las gotas de lluvia

El que me diga que no necesita compañía después de haber tenido el corazón roto se está mintiendo así mismo. Se necesita aire, se necesita salir y saber lo que es vivir. Se necesita tener una noche en la que olvidemos todo el peso sobre nuestros hombros, los dejemos caer y solo nos enfoquemos en el sonido que la naturaleza nos brinda.
Con el sonido y la melodía de los animales en la vegetación oscura que no puedo definir con mis ojos, me hace perder la vista en las nubes que nublan las estrellas en una noche tan tormentosa como la de ayer. Se necesita ser parte de la lluvia y ser gotas de agua también, sintiendo como el frío y sereno de la madrugada nos arropa y nos acaricia. Las gotas caen sobre mi pelo y sobre mi piel, y solo deseo unos brazos que me calienten aunque de una manera todo mi alrededor lo está haciendo aunque con cierta frescura. Tengo compañía aunque no la que esperaba pero no me quejo. Es una buena compañía que disfruta de la mía y no charlamos, no necesitamos nada, mas que estar allí disfrutando de todo lo que la vida y la naturaleza nos ha ofrecido y muchos pasan inadvertidos.
—  N.R.
Ride.

10:40 p.m

Hace frío. Puedo ver como las nubes comienzan a formarse sobre el oscuro cielo, no hay estrellas y pequeñas gotas de lluvia comienzan a caer. Sin embargo no me preocupo por acelerar el paso para llegar a casa antes de que terminase empapado.

La gente a mi alrededor comienza a dispersarse, quizás realmente llevan prisa o tal vez por el mero hecho de que una tormenta se aproxima. Tal vez porque alguien los espera en casa, o llegan tarde a una cita.

Entonces recuerdo el motivo por el cual no tengo prisa: Nadie me espera en casa.

A unos pasos me topo con una mujer, ella es pelirroja y se encuentra realmente triste y enfadada, intento no escuchar demasiado su conversación por teléfono sin embargo ella grita “Mi vida sería mejor si no te hubiera conocido” e inevitablemente me siento mal por la persona del otro lado de la linea y pienso que quizás estar solo no es tan malo después de todo.

11:30 p.m

Estar solo definitivamente es terrible.

No solo está lloviendo sino que me encuentro empapado de pies a cabeza ¿Es posible que lloviera tanto? De ser así nunca hubiera salido de casa desde un principio. Desde ahora comenzaría a ver más seguido el clima.

Caminar a casa bajo la lluvia no era mi mayor problema sino el hambre con el que tenía que cargar además del aburrimiento, quiero decir, hablar solo por rato es entretenido pero luego de un rato comienza a ser estresante y realmente comenzaba a replantearme mi vida hasta llegar a la conclusión de que no debería haber nacido.

Y antes de siquiera comenzar a planear un suicidio digno un lamborghini negro se estaciona a mi lado y me hace señas para que me acercase.

¿Qué debía hacer? Subir al auto de un extraño y así de fácil? 

¿La gente hace eso?

Un vago recuerdo de mi madre diciendome a mi yo de pequeño que no debo subir al auto de un desconocido vino a mi mente, pero entonces recordé que nunca mencionó nada sobre subir a un lamborghini. Y en mi cabeza parecía tener sentido entonces avancé hasta la ventanilla y la golpee dos veces, para ese momento quizás lo volví a reconsiderar y la opción de seguir caminando y evitar problemas comenzaba a ser más razonable.

Sin embargo ya me encontraba dentro del coche como si no tuviera control sobre mi cuerpo, quizás se trataba del instinto que buscaba protección o descansar un momento los pies, pero luego note al joven de cabello oscuro y pequeños ojos con grandes pestañas sobre el volante mirandome en silencio con una mueca divertida y deseché cualquier opción de salir huyendo.

“Um. Hola, graci-”

“Oh no es nada, te vi allí en apuros. Supuse que necesitarías que alguien te acerque a casa ¿No es así?” interrumpe y su voz suena más profunda de lo que imaginé. 

“Sí, no esperaba que lloviera y aún me quedaba un largo camino de vuelta a casa.” repentinamente me encuentro algo incomodo y quiero huir nuevamente. 

 ¿Se supone que sea tan guapo? 

“Pues, la próxima ten cuidado, no deberías de andar solo por esta zona” menciona tomando el volante regresando nuevamente a la carretera. 

“¿Por qué lo dices?” 

