legislativo

#PrayForVenezuela

Hace 2 semanas en Venezuela se presentó otro punto más que evidencia la dictadura que sufre el país. El presidente Nicolas Maduro mediante sentencia disolvió el parlamento y le quitó las competencias a la Asamblea Nacional, el ente encargado de proclamar leyes en el país, dicha asamblea fue votada en diciembre de 2015 donde la mayoría de los diputados en ejercicio pertenecen a la fiesta opositora y fueron votados por los Venezolanos, lo que es una clara violación a la constitución y derechos institucionales. Está decision es claramente un golpe de Estado. Tal decisión le otorga a Nicolás Maduro realizar cualquier acción que sea conveniente, cuando lo desee; ya que tal dictamen le arrebata las funciones que constitucionalmente le pertenecer al Poder Legislativo del país. Debido a esto la población ha salido a protestar pacíficamente en numerosas partes del país, siendo agredidos y perseguidos por la Guardia Nacional (GNB) y la policía, siendo atacados así con armas blancas, perdigones y bombas lacrimógenas vencidas (que hacen más daño que las normales), a resultado de esto han sido detenidos más de 200 personas donde su mayoría son jóvenes estudiantes, han existido más de 300 personas (incluidos bebes) afectados y heridos por perdigones y asfixia creada por las bombas y se han confirmado dos muertes (uno de ellos tenía 19 años). Si quieres ver los vídeos de la agresión sufrida por los Venezolanos a manos del gobierno entra al instagram: @/venezuelalucha.

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¿El Estado debe respetar todas las religiones?

Sí, de la misma forma que el Estado debe respetar todos los deportes, las aficiones literarias o todas las escuelas matemáticas. El Estado en principio está para garantizar la igualdad de los ciudadanos ante la ley y nada más que eso. 

Un Estado moderno no tiene nada que decir en materia de religión, ni por vía positiva, ni por vía negativa. Un Estado moderno tiene que garantizar que todos sus ciudadanos tengan el mismo tratamiento ante la ley, sea cual sea su religión, la no religión, su ámbito de pensamiento, sus aficiones, gustos o sexo.

Especificar los modos de relación del Estado con una o con varias religiones está fuera de lugar.  El Estado no colabora con nadie en el ejercicio de su función, que no es otra que la de aplicar estrictamente las leyes que el poder legislativo elabora. Para eso se estructura su sistema básico de tres poderes, de forma que el ciudadano no se vea apisonado por la enorme acumulación de fuerza.

Lo que el Estado le exige a un señor creyente Hare Krishna y a mí, que no creo en nada, es exactamente lo mismo, que cumpla la ley, eso no es colaboración ni se negocia. El Estado en el ámbito de la ley no puede negociar con nadie. 

Gabriel Albiac - Sobre la enseñanza del Islam en la Educación Pública

¿Por qué la guerra? Correspondencia entre Albert Einstein y Sigmund Freud

“El hombre tiene dentro de sí un apetito de odio y destrucción.”

Carta de Einstein a Freud


Caputh, cerca de Potsdam, 30 de julio de 1932 

Estimado profesor Freud:

La propuesta de la Liga de las Naciones y de su Instituto Internacional de Cooperación Intelectual en París para que invite a alguien, elegido por mí mismo, a un franco intercambio de ideas sobre cualquier problema que yo desee escoger me brinda una muy grata oportunidad de debatir con usted una cuestión que, tal como están ahora las cosas, parece el más imperioso de todos los problemas que la civilización debe enfrentar. El problema es este: ¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra? Es bien sabido que, con el avance de la ciencia moderna, este ha pasado a ser un asunto de vida o muerte para la civilización tal cual la conocemos; sin embargo, pese al empeño que se ha puesto, todo intento de darle solución ha terminado en un lamentable fracaso.

Creo, además, que aquellos que tienen por deber abordar profesional y prácticamente el problema no hacen sino percatarse cada vez más de su impotencia para ello, y albergan ahora un intenso anhelo de conocer las opiniones de quienes, absorbidos en el quehacer científico, pueden ver los problemas del mundo con la perspectiva que la distancia ofrece. En lo que a mí atañe, el objetivo normal de mi pensamiento no me hace penetrar las oscuridades de la voluntad y el sentimiento humanos. Así pues, en la indagación que ahora se nos ha propuesto, poco puedo hacer más allá de tratar de aclarar la cuestión y, despejando las soluciones más obvias, permitir que usted ilumine el problema con la luz de su vasto saber acerca de la vida pulsional del hombre. Hay ciertos obstáculos psicológicos cuya presencia puede borrosamente vislumbrar un lego en las ciencias del alma, pero cuyas interrelaciones y vicisitudes es incapaz de imaginar; estoy seguro de que usted podrá sugerir métodos educativos, más o menos ajenos al ámbito de la política, para eliminar esos obstáculos.

Siendo inmune a las inclinaciones nacionalistas, veo personalmente una manera simple de tratar el aspecto superficial (o sea, administrativo) del problema: la creación, con el consenso internacional, de un cuerpo legislativo y judicial para dirimir cualquier conflicto que surgiere entre las naciones. Cada nación debería avenirse a respetar las órdenes emanadas de este cuerpo legislativo, someter toda disputa a su decisión, aceptar sin reserva sus dictámenes y llevar a cabo cualquier medida que el tribunal estimare necesaria para la ejecución de sus decretos. Pero aquí, de entrada, me enfrento con una dificultad; un tribunal es una institución humana que, en la medida en que el poder que posee resulta insuficiente para hacer cumplir sus veredictos, es tanto más propenso a que estos últimos sean desvirtuados por presión extrajudicial. Este es un hecho que debemos tener en cuenta; el derecho y el poder van inevitablemente de la mano, y las decisiones jurídicas se aproximan más a la justicia ideal que demanda la comunidad (en cuyo nombre e interés se pronuncian dichos veredictos) en tanto y en cuanto esta tenga un poder efectivo para exigir respeto a su ideal jurídico. Pero en la actualidad estamos lejos de poseer una organización supranacional competente para emitir veredictos de autoridad incontestable e imponer el acatamiento absoluto a la ejecución de estos. Me veo llevado, de tal modo, a mi primer axioma: el logro de seguridad internacional implica la renuncia incondicional, en una cierta medida, de todas las naciones a su libertad de acción, vale decir, a su soberanía, y está claro fuera de toda duda que ningún otro camino puede conducir a esa seguridad.

El escaso éxito que tuvieron, pese a su evidente honestidad, todos los esfuerzos realizados en la última década para alcanzar esta meta no deja lugar a dudas de que hay en juego fuertes factores psicológicos, que paralizan tales esfuerzos. No hay que andar mucho para descubrir algunos de esos factores. El afán de poder que caracteriza a la clase gobernante de todas las naciones es hostil a cualquier limitación de la soberanía nacional. Este hambre de poder político suele medrar gracias a las actividades de otro grupo guiado por aspiraciones puramente mercenarias, económicas. Pienso especialmente en ese pequeño pero resuelto grupo, activo en toda nación, compuesto de individuos que, indiferentes a las consideraciones y moderaciones sociales, ven en la guerra, en la fabricación y venta de armamentos, nada más que una ocasión para favorecer sus intereses particulares y extender su autoridad personal.

Ahora bien, reconocer este hecho obvio no es sino el primer paso hacia una apreciación del actual estado de cosas. Otra cuestión se impone de inmediato: ¿Cómo es posible que esta pequeña camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayoría, para la cual el estado de guerra representa pérdidas y sufrimientos? (Al referirme a la mayoría, no excluyo a los soldados de todo rango que han elegido la guerra como profesión en la creencia de que con su servicio defienden los más altos intereses de la raza, y de que el ataque es a menudo el mejor método de defensa.) Una respuesta evidente a esta pregunta parecería ser que la minoría, la clase dominante hoy, tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa, y por lo general también la Iglesia. Esto les permite organizar y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento.

