Esas son cosas que te cambian por completo. Te marcan de por vida. Un día eres alguien y al día siguiente no eres nadie; pierdes tu identidad y quedas como un ser acongojado sin saber a dónde ir, sin dirección alguna. Yo estaba pero a la vez no, mi alma vagaba por un lado y mi cuerpo físico estaba entre la multitud.
Ella siempre se queja del tamaño de sus caderas, pero a mí me parece que tiene un cuerpo voluptuoso y sexi. El problema no son sus caderas, ni sus muslos, ni sus brazos torneados… El problema es la moda imperante de tallas ridículas que nos encontramos en las tiendas.

-ELÍSABET BENAVENT.