“Honestamente, no es por juzgar, pero hay gente peligrosa por estos lares. De hecho, te cogí porque creí que vendías hierba.” me dice entre risas, ¿Qué mierda? Y no, realmente no es divertido en absoluto porque me siento un completo idiota. 

“Oh. Bueno, tú podrías habermelo dicho” medio rio con ganas de detener una bala con mi cabeza. “Um. Si te molesta puedo bajar no hay problema con eso” hago un esfuerzo por parecer calmado sin embargo dentro de mi cabeza me aventé del coche en marcha unas siete veces ya. 

“Descuida bonito, no eres un problema” me dice sonriente con aires de grandeza. “Pareces agradable, y realmente llevo un largo rato solo necesito hablar con alguien o voy a volverme loco. Así que dime, ¿Como es tu nombre?”

Bonito. 

El extraño desconocido me llamó bonito. 

“Está bien. Samuel, mi nombre es Samuel” 

“Me gusta, pega con tu cara” señala con una mano mi rostro tocando la punta de mi nariz, e intento ignorar el contacto y me pregunto qué parte de mi hace verme como ‘Samuel’ Incluso suena extraño pensarlo de esa forma.
“Puedes llamarme Willy” agrega con una sonrisa de lado y entonces presiona el acelerador a fondo logrando hacerme encoger sobre mi asiento. 

 Sospechaba que probablemente Willy era un suicida homicida pero honestamente no tenía intenciones de averiguarlo esta noche.

“Ya que estamos, cuentame algo sobre ti” me atrevo a decir para romper el hielo. 

“¿Algo sobre mi?” hace una breve pausa y observo como sus cejas se elevan y su lengua filosa se desliza por su labio inferior pero su mirada sigue intacta hacía el frente. “Bueno tengo veintitrés años, vivo solo. Um tengo una hermana, mi mejor amigo se llama Frank y mi hobbie es salir a pasear en mi precioso lamborghini. Mi color favorito es el azul y creo que eso es todo” 

 Ese era Willy desde su punto de vista, desde el mío, Willy es: Adorable y caliente, una mezcla extraña. Bonita piel, largas pestañas, lindo perfil. Auto costoso igual a vida lujosa, aunque eso solo es una teoría. 

“Ahora tú” me dice en un tono aniñado imposible de ignorar, y entonces me veo obligado a voltear mi vista hacía ‘cualquier lado que no sea su rostro que acaba de voltear a verme’ y en uno de esos instantes en los que regreso a la tierra recuerdo que hemos ido en dirección contraria a mi casa y que de hecho, jamás mencioné donde vivo. 

Y lo más importante, aún me encontraba con un desconocido, no tan desconocido ahora. ¿Qué haría mamá en estos momentos? 

“¿Donde estamos yendo Willy?” cambio de tema e inevitablemente sueno asustado y este ríe ante eso. 

“Tranquilo, no soy un asesino en serie o un violador si eso es lo que estás pensando. Solo quiero enseñarte algo.” me dice calmado y divertido, y por un momento me siento como si estuviera hablando con un amigo de toda la vida y no tuviera porqué temer o entrar en pánico entonces me relajo y suelto todo el aire retenido en mis pulmones. 

12:20 a.m.

 Observo en silencio como Willy estaciona el coche a un costado de la carretera, pero no me asusto, simplemente espero a que algo suceda. 

 Entonces él enciende la radio y una canción empieza a sonar. 

 X

“¿Te gusta?” pregunta en un susurro como si estuviera por contarme un secreto que nadie podía oír.

 Es preciosa.

“Sí” 

“Es mi canción favorita” me dice ilusionado, “Cierra tus ojos Samuel, solo un momento” 

 Realmente sonaba extraño pero nadie estaba allí, así que hice lo que me pidió sin desconfiar de él. 

 Mis parpados se sellaron y pronto todos mis sentidos se agudizaron, podía sentirlo todo. La letra de la canción, las gotas de lluvia cayendo con rudeza. 

Podía escuchar mi corazón latiendo, podía escuchar el corazón de Willy también. 

También pude escucharle acomodarse sobre su asiento e inclinarse hacía delante, entonces decidí abrir mi ojos. 
Él se encontraba mirandome con una pequeña sonrisa y quise besarlo, y así lo hice. 

 Tomé de su suave mejilla y rocé aquellos labios rosados y suaves con los míos. Más que un beso se trataba de una caricia, una caricia hacía un desconocido que me enseñó que aún podía sentir mi corazón dentro de mi, que aún latía a pesar de tanto daño hace años atrás.  