Sin embargo, ni aun esta respuesta proporciona una solución completa. De ella surge esta otra pregunta: ¿Cómo es que estos procedimientos logran despertar en los hombres tan salvaje entusiasmo, hasta llevarlos a sacrificar su vida? Sólo hay una contestación posible: porque el hombre tiene dentro de sí un apetito de odio y destrucción. En épocas normales esta pasión existe en estado latente, y únicamente emerge en circunstancias inusuales; pero es relativamente sencillo ponerla en juego y exaltarla hasta el poder de una psicosis colectiva. Aquí radica, tal vez, el quid de todo el complejo de factores que estamos considerando, un enigma que el experto en el conocimiento de las pulsiones humanas puede resolver.

Y así llegamos a nuestro último interrogante: ¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad? En modo alguno pienso aquí solamente en las llamadas «masas iletradas». La experiencia prueba que es más bien la llamada «intelectualidad» la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta en su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa.

Para terminar: hasta ahora sólo me he referido a las guerras entre naciones, a lo que se conoce como conflictos internacionales. Pero sé muy bien que la pulsión agresiva opera bajo otras formas y en otras circunstancias. (Pienso en las guerras civiles, por ejemplo, que antaño se debían al fervor religioso, pero en nuestros días a factores sociales; o, también, en la persecución de las minorías raciales.) No obstante, mi insistencia en la forma más típica, cruel y extravagante de conflicto entre los hombres ha sido deliberada, pues en este caso tenemos la mejor oportunidad de descubrir la manera y los medios de tornar imposibles todos los conflictos armados.

Sé que en sus escritos podemos hallar respuestas, explícitas o tácitas, a todos los aspectos de este urgente y absorbente problema. Pero sería para todos nosotros un gran servicio que usted expusiese el problema de la paz mundial a la luz de sus descubrimientos más recientes, porque esa exposición podría muy bien marcar el camino para nuevos y fructíferos modos de acción.

Muy atentamente,

Albert Einstein


Carta de Freud a Einstein

Viena, setiembre de 1932

Estimado profesor Einstein: 

Cuando me enteré de que usted se proponía invitarme a un intercambio de ideas sobre un tema que le interesaba y que le parecía digno del interés de los demás, lo acepté de buen grado. Esperaba que escogería un problema situado en la frontera de lo cognoscible hoy, y hacia el cual cada uno de nosotros, el físico y el psicólogo, pudieran abrirse una particular vía de acceso, de suerte que se encontraran en el mismo suelo viniendo de distintos lados. Luego me sorprendió usted con el problema planteado: qué puede hacerse para defender a los hombres de los estragos de la guerra. Primero me aterré bajo la impresión de mí -a punto estuve de decir «nuestra»- incompetencia, pues me pareció una tarea práctica que es resorte de los estadistas. Pero después comprendí que usted no me planteaba ese problema como investigador de la naturaleza y físico, sino como un filántropo que respondía a las sugerencias de la Liga de las Naciones en una acción semejante a la de Fridtjof Nansen, el explorador del Polo, cuando asumió la tarea de prestar auxilio a los hambrientos y a las víctimas sin techo de la Guerra Mundial. Recapacité entonces, advirtiendo que no se me invitaba a ofrecer propuestas prácticas, sino sólo a indicar el aspecto que cobra el problema de la prevención de las guerras para un abordaje psicológico.

Pero también sobre esto lo ha dicho usted casi todo en su carta. Me ha ganado el rumbo de barlovento, por así decir, pero de buena gana navegaré siguiendo su estela y me limitaré a corroborar todo cuanto usted expresa, procurando exponerlo más ampliamente según mi mejor saber -o conjeturar-.

Comienza usted con el nexo entre derecho y poder. Es ciertamente el punto de partida correcto para nuestra indagación. ¿Estoy autorizado a sustituir la palabra «poder» por «violencia» («Gewalt»), más dura y estridente? Derecho y violencia son hoy opuestos para nosotros. Es fácil mostrar que uno se desarrolló desde la otra, y si nos remontamos a los orígenes y pesquisamos cómo ocurrió eso la primera vez, la solución nos cae sin trabajo en las manos. Pero discúlpeme sí en lo que sigue cuento, como si fueran algo nuevo, cosas que todos saben y admiten; es la trabazón argumental la que me fuerza a ello.

Pues bien; los conflictos de intereses entre los hombres se zanjan en principio mediante la violencia. Así es en todo el reino animal, del que el hombre no debiera excluirse; en su caso se suman todavía conflictos de opiniones, que alcanzan hasta el máximo grado de la abstracción y parecen requerir de otra técnica para resolverse. Pero esa es una complicación tardía. Al comienzo, en una pequeña horda de seres humanos, era la fuerza muscular la que decidía a quién pertenecía algo o de quién debía hacerse la voluntad. La fuerza muscular se vio pronto aumentada y sustituida por el uso de instrumentos: vence quien tiene las mejores armas o las emplea con más destreza. Al introducirse las armas, ya la superioridad mental empieza a ocupar el lugar de la fuerza muscular bruta; el propósito último de la lucha sigue siendo el mismo: una de las partes, por el daño que reciba o por la paralización de sus fuerzas, será constreñida a deponer su reclamo o su antagonismo. Ello se conseguirá de la manera más radical cuando la violencia elimine duraderamente al contrincante, o sea, cuando lo mate. Esto tiene la doble ventaja de impedir que reinicie otra vez su oposición y de que su destino hará que otros se arredren de seguir su ejemplo. Además, la muerte del enemigo satisface una inclinación pulsional que habremos de mencionar más adelante. Es posible que este propósito de matar se vea contrariado por la consideración de que puede utilizarse al enemigo en servicios provechosos si, amedrentado, se lo deja con vida. Entonces la violencia se contentará con someterlo en vez de matarlo. Es el comienzo del respeto por la vida del enemigo, pero el triunfador tiene que contar en lo sucesivo con el acechante afán de venganza del vencido y así resignar una parte de su propia seguridad.

He ahí, pues, el estado originario, el imperio del poder más grande, de la violencia bruta o apoyada en el intelecto. Sabemos que este régimen se modificó en el curso del desarrollo, cierto camino llevó de la violencia al derecho. ¿Pero cuál camino? Uno solo, yo creo. Pasó a través del hecho de que la mayor fortaleza de uno podía ser compensada por la unión de varios débiles. «L'union fait la force». La violencia es quebrantada por la unión, y ahora el poder de estos unidos constituye el derecho en oposición a la violencia del único. Vemos que el derecho es el poder de una comunidad. Sigue siendo una violencia pronta a dirigirse contra cualquier individuo que le haga frente; trabaja con los mismos medios, persigue los mismos fines; la diferencia sólo reside, real y efectivamente, en que ya no es la violencia de un individuo la que se impone, sino la de la comunidad. Ahora bien, para que se consume ese paso de la violencia al nuevo derecho es preciso que se cumpla una condición psicológica. La unión de los muchos tiene que ser permanente, duradera. Nada se habría conseguido si se formara sólo a fin de combatir a un hiperpoderoso y se dispersara tras su doblegamiento. El próximo que se creyera más potente aspiraría de nuevo a un imperio violento y el juego se repetiría sin término. La comunidad debe ser conservada de manera permanente, debe organizarse, promulgar ordenanzas, prevenir las sublevaciones temidas, estatuir órganos que velen por la observancia de aquellas -de las leyes- y tengan a su cargo la ejecución de los actos de violencia acordes al derecho. En la admisión de tal comunidad de intereses se establecen entre los miembros de un grupo de hombres unidos ciertas ligazones de sentimiento, ciertos sentimientos comunitarios en que estriba su genuina fortaleza.

