te hice juramentos en los que no estuve dispuesto a cumplir y otros en los que puse todo mi corazón para que fueran verdad. Fui feliz contigo, aunque no sé si tú fuiste realmente feliz conmigo y por eso lloré mil veces escuchando música, aunque nunca te diste cuenta. Son de ese tipo de canciones con las que te desahogas y te hacen desconectar. Siempre te escribía frases cursis y tontas para tratar de hacerte feliz cando no te tenia a mi lado, tengan o no sentido, siempre espere lo mismo de ti, pero nunca fue así. lo importante es que yo me sentía a gusto escribiéndote, aunque tú no hicieras lo mismo. Admito que me encantaba verte y sobre todo ver tu mirada, aunque tu mirada siempre parecía perdida, mirando un punto fijo, nunca supe diferenciar si en esos momentos estabas conmigo o si estabas en algún pensamiento que creaba tu mente, pero a pesar de eso siempre disfrute de tu compañía. Perdí la cuenta de cuantas veces te llamé por teléfono sólo para escuchar tu voz. Y sabes, nunca tuve miedo de perderte, pero de todas maneras terminé perdiéndote igual.
—  Ismael R. 

Te quiero cada día un poquito más. Te quise cuando apenas había escuchado el sonido de tu voz la primera vez. No había oído tan bello sonido antes; hasta que te escuché reír. Y te vi reír, mi amado, te vi reír y sentí huracanes de alegría dentro de mi ser. Desde entonces sólo quiero verte reír. Aunque tú no lo sepas. He intentado ser contigo como no he sido con nadie. A ti te he entregado toda mi paciencia, mi cariño y una parte de mí que ni siquiera conocía. Te quiero de una manera especial, diferente. Te quiero como nunca a nadie quise. Pero siempre te quiero, y siempre te siento. Estás tan dentro de mí, complementando mi vida sin siquiera darte cuenta de lo importante que eres.

Encuentra a alguien que esté dispuesto a soportar cada locura tuya y que esté contigo en los peores momentos por los que te toque pasar, que sepa apoyarte en cada desición que quieras tomar; aquella persona que esté dispuesta a amarte no sólo cuando quiera, sino cuando más lo necesites; la persona con la cual te sientas segura de contarle todos tus secretos que nadie más los sabe y que sepa comprender que lo que tú le cuentas es lo más valioso que podría saber; aquella persona que te presuma ante sus amigos y te diga lo hermosa que eres sólo para hacerte sonrojar, es esa persona que te da las buenas noches antes de ír a la cama y que te desea un lindo día antes de despertar.

Tú no lo sabías, pero yo suspiraba por ti. Cada día esperaba con ansias contenidas el verte de nuevo, mirándome con esos ojitos que me volvían loco, tú me mirabas y sé que esos ojos me gritaban más de lo que yo mismo podía descifrar. 
Nunca te lo dije, pero eras asombrosa, pusiste de cabeza mi mundo sin siquiera pretenderlo.
Llegaste un día, y me marcaste  para siempre, fuiste la sorpresa y coincidencia que muy dentro de mí deseaba, y que un día después de tantos años se hizo realidad.
Eras fuente de alegría siempre, amaba tu entusiasmo, las ganas que le ponías a todo, el empeño con el que siempre luchabas.
No te lo dije, pero me enamoré de ti, me enamoré de tus gestos al hablar, y de la manera en la que me mirabas, me enamoré de la manera en la que me hacías sentir, porque no sabía que se podía sentir tanto en un segundo.
Nunca te lo confesé, por idiota, por cobarde o por miedo a que fuera tan correspondido que no fuera posible.
Tú nunca lo supiste, pero el día en que te fuiste mataste algo de mí, fuiste la lección más preciosa con la que pude toparme, y también una de las más dolorosas.
Te fuiste un día, así sin más. Te despediste de mí y me abrazaste como si no hubiera futuro, aunque lo hubo, aunque no fuera el futuro juntos que deseábamos.
Tal vez jamás leas esto, o tal vez jamás sepas que lo escribí, pero esta es la carta de despedida que siempre quise hacerte, pero que no hice. O al menos, que jamás te entregué.
Fue el destino, la vida y la jodida suerte más precisa la que te trajo a mí, o la que me llevó hacía ti, de cualquier manera dejaste algo en mí que será por siempre inolvidable.
Yo sé que no te dije tantas cosas, y me arrepiento, pero nunca olvides, que el amor tan intenso y prohibido que vivimos, jamás se podrá borrar, ni de mi mente, ni de la tuya.


El deseo de un soñador.

—  La sinfonía del alma.

En este momento te escribo para decir lo mucho que me importas, aunque tú no te des cuenta y tampoco me mires, quería que supieras que yo cuando te veo simplemente me derrito. Y aunque se que tu no sientes lo mismo, Solo quería que lo supieras.

Me gustas mucho, Adiós.

—  Ismael R.
Quiero decirte que me gustas, me gustas muchísimo, desde la primera vez que tuve la oportunidad de hablarte, de verte a los ojos. No quiero agobiarte con lo que siento, sólo quisiera que lo sepas, no espero una respuesta o alguna señal, sólo queria sentirme libre de decirlo, y lamento mucho haberme aferrado a ti, es algo que no puedo controlar. Lo siento, te quiero. Adiós.
—  Odalis Garcia C.