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Acéptalo: eres niño y adulto en partes iguales, pero algún día eso cambiará y ni siquiera te darás cuenta. Un día te preocupas por tu fiesta de graduación y un en abrir y cerrar de ojos, estás ansioso por asistir a la fiesta de la Comunidad sin anillo, adultos jóvenes divorciados prematuramente.

1. Despegar los afiches de tus bandas favoritas.

Ah, la pubertad y la necesidad de buscar nuestra identidad en afiches comprados en la feria artesanal más cercana. Durante años, adheridos a la pared con cinta adhesiva o stick fix, los afiches de Evanescence, Red Hot Chili Peppers y Metallica fueron testigos de tu crecimiento: la edad del pavo, tus lloriqueos sentimentales, tu primera vez, las fermentaciones postcarrete  y tus tocaciones en la penumbra.

Ya es hora de cerrar un círculo y darse cuenta que ya estás un poco crecidito para afiches ya desteñidos y sin marco.

2. Darse cuenta que los años noventa fueron hace dos décadas.

Si escuchái hablar de eventos de hace 10 años, tu mente viaja automáticamente a un fecha imprecisa de los años noventas: el Super Nintendo, Video Loco, los tazos, en fin, tu niñez.

Hace 10 años fue 2002.

3. Lamentar que la generación actual de niños no fue tan bacán como la tuya.

Ocurre cuando tus recuerdos maceran el tiempo suficiente para convertirse en nostalgia. Una nostalgia agresiva transformada en verdad absoluta: todas las décadas anteriores fueron pésimas para ser niño(a) y todas las siguientes, muy superficiales.
Es la misma nostalgia que impregna como una capa de polvo a los adultos jóvenes, quienes repletan fiestas ochenteras y sus radios favoritas siguen retransmitiendo canciones de aquella época, convirtiéndose en las más escuchadas del dial.

4. Percatarse de lo ridículo que resultó escribir aSí cOmO uNA piFiA deL teCLaDo.

Cada década tuvo sus modas particulares: incomprensibles antes y ridículas después de esos 10 años. A comienzos del siglo XXI, junto con la explosión de Fotolog, nos tuvimos que bancar la inexplicable moda de alternar mayúsculas y minúsculas en todos nuestros textos. No se preocupaban de las tildes, pero sí de ir apretando ‘Bloq Mayús’ cada tres letras.

Si ahora lo veís como una tontera del porte de un buque, entonces estái creciendo.

5. Cambiar cantidad por calidad al tomar copetes.

Pasaste de la Doragua a la Heinneken. Del Vodka PL al Absolut. Del Capel al Alto del Carmen. Del Mitjans al Bacardi. Si comenzaste a mejorar la calidad de lo que vai a tomar esta noche o bien, explorar nuevos tragos más allá de la maravilla combinación alcohol+bebida, entonces estái creciendo.
“¿Y si nos tomamos algo rico?”, podría brotar de tus labios, como un deseo avergonzado, esas seis palabras mientras fruncís el ceño, buscando la aprobación del resto de la mesa (sí, ahora estái en una mesa, no en la cuneta).

Estái creciendo.

6. No cambiaste cantidad por calidad, pero la caña es peor.

Si leíste el punto 5 y te dijiste a ti mismo, “Ah, pero yo sigo tomando la misma weá de siempre”, quizás no reparaste en el hecho de que cada vez el alcohol, en las mismas ingestas de antes, ahora te hace peor o te cura más rápido.

¿Por qué? Porque estái creciendo (o tu hígado fue maltratado a lumazos durante años de desenfreno y ahora no se la puede).

7. Asistir a matrimonios de tus círculos cercanos.

Primero se casan familiares lejanos. Luego, amigos de tus amigos y tú vai de copiloto con algún(a) amigo(a)/pretendiente/alguien-pisable para comer y tomar a destajo. Luego, se comienzan a casar tus  compañeros de colegio o universidad. Luego, le toca a tus amigos ocasionales (de carrete, no más). Luego, tus amigos intermedios y finalmente, ¡tus amigos amigos!