Opino que con ello ya está dado todo lo esencial: el doblegamiento de la violencia mediante el recurso de trasferir el poder a una unidad mayor que se mantiene cohesionada por ligazones de sentimiento entre sus miembros. Todo lo demás son aplicaciones de detalle y repeticiones. Las circunstancias son simples mientras la comunidad se compone sólo de un número de individuos de igual potencia. Las leyes de esa asociación determinan entonces la medida en que el individuo debe renunciar a la libertad personal de aplicar su fuerza como violencia, a fin de que sea posible una convivencia segura. Pero semejante estado de reposo {Ruhezustand} es concebible sólo en la teoría; en la realidad, la situación se complica por el hecho de que la comunidad incluye desde el comienzo elementos de poder desigual, varones y mujeres, padres e hijos, y pronto, a consecuencia de la guerra y el sometimiento, vencedores y vencidos, que se trasforman en amos y esclavos. Entonces el derecho de la comunidad se convierte en la expresión de las desiguales relaciones de poder que imperan en su seno; las leyes son hechas por los dominadores y para ellos, y son escasos los derechos concedidos a los sometidos. A partir de allí hay en la comunidad dos fuentes de movimiento en el derecho {Rechtsunruhe}, pero también de su desarrollo. En primer lugar, los intentos de ciertos individuos entre los dominadores para elevarse por encima de todas las limitaciones vigentes, vale decir, para retrogradar del imperio del derecho al de la violencia; y en segundo lugar, los continuos empeños de los oprimidos para procurarse más poder y ver reconocidos esos cambios en la ley, vale decir, para avanzar, al contrario, de un derecho desparejo a la igualdad de derecho. Esta última corriente se vuelve particularmente sustantiva cuando en el interior de la comunidad sobrevienen en efecto desplazamientos en las relaciones de poder, como puede suceder a consecuencia de variados factores históricos. El derecho puede entonces adecuarse poco a poco a las nuevas relaciones de poder, o, lo que es más frecuente, si la clase dominante no está dispuesta a dar razón de ese cambio, se llega a la sublevación, la guerra civil, esto es, a una cancelación temporaria del derecho y a nuevas confrontaciones de violencia tras cuyo desenlace se instituye un nuevo orden de derecho. Además, hay otra fuente de cambio del derecho, que sólo se exterioriza de manera pacífica: es la modificación cultural de los miembros de la comunidad; pero pertenece a un contexto que sólo más tarde podrá tomarse en cuenta.

Vemos, pues, que aun dentro de una unidad de derecho no fue posible evitar la tramitación violenta de los conflictos de intereses. Pero las relaciones de dependencia necesaria y de recíproca comunidad que derivan de la convivencia en un mismo territorio propician una terminación rápida de tales luchas, y bajo esas condiciones aumenta de continuo la probabilidad de soluciones pacíficas. Sin embargo, un vistazo a la historia humana nos muestra una serie incesante de conflictos entre un grupo social y otro o varios, entre unidades mayores y menores, municipios, comarcas, linajes, pueblos, reinos, que casi siempre se deciden mediante la confrontación de fuerzas en la guerra. Tales guerras desembocan en el pillaje o en el sometimiento total, la conquista de una de las partes. No es posible formular un juicio unitario sobre esas guerras de conquista. Muchas, como las de los mongoles y turcos, no aportaron sino infortunio; otras, por el contrarío, contribuyeron a la trasmudación de violencia en derecho, pues produjeron unidades mayores dentro de las cuales cesaba la posibilidad de emplear la violencia y un nuevo orden de derecho zanjaba los conflictos. Así, las conquistas romanas trajeron la preciosa pax romana para los pueblos del Mediterráneo. El gusto de los reyes franceses por el engrandecimiento creó una Francia floreciente, pacíficamente unida. Por paradójico que suene, habría que confesar que la guerra no sería un medio inapropiado para establecer la anhelada paz «eterna», ya que es capaz de crear aquellas unidades mayores dentro de las cuales una poderosa violencia central vuelve imposible ulteriores guerras. Empero, no es idónea para ello, pues los resultados de la conquista no suelen ser duraderos; las unidades recién creadas vuelven a disolverse las más de las veces debido a la deficiente cohesión de la parte unida mediante la violencia. Además, la conquista sólo ha podido crear hasta hoy uniones parciales, si bien de mayor extensión, cuyos conflictos suscitaron más que nunca la resolución violenta. Así, la consecuencia de todos esos empeños guerreros sólo ha sido que la humanidad permutara numerosas guerras pequeñas e incesantes por grandes guerras, infrecuentes, pero tanto más devastadoras.

Aplicado esto a nuestro presente, se llega al mismo resultado que usted obtuvo por un camino más corto. Una prevención segura de las guerras sólo es posible si los hombres acuerdan la institución de una violencia central encargada de entender en todos los conflictos de intereses. Evidentemente, se reúnen aquí dos exigencias: que se cree una instancia superior de esa índole y que se le otorgue el poder requerido. De nada valdría una cosa sin la otra. Ahora bien, la Liga de las Naciones se concibe como esa instancia, mas la otra condición no ha sido cumplida; ella no tiene un poder propio y sólo puede recibirlo sí los miembros de la nueva unión, los diferentes Estados, se lo traspasan. Por el momento parece haber pocas perspectivas de que ello ocurra. Pero se miraría incomprensivamente la institución de la Liga de las Naciones si no se supiera que estamos ante un ensayo pocas veces aventurado en la historia de la humanidad -o nunca hecho antes en esa escala-. Es el intento de conquistar la autoridad -es decir, el influjo obligatorio-, que de ordinario descansa en la posesión del poder, mediante la invocación de determinadas actitudes ideales. Hemos averiguado que son dos cosas las que mantienen cohesionada a una comunidad: la compulsión de la violencia y las ligazones de sentimiento -técnicamente se las llama identificaciones- entre sus miembros. Ausente uno de esos factores, es posible que el otro mantenga en pie a la comunidad. Desde luego, aquellas ideas sólo alcanzan predicamento cuando expresan importantes relaciones de comunidad entre los miembros. Cabe preguntar entonces por su fuerza. La historia enseña que de hecho han ejercido su efecto. Por ejemplo, la idea panhelénica, la conciencia de ser mejores que los bárbaros vecinos, que halló expresión tan vigorosa en las anfictionías, los oráculos y las olimpíadas, tuvo fuerza bastante para morigerar las costumbres guerreras entre los griegos, pero evidentemente no fue capaz de prevenir disputas bélicas entre las partículas del pueblo griego y ni siquiera para impedir que una ciudad o una liga de ciudades se aliara con el enemigo persa en detrimento de otra ciudad rival. Tampoco el sentimiento de comunidad en el cristianismo, a pesar de que era bastante poderoso, logró evitar que pequeñas y grandes ciudades cristianas del Renacimiento se procuraran la ayuda del Sultán en sus guerras recíprocas. Y por lo demás, en nuestra época no existe una idea a la que pudiera conferirse semejante autoridad unificadora. Es harto evidente que los ideales nacionales que hoy imperan en los pueblos los esfuerzan a una acción contraria. Ciertas personas predicen que sólo el triunfo universal de la mentalidad bolchevique podrá poner fin a las guerras, pero en todo caso estamos hoy muy lejos de esa meta y quizá se lo conseguiría sólo tras unas espantosas guerras civiles. Parece, pues, que el intento de sustituir un poder objetivo por el poder de las ideas está hoy condenado al fracaso. Se yerra en la cuenta si no se considera que el derecho fue en su origen violencia bruta y todavía no puede prescindir de apoyarse en la violencia.

Ahora puedo pasar a comentar otra de sus tesis. Usted se asombra de que resulte tan fácil entusiasmar a los hombres con la guerra y, conjetura, algo debe de moverlos, una pulsión a odiar y aniquilar, que transija con ese azuzamiento. También en esto debo manifestarle mi total acuerdo. Creemos en la existencia de una pulsión de esa índole y justamente en los últimos años nos hemos empeñado en estudiar sus exteriorizaciones. ¿Me autoriza a exponerle, con este motivo, una parte de la doctrina de las pulsiones a que hemos arribado en el psicoanálisis tras muchos tanteos y vacilaciones?