“Me agradas” le escucho decir al apartarse entonces sonrío, es absurdo y no deja de ser extraño pero es agradable. Willy es agradable. 

“Tú también me agradas. Tal vez, podríamos ser amigos.” 

“Te llevaré a casa” me dice entre risas y me siento perdido.

“¿Qué pasa?” 

“Es que tú, tienes un concepto extraño por amigos” me explica volviendo a partirse en risas y no me defiendo ante eso, porque quizás está muy en lo cierto pero no quiero llamarlo de otra forma de momento, así que está bien. Él sigue riendo y pronto me uno y ambos estamos riendo ahora, y ya ni siquiera es gracioso pero no nos detenemos. 

01:00 am.

 Aún sigue lloviendo pero eso no importa porque Willy me ha traído de vuelta a casa. 

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 Feliz cumpleaños @celylovegood te quiero mucho, espero que te guste.♥

Todo cae
las gotas de lluvia
los sueños que tenia de niña
las estrellas al pasar de los años mientras pedimos un deseó en su lecho de muerte.

Todo cae
mis ganas de continuar con esta farsa
el peso de la vida sobre mis hombros que cada día se vuelve una carga insoportable.

Todo cae
los libros en mi escritorio mientras regreso de la escuela, herida.
mi falda del colegio mientras alguien fingia que me hacia el amor a escondidas.

Todo cae
las esperanzas del mañana
la fe al ver a mis padres y pensar que en realidad no quería estar aqui, no queria nacer pero sabes, era imposible saberlo.

Se llama Ángela, y durante los días que he pasado viéndola me ha parecido que el nombre le queda a la medida, tanto como aquella minifalda que se maneja, tan encajada a los muslos, que durante la fracción de segundo interminable que precede al suspiro, he creído ver demasiadas muertes en una sola vida. Creo que ustedes sabrían comprenderme. Es posible que tenga otro nombre. Cielo, Sol, Abril, Mar, Aurora, Flor, Rosa. Ella podría llamarse de todas esas texturas, de todos esos colores que uno ve a diario y que suelen caerle mejor a una mujer que a la naturaleza. Me pregunto a cuánta distancia estoy de su círculo, a qué saben las gotas de lluvia que pueden percibirse en el petricor que amanece entre sus labios. No me pregunto más por si luego me sobran las cuestiones o, peor aún, que las respuestas terminen por decepcionarme. Querer a distancia y en silencio es uno de esos placeres que matan pero que a uno le gusta tener de vez en cuando. Sin haberla tenido puedo asegurar que desnudarla es el infinitivo del verbo «amando», porque al caminar se lleva mis ojos y cuando sonríe comienzo a tener sed. Porta un escote alineado a la constelación del infierno, labial rojo como quien se siente bien en el papel que le ha tocado protagonizar en los sueños eróticos de cualquier hombre que la vea de arriba hacia abajo pero, sobre todo, de abajo hasta el centro y del centro hasta el cielo. Una vez Ángela pasó por mi lado y he aguantado la respiración hasta lo sumo, hasta cuando me rendí a mirarla y el viento ya jugueteaba con su melena castaña. Una parte de mí quiso quedarse con ella, así que volví a casa por la mitad y, mientras intentaba conciliar el sueño, mi otra mitad se estaba divirtiendo en la guerra de sábanas que se desató en su cama. Esa y otras tantas noches, que cuando pasaba días verla, me echaba de menos más a mí que a ella. Y yo nunca me he querido tanto, así que la idea al respecto puede intuirse. «De lo que te pierdes», suele decirme mi otra mitad cada vez que vuelve con ganas de no quedarse. Yo me encojo de hombros y, en lugar del placer, me permito escribir. Es casi como tener sexo pero con uno mismo. Y el orgasmo no es otro que la nostalgia.
—  Dashten Geriott
El sonido de la lluvia me tranquiliza. Me traslada a un lugar sin problemas, siento un poco de esa esperanza que creía perdida.. Sin duda es el mejor sonido que puedo escuchar.
He salido de casa para no recordarte y me llueves encima.
Había olvidado cuánto duele el silencio que no se comparte.
Me he visto con otras chicas y ni siquiera ellas
entienden el significado de ciertas palabras.
Te extraño incluso en los momentos más absurdos.
Cuando miro al cielo
la vida cobra por un momento
ese sentido que le diste.
Esto es lo que hay:
ruido,
ruido
y más ruido.
La soledad es una canción que no quiero aprenderme.
Mi vida sin ti
es una película en blanco y negro.
Y ojalá te acabes pronto.
Y dejes en paz este silencio que siempre me rechaza.
Vete con las gotas de esta lluvia que provocas,
pero llévame contigo
y olvida mi rostro dentro de la boca de otro.
A mi pesar tengo que decirte que no te busco un reemplazo.
Yo seguiré ahorcándome de vez en cuando
con las palabras que me dijiste.
Te quiero y te odio.
Piérdete y encuéntrame en el camino.
Rescátame y vuelve a lanzarme al abismo.
Abre mis heridas y cuídame.
Eres mi tormenta favorita.
—  Sentimientos indelebles | Heber Snc Nur
Tengo algo que contar. Parte 3: la lluvia, ella y yo.

