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Hay tres únicas razones que me arrastran a Parque Lindavista por mi propia voluntad:

1. Los Chivas Regal de $39 de los jueves de Chilis

2. Llevar al cine al Maese

3. Ir a cambiar el puto control de Cablevisión

La causa de la visita esta vez fue la tercera. Por lo regular cuando se da el caso de ir a Cable, Ana y yo entramos como comando de élite enfocados en una misión táctica tan precisa que en menos de 10 minutos ya estamos afuera y con el nuevo control, pero esta vez algo extraño nos atrajo en cuanto llegamos a las primeras escaleras eléctricas. A mí me pareció escuchar una música familiar cerca del Mix Up pero no le puse atención hasta que Ana me dijo: “Es Deimos”. Cuando me desapendejé ya estábamos en la cafetería que está a un lado de la tienda de discos y efectivamente: Sonaba Deimos, el track de Desfile.

En verdad no sabíamos qué hacer. Bajo la premisa de que a ojos bien abiertos el mundo da señales hasta de lo que va a pasar el siguiente segundo, no supe qué pensar. Ana sacó su celular y entró a la tienda a grabarlo. Creo que lo hizo para tener evidencia y que nos creyeran y que no lo interpretaran como un flashback producto de nuestro particular hedonismo. Ana quería preguntarle a los chavos del mostrador que de dónde habían sacado esa música, pero estaban muy ocupados.

Subimos al tercer piso a solucionar el asunto del control, seguíamos sin creerlo. Existen muy pocas probabilidades de escuchar a Deimos donde sea que sea un lugar público, pero existen menos aún de que sea “Desfile” la que suene, ya que es un track oculto.

Seguí pensando en la jeta de las viejas que bebían cafés y revisaban sus teléfonos mientras se recetaban una dosis de una de las canciones más oscuras hechas por Deimos: “Sean bienvenidos al desfile…” decía la voz grave del Peluso acompañada de un pianito fúnebre que lleva al final hasta cerrar la rola. También pensé en los huevotes de la persona que había puesto la canción.

A penas nos recuperábamos de la experiencia “paranormal” cuando bajamos por el mismo camino y sonaba la transmisión de contacto extraterrestre que pusimos al final de “T.N.G.”. Ana entró decidida al lugar para preguntarles a los encargados qué onda. Yo la neta me fui a esconder al Mix Up.

Al final todo encajó perfectamente. El chavo del mostrador es Eduardo y le dimos un disco de 6 rolas “en la prepa” (supongo que ha de haber sido en la 9) y ya después lo descargó completo. A su vez, Eduardo es el mítico epitaphforjudas: responsable de subir algunas de las rolas de Deimos a Youtube.

Así que esa fue la historia: La sincronía pura del universo componiendo su sinfonía frente a nuestros ojos y nosotros interpretándola como se nos dé la gana.

Por cierto: Al llegar a mi casa me di cuenta que el control no necesitaba ser remplazado, sólo requería un cambio de pilas.

FIN