Suponemos que las pulsiones del ser humano son sólo de dos clases: aquellas que quieren conservar y reunir -las llamamos eróticas, exactamente en el sentido de Eros en El banquete de Platón, o sexuales, con una conciente ampliación del concepto popular de sexualidad-, y otras que quieren destruir y matar; a estas últimas las reunimos bajo el título de pulsión de agresión o de destrucción. Como usted ve, no es sino la trasfiguración teórica de la universalmente conocida oposición entre amor y odio; esta quizá mantenga un nexo primordial con la polaridad entre atracción y repulsión, que desempeña un papel en la disciplina de usted. Ahora permítame que no introduzca demasiado rápido las valoraciones del bien y el mal. Cada una de estas pulsiones es tan indispensable como la otra; de las acciones conjugadas y contrarias de ambas surgen los fenómenos de la vida. Parece que nunca una pulsión perteneciente a una de esas clases puede actuar aislada; siempre está conectada -decimos: aleada- con cierto monto de la otra parte, que modifica su meta o en ciertas circunstancias es condición indispensable para alcanzarla. Así, la pulsión de autoconservación es sin duda de naturaleza erótica, pero justamente ella necesita disponer de la agresión si es que ha de conseguir su propósito. De igual modo, la pulsión de amor dirigida a objetos requiere un complemento de pulsión de apoderamiento si es que ha de tomar su objeto. La dificultad de aislar ambas variedades de pulsión en sus exteriorizaciones es lo que por tanto tiempo nos estorbó el discernirlas.

Si usted quiere dar conmigo otro paso le diré que las acciones humanas permiten entrever aún una complicación de otra índole. Rarísima vez la acción es obra de una única moción pulsional, que ya en sí y por sí debe estar compuesta de Eros y destrucción. En general confluyen para posibilitar la acción varios motivos edificados de esa misma manera. Ya lo sabía uno de sus colegas, un profesor Lichtenberg, quien en tiempos de nuestros clásicos enseñaba física en Gotinga; pero acaso fue más importante como psicólogo que como físico. Inventó la Rosa de los Motivos al decir: «Los móviles {Bewegungsgründe} por los que uno hace algo podrían ordenarse, pues, como los 32 rumbos de la Rosa de los Vientos, y sus nombres, formarse de modo semejante; por ejemplo, “pan-panfama” o “fama-famapan"». Entonces, cuando los hombres son exhortados a la guerra, puede que en ellos responda afirmativamente a ese llamado toda una serie ¿le motivos, nobles y vulgares, unos de los que se habla en voz alta y otros que se callan. No tenemos ocasión de desnudarlos todos. Por cierto que entre ellos se cuenta el placer de agredir y destruir; innumerables crueldades de la historia y de la vida cotidiana confirman su existencia y su intensidad. El entrelazamiento de esas aspiraciones destructivas con otras, eróticas e ideales, facilita desde luego su satisfacción. Muchas veces, cuando nos enteramos de los hechos crueles de la historia, tenemos la impresión de que los motivos ideales sólo sirvieron de pretexto a las apetencias destructivas; y otras veces, por ejemplo ante las crueldades de la Santa Inquisición, nos parece como si los motivos ideales se hubieran esforzado hacía adelante, hasta la conciencia, aportándoles los destructivos un refuerzo inconciente. Ambas cosas son posibles.

Tengo reparos en abusar de su interés, que se dirige a la prevención de las guerras, no a nuestras teorías. Pero querría demorarme todavía un instante en nuestra pulsión de destrucción, en modo alguno apreciada en toda su significatividad. Pues bien; con algún gasto de especulación hemos arribado a la concepción de que ella trabaja dentro de todo ser vivo y se afana en producir su descomposición, en reconducir la vida al estado de la materia inanimada. Merecería con toda seriedad el nombre de una pulsión de muerte, mientras que las pulsiones eróticas representan {repräsentieren} los afanes de la vida. La pulsión de muerte deviene pulsión de destrucción cuando es dirigida hacia afuera, hacia los objetos, con ayuda de órganos particulares. El ser vivo preserva su propia vida destruyendo la ajena, por así decir. Empero, una porción de la pulsión de muerte permanece activa en el interior del ser vivo, y hemos intentado deducir toda una serie de fenómenos normales y patológicos de esta interiorización de la pulsión destructiva. Y hasta hemos cometido la herejía de explicar la génesis de nuestra conciencia moral por esa vuelta de la agresión hacia adentro. Como usted habrá de advertir, en modo alguno será inocuo que ese proceso se consume en escala demasiado grande; ello es directamente nocivo, en tanto que la vuelta de esas fuerzas pulsionales hacia la destrucción en el mundo exterior aligera al ser vivo y no puede menos que ejercer un efecto benéfico sobre él. Sirva esto como disculpa biológica de todas las aspiraciones odiosas y peligrosas contra las que combatimos. Es preciso admitir que están más próximas a la naturaleza que nuestra resistencia a ellas, para la cual debemos hallar todavía una explicación. Acaso tenga usted la impresión de que nuestras teorías constituyen una suerte de mitología, y en tal caso ni siquiera una mitología alegre. Pero, ¿no desemboca toda ciencia natural en una mitología de esta índole? ¿Les va a ustedes de otro modo en la física hoy?

De lo anterior extraemos esta conclusión para nuestros fines inmediatos: no ofrece perspectiva ninguna pretender el desarraigo de las inclinaciones agresivas de los hombres. Dicen que en comarcas dichosas de la Tierra, donde la naturaleza brinda con prodigalidad al hombre todo cuanto le hace falta, existen estirpes cuya vida trascurre en la mansedumbre y desconocen la compulsión y la agresión. Difícil me resulta creerlo, me gustaría averiguar más acerca de esos dichosos. También los bolcheviques esperan hacer desaparecer la agresión entre los hombres asegurándoles la satisfacción de sus necesidades materiales y, en lo demás, estableciendo la igualdad entre los participantes de la comunidad. Yo lo considero una ilusión, Por ahora ponen el máximo cuidado en su armamento, y el odio a los extraños no es el menos intenso de los motivos con que promueven la cohesión de sus seguidores., Es claro que, como usted mismo puntualiza, no se trata de eliminar por completo la inclinación de los hombres a agredir; puede intentarse desviarla lo bastante para que no deba encontrar su expresión en la guerra.

Desde nuestra doctrina mitológica de las pulsiones hallamos fácilmente una fórmula sobre las vías indirectas para combatir la guerra. Si la aquiescencia a la guerra es un desborde de la pulsíón de destrucción, lo natural será apelar a su contraría, el Eros. Todo cuanto establezca ligazones de sentimiento entre los hombres no podrá menos que ejercer un efecto contrario a la guerra. Tales ligazones pueden ser de dos clases. En primer lugar, vínculos como los que se tienen con un objeto de amor, aunque sin metas sexuales. El psicoanálisis no tiene motivo para avergonzarse por hablar aquí de amor, pues la religión dice lo propio: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Ahora bien, es fácil demandarlo, pero difícil cumplirlo (ver nota). La otra clase de ligazón de sentimiento es la que se produce por identificación. Todo lo que establezca sustantivas relaciones de comunidad entre los hombres provocará esos sentimientos comunes, esas identificaciones. Sobre ellas descansa en buena parte el edificio de la sociedad humana.

Una queja de usted sobre el abuso de la autoridad me indica un segundo rumbo para la lucha indirecta contra la inclinación bélica. Es parte de la desigualdad innata y no eliminable entre los seres humanos que se separen en conductores y súbditos. Estos últimos constituyen la inmensa mayoría, necesitan de una autoridad que tome por ellos unas decisiones que las más de las veces acatarán incondicionalmente. En este punto habría que intervenir; debería ponerse mayor cuidado que hasta ahora en la educación de un estamento superior de hombres de pensamiento autónomo, que no puedan ser amedrentados y luchen por la verdad, sobre quienes recaería la conducción de las masas heterónomas. No hace falta demostrar que los abusos de los poderes del Estado {Staatsgewalt} y la prohibición de pensar decretada por la Iglesia no favorecen una generación así. Lo ideal sería, desde luego, una comunidad de hombres que hubieran sometido su vida pulsional a la dictadura de la razón. Ninguna otra cosa sería capaz de producir una unión más perfecta y resistente entre los hombres, aun renunciando a las ligazones de sentimiento entre ellos (ver nota). Pero con muchísima probabilidad es una esperanza utópica. Las otras vías de estorbo indirecto de la guerra son por cierto más transitables, pero no prometen un éxito rápido. No se piensa de buena gana en molinos de tan lenta molienda que uno podría morirse de hambre antes de recibir la harina.