Quiero contarte una historia. Una historia que a casi nadie le cuento. Es más, a nadie se la he contado… Así que serás el/la primero/a en saberla. Esta es la tercera parte…

Llegó el 2015, llegó junio, llegaron las vacaciones. Ya sin el compromiso de la escuela encima, tenía mucho que pensar. Y volví a caer en el mismo pensamiento que hace meses no no me aquejaba tanto: ella. Así que me armé de valor e hice que nuestros caminos se cruzaran, tal vez de una forma forzada, pero no podía resistir más. 

Después de tener nuestra primera plática por Facebook, acordábamos que podíamos salir a caminar y platicar a un parque que nos quedaba cerca a los dos. Y así fue. Era un viernes de junio… El día estaba nublado y había charcos de agua por todos lados.

Llegué al parque, me senté en un columpio y vi la gente pasar, las gotas de lluvia caer y la hora de nuestro encuentro llegar. Tenía más nervios en el cuerpo que agua. Y en eso, la vi llegar… Hermosa, semblante serio pero con movimientos tiernos. Mi corazón quería salirse de mi pecho y correr. Nos saludamos y el roce nuestra piel fue magia para mí. 

Eran las seis de la tarde, estuvimos platicando y bromeado. La hacía reír y fue mi mayor satisfacción. La lluvia empezó a caer… Así que nos fuimos a refugiar a un techo de lamina que servía como lugar de descanso para los que ahí jugaban fútbol. En fin, la platica siguió, su sonría me iluminó y su risa me llenó. Tal vez para ella era un momento más en su vida, una plática más con alguien. Pero, para mí ese momento lo era todo. 

La lluvia paró, el tiempo pasó y la oscuridad empezó a caer sobre nosotros. Eran ya las ocho de las noche… Y con eso, ella se tenía que ir. Así que nos despedimos… La vi irse. De regreso a casa yo llevaba una sonrisa enorme y una felicidad que no me entraba en el cuerpo.

Estaba feliz porque la había visto, porque nuestra piel se había tocado por primera vez, porque intercambiamos palabras y tiempo por primera vez. Hace mucho que no me sentía tan feliz. Si hubiera sabido que era la última vez que nos íbamos a ver, no la hubiera dejado ir… 

Continuará…

Texto: Alan Foster.

Twitter: @AlanFosterB. 

Quizás esto suene cliché, pero en mi dash apareció una imagen que creo que decía “construye tu propio arco iris”. Bueno, me puse a filosofar con eso, como siempre. Encontré que el significado de esa pequeña oración era muy bello, porque se supone que los arco iris aparecen cuando los rayos del sol se intersectan con las gotas de lluvia, produciendo el mismo efecto de refracción que cuando la luz pasa a través de un prisma. Me estoy yendo mucho al lado físico… Lo que entendí de eso, es que nosotros cuando pasamos por un momento difícil, debemos buscar la forma de hacer un pequeño espacio entre todas esas nubes que opacan el paisaje, para que algo de luz entre y cree un espectáculo tan maravilloso como un arco iris, llenando todo de colores, aunque siga lloviendo. De forma, que se pueda apreciar belleza incluso en lo que hemos calificado “malo” como una tormenta.

Creo que cualquiera hubiera entendido la frase, pero bue, quería decirlo.