Mijito(a), ¿y usted cuándo se casa?

8. Tener plata y no tiempo (Síndrome del Dinosaurio Anacleto).

Cuando se es joven, hay tiempo y juventud, pero no dinero. Por eso, los carretes son más bien humildes y el copete rendidor. “Sería bacán tener plata y tomar algo mejor”, “¿te imaginái hacer carretes en esa mansión, loco?”, “Si tuviera auto, haríamos esos viajes de los que siempre dijimos soñar en vacaciones de invierno”

Cuando se es adulto púber, no hay tiempo, pero sí los tiempos de descuento de la juventud y algo más de dinero, pero los carretes comienzan a burguesarse; ya tenís esa mansión (sí oh), pero no tenís amigos para llenarla; tenís auto, bencina e incluso plata para el peaje y cocaví, pero no más de dos días libres seguidos para poder viajar.

Estái viviendo el Síndrome del Dinosaurio Anacleto. Ok, quizás exageramos un poco.

9. Reconsiderar tu dirección de correo electrónico.

Pasar del amantedelacomida53@aol.com al m.perez@gmail.com hay un paso. Es el momento en que te diste cuenta que tu primera cuenta de mail te delata como niña(o) y no es la suficientemente profesional como para agregarlo en tu currículum.

10. Valorizar más que nunca los feriados.


En el colegio y en la universidad, faltar a clases era una posibilidad constante: primero fue una decisión que pasó por tus padres. Luego, por ti y tu flojera o cálculos estratégicos de rendimiento académico. Así, los feriados siempre vinieron bien, pero nada tan relevante como las dos semanas de vacaciones de invierno o los tres meses de vacaciones de verano.

Ahora, que eres un ciudadano hecho y derecho y debís hacer crecer el PIB de tu gloriosa nación, deseái con anhelo que llegue el viernes (inventando el ‘viernes shico‘, el ‘miercoviernes’ y el ‘minilunes’) y aunque no sabís ni el día que es hoy, sí te sabís de memoria cuándo es el feriado más cercano, un día menos para regalarle tu juventud (divino tesoro) a la empresa.

Fuente: Listeilor.com

6 Comportamientos flaites que nadie entiende

He aquí la próxima columna que, supuestamente, va a salir en Listeilor.com. Como me da paja esperar, y pa conseguir algo de feedback, decidí postearla ahora. Enjoy.

6 Comportamientos flaites que nadie entiende (o como ser el más cónnótáóh)

Ante todo, quiero decir que esta columna no pretende ser clasista ni nada por el estilo; es más, la única vez que un flaite me asaltó me dejó unas monedas para tomar la micro, lo que igual fue buena onda, considerando que era una asalto. Sin embargo, los flaites de hoy no se ven como aquel semigeneroso asaltante, ni actúan de la misma forma, y si bien es normal que las cosas y la gente cambien, este es un cambio que no deja de sorprender. 

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor.

 

Por ello, en el Departamento de Sociología de Listeilor.com nos sentimos llamados a realizar un humilde estudio sobre los flaites en la actualidad, para ilustrar a nuestros lectores y - quizás – para que el que quiera ser como ellos sepa cómo. 


Departamento de Sociología de Listeilor.com

 Así, y sin rellenar más, he aquí los más clásicos (e incomprensibles) comportamientos del homo flaite chilensis:

1.- Producción del look (o “acicalarse”).

Según la RAE, acicalar es “pulir, adornar, aderezar a alguien, poniéndole afeites, peinándolo, etc”. Al parecer, la acepción flaite es “cortarse el pelo como sopaipilla, usar pitillos nevados y sacarse las cejas pa andar býén béllákítóh pá lá Whéndélýn”.

 

En la foto: el Brallan, ready pa lo que venga.

 2.- Photoshopear las fotos con brillos, lásers, resortes, y otros.

Una vez producido, no basta que la gente en la calle vea al flaite; es necesario que la gente que no sale mucho de sus casas (como el staff de Listeilor) lo aprecie también. Editar las fotos con Photoshop™ es LA opción para lograr un mayor impacto en el internauta fácilmente impresionable y falto de calle, que no está acostumbrado a ver tanta connotación en una simple imagen.