Como usted ve, no se obtiene gran cosa pidiendo consejo sobre tareas prácticas urgentes al teórico alejado de la vida social. Lo mejor es empeñarse en cada caso por enfrentar el peligro con los medios que se tienen a mano. Sin embargo, me gustaría tratar todavía un problema que usted no planteó en su carta y que me interesa particularmente: ¿Por qué nos sublevamos tanto contra la guerra, usted y yo y tantos otros? ¿Por qué no la admitimos como una de las tantas penosas calamidades de la vida? Es que ella parece acorde a la naturaleza, bien fundada biológicamente y apenas evitable en la práctica. Que no le indigne a usted mi planteo. A los fines de una indagación como esta, acaso sea lícito ponerse la máscara de una superioridad que uno no posee realmente. La respuesta sería: porque todo hombre tiene derecho a su propia vida, porque la guerra aniquila promisorias vidas humanas, pone al individuo en situaciones indignas, lo compele a matar a otros, cosa que él no quiere, destruye preciosos valores materiales, productos del trabajo humano, y tantas cosas más. También, que la guerra en su forma actual ya no da oportunidad ninguna para cumplir el viejo ideal heroico, y que debido al perfeccionamiento de los medios de destrucción una guerra futura significaría el exterminio de uno de los contendientes o de ambos. Todo eso es cierto y parece tan indiscutible que sólo cabe asombrarse de que las guerras no se hayan desestimado ya por un convenio universal entre los hombres. Sin embargo, se puede poner en entredicho algunos de estos puntos. Es discutible que la comunidad no deba tener también un derecho sobre la vida del individuo; no es posible condenar todas las clases de guerra por igual; mientras existan reinos y naciones dispuestos a la aniquilación despiadada de otros, estos tienen que estar armados para la guerra. Pero pasemos con rapidez sobre todo eso, no es la discusión a que usted me ha invitado. Apunto a algo diferente; creo que la principal razón por la cual nos sublevamos contra la guerra es que no podemos hacer otra cosa. Somos pacifistas porque nos vemos precisados a serlo por razones orgánicas. Después nos resultará fácil justificar nuestra actitud mediante argumentos.

Esto no se comprende, claro está, sin explicación. Opino lo siguiente: Desde épocas inmemoriales se desenvuelve en la humanidad el proceso del desarrollo de la cultura. (Sé que otros prefieren llamarla «civilización».) A este proceso debemos lo mejor que hemos llegado a ser y una buena parte de aquello a raíz de lo cual penamos. Sus ocasiones y comienzos son oscuros, su desenlace incierto, algunos de sus caracteres muy visibles. Acaso lleve a la extinción de la especie humana, pues perjudica la función sexual en más de una manera, y ya hoy las razas incultas y los estratos rezagados de la población se multiplican con mayor intensidad que los de elevada cultura. Quizás este proceso sea comparable con la domesticación de ciertas especies animales; es indudable que conlleva alteraciones corporales; pero el desarrollo de la cultura como un proceso orgánico de esa índole no ha pasado a ser todavía una representación familiar (ver nota). Las alteraciones psíquicas sobrevenidas con el proceso cultural son llamativas e indubitables. Consisten en un progresivo desplazamiento de las metas pulsionales y en una limitación de las mociones pulsionales. Sensaciones placenteras para nuestros ancestros se han vuelto para nosotros indiferentes o aun insoportables; el cambio de nuestros reclamos ideales éticos y estéticos reconoce fundamentos orgánicos. Entre los caracteres psicológicos de la cultura, dos parecen los más importantes: el fortalecimiento del intelecto, que empieza a gobernar a la vida pulsional, y la interiorización de la inclinación a agredir, con todas sus consecuencias ventajosas y peligrosas. Ahora bien, la guerra contradice de la manera más flagrante las actitudes psíquicas que nos impone el proceso cultural, y por eso nos vemos precisados a sublevarnos contra ella, lisa y llanamente no la soportamos más. La nuestra no es una mera repulsa intelectual y afectiva: es en nosotros, los pacifistas, una intolerancia constitucional, una idiosincrasia extrema, por así decir. Y hasta parece que los desmedros estéticos de la guerra no cuentan mucho menos para nuestra repulsa que sus crueldades.

¿Cuánto tiempo tendremos que esperar hasta que los otros también se vuelvan pacifistas? No es posible decirlo, pero acaso no sea una esperanza utópica que el influjo de esos dos factores, el de la actitud cultural y el de la justificada angustia ante los efectos de una guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana. Por qué caminos o rodeos, eso no podemos colegirlo. Entretanto tenemos derecho a decirnos: todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra.

Saludo a usted cordialmente, y le pido me disculpe si mi exposición lo ha desilusionado.

Sigmund Freud

Incompetenze

Antologia del fallimento legislativo: negli ultimi due giorni Matteo Renzi si è accorto che ci sono “problemi” in decreti, leggi, riforme, emendamenti. È il caso della proposta di legge sulla legittima difesa, approvata alla Camera e per la quale ora chiede una modifica al Senato: relatore il renzianissimo David Ermini. Ed è anche il caso di quello che Renzi ha definito “l’errore” delle norme sul telemarketing inserite nel ddl Concorrenza: introdotte nel testo a marzo 2016, quando governava lui. Come mostra questa incompleta selezione dei flop normativi del suo governo, Renzi non è proprio il più titolato a parlare.

Codice degli appalti.
A luglio 2016 sulla Gazzetta ufficiale è pubblicata una rettifica al Codice degli Appalti approvato ad aprile. Contiene 181 correzioni su 220 articoli: sviste grammaticali, sintattiche, morfologiche. Ci sono anche erronei riferimenti a leggi, articoli e commi. L’Ance, intanto, denuncia un calo del valore delle gare per le opere pubbliche pari al 75 per cento; manca una normativa transitoria da applicare in attesa dell’emanazione (a gennaio 2017) degli atti attuativi del nuovo codice. E così si fermano gli appalti grazie al nuovo codice.

Il correttivo.
Non contento, il 17 aprile il governo approva un ennesimo decreto per corregere il Codice degli appalti è stato rimosso un comma: la modifica all’articolo 211 ridimensiona i poteri dell’Anac di Raffaele Cantone, per cui poteva intervenire in caso di irregolarità senza aspettare una decisione del giudice. Si scatena un putiferio: il premier Gentiloni, senza rivelare di chi sia la manina anti-Cantone, assicura che sarà posto rimedio (due giorni fa, intanto, la nuova normativa è entrata in vigore). Parallelo: a dicembre del 2014, nel decreto attuativo della delega fiscale, una manina di Palazzo Chigi inserì l’ articolo (il 19-bis) che stabiliva la non punibilità per evasione e frode inferiore al 3% dell’Iva o dell’imponibile dichiarato. Era la “salva Berlusconi”, inserita direttamente in Cdm.

Banche Popolari.
Dicembre 2016. Il Consiglio di Stato sospende le norme attuative della legge che ha imposto a dieci banche popolari (con attivi sopra gli 8 miliardi) di trasformarsi in Spa entro il 2016. Rinvia poi diversi punti alla Consulta, che ancora non si è pronunciata. Viene sollevata la questione di legittimità costituzionale, bocciata la norma che impedisce ai soci di esercitare il diritto di recesso, sospesa quella che vieta loro di costituire una cooperativa per controllare la banca dopo il passaggio. Almeno quattro istituti appesi nel vuoto.

Bail in.
Dal “salva banche” di novembre 2015 a oggi, il percorso dei decreti nella gestione della crisi di Etruria & C è costellato di incertezze, complicazioni e ridefinizioni. Nel 2016, ad esempio, sulla cessione delle new bank il governo si smentisce tre volte con tre proroghe e continua a chiedere soldi alle altre banche per coprire errori e inefficienze del “salvataggio”. Stesso caos sui risarcimenti ai risparmiatori. Ad aprile 2016, sempre per decreto, si stabiliscono i criteri per i rimborsi (parziali) di chi è stato “truffato”. Poi, dopo un anno, arriva quello per gli arbitrati: vi può accedere solo chi non ha richiesto il rimborso ad aprile e si esclude chi non ha comprato i bond direttamente in filiale. Ora, però, per Mps, i criteri saranno cambiati di nuovo.

