libros mojados

“¡¿Qué la poesía qué?!
¡¿Qué la poesía no cambia el mundo?! Y tu puta madre tampoco, arrojando monigotes que pueden opinar tal basura. ¿Qué la literatura no cambia el mundo? ¡Qué equivocado estas corazón! Ven a que te de una patada, pedazo de ignorante, huevon insoportable, rata insensible.

La poesía cambia el mundo y la literatura y la música y el cine y la pintura y el teatro; sobre todo la poesía, sobre todo la literatura, sobre todo el cine y la pintura y la música y el teatro.
Existe revolución en la poesía y gritos anarquistas en la literatura; existe poder de cambio, existe plomo y pólvora en las palabras, existe fuego, deseo, pasión. El mundo existe mediante palabras. No me vengas con la imaginación recortada, con la lengua castrada, con el amor a rastras, la locura guardada ¡No vengas con que un escrito no cambia el mundo!

¡¿Qué la poesía qué?!
¡Pablo Neruda! inspiraba al Ché; mientras escondido en la jungla, con las hojas de los arboles sobre su cabeza, cuidándose de la lluvia, con un libro viejo y mojado, cuidaba su rifle. Acaso Nelson Mandela no buscaba desesperadamente la poesía desde su celda, con el estómago vacío y los pies descalzos, golpeado y humillado, reducido a una celda, y aun así le era indispensable; más que la comida, mas vital que el sexo o la ropa ¡La poesía señores! Y a Gandhi, Einstein, Nezahualcóyotl, Subcomandante Marcos y a tantos hombres y mujeres valientes, que usaron las palabras como plomo.

Si vez a un poeta corre porque no obedecen, porque sienten y viven y se enamoran, y en cuanto encuentre motivo puede volar el universo con palabras. Un poeta puede enamorar a tu pareja, puede derrumbar corporaciones, pelear sin caer, sangrar sin morir, ganar sin vencer. Con palabras el poeta puede conquistar el mundo, pero como espíritu elevado, su camino es otro.
Si no vez la conexión del cambio y la poesía entonces no sientes poesía, no vives, no amas, no seduces, no enfrentas; temes y te agachas con las luces, escondes la cabeza, aceptas vivir como has vivido.
Si no encuentras inspiración y ganas de tumbar a patadas la cárcel, las escuela, las instituciones, la corrupción, la esclavitud, el abuso, la violencia, el hambre, el dominio, las injusticias, los malos tratos; si no te inflama el pecho de coraje, si no te hincha las pelotas, si no te revienta los ovarios y te agranda el corazón la poesía, entonces nada lo hace. Si no encuentras fuerza en la poesía entonces estas muerto de miedo.

La poesía es gritar en silencio, amar delicado, valentía en frases, sexo en papel, bomba que libera, guerrilla, resistencia, margen, adrenalina, droga y medicina, llave, desfibrilador.
La poesía mantiene la vida.
A través de la historia las palabras, la belleza y la poesía han estado presentes; sobreviviendo a dictadores, matando a tiranos; han tumbado a llorar, cual niños, a los héroes más gallardos; han provocado el amor entre enemigos. La poesía ha vivido guerras y explicado el sentir humano más de lo que la ciencia, ha explorado más allá de este universo, de este tiempo y del origen.

¿Qué la poesía no cambia al mundo?
Este mundo no es el mismo después de Márquez, Neruda, Rimbaud, Bukowski, Paz, Amado Nervo, Sabines, Sor Juana, Benedetti, Chedid. Nombres que me dan escalofríos y que su presencia ya abre los ojos.
No me vengas con que la poesía no cambia el mundo porque puedo ver frases tatuadas en tu cabeza, veo frases en las banderas insurgentes, veo movimientos encabezados por ideales en forma de palabras, en forma de poesía; poesía que gusta de esconderse en los diarios infantiles, en las paredes abandonadas, en las calles de barrio, en las iglesias, en las libretas de la escuela, en los barrotes de la cárcel, en los árboles, en la mujer, en los hombres, en el sexo, en el amor y el odio.

Donde pasé un humano queda poesía, invariablemente.
La poesía es, como la miel, alimento imperecedero.
La poesía cambia al mundo, incluso la mala poesía como esta, porque el mundo es poesía.”

—  Jose De la Serna.