 

Incluso Don Francisco ha sucumbido a la moda.

 3.- Sacarse fotos con armas.

Tampoco es suficiente verse como un clon de los Wachiturros rodeado de lásers, parece ser necesario demostrar lo choro que se es ¿Y qué mejor forma de hacerlo que sacando el arsenal? No hay nada más rudo y rebosante de testosterona que mostrarle a la gente que puedes matar no solo con tu corte de pelo sopaipilla bien cuidado, sino que también hacerlo literalmente.

 

Nótese que el de la izquierda tiene una escopeta hechiza: puntos extra de choreza.

 4.- Pintarse como gatos.

Ya, esto definitivamente no lo entiendo ¿Por qué chucha se pintan la cara como gatos? ¿Los felinos son misteriosos? ¿La Tigresa del Oriente es sensual? ¿Es un tributo a Peter Criss, baterista de KISS? Ni la ciencia moderna ha podido resolver esta interrogante.

 

“Grrr!”

 

5.- Escuchar reggaeton con el celular en el transporte público (pero sin audífonos).

El flaite siente la necesidad de compartir su música con el resto de los pasajeros de la micro, no como el resto de los individualistas que usamos audífonos para, obviamente, no compartir con nadie.

 

Audífonos: icono del egoísmo y  la falta de solidaridad.

Las razones de este comportamiento son, nuevamente, desconocidas; lo que si se sabe es que el origen de esta actitud está íntimamente ligado a la creación de los teléfonos celulares con reproductor de MP3 incluido, inventados en Corea en 1999, lo cual hace bastante obvio de quien es la culpa al final.

 

De Kim Jong Il. La culpa es claramente de Kim Jong Il.

6.- Ézzcríbír cón éxcésó dé ácéntós ý fáltás dé órtógráfíáh.

 Primero lo primero: la autocorrección de Word me hizo casi imposible escribir el título.

Esta pesadilla de profesor de lenguaje la dejé para el final porque es, a mi juicio, la actitud más incomprensible de todas: simplemente no tiene razón de ser; es imposible reproducir tantos acentos verbalmente, y prácticamente no hay palabras que llevan H al final en el idioma castellano. O en cualquier idioma en realidad. Necesitamos educación de calidad ahora ya!

 

Cada vez que escribes así, un miembro de la RAE muere. Por favor, piensa en sus familias.

Bonus track: Nombres extravagantes.

Este no es per se un comportamiento, pero si cumple con los requisitos de ser clásico e incomprensible. Suele tratarse de nombres de origen anglosajón, pero escritos tal como suenan, como Jasthyn, de marcas, como Yaris, o inspirados por catástrofes, como Caos o Danger (este último no está tan mal), entre otros.

A veces, la gente se pone creativa e inventa nombres ¿el ejemplo clásico? Jhendelyn.

 

Ahora bien, un nombre inventado tampoco es tan terrible…

Lo interesante del asunto es que, al momento de inscribir al recién nacido en el Registro Civil, y según el art. 31 de la ley N° 4.808, el oficial puede oponerse, pero esto significa llevar el asunto a tribunales, y, naturalmente, les importa una raja, total, el hijo no es suyo (¿Quién dijo que Listeilor.com no es educativo? ¿Ah?).

Más ejemplos aquí.

Ahí están: las 6 costumbres flaites más raras + bonus track ¿Cuál faltó? ¿Haces alguna de estas? ¿Realmente alguien usará esta lista como un manual para ser flaite? ¿Alguien quiere ser flaite? Comenta!

5 Cosas que las parejas deberían abstenerse de hacer en público esta primavera

Esta es la columna original, sin editar, que me publicaron en Listeilor.com el miércoles 21 de Septiembre, pero a la que lamentablemente le cambiaron el formato, perdiendo así un poco de gracia.