Buona Scuola.
Bocciati dalla Consulta due punti della legge 107. Il ministro Giannini, forse già pensando a una vittoria al referendum costituzionale, ha dimenticato di prevedere la partecipazione degli enti locali alla ripartizione dei fondi sull’edilizia scolastica e per i servizi negli asili.

Gli 80 euro.
È febbraio 2017 quando il ministero dell’Economia comunica che, a fine 2016, 966mila persone hanno dovuto restituire il bonus di 80 euro (credito sull’Irpef) concesso dal governo. Altri 765mila ne hanno reso solo una parte. Motivo: hanno avuto un reddito superiore o inferiore alle soglie. Il bonus è stato assegnato mensilmente, ma la restituzione avviene in un colpo solo.

La legge Madia.
Novembre 2016: la Consulta stabilisce che la legge delega di riforma della Pa (su cui si basano i decreti attuativi) viola la Costituzione. Si prevede, in sintesi, che il governo intervenga anche sull’organizzazione di Regioni ed enti locali (dal ruolo dei dirigenti di sanità alle partecipate fino ai servizi locali) dopo aver solo chiesto un “parere”, non vincolante, alla Conferenza Stato-Regioni. Per la Corte, è necessario ci sia “intesa” tra Stato e Regioni.

Italicum.
Renzi l’aveva definita la legge elettorale più bella del mondo. Poi è arrivata la Consulta: incostituzionali il ballottaggio e la possibilità dei capilista bloccati di scegliersi, post voto, il collegio di elezione. Un bel colpo. A poco più di un mese dalla bocciatura, con il referendum del 4 dicembre, della riforma costituzionale.

La norma
“Il tempo di notte”, secondo la legge Pd-Ap, è condizione sufficiente per riconoscere la legittima difesa in caso di intrusione in casa con violenza. Di giorno, se l’assalto è esercitato con “Violenza alle persone o alle cose ‘ovvero’ (qui l’errore) con minaccia e inganno”


La cosa più ridicola? Che questa gente si è autoproclamata competente.

E’ proprio vero quello che dice PIF: “La mafia uccide solo d'estate”, o, perlomeno, con le belle giornate. E’ quel momento dell'anno in cui il calendario dei martiri della Repubblica inizia ad intensificarsi di santi laici caduti per la nostra “salvezza”. E’ triste doverli ricordare, ma al tempo stesso è doveroso, mai noioso, mai patetico, mai banale, soprattutto quando molti nostri quotidiani si impegnano di più a parlare di frivolezze e mondanità. In questi casi, è ancora più necessario. Leonardo Sciascia, nel 1978, scrisse che la mafia andava combattuta con il diritto. Ebbene, questo è ciò che ha fatto Pio La Torre consegnando al nostro Paese il primo vero provvedimento legislativo che, non solo riconosceva pienamente l'esistenza del fenomeno mafioso, ma prevedeva anche la confisca dei beni. Purtroppo, anche in quel caso, la nostra politica ha atteso che gli sparassero con la mitragliatrice accanto ad un marciapiede di Piazza Turba a Palermo, esattamente 35 anni fa. Andava di moda utilizzare queste cazzo di mitragliette per spargere sangue ed andava di moda farlo quando si era in macchina. Andava di moda pagare il pizzo, rimanere in silenzio, assecondare il giogo politico-mafioso; andava di moda chiedere il lavoro ai padrini ed ai boss e fare la colletta per i mafiosi carcerati. Andava di moda sentirsi comunque importanti nel mondo per gli atti di mafia, andava di moda aspettare che il posto fisso arrivasse perchè una parte della politica lasciava assumere gente raccomandata dai mafiosi. Poi, ad un certo punto è andato di moda combatterla questa minchia di mafia e la politica che la proteggeva; è andato di moda dire di no al pizzo, scendere in piazza a lottare per i beni pubblici, studiare per vincere i concorsi e partecipare correttamente agli appalti; ha cominciato andare di moda lo Stato di diritto grazie ad uno dei primi morti contemporanei del santo calendario agiografico della Repubblica, Pio La Torre. E’ come se fossimo in periodo di quaresima: attendiamo di ricordare Dalla Chiesa, Falcone, Borsellino, Rizzotto, Basile, uccisi e comunque ancora vivi. Attendiamo giorno per giorno di continuare a celebrare questa silenziosa rivoluzione civile che oggi ci consente di essere più liberi, più forti, almeno un po’.
Immagino sempre Pio La Torre in campagna, vicino al mare, a pranzo con compagni e amici, chino sullo “scannatore” (tavola di legno sulla quale prima si impastava la farina e poi si pranzava in gruppo) a mangiare legato la pasta con il sugo, melenzare e ricotta salata (insomma quella pasta conosciuta in continente come “norma”). Lo immagino in questa semplicità autentica di chi non si è mai arricchito a spese degli altri, di chi, nonostante tutto ha trovato l'essenza della vita nella libertà.
El ROBO

Hay ideologías que utilizan ese delito, el robo, como forma de impedir cualquier posibilidad de diálogo, de cuestionar la validez de sus postulados. 

A modo de ejemplo, la imagen del post anterior, el independentismo sistemáticamente ha utilizado el “España nos roba”. Un cambio legislativo que mejorara las inversiones o lo que sea en Cataluña, llevaría a que los del cartel de 60 millones, al año siguiente se presentaran diciendo que les roban 30. Es imposible el diálogo en esas condiciones. 

Proudhon decía que la propiedad es un robo, el marxismo el robo lo encuentra en la plusvalía, el anarcocapitalismo en los impuestos y seguramente alguien más leído podría ampliar bastante esta lista. 

Se puede hablar que los impuestos pueden ser abusivos, igual que la plusvalía, la propiedad o el déficit fiscal con el resto de España. Pero el juego de sustituir abuso por robo, imposibilita cualquier diálogo porque no plegarte a esas ideas te convierte automáticamente en delincuente, en partícipe, colaborador o lo que sea de un delito y solo esa ideología aparece como la posibilidad de corregir el delito.  

“Se denomina abuso del derecho a la situación que se produce cuando el titular de un derecho subjetivo actúa de modo tal que su conducta concuerda con la norma legal que concede la facultad, pero su ejercicio resulta contrario a la buena fe, la moral, las buenas costumbres o los fines sociales y económicos del Derecho.” (Wikipedia)

EEUU: Reducen protección para ciertos inmigrantes

LOS ÁNGELES (AP) — Las autoridades de inmigración reducirán el tiempo de espera para deportar a inmigrantes que viven en el país sin autorización y que aguardan que el Congreso apruebe o no “proyectos de ley personales”, llamados así porque se escriben en favor de casos específicos.

En una carta enviada la semana pasada a legisladores, el director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Thomas Homan, dijo que la agencia no deportará a inmigrantes que están a la espera de una respuesta a estas iniciativas de ley durante un lapso de hasta seis meses. Será posible extender este período por 90 días, pero solo una vez, agregó.

En el pasado, las autoridades no deportaban a la gente por períodos mucho más largos, en algunos casos años, mientras estos proyectos de ley se habrían paso en una o más sesiones en el Congreso.

Además, la agencia dijo que los líderes legislativos de las comisiones judiciales o subcomisiones clave deben pedirles ahora expresamente a las autoridades que detengan deportaciones específicas, escribió Homan en la carta hace unos días.

La medida modifica la forma en que las autoridades federales de inmigración manejan los casos de inmigrantes lo suficientemente llamativos para que los legisladores federales patrocinen proyectos de ley en su nombre en los esfuerzos finales por ayudarlos a evitar ser deportados.

El cambio afecta a pocas personas, pero llega en momentos en que el gobierno del presidente Donald Trump busca reforzar el control de la inmigración y construir un muro en la frontera con México.

Los legisladores proponen pocos de estos proyectos de ley al año, que generalmente se enfocan en casos cautivadores, y los que son aprobados son menos aún.

Los senadores demócratas Dick Durbin de Illinois y Dianne Feinstein de California criticaron la decisión de modificar añejas prácticas, la cual dicen se tomó sin consultar a los legisladores.

