las calles son nuestras

Quise escribir hoy sobre lo mucho que me encanta amarte
y hacerle una poesía a tu sonrisa;
quise además hablar sobre lo que provoca tu cercanía
y los latidos que me faltan por dedicarte.
Pero, te extraño y necesito decírtelo o gritártelo.
Hay días como hoy, que la nostalgia es más fuerte que el amor
y tengo que llorarte un poquito,
y tengo que quedarme en silencio por muchas horas.
Echo de menos todo lo que nos falta por vivir.
Veo la distancia que me acobarda,
que me lastima y me vuelve pequeñita.
Sé que estás cuando cierro los ojos,
cuando me quieres,
cuando me lees y te encuentras.
Pero, me hace falta tu toque, tu olor.
Tus labios como tierra firme.
Caminar por las calles que aún no son nuestras.
Cantar a viva voz un te amo que disipe los espacios.
Extraño tu respiración y el sonido de tu voz.
Hoy todo me parece lejano, imposible.
El reloj no se ha detenido y yo no he podido
escribir de lo que hace tu amor en mí.
Lo siento, amor.
Pero es que te echo de menos tanto,
que a veces se nublan mis manos,
que a veces tengo que llorarte en poesías
y tratar de sobrevivir estos kilómetros así.
—  Mariani Sierra Villanueva
Cap. 2016 pág. 80 de 366

Quise escribir hoy sobre lo mucho que me encanta amarte
y hacerle una poesía a tu sonrisa;
quise además hablar sobre lo que provoca tu cercanía
y los latidos que me faltan por dedicarte.
Pero, te extraño y necesito decírtelo o gritártelo.
Hay día como hoy, que la nostalgia es más fuerte que el amor
y tengo que llorarte un poquito,
y tengo que quedarme en silencio por muchas horas.
Echo de menos todo lo que nos falta por vivir.
Veo la distancia que me acobarda,
que me lastima y me vuelve pequeñita.
Sé que estás cuando cierro los ojos,
cuando me quieres,
cuando me lees y te encuentras.
Pero, me hace falta tu toque, tu olor.
Tus labios como tierra firme.
Caminar por las calles que aún no son nuestras.
Cantar a viva voz un te amo que disipe los espacios.
Extraño tu respiración y el sonido de tu voz.
Hoy todo me parece lejano, imposible.
El reloj no se ha detenido y yo no he podido
escribir de lo que hace tu amor en mí.
Lo siento, amor.
Pero es que te echo de menos tanto,
que a veces se nublan mis manos,
que a veces tengo que llorarte en poesías
y tratar de sobrevivir estos kilómetros así.

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M. Sierra Villanueva