5 Cosas que las parejas deberían abstenerse de hacer en público esta primavera

 Ahh… llega la primavera, y con ella, días más cálidos, chicas con menos ropa, gente de buen humor, alergias y, por supuesto, el amor, con todo lo lindo que acarrea. Pero no todo sobre el amor es lindo. No señor. Hay cosas que son francamente, odiosas al respecto, no para las parejas, sino para quienes están a su alrededor. No sería descabellado afirmar que todos tenemos al menos una persona en nuestra círculo de amigos que está en una relación estable con una persona del sexo opuesto (o del mismo, no sea homofóbico), y también es posible afirmar que tienen ciertos hábitos… digamos, molestos para el resto de la gente. Así que usted, lector hipotético y borracho de amor, preste atención y tome nota, para que sus amigos no desaparezcan cuando usted y su pareja…


 1.- Se llamen por sobrenombres mamones/hablen como guagua frente a los amigos.

 “¿Quién es mi gordito más lindo?”, “Te echo de menos, chanchita”, “Amorshito ¿Qué opina del imperativo categórico de Kant?”. Ugh. Estas son el tipo de frases que harían vomitar a los cariñositos. Así de mamón.

Felicitaciones, Cariñosito Serial Killer va por ustedes.

Además, se presta para webeos gratuitos más adelante.

Pd: Si, esto incluye el clásico “Corta tu!” “No, corta tu!” 

 

2.- Postearse/twittearse TODO – EL - DÍA.

  Es entendible, en este mundo plagado de redes sociales y de compañías de teléfono que aman más el dinero de lo que el Negro Piñera ama el carrete, que los tórtolos busquen ahorrar en la forma en que se comunican y, por ello, recurran a FB o Twitter. El problema aquí es que sus amigos/seguidores pueden ver lo que se escriban en el muro o lo que se twiteen, aunque lo más probable es que tengan que leerlo cada vez que revisen su timeline, y es casi seguro que no quieran; para este tipo de cosas existen los DM en Twitter o los mensajes por Facebook (comúnmente denominados “inbox”). Usar WhatsApp también es una buena opción para mantener su privacidad y no latear a nadie. 

 

 Ándate a la mierda, Mark Zuckerberg, ándate a la mierda.

 

Además, igual que en el número anterior, se presta para un posterior webeo (y para que se metan terceros acosadores que nada tienen que ver con su relación)

"Pronto, pronto…"

3.- Poner fotos de perfil agarrando.

Esta es probablemente la menos grave de todas las conductas descritas, pero según un estudio de Adimark*, al 83,7% de la población le parece algo shulo.

 

 

"Your name? Exhibitionism!"

 

*Adimark no hizo ningún estudio al respecto, y ni el autor ni listeilor.com tienen relación con ellos, pero sirve para ilustrar la situación, porque todo es más creíble con porcentajes de por medio, según otro estudio de Adimark.

4.- Darse besos ruidosos en público.

Imagine esta combinación:

 

 

 

Más…


No tengo ningún comentario ingenioso al respecto, es simplemente asqueroso tener a alguien agarrando lo suficientemente cerca para que te salte su saliva encima, o que por una frenada brusca termines en una especie de trío de la hora Peak.

 

5.- Terminar

 No hay nada más triste que cuando el amor se acaba. En realidad, en este caso da lo mismo la estación del año, siempre es terrible tener que levantarle el ánimo a ese/a amigo/a que acaba de ser pateado, sea planeando una venganza contra el/la ex (poco sano y psicópata), bebiendo como universitario en fiesta con bar abierto (puede salir caro, salvo que se esté efectivamente en una fiesta con bar abierto) o, el horror, escuchando los desahogos de la ahora soltera y desdichada persona en cuestión (sin comentarios).

"No eres tú Mario, soy yo. Yo y mi fascinación por gorilas de 500 kilos…"

¿Algún aporte a ésta lista? ¿Quiere trollear? No sea flojo, y comente! 

No eres un niño, pero tampoco un adulto propiamente tal, es decir, estái en el limbo. Niño y adulto en partes iguales, pero algún día eso cambiará, entonces, ¿cómo saber cuando cresta de verdad eres un adulto?

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