“Amenazar con deportar a un puñado de inmigrantes antes de que el Congreso pueda actuar para protegerlos simplemente muestra hasta dónde llegará este gobierno”, afirmaron en un comunicado.

El ICE indicó en una declaración que el cambio buscaba prevenir que a las autoridades se les impida efectuar deportaciones si los proyectos de ley son presentados en repetidas ocasiones.

Las autoridades concedieron cuando menos 70 suspensiones de deportación durante los últimos seis años debido a proyectos de ley presentados en nombre de inmigrantes, señaló la agencia.

Algunos activistas dicen que establecer límites para que el Congreso evalúe las propuestas afecta negativamente las posibilidades de que se aprueben las iniciativas antes de que los inmigrantes sean deportados.

Spanish Vocabulary - La política

This is a list of some very useful political-minded vocabulary.

Note: I’ll do my best to make this “universal” politics, but it may be very U.S.-based.

Also Note: many of these words can be lower case like la ley means “law” but la Ley with capital (mayúscula) refers to “Law: the institution or concept of laws”. Similarly, el rey can mean “a king”, but el Rey refers to “the King” as in a specific person’s title, rather than a noun.

  • la política = politics OR policy [Note: a “policy” that’s insurance or a document is la póliza]
  • el partido = political party
  • el presidente / la presidente (or la presidenta) = president
  • el rey, el Rey = king, King
  • la reina, la Reina = queen, Queen
  • el ministro, los ministros = ministers
  • el primer ministro, El Primer Ministro = prime minister / Prime Minister
  • el ministerio = ministry
  • la realeza = royalty
  • la nobleza = nobility
  • el noble, la noble, los nobles = nobleman, noblewoman, nobles
  • la aristocracía = aristocracy
  • la oligarquía = oligarchy
  • la plebe = the masses [can be derogatory]
  • el vulgo = the masses [can be very derogatory]
  • la clase alta = the upper class
  • la clase media = the middle class [which has a stronger and somewhat more negative connotation in Europe than in the U.S.]
  • la clase baja = the lower class
  • la clase media-alta = upper-middle class
  • la clase media-baja = lower-middle class
  • la clase obrera = the working class
  • el público, el Público = the public, the Public / the People
  • el votante, la votante, los votantes = voter, voters / constituent, constituents
  • el elector, la electora, los electores = voter, voters / constituent, constituents
  • la monarquía = monarchy
  • la democracia = democracy
  • democrático/a = democratic
  • la república = republic
  • la constitución = constitution
  • la monarquía constitucional = constitutional monarchy
  • la república democrática = democratic republic

  • el reino = kingdom / realm
  • la nación, las naciones = nation, nations
  • la organización = organization
  • el mundo = world
  • mundial = worldwide
  • la ONU [la Organización de Naciones Unidas] = The UN [United Nations]
  • la OTAN [la Organización del Tratado del Atlántico Norte] = NATO [North Atlantic Trade Organization]
  • el territorio = territory
  • la unión = union
  • la reunión = meeting / union
  • la relación, las relaciones = relation, relationship
  • la diplomacia = diplomacy (or “tact”)
  • diplomático/a = diplomatic (or “tactful”)
  • el diplomático, la diplomática = diplomat
  • el departamento = department
  • el estado, el Estado = a state (like the U.S.) / a state or condition, the State
  • el secretario, la secretaria = secretary
  • Secretario/a de Estado = Secretary of State
  • la defensa, la Defensa = defense, Defense
  • Ministro/a de Defensa = Minister of Defense
  • la salud, la Salud = health, Health
  • la transportación, la Transportación = transportation, Transportation
  • la guerra, la Guerra = war, War
  • el trabajo, el Trabajo = work, Labor
  • la educación, la Educación = education (or “manners”), Education
  • el comercio, el Comercio = trade / commerce, Trade / Commerce
  • la policía = the police force
  • el policía, la policía, los policía / el poli, la poli, los polis = policeman, policewoman, police / the cops
  • la guardia = the guard (a defense force; the National Guard)
  • la Guardia Nacional = National Guard
  • el ejército = the army
  • la marina = the navy
  • la fuerza aérea = the air force
  • el guardacostas, la guardacostas, los guardacostas = Coast Guard
  • el / la soldado, los soldados = soldiers

  • la regla, las reglas = rule, the rules
  • la ley, las leyes = law, laws
  • La Ley = The Law
  • el derecho, los derechos = rights / laws
  • el Derecho = The Law
  • la libertad, la Libertad = freedom, Liberty
  • la justicia, la Justicia = justice, Justice
  • la corte = court
  • la Corte Suprema = The Supreme Court
  • el juez, la juez = judge
  • Los Jueces de la Corte Suprema = The Supreme Court Judges
  • la cámara = chamber [or “camera”; but this is politics talk]
  • bicameral = two-chamber (referring to the House and Senate)
  • la Cámara de Representantes = The House of Representatives
  • el / la representante = representative
  • el Senado = the Senate
  • el senador, la senadora = senator
  • el colegio electoral = electoral college
  • el / la colega = colleague
  • el congreso, el Congreso = congress, Congress
  • la asamblea = assembly
  • el grupo = group
  • la compañía = company
  • la fábrica = factory
  • el impuesto, los impuestos = tax, taxes
  • el gobernador, la gobernadora = governor
  • la Carta de Derechos Humanos = Bill of Rights [lit. “the bill of human rights”]
  • el proyecto de ley = a bill [lit. “a law-project”]
  • la propuesta de ley = a bill [lit. “a law-proposition”]
  • el poder ejectuvio, el Poder Ejecutivo = executive power, the Executive Branch
  • el poder legislativo, el Poder Legislativo = legislative power, the Legislative Branch
  • el poder judicial, el Poder Judicial = judging power, the Judicial Branch

  • el socio, la socia = partner, business partner, associate
  • el decano, la decana = chairperson, senior member (in school terms this is a “dean”)
  • el / la altavoz = a loudspeaker / a speaker (for someone), figurehead, someone who speaks in favor of something
  • el Presidente / la Presidente (or Presidenta) de la Cámara = the Speaker of the House of Commons [UK; presidente here means “the one who presides over things”]
  • el Presidente / la Presidente (or Presidenta) de la Cámara de Representantes = the Speaker of the House of Representatives
  • la figura insigne = the leading figure, the driving force (of something)
  • el testaferro = a front man, a figurehead with no real power 
  • el hombre de paja, la mujer de paja = a front man/woman, a figurehead with no real power [lit. “man / woman of straw”]
  • liberal = liberal
  • conservador(a) = conservative
  • el liberal, la liberal, los Liberales = liberal, Liberals
  • el conservador, la conservadora, los Conservadores = conservative, Conservatives
  • el / la vocal = person on a committee
  • el candidato, la candidata = candidate

  • el caucus = caucus
  • la designación del candidato = caucus [lit. “designation of the candidate”; or if applicalbe la candidata]
  • la reunión electoral = caucs [lit. “meeting for voting”]
  • el referéndum, el referendo = referendum
  • la consulta popular = a public referendum / public vote
  • el comité, la comisión = a committee
  • la campaña = campaign
  • la campaña de desprestigio = a smear campaign [lit. “a campaign of discredit / slander”]
  • la calumnia = slander
  • la difamación = defamation
  • el lema = slogan
  • la estrategia = strategy
  • la táctica, las tácticas = tactic, tactics
  • el escándalo = scandal
  • el delito = crime
  • el castigo = punishment
  • la prensa, la Prensa = press, the Press
  • las noticias = the news
  • la votación = a poll
  • la encuesta = survey
  • la encuesta de opinión = opinion poll
  • la independencia = independence
  • la carisma = charisma
  • carismático/a = charismatic
  • la amistad = friendship
  • amistoso/a = friendly
  • amable = kind
  • simpático/a = kind, sympathetic
  • antipático/a = mean
  • cruel = cruel
  • desagradable = unpleasant
  • grosero/a = rude
  • los modales = manners
  • tener una buena educación = to have good manners
  • ser cortés / cortesa = to be polite
  • exigente = demanding
  • afortunado/a = fortunate
  • tener suerte = to be lucky
  • desafortunado/a = unfortunate
  • fuerte = strong
  • débil = weak
  • cándido/a = candid
  • brusco/a = blunt, brusque
  • brillante = brilliant
  • inteligente = intelligent
  • tonto/a = foolish
  • tontito/a = silly
  • exitoso/a = successful
  • conmovedor(a) = inspiring, moving
  • emocionante = thrilling, exciting / touching, sentimental
  • la paz = peace
  • el libre albedrío = free will