Quizás el muerto regrese

Quizás hay alguien detrás de las gotas de lluvia saliendo de tus ojos, una canción para enamorar a las masas, mentiras cayendo por un edificio de mil pisos mientras extienden las manos hacía el dolor que te dejó moronas en el cuerpo, el cuerpo que te regaló tu familia, el color en tu piel que ven todos menos tu familia por estar concentrada en sus tradiciones, las dulces y las crueles, las tristes y las festivas: un regalo equivocado, un alcohólico gordo cobrando por sentarte en sus piernas, un niño ahogado en pan, miles de héroes creados para hacernos sentir un poco menos mal. Un altar para competir en la disciplina atlética del dolor, un ataúd lleno de apego venenoso, un muerto que es mil más al mismo tiempo, un muerto que regresa entre los miles de muertos. Quizás el muerto regrese, a acusar a los que lo amaron de su muerte. Quizás el muerto regrese y arañé la puerta hasta que de las uñas le brote un color que no pueden ver los vivos, con la esperanza de que alguien deje en la escena del crimen una virgen y velas dulces, que alguien llore y moje la banqueta con teorías de conspiración para explicar los terrores del mundo. Quizás el muerto regrese, a hacer reír a las personas que te han hecho vulnerable, cada vez menos adorable. Quizás el muerto regrese, a bailar y a tronar caguamas como truena mi cabeza cada vez que te veo caminar sin voltear a ver a los que te ofenden. Que se meta el muerto a nuestra cama, para que te abrace cuando dormimos separados, pero mirando nuestras fotos brillantes en el iphone. Que se meta el muerto a nuestra vida, para que nos enseñe a dibujar frente a las cascadas de consecuencias que sientes al besar a una persona que te explota las minas sentimentales en la piel suave sobre tus nalgas. Dos mentes floreciendo por ser adictas a besarse en medio de la nada. Que regrese el muerto a construir con su carne una jarana y que cante en décimas los horrores que nos tiraron en esta cama. Que regrese el muerto, ha enseñarnos que después de la vida sufrida no hay nada, que después de este cuerpo mediocre, no hay nada, que después de la explosión de cuétes para despertar conservadores que somos cuando intentamos transformar al mundo, no hay nada, que después de nosotros, los medio chuecos que se festejan sus defectos alejados de la estética humana aceptada, no hay absolutamente nada.

Si por la noches antes de dormir te preguntas si te amo, puedes contar las gotas de la lluvia, quizá te den alguna pista.
—  Isaías Casillas (El Jedi)

Conociendo el clima como era, ya no quedaba lugar para tener sorpresas cuando en un día espectacularmente soleado se convertía en una tormenta en la ciudad de Londres. Para su fortuna, Lily estaba bajo techo en una cafetería cuando el paisaje casi veraniego e incluso con un poco de calor se transformó y las gotas de lluvia que caían con fuerza comenzaron a resonar, chocando contra las ventadas. “No parece un buen día para traer ropa ligera” comentó a nadie en particular, sino más que nada un pensamiento en voz alta. La cafetería poseía un largo mesón general en el centro y Evans se encontraba mirando hacia la ventana, por lo que al estar tan concentrada en el exterior no sabía si tenía a alguien sentado junto a ella. 

¡Con amor, tu futura esposa!

Observo como las gotas de lluvia caen sobre la ventana del auto, mientras tarareo mi alabanza favorita, algo aburrida… Cuando de pronto me pregunto que estarás haciendo, si oras por mi llegada, si le pides a Dios que me mande para ti, ¿por qué yo? Porque estoy segura de que yo soy para ti, y tú para mí, tan segura estoy porque es una promesa de Dios.
Te espero con ansias, y desde ya te digo que eres muy especial para mí y que tan pronto como te encuentre y Dios me confirme que eres tú para mí, nunca te soltaré, y estoy segura de que tú tampoco me soltarás.
Podría ya haberte conocido pero simplemente no es el tiempo en que debamos estar juntos.
Lo bueno de todo esto es que, por fin sabremos la razón del por qué no se pudo con nadie más, por qué esas personas que creíamos importantes se marcharon, ¿por qué? Simplemente porque Dios ya nos tenía destinados a estar juntos y nadie iba a impedir eso, porque el propósito, y los tiempos de Dios son perfectos, escribo esto antes de comenzar a orar otra vez, escribo esto antes de volver a platicar con Dios, y pedirle que te cuide para mí, y que te bendiga siempre, y que obviamente… Llegues pronto, también le pido que seas no lo que yo estoy buscando, sino… Lo que Dios quiere para mí, también le pido que me moldee para ser perfecta para ti, para ser esa ayuda idónea para tu vida.
Cuidate, y que Dios te bendiga…
¡Con amor, tu futura esposa!

-Sobre tu ayuda idónea