  • jurar = to swear (an oath)
  • votar por (alguien / algo) = to vote for or in favor of (someone or something)
  • arreglar = to fix
  • reparar = to fix / to repair
  • competir = to compete
  • amañar = to rig a competition / to tamper with
  • dedicarse a = to dedicate one’s life to
  • sobrevivr = to survive
  • vivir = to live
  • preocuparse (por) = to worry (about)
  • ocupar = to occupy, to spend, to take up (space)
  • poveer = to provide, to supply
  • surtir = to provide, to supply
  • trabajar = to work
  • almacenar = to stockpile
  • satisfacer = to satisfy
  • bastar = to be enough, to be sufficient
  • hacer falta = to be lacking, to not be enough
  • enmendar = mend / to amend
  • enmendarse = to change one’s ways (for the better)
  • estar listo/a = to be ready
  • ser listo/a = to be smart
  • darse prisa = to hurry
  • dar por sentado / dar por hecho = to take for granted
  • darse las manos = to shake hands
  • estrecharse las mnos = to shake hands
  • prestar (la) atención = to pay attention
  • tener sentido = to make sense
  • tener éxito = to be successful
  • tener paciencia = to be patient
  • tener la palabra = to have the floor / to be in a position to speak [lit. “to have the word”]
  • tener la última palabra = to have the last word
  • tomar (una) decisión = to make a choice
  • elegir = to choose / to elect  [note: elegir turns to elijo in present yo; and in subjunctive it's elija, elijas, elijan etc.]
  • escoger = to choose / to elect [note: escoger turns to escojo in present yo; and in subjunctive it's escoja, escojas, escojan etc.]
  • proteger = to protect [note: proteger turns to protejo in present yo; and in subjunctive it's proteja, protejas, protejan etc.]
  • proteger a (alguien) = to protect (someone)
  • defender = to defend
  • ahorrar = to save (money, resources), to save up
  • ahorrarse = to spare oneself [the trouble of…]
  • gastar = to spend
  • malgastar = to waste
  • manejar = to manage / to manipulate / (to drive a car)
  • manipular = to manipulate
  • fraguar, forjar = to forge
  • urdir = to plot / (to weave)
  • tramar = to plot / (to weave)
  • urdir y tramar = to plot and scheme
  • mantenerse firme = to stand firm
  • arriesgar = to risk
  • arriesgarse = to put oneself at risk
  • estar en juego = to be at stake
  • guardar = to keep, to maintain
  • guardar esperanza = to not lose hope
  • guardar las espaldas = to watch one’s back
  • guardar un secreto = to keep a secret
  • guardar / salvar las apariencias = to keep up appearances / to save face
  • guardar la ley = to follow the rules / to comply with the law
  • guardarse = to watch out for, to protect oneself
  • salvar = to save
  • usar = to use
  • utilizar = to utilize
  • hacer = to make
  • tener = to have
  • dar = to give
  • decir = to sa
  • venir = to come
  • traer = to bring
  • hablar = to speak
  • contar = to tell a story / to count
  • contar con (alguien / algo) = to count on (someone / something)
  • recurrir = to turn to / to make use of 
  • ningunear = to blow someone off, to give someone the cold shoulder, to treat someone like they’re nothing
  • sonreír = to smile
  • saludar = to wave / to say hello
  • besar = to kiss
  • abrazar = to hug / to embrace
  • abrazarse = when two or more people embrace or hug each other
  • ganar = to win
  • perder = to lose
  • sondear = to gauge / to survey (public opinion etc.)
  • oponerse = to stand against something
  • equivocarse = to be wrong
  • someter = to subdue
  • superar = to overcome
  • sobresalir = to stand out
  • evitar = to avoid
  • establecer = to establish
  • solicitar = to apply for
  • construir = to build
  • destruir = to destroy
  • contribuir = to contribute
  • apoyar = to lend support
  • ayudar (a) = to help
  • abogar = to advocate
  • mejorar = to improve, to get better
  • empeorar = to worsen, to get worse
  • ejercer poder = to exercise power
  • dudar = to doubt
  • creer = to believe
  • confiar = to trust
  • decepcionar = to disappoint
  • ilusionar = to inspire
  • esperar = to hope / to expect / to wait
  • buscar = to look for
  • mandar = to send / to order
  • dirigir = to direct
  • guiar = to guide
  • comportarse = to behave oneself
  • luchar = to fight
  • discutir = to discuss / to argue
  • causar respeto = to command respect
  • imponer = to impose / to place upon
  • imponerse = to win out, to prevail
  • prometer = to promise
  • obrar = to perform / to work
  • manos a la obra = “Let’s get to work!” [lit. “hands to the work”]
  • ¡Sí se puede! = “Yes we can!” [lit. “Yes, it can be (done)”]
  • valer la pena = to be worth the trouble / to be worth it

El felipismo es la fase superior del franquismo

Los sistemas garantistas democráticos no reposan sobre la idea de la buena voluntad o el consenso, justo al contrario, reposan sobre una radical desconfianza que establece que solo la contraposición de poderes con capacidad de enfrentarse puede garantizar la legítima defensa del ciudadano.

En el franquismo el planteamiento era de una coherencia absoluta, la centralización del poder exigía que no quedase espacio para poderes que operasen de modo autónomo.

Lo alarmante es lo que sucede mediante la elaboración de la ley orgánica del poder judicial en los primeros años de gobierno felipista. Se efectúa una estructuración en función de la cual los órganos del poder judicial son designados por el poder legislativo. El cual a su vez, dados los reglamentos internos de funcionamiento, es nada más que el brazo ejecutor del ejecutivo. ¿Qué queda de la división de poderes?

El felipismo es en algún modo, la fase superior del franquismo, el modo en el cual el franquismo se dota de un sistema discursivo legitismista. La ley orgánica del poder judicial es la quinta esencia del felipismo.

Gabriel Albiac

Curioso es ver a un ministro franquista, Gonzalo Fernández de la Mora, dándole la razón a Albiac. 

Este fue el debate que motivó la famosa editorial de Juan Luis Cebrián diciendo que Trevijano y Albiac no debían volver a aparecer nunca más en TVE. Como así fue.

El ex primer ministro francés Valls apoyará a Macron en los comicios de junio

PARÍS (Reuters) - El ex primer ministro socialista francés Manuel Valls dijo el martes que deseaba apoyar el movimiento político del ahora presidente electo, Emmanuel Macron, en los comicios legislativos de junio.
“Voy a ser candidato de la mayoría presidencial y me inscribo en este movimiento, llamado ‘República en Marcha’”, dijo Valls a la radio RTL.
Macron trabaja ahora para obtener una mayoría en la Cámara Baja del Parlamento en las elecciones de junio.
El secretario general del partido, Richard Ferrand, dijo el lunes que el movimiento de Macron, 'En Marche’ ('En Marcha’), cambiará su nombre a “En Marche la République” (“República en Marcha”), para constituirse como un partido más tradicional.
Ferrand también dijo que los nombres de los 577 candidatos de Macron en las elecciones legislativas serán anunciados el jueves.

“En la actualidad el triángulo representa las tres ramas del Gobierno: ejecutivo, legislativo y judicial. Las tres franjas rojas simbolizan la sangre que da vida a estos poderes. Las leyes, los gobernantes y los tribunales, hasta este momento, no han servido a los intereses del pueblo. Reemplazar con color negro (que es la ausencia de luz) crea nuevas lecturas. La nuestra es una propuesta de resistencia, no es pesimista, al contrario, habla sobre la muerte de estos poderes tal cual los conocemos, pero la esperanza sigue ahí representada en las franjas blancas que simbolizan la libertad del individuo y su capacidad para reclamar y hacer valer sus derechos”

-Artistas Solidarixs y